The Inquisition.

Capitulo 1: Esta Es Mi Nueva Vida…

La luz de la luna sigue iluminando ese cielo que tantas veces he observado. Con las luces de la gran ciudad rompiendo la oscuridad de la noche parece que las personas de este lugar jamás se detienen. El tiempo transcurre sin prisa pero sin pausa y el deber nos llama cada noche a mantenernos en las sombras e iluminar la oscuridad con el resplandor de nuestras almas… así he vivido por años, tanto como la edad me lo ha permitido.

Sin embargo a pesar de las habilidades especiales que poseo, de la determinación y el coraje, muy a pesar de todo lo que sienta, en este punto mi vida ha cambiado nuevamente contra mi voluntad…

Cada día que pasa me siento más humana al verme en la necesidad de vivir como los demás, buscar un trabajo, estudiar como una alumna universitaria común y corriente… a pesar de todas las cosas comunes que hago el lazo rojo que uso para sujetar mi cabello me recuerda que no soy una persona común y corriente, me recuerda que ya no puedo cumplir con mi deber como antes solía hacerlo.

Viví y pelee contra los demonios lo más que pude en este mundo nuevo creado por Madoka sin embargo conforme mi edad avanzaba la Soul Gem que me da mis poderes se ensuciaba cada vez más, dificultando limpiarla y obligándome a usar mi magia menos de lo que estaba acostumbrada. En la actualidad solo el mantenerme en mi forma transformada ensucia bastante la gema purpura haciendo imposible que continúe con mi labor de protectora de la ciudad, relegándome a un puesto de menor importancia mientras que mis días como chica mágica se quedaron en el pasado solo recordados por el aliento entusiasta de las nuevas generaciones de guardianas a las cuales la leyenda mía y de mis compañeras ha sido contada y nos ha dado un estatus de colosos entre las nuevas chicas mágicas.

A recientes fechas la magia que usaba para sanar los defectos de mis ojos es un lujo que ya no puedo darme y los anteojos que deje de usar hace tantas líneas de tiempo debieron volver súbitamente, al igual que algunos hábitos humanos que habían desaparecido por completo de mi vida como comer y dormir; cosas sencillas que deje de hacer cuando mi cuerpo derrochaba magia en enormes cantidades… pero ahora el panorama ya no es tan optimista para una chica mágica de 19 años quien parece hace mucho debió haber desaparecido de este mundo, olvidada y derrotada en algún campo de batalla distante, llena de gloria, muriendo en un campo de batalla después de haber derrotado a un ejército de demonios... sin embargo sigo aquí, con toda la gloria de mis batallas pasadas a cuestas, dificultándome cada nuevo paso que doy.

En uno de los barrios más cercanos a la zona comercial de la ciudad hay un pequeño bar, opacado por completo por los grandes comercios de la zona, un bar donde todos los días sirven a los escasos clientes que aun los visitan. El dueño se encarga de la cocina mientras que sus dos empleados se encargan de distribuir la comida por el lugar… o eso es lo que el dueño del lugar desearía pues incluso en la noche más atareada solo tiene cuatro clientes que siendo honestos no vienen precisamente a degustar su comida si no a ver a la camarera quien porta un coqueto uniforme y lo hace lucir mientras su negra y larga cabellera se contonea al igual que sus caderas y su rostro tierno y delicado les recuerda sus días de juventud donde las chicas con anteojos eran el fetiche de muchos.

-¡Homura-chan, lleva esto al cliente de la mesa 2!-

Menciona el dueño del establecimiento colocando la comida en la barra y mandando a la chica de cabellera negra consiente de la situación que su negocio atraviesa.

Akemi Homura, la legendaria chica mágica que puso su nombre en las páginas de la historia al ser parte del primer escuadrón internacional y ser una de las dos sobrevivientes de la feroz batalla en el desierto de los demonios… esa misma chica legendaria se encuentra en este pequeño bar sirviendo como camarera, ignorando por completo el hecho de que los clientes solo van a verla a ella, como si trabajara en alguna especie de Maid Café, solo que con una paga mucho menor por vender su imagen de esa forma.

A pesar de sus viejas glorias la chica mágica hace su trabajo de forma eficiente y amistosa sonriendo a cada instante, algunas veces mostrándose un poco torpe ante las responsabilidades que ahora enfrenta, otras tantas se le nota agotada mostrando que la universidad junto con un trabajo de medio tiempo hacen mella en su determinación… como cualquier otra chica universitaria que se esfuerce por salir adelante por su cuenta.

Akemi Homura ahora parece una chica mucho más común y corriente, sin embargo incluso bajo estas circunstancias continúa llevando todo el peso del negocio en sus hombros. Los clientes son respetuosos con ella aunque eso no cambia el hecho de que solo es su imagen lo que continua llevando ingresos al pequeño bar, dándole el liderazgo aparente a la chica quien como siempre actúa tal y como debe hacerlo.

-¡Tatsumi, saca la basura!- grita el jefe a un chico de cabello castaño y ojos de un azul delicado quien tras el grito de su superior es sacado del universo en el que se encontraba, un universo similar al de los clientes que se encontraban en el lugar esa noche donde solo la chica de cabellera negra existía. Sin muchos ánimos de hacerlo, pero consciente de que tampoco tiene mucho que hacer, el joven toma las bolsas de basura y se dispone a obedecer la orden que le dio su superior, observando a Homura cumpliendo con su deber.

