disclaimer. Naruto © Masashi Kishimoto


Hinata caminó hasta la oficina de su padre, tocó la puerta una vez y al escuchar la aprobación de él, entró.

Se inclinó a modo de saludo y Hiashi hizo una seña con la mano para que se sentara frente al escritorio. Hinata así lo hizo.

—Hinata —comenzó Hiashi en tono serio, sin dejar de mirar los papeles que leía—, cuando Hanabi cumpla quince años será nombrada oficialmente como mi sucesora, reconocida no solo dentro del clan sino también por Konoha y otras aldeas. Desde ahora debes trabajar tu camino para ser digna hermana de ella e hija mía.

Hinata le escuchaba con la cabeza baja, aunque sabía que Hiashi no estaba siquiera mirándola de reojo. Ya sabía hacia donde se dirigía la plática, y aunque sabía que Hanabi sería la nueva líder en un futuro, era la primera vez que su padre le decía la fecha.

—Tu deber cambió al que antiguamente fue el de Hanabi, procrear el futuro de la rama principal, heredando tus características como Hyūga para dar una generación mejor, junto a un compañero digno. En estos momentos tienes dieciséis, pronto diecisiete, para los veinte estarás casada y espero descendencia a los veintiuno.

Hinata apretó sus manos en puños sobre sus rodillas. Triste, afligida, presionada, pero escuchaba todo de forma serena, sin permitirse soltar una lágrima.

—Bien sabes que Hanabi estará obligada a casarse con un hombre Hyūga. —Hiashi comenzó a firmar los papeles que leía, aún no dirigía ni una mirada a su hija mayor— Y tú deberás buscar un hombre por fuera, digno, que sea capaz de heredar cualidades relevantes y poderosas para una nueva generación. Dependiendo de ello y de lo que ellos hereden serán considerados Hyūga. No busques a un inútil que me haga degradarte a la rama secundaria, junto con tus hijos.

Hinata todo eso ya lo sabía, era conocido por toda la casa, la hija heredera deberá mantener pura la sangre Hyūga, la hija que no lo sea deberá usar su cuerpo como experimento que atraiga características fuertes que hereden las futuras generaciones Hyūga. Cualquier hombre fuerte servía, excepto quienes poseyeran dojutsu por un experimento fallido que se intentó entre un Uchiha y una Hyūga, dejando como resultado a un niño sin ningún poder particular al ser ambos dojutsu cancelados entre sí. Tampoco podría ser unida a un clan poderoso, como el Aburame o el Inuzuka, pues habilidad con los insectos o rasgos físicos de Inuzuka no era precisamente lo que los Hyūga querían mezclar con su sangre.

Pese a sonar "simple" la elección de esposo de Hinata sería extenuante y compleja, sometiendo al hombre a muchas pruebas, y si no era aprobado por Hiashi, Hinata sería inmediatamente desconocida por su clan.

Solo había una persona con la que Hinata quería compartir su vida, y esa era Naruto, pero era más que obvio que eso no se podría realizar. Comenzando por la falta de interés del Uzumaki en ella y finalizando en las tradiciones de su clan. Sin importar si Naruto se llamase Hokage mañana mismo, su padre jamás aceptaría que su sangre se mezclara con la de un individuo como él, a quién Hiashi siempre veía gélidamente.

Saber eso le dolía, le rompía el corazón en finos pedazos que terminarían de desgarrarla por dentro.

Le hacía perder toda la confianza que tenía, le hacía olvidar toda su motivación, le hacía querer rendirse de nuevo ante su padre.

Se sentía atada.

—Ya estás puesta en sociedad, Hinata, y bien sabes que han aparecido interesados en tu mano pero he respetado tu decisión de enfocarte en mejorar como kunoichi lo más que puedas antes de dejarte llevar por los deberes de madre y esposa.

Hinata sostuvo un quejido ahogado y con los ojos rojos por retener las lágrimas se impidió llorar, hacerlo frente a su padre era una humillación. Hiashi seguía concentrado en los papeles de su escritorio y Hinata seguía mirando hacia abajo, a sus manos empuñadas, sus uñas que pronto harían que las palmas de sus manos sangraran. No quería escuchar lo que seguía, no quería, no quería…

—Pero no esperaré por siempre y ya tienes fecha. Tres años y medio, Hinata, tu opinión será respetada ocho meses más, pero quiero que sepas que luego de ello permitiré a los hombres conocerte, yo elegiré al mejor.

Hiashi levantó la mirada por primera vez, en espera de una respuesta, y Hinata sintió sobre ella sus fríos ojos. Hinata entonces asintió con la cabeza y Hiashi volvió a su papeleo.

—No solamente serán esos tus deberes. Por el momento aún eres conocida exteriormente como mi sucesora, Hanabi es muy joven para hacer las labores que te tocan a ti por fortuna del destino, al nacer primero.

Hinata volvió a asentir.

—Necesito que me acompañes a cerrar algunos tratados, como representante de mi sangre. No tengo miedo de tu comportamiento porque has sido criada bien, pero te lo digo ahora para que no haya malos entendidos —Hiashi volvió a levantar la mirada, clavándola en su hija mayor—: No me humilles.

