Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es DQRC, yo solo traduzco.


Gracias a todas por leer y comentar, espero seguirlas viendo en mis otras traducciones ^^

Aleowo; Mimabells; Robmy; Amy; Laubellacullen94; Idta; Chayley Costa; Gabriela Cullen; Aryam Shields Masen; Ely Cullen M; Saamantha; VianeyCullenMasenHaleMcCarty; fati21; RozaBella; yuli09; Inmans.


Canción del capítulo: Dream On por Aerosmith


The past is gone
It went by, like dusk to dawn
Isn't that the way
Everybody's got their dues in life to pay

Yeah, I know nobody knows
Where it comes and where it goes
I know it's everybody's sin
You got to lose to know how to win

(Dream On Dream On Dream On
Dream until your dream comes true)


Una Vida Vivida en Sueños

Bella descubrió que las semanas pasaban a una increíble velocidad cuando estaba con Edward – casi de forma peligrosa. Sin advertencia, Abril se había disuelto en Mayo y repentinamente los exámenes finales estaban sobre ellos. Aunque Bella no se preocupaba especialmente por los exámenes, sentía que al menos debía esforzarse un poco. Después de todo, siempre había que pensar en la universidad… además, no le veía el caso de provocar más problemas con Renee. Aunque su madre nunca la había apoyado mucho con sus estudios, Bella sabía que, en ausencia de cualquier tipo de vida social, como le iba en la escuela de repente era la única cosa de la que Renee podía presumir con sus amigos. Reprobar los exámenes no sería bien recibido, viendo que Renee no tenía ni la más mínima idea de que todo el tiempo de estudio de Bella se iba en salir con su novio secreto.

Así que, con tanto entusiasmo como el que muestra un adicto al tener que renunciar a su dosis diaria, Bella comenzó a reducir el tiempo que pasaba con Edward. Todavía se veían la mayoría de los días, pero era por periodos de tiempo más cortos y condensados cuando la mente de Bella estaba invariablemente saturada con teoremas de cálculo o fechas de tratados Europeos para prestarle atención a algo más. A pesar de eso, ella no se sentía culpable, porque recientemente Edward se había vuelto igual, si no es que más, de distante. Tal vez si Bella no hubiera estado tan ocupada se hubiera detenido a preguntarse el porqué de eso. Después de todo, Edward nunca había sido del tipo que se preocupa por los trabajos de la escuela. Pero entre su propia exigencia y el agitado calendario de estudio, se olvidó de encontrar un momento para preguntarle. Así que, su repentina extrañeza paso desapercibida o sin ser notada, y Bella se iba a dormir cada noche esperando que los exámenes llegaran a su fin.

Apenas y se dio cuenta de lo poco que veía ya los sueños de Edward.

Los exámenes pasaron en una neblina de cansancio y ansiedad. Cuando Bella salió del último, su alivio fue tan sobrecogedor que se olvido de preocuparse sobre si habría conjugado los verbos o si había aplicado el subjuntivo de forma correcta. Ya se habían terminado. Los exámenes habían terminado, y ahora sólo tenía que preocuparse por el largo verano dorado que se extendía frente a ella. Su primer verano con Edward, con tiempo ilimitado a su disposición y días sin fin llenos de luz solar esperando ser pasados en su lugar junto al océano.

Bella salió a través de las puertas de la escuela y hacía el estacionamiento, perdida en la contemplación de sus pensamientos. No fue hasta que casi llego a su carro cuando se dio cuenta de que ya había alguien ahí de pie.

Es gracioso como algunas cosas siempre parecen cansados clichés hasta que los experiencias en persona. ¿Cuántas veces Bella había leído las palabras 'y entonces su corazón se saltó un latido' y rodaba los ojos, cambiando de página? Siempre se preguntó porque el autor no podía encontrar palabras mejores para explicar la sorpresa o el miedo del personaje que a través de algo que era, lo más probable, físicamente imposible, eso sin contar que era muy poco original.

Aún así, mientras Bella estaba de pie en el estacionamiento, mirando los ojos de Edward, de repente entendió completamente a lo que se referían esos autores. Porque su corazón había hecho más que saltarse un latido – bien pudo haber dejado de latir por completo, todo gracias a lo aterrorizada que se sentía. El Edward que le regresaba la mirada no era alguien que ella reconociera. Sus ojos se veían salvajes y rojos, algo que sólo pudo ser resultado de horas de llanto. Sus facciones estaban contorsionadas con un enojo tan explícito que hizo que Bella temblara – fue como aquella vez en el centro comercial, sólo que mucho, mucho peor. Aquél Edward había tenido cierta apariencia de control. Este era casi salvaje.