El silencio se apoderó de la habitación unos segundos y Hiashi volvió a hablar

—La otra semana pasaremos dos días en La Niebla. Puedes retirarte.

Hinata se puso en pie y se inclinó de nuevo, sin mostrar su rostro, una bomba de llanto que en cualquier segundo estallaría, pero utilizando la poca fuerza que le quedaba respondió lo más segura que pudo.

—Hai.

Y tras de eso, salió de la habitación. Cuando Hinata se fue Hiashi volvió a levantar la mirada, clavándola en la puerta por la que su hija había salido y activo el Byakugan, mirando nada sorprendido como su hija caminaba rápido fuera de la mansión con ambas manos sobre su rostro.

Con el ceño fruncido, siguió trabajando.

...

Hinata salió y al cerrar la puerta se dejó vencer y permitió que sus lágrimas cayeran libres por sus mejillas.

Le dolía no ser tan fuerte como su padre quiso. Le dolía saber que se había resignado a dejar de verla como ninja para verla como una mujer que solo podría servir para dar a luz una nueva generación.

Le dolía que su voz no fuese escuchada como ella quería. Su padre no era malo, no, después de todo la escuchó e hizo lo que pudo para darle esos ocho meses más pero era el líder del clan Hyūga y debía velar porque las tradiciones fueran respetadas.

Pero más le dolía, al menos en su corazón, el hecho de saber que Naruto jamás sería para ella. Ella jamás sería para él.

Rápidamente busco la salida de la mansión, quería irse de ahí, al menos lo que quedaba del día, limpió sus mejillas con sus manos y en quejidos silenciosos, casi inaudibles, corrió hacia el final.

Cuando salió se encontró con Hanabi, quien estaba de pie, ligeramente recargada junto al marco de la puerta.

—Ha–Hanabi san —susurró sorprendida.

—Caminemos —ordenó ella, con la seriedad que siempre la caracterizó.

Hinata le hizo caso, y caminó detrás de ella sin saber a dónde Hanabi la llevaba. Hinata dejó de llorar al momento en el que vio a Hanabi pero su semblante era triste, sus pensamientos estaban en otra parte. Sentía pena y humillación de ella misma.

—Espera —ordenó nuevamente su hermana menor cuando entró a la florería Yamanaka, Hinata hizo caso esperando afuera.

Cuando Hanabi volvió a salir lo hizo con unos lirios blancos —Toma —dijo para luego darle la mitad a Hinata, y ambas siguieron caminando. Hinata estaba extrañada, pero la seguía.

Se sorprendió cuando llegaron al cementerio y ya de ahí supo hacia a dónde se dirigían. La tumba de su madre.

Cuando llegaron no había nadie alrededor, solo estaban ellas dos —al menos en la sección que era específicamente para los Hyūga caídos— y otras pocas personas en distintas tumbas. Hanabi dejó las flores.

—Aquí podrás llorar sin que te juzguen, es humillante para la familia que un Hyūga llore. Al menos usa esta tumba como escudo.

Las palabras de Hanabi podría sonar incluso más duras que las de su padre pero Hinata sabía que la intención de estas no era hacerla sentir mal. En realidad ella y Hanabi eran personas muy distintas y no compartían mucho tiempo juntas, por su diferencia de edad y de obligaciones, pero el lazo de unión que tenían era fuerte. Se querían pero no lo demostraban de una manera común, como Kiba y Hana, o lo que en algún momento fue Itachi y Sasuke.

Hanabi la miraba seria, como siempre, y Hinata sonrió dulcemente —Gra–Gracias, Hanabi–chan.

Hinata se agachó a dejar las flores con delicadeza y se quedó de cuclillas mientras permitía libremente que sus lágrimas cayeran sobre los lirios. Hanabi se mantuvo de pie, a su lado, todo el tiempo que Hinata lloró.

Cuando Hinata dejó de llorar y ya los hipidos se habían detenido por completo, ella comenzó a jugar con los lirios en la tumba de su madre y se colocó en posición para rezarle a su alma. Hanabi se agachó y la acompañó en el rezo. Cuando terminaron ambas se colocaron de pie.

—Sé que no lloras porque yo fui escogida —más que pregunta, parecía una afirmación.

Hinata miró sorprendida a su hermana la cual estaba mirando fijamente la tumba de la madre que no recordaba.

Hinata asintió con la cabeza y Hanabi la volvió a ver fijamente a los ojos.

—No seas tan patética.

Hinata se sintió realmente humillada ante el regaño de su hermana menor y bajó su cabeza, juntando ambas manos, jugando con sus pulgares.

—No llores por eso, Hinata. Es tan fácil ver las razones de tu llanto, eres descifrable, y no solo para mis ojos benditos, por eso no podrías ser una buena líder. Tu corazón es vulnerable.

Hinata escuchaba todo en silencio, ante la presencia de su hermana que era peligrosamente similar a la de su padre.

—Uzumaki es un idiota, no te enamores de él. No llores por alguien, ten dignidad.

Cada palabra era una cuchilla más para Hinata pero dejó de callar —Él no es un idiota.