Bella se quedo de pie pegada a su lugar, sus ojos llenos de miedo. Anhelada acercase a él, pero al mismo tiempo tenía miedo de hacerlo. No tanto porque él fuera a lastimarla, sino porque en respuesta a su avance él podría lastimarse a sí mismo.

"¿Edward?" preguntó, su voz vacilaba con incertidumbre. "¿Qué pasa?"

"Es él," dijo. Estaba temblando.

Repentinamente, Bella sintió frío, a pesar del ardiente sol que pegaba de lleno en su cuello.

"¿Quién?" ella no necesitaba preguntar. Sólo había un 'él' que podría sacar este tipo de reacción de Edward. Pero aún así, Bella quería demorar la verdad.

"¿Quién jodidos crees?" espetó Edward, y Bella sintió que retrocedía. Él no le había hablado de esa forma en meses. "Es Rick. Esta aquí. En Arizona."

"¿Cómo…"

"¿Acaso importa?" gritó Edward, mirando de mala manera a Bella. "No tengo ni idea de cómo nos encontró ese bastardo, pero lo hizo y ahora está aquí. Estaba en el mismo bar que Elizabeth anoche. Ella se fue con él a su cuarto de hotel." Bella sintió que su estomago se sacudía. Miró a Edward con vacilación.

"¿Tuvieron…" no podía decir las palabras en voz alta.

Edward soltó una risa áspera y fea. "¿Follaron? Por supuesto que sí. Te lo dije; ella todavía lo ama. Me culpa a mí por separarlos."

"No, Edward, eso no es verdad," dijo Bella rápidamente. "Ella no te culpa, eligió irse, ¿recuerdas? Me dijiste que los saco de la ciudad en el minuto en que se enteró-"

"Sí, y lloró todo el camino," interrumpió Edward. "¿No recuerdas cuando te conté esa parte? Oh, claro, lo dejó, porque sabía que eso era lo que se suponía que tenía que hacer. Pero eso no evito que lo extrañara cada día desde entonces y que me hiciera responsable de joder su vida."

"No lo hace," susurro Bella, horrorizada, "ella no te hace responsable, ella-"

"Cállate." La interrumpió Edward de nuevo, y esta vez su voz era más baja. "De verdad, sólo cállate de una jodida vez."

Había algo en su voz que le dijo a Bella que no tenía caso discutir. Edward no quería escuchar de razones. Él no quería escuchar sus garantías de que todo iba a estar bien. Él ya había pasado el punto donde consuelo o fe podrían darle algo de alivio.

Y fue la realización de este hecho lo que llevo a Bella a hacer la siguiente pregunta.

"¿Qué vas a hacer?"

Él la miró a los ojos. Los suyos todavía estaban rojos.

"Irme."

Bella había anticipado esa respuesta, pero eso no evito que sintiera como si le hubieran pateado el estómago. Edward se dio cuenta de su reacción y levantó una ceja, su expresión tenía algo que estaba entre el desprecio y la tristeza.

"¿Qué, creías que me iba a quedar aquí jugando a la jodida familia feliz? No puedo, Bella. Me conoces mejor que eso."

Ella asintió, intentando esconder el hecho de que repentinamente se sentía incapaz de respirar. Su interior estaba agitado, su corazón palpitaba como loco y sentía que todo comenzaba a apagarse. Como si, de alguna forma, el mundo se estuviera haciendo más pequeño. Edward se iba. Se iba para siempre.

"¿Vienes conmigo?"

Su voz se escucho más alta y cercana y Bella se sobresalto. La pregunta la atrapo con la guardia baja, rompiendo a través de su introspección. Miró frenéticamente a Edward. Ahora ya se encontraba a un paso de distancia de ella, y podía ver cada centímetro de su rostro, cada detalle de sus facciones. Era como mirar el sol durante un eclipse. Y de alguna manera, durante ese segundo, todo lo demás que había en el universo se desvaneció; el estacionamiento se disolvió y el suelo que había bajo ellos se arremolino en la nada hasta el punto en que todo en la vida de Bella parecía comenzar y terminar con Edward.

Y entonces, el momento se rompió, y la realidad golpeó a Bella con la fuerza de un tren de carga cuando se dio cuenta de las implicaciones que tendría lo que Edward le estaba pidiendo.

"¿Q-qué?" tartamudeó, su corazón todavía golpeteaba con fuerza. "Estas bromeando, ¿cierto?"

"Dije, ¿vienes conmigo?" sus ojos se veían intensos y cautivadores, pero al mismo tiempo terroríficos.

Bella quería que todo fuera tan fácil como decir 'si'. Ella quería irse con Edward y nunca mirar atrás. Pero tenía miedo; tenía miedo de todo lo que eso podría significar, tenía miedo de dejar atrás la única vida que conocía.

"Yo…" vaciló.

Eso fue suficiente para romper el pacto. Edward dejo caer su mano de la muñeca de Bella y se alejo un paso.

"Bien." Y entonces, justo como antes, la máscara regreso. Bloqueando a Bella, dejándola fuera de sus pensamientos y emociones.

"Edward," pidió. "No te vayas."

Pero él ya se había dado la vuelta y había comenzado a alejarse. Al escuchar sus palabras, se echo a correr.

"¡Edward, regresa!" Bella se encontró a si misma gritando. Pero él no le hizo caso, en su lugar corrió aún más rápido. Bella lo observó cómo se alejaba de ella, salía del estacionamiento, bajaba por la calle y daba vuelta en una esquina. Ella no tenía ni idea de a donde se podría dirigir.

"Por favor," susurro, tenía los ojos llenos de lágrimas. "Lo siento."

Y entonces: "Te amo."

Bella apenas y fue consciente del viaje a su casa. A través de las casi infinitas cortinas de llanto, de alguna forma se las arreglo para llegar a su casa sin romper la ley o causar daños en si misma o a terceros. En todo el tiempo, sólo una palabra estaba presente en su consciencia.

Edward. Edward. Edward.

Cuando finalmente llego a casa, encontró la puerta principal cerrada con llave. Maldiciendo, sacó su llave y entró.

Había mucho silencio en la casa. Todas las luces estaban apagadas.

"¿Hola?" dijo Bella. No obtuvo respuesta. No se lo esperaba. Claramente no había nadie en casa.

Avanzando hacía la cocina, Bella encontró un plato en la mesa con una nota pegada en él. Estaba firmado con el nombre de su madre.

Bella tomó la nota entre sus manos y la leyó. Palabras individuales y ciertas frases sobresalían – nos fuimos, de último minuto, vacaciones, Jacksonville, un par de semanas…

Bella miró, atontada, el pedazo de papel que tenía en las manos.

Renee y Phil se habían ido de vacaciones a Florida.

Releyó las palabras escritas en la llamativa letra cursiva de Renee, buscando algo más – tal vez un par de palabras preguntando cómo le había ido en su último examen, o una disculpa por lo repentino de su partida. Pero no había nada más que un apresurado escrito preguntándole a Bella si no le molestaría recoger su ropa de la tintorería.

Esto no es justo.

Muy lentamente, Bella arrugó la nota en su puño y luego la dejo caer al piso.

Mereces algo mejor que esto.

Y luego, agarro el plato al que había estado pegada la nota – pegada allí como si fuera la jodida cuenta de un restaurante – y lo lanzó con toda su fuerza a la pared que tenía enfrente.

Se rompió con un estruendoso choque, y Bella observó como caían las piezas al piso. Y entonces, por primera vez en su vida, Bella dejo que sus emociones explotaran.

En consecuencia, cuando ya había gritado hasta quedarse ronca y llorado hasta que no hubo más lágrimas, Bella subió silenciosamente hasta su habitación. Diez minutos después, regresó con una mochila sobre su hombro. Dejó un pedazo de papel en la mesa de la cocina. Y entonces, sin otra mirada dirigida hacía los fragmentos de porcelana rotos en el linóleo, avanzo directo hacía la puerta principal.

Bella no intentó llamar a Edward. Era muy poco común que tuviera el celular encendido e incluso aunque lo tuviera, lo más probable era que no fuera a responder cuando viera el nombre de ella brillar en la pantalla.

No. Como siempre con Edward, Bella siguió su instinto.

Y cuando llegó a la playa, se encontró con que había tenido razón.

Edward estaba sentado solo ahí, dándole la espalda a Bella, quedando de frente al río. Su cabello oscuro estaba más desordenado que nunca. Rápidamente, sin permitirse perder el valor, Bella avanzo hacía la playa y se sentó junto a Edward.

"Hola," murmuró. Él siguió mirando hacía el río, su rostro no mostraba ninguna señal de que había notado su presencia. Bella había esperado eso, y se dijo a si misma que no debía rendirse.

"Mira," dijo rápidamente, sus palabras se salieron atropelladas en una repentina carrera, "lo siento por lo que paso antes. Siento no haber aceptado de inmediato. Tenía miedo de dejar mi casa. Sólo tengo diecisiete, y escaparme contigo, cuando llevo apenas un par de meses de conocerte, es estúpido e irresponsable y más que un poco loco. Y yo nunca he sido esa chica. Siempre he sido la sensata; la que tiene estrategias y planes para vivir y así no resultar herida. Pero, de alguna forma, tú me haces olvidar todo eso."