No lo dijo enojada, lo dijo con dulzura, cosa que no sorprendió a Hanabi.

—Para padre lo es.

—Para mí no.

—Hinata, tu futuro está grabado…

Hubo un silencio por parte de la menor.

—Pero… tienes tres años y medio para tratar de modificarlo.

Hinata levantó su sorprendida mirada hacia ella.

—Me repugna el hecho de que un… alguien como él, que tú dejes que tu faceta más vulnerable sea mostrada por su culpa. Creo que es hora de que endurezcas esa faceta y aceptes el rechazo o la aprobación.

—Hanabi…

—Escuché cómo hablaste de él hoy, escuché a tu amiga hablar al final. He visto como le miras y me he dado cuenta de algunas cosas que no necesitas saber el qué ni el cómo, pero no puedes permitir que por lo que padre dice te lamentes de forma patética por el resto de tu vida. Puedes hacer las cosas sin romper las reglas.

—¡Ha–Hanabi…!

—Te lo prohíbo, como superior que seré de ti en unos años, no quiero reconocer a una hermana débil que no lucha por sus ideales. Como ninja debemos ver la vida igual que un campo de batalla, ten dominio, no pierdas, en el campo de batalla una pérdida puede significar la muerte. Y…

Hinata no necesitó escuchar lo que a Hanabi le costaba decir y probablemente no le diría, por su orgullo y por su carácter pero como ella era su hermana mayor, aunque Hanabi lo negara, también era leíble a sus ojos. "Y yo no quiero que mi hermana muera."

Los abrazos eran poco usuales en el clan Hyūga, por no decir innecesarios y molestos para la gran mayoría. Hanabi era parte de esa mayoría y Hinata lo sabía así que lentamente se acercó a ella y tomó entre su delicada mano el mentón de ella acercándolo y le besó con dulzura la coronilla de la cabeza. Sin más. Dejando a Hanabi con un muy imperceptible rubor en sus mejillas.

—Gracias, Hanabi neesan.

La menor se apartó e hizo una reverencia y comenzó a caminar, Hinata la siguió, posándose a su lado, y ambas llegaron a la mansión Hyūga justo antes de que la noche cayera.

La noche pasó normal, como cualquier otra en la mansión Hyūga, y cuando Hinata estuvo acostada en su cama rememoró el día que había pasado.

Un día un poco agitado para sus sentimientos pero que al final le había ayudado, ¿por qué debería darse por vencida? Una de las cosas que más admiraba y celaba de Naruto era su fuerza para no rendirse y seguir adelante. Antes de caer en el sueño ella decidió que se demostraría a sí misma que ella también podía tener coraje. Casarse con Naruto era algo muy lejano en estos momentos, algo que probablemente a él ni se le cruzaba por la cabeza, y no tenía intención alguna de casarse con él, solo quería conocerlo mejor, poder ser llamada su pareja, saber más profundamente quién era ese que le había robado el corazón cuando solo era una niña.

"y aceptes el rechazo o la aprobación."

El rechazo le destrozaría el corazón, era cierto, pero si no lo intentaba no lo sabría jamás. Poco a poco Hinata se motivaba más, más quería abrir sus sentimientos a él, más ilusionada se ponía.

Y había que comenzar por algo. Una tarde solos en Ichiraku era una buena opción. Si las palabras de Hanabi eran ciertas y la vida era un campo de batalla, ¿cómo podría hacerse llamar ninja si no daba su mayor esfuerzo en la lucha de su corazón? Talvez al final podría ganar la guerra, y para eso sería bueno ganar la primera batalla.

Más motivada que antes, ahora estaba segura, la misión Hinata Uzumaki se cumpliría con éxito, ella se encargaría de ello.

Mañana sería un nuevo día.


Ahorita es domingo a medio día y aquí está el nuevo capítulo! No saben el alivio que me da el saber que terminé con tiempo de sobra esta vez xD.

La verdad es que este capítulo me salió tan espontáneo, simplemente escribí y esto se formó, y creo que Hinata-Tsuki en su review fue la que me prendió la bombilla. Hanabi en un principio no iba a tener mayor relevancia pero no sé, simplemente cambié un poco la dirección de los pensamientos que tenía. De hecho con este capítulo se me ocurrió que podría hacer una continuación del fic cuando se acabe la misión de tres semanas, pero no prometo nada y si así fuere igual sería dentro de un buen tiempo, luego de ver que ocurre en la saga que tiene ahora el manga (la guerra o-o).

Muchas gracias por leer y por tomar parte de su tiempo para dejar una huellita que me indique que leyeron y esperan con ansias las continuaciones. Gracias, Yk Namikaze, Namikaze Rock, Hinata-Tsuki y Alexa Hiwatari (llegaste a tiempo, antes de que subiera este xD), gracias por el apoyo que le dan al fanfic. Ojalá este capítulo les haya gustado! A la larga será bastante importante.

Y gracias también por sus alertas y favoritos. Nos vemos el martes, creo que en la noche!

~brokenNanami.12

PD: Perdón por no responder sus reviews la vez anterior, es que estaba precisada de tiempo pero los leí y los agradezco.