Bella no se atrevió a mirar a Edward para ver cómo estaba reaccionando ante todo esto por miedo a que su reacción la detuviera de decir todo lo que tenía que decir. Era mejor sacarlo todo en ese momento, y entonces lidiar con las consecuencias más tarde, ya fuera para bien o para mal.

"Así que vacilé," continuó, "pero, después de todo, eso no es un crimen, y en realidad eso me dio tiempo para pensar en todo esto. Y me di cuenta de algo. Me di cuenta de que no puedo quedarme aquí, Edward. No si tú te vas. No puedo vivir aquí sin ti, ahora que te he conocido y he sido tu amiga y me he enamorado de ti. Tú eres… de alguna forma, en un par de meses te convertiste en todo para mí. Significas más para mí que personas con las que tengo alguna relación sanguínea, o que he conocido durante toda mi vida. Y, quiero decir, ¿Qué tan complicado suena eso? ¡Es de locos! Apenas nos conocemos el uno al otro… pero en realidad así es, porque siento que te conozco mejor que a nadie en el planeta. Te he contado cosas que nunca he sido capaz de decirle a nadie más, te he dicho cosas que nunca imaginé poder decir en voz alta. Es como si estuviéramos, no lo sé, hechos el uno para el otro o algo igual de cliché. Se siente bien."

Bella se detuvo, todavía mirando hacia el frente. Era el crepúsculo de nuevo. Siempre lo era con ellos. Ella cerró los ojos.

"Edward, ¿recuerdas esa noche después de la cena cuando no vi ningún sueño? Fue porque estaba contigo. Cuando estamos juntos, es como si tú bloquearás todo lo demás. Tú te conviertes en mi mundo, y no hay espacio para nada más. Tú detienes mi poder. Y entonces, cuando no estoy contigo, tu presencia es tan grande en mi mente que los únicos sueños que veo son los tuyos. Pero incluso esos es muy raro que los vea."

Bella sacudió la cabeza, consciente de cómo debía sonar eso.

"Sé que suena loco – tal vez lo estoy – pero no lo creo. No puede ser una coincidencia. He estado teniendo estos incontrolables sueños por años y luego te conozco y todo comienza a desaparecer. Eres tú; es por ti. Es como si me estuvieras reparando, Edward. Lo estas alejando todo, lo mejoras. Y si eso es lo que tú puedes hacer por mí, entonces creo… no, sé, que puedo hacer lo mismo por ti. Puedo ayudarte, si me dejas."

Un vibrante silencio se encontró con las palabras de Bella. Incluso el viento parecía haber contenido el aliento. Y entonces:

"Ya lo haces."

Bella levantó la vista por primera vez y se encontró con los ojos de Edward. Ya no estaban rojos. Los rastros de lágrimas en sus mejillas habían desaparecido o habían sido lavados. Se veía… diferente. Más tranquilo. Como si él hubiera estado sentado ahí, pensando en ese bote roto mucho tiempo antes de que ella llegara.

"¿P-perdón?" preguntó vacilante, necesitaba la confirmación de lo que pensaba que acaba de escuchar.

Edward la miró y sus labios formaron una ligera media sonrisa.

"Ya me estas ayudando."

Y entonces Bella lo comprendió. Él no había ido ahí para esconderse. Había ido a esperar. A esperarla a ella.

Eso se hizo aún más obvio cuando con mucha gentileza y cuidado, Edward se inclinó y la besó.

"Sólo para que lo sepas," susurró contra sus labios, "me siento de la misma manera. Y perdóname por haber huido." Y la besó una vez más. Luego se separó. Bella pudo ver que todavía estaba sonriendo.

Y ella supo que las cosas no estarían bien de repente. Sabía que el enojo y dolor de Edward estaba lejos de ser dejado atrás. Ella se dio cuenta de que llevaría mucho tiempo más para que lo que sentía por su madre se desvaneciera o mejorara. Pero ahí, en ese momento con Edward junto al río, nada de eso parecía importar. Ella sabía que cualquier cosa que hiciera falta para que ellos dos estuvieran completos llegaría, siempre y cuando estuvieran juntos.

Y, justo cuando esta idea se estaba registrando en su mente, Bella se escucho diciendo las dos sílabas que marcarían el principio del resto de su vida.

"Vámonos."

La mañana siguiente, cuando el sol comenzó a ascender sobre el horizonte, un viejo carro azul salía tranquilamente de Arizona hacía la interestatal. Se dirigían al noroeste. La carretera iluminada por la luz de sol se extendía abiertamente frente a ellos, detrás, la oscuridad iba cayendo rápidamente.

Contenido: dos fugitivos. Sus pasados: desvaneciéndose. Siguiente parada: desconocida. Su futuro: indeciso.

Las posibilidades: ilimitadas.

Fin.