-Oye Tatsumi- menciona nuevamente el jefe desde la cocina, esta vez en un tono de voz mucho más tranquilo que la vez anterior. –Si sigues viendo a Homura-chan así te voy a cobrar- añade riendo el jefe, causando incomodidad en el joven quien después de sonrojarse simplemente se apresura a cumplir con su deber y desaparecer de paso.

La noche avanza y la hora de cerrar finalmente llega. La agotada chica es la primera en irse mientras su compañero y su jefe se despiden afectuosamente de ella. En la mente de Homura hay tantas cosas como en la de cualquier chica de su edad, sin embargo el viento frio que corre esa noche alborotando su larga cabellera y mostrándole constantemente el listón rojo que aún conserva sujetando su cabello le hace recordar que sobre todos sus deberes aun tiene uno… que por más que lo desee ya no podrá cumplir.

Los estrechos callejones de la ciudad provocan ecos de batallas distantes entre chicas con poderes extraordinarios y demonios invocados por las emociones negativas de la raza humana. Batallas enormes que solo con magia podrían quedar en el anonimato como lo han hecho hasta ahora. Una vida en el anonimato, luchando, muriendo… incluso las que sobreviven quedan olvidadas como ahora Akemi que solo puede arrastrar sus glorias del pasado pero ya no puede ayudar a las nuevas generaciones como antes.

Los estruendos cesan al instante en que Akemi sale del callejón y entra al parque donde cinco cuerpos destrozados de demonios están en el suelo y dos chicas mágicas de colores contrastantes están de pie, observando a la chica de anteojos.

-Parece que aun no les queda muy claro lo que significa sigilosamente verdad…- menciono Homura mirando fijamente a las dos chicas mágicas por quienes aun escurría lentamente la negra sangre de los demonios derrotados.

-¿Pero de que está hablando Akemi-Sempai?, ¡fuimos bastante cuidadosas en esta ocasión!- replico molesta una de las dos chicas cuyo semblante se veía mucho más dinámico e irreverente ante la presencia de una chica mágica legendaria.

-Escuche los estruendos de los golpes de tu espada desde que salí de mi trabajo Yui, y Mayu, tus habilidades no son del todo sigilosas tampoco…- menciono Homura con esa actitud fría con la que siempre se dirigía a las jóvenes chicas mágicas.

Yui, la chica mágica de la espada y los atuendos similares a los de un samurái en color rojo de inmediato reacciono ante las palabras de su superior. A pesar de lo mucho que le molestaba el comentario, sabía que Homura tenía razón al saber exactamente la forma en que la batalla se había desarrollado, mientras que Mayu con su traje azul con detalles en negro simplemente observaba fríamente, conocedora de su enorme poder de ataque proveniente de sus dos brazos, completamente absorbidos por dos enormes cañones que poseían cañones pequeños de diversos calibres, incapaces de mostrar su poderío en silencio.

-No seas tan estricta con ellas Homura-chan- menciona una voz calmada y dulce que se movía entre los cuerpos de los demonios derrotados que se desvanecían con lentitud como cenizas en el frio viento de la noche. Los rizos dorados de una joven delicada engalanaban esa mirada tranquila como el silencio demostrando la superioridad de su experiencia en la vida. Tomoe Mami recolectaba con gracia las gemas oscuras que habían dejado los demonios derrotados, la recompensa de las dos guerreras jóvenes y los objetos que se habían vuelto tan preciados e imposibles de conseguir para las más veteranas.

-Homura, hay muy pocas personas en esta zona de la ciudad, nadie escucho nada y en caso de que así fuera para eso estoy yo aquí. Además ellas son las mejores en lo que hacen, sin el devastador poder de Mayu no se podría hacer el trabajo tan rápido- explico la joven rubia a la inexpresiva Homura quien muy a su pesar sabia que las palabras de Mami eran ciertas. Sin poder hacer nada mas en el lugar la chica de cabello negro con el lazo rojo en su cabeza se dispuso a retirarse del lugar sin cambiar la mirada de inconformidad que ocultaba tras el vidrio de sus lentes, sin embargo fue detenida por dos gemas que le fueron arrojadas directamente a las manos por parte de la rubia y mentora de las chicas mágicas jóvenes.

-Las chicas me pidieron la tarde de mañana y unas horas de la noche, será un día especial para ellas y han recolectado muchas gemas para que nosotras podamos cubrirlas. Sera como en los viejos tiempos, ya se lo mencione a Sayaka e incluso Kyouko vendrá a la ciudad, ¿quieres acompañarnos Homura?- sonrió Mami a su compañera quien contradiciendo a la inexpresividad que la caracterizaba dudo un instante para aceptar con la cabeza después, intentando ocultar lo más posible la emoción que las palabras de la rubia le habían provocado a su corazón. Los viejos tiempos que tanto añoraba eran imposibles de recuperar sin una dotación enorme de semillas de desesperación obtenidas de derrotar a demonios en batalla… así sin previo aviso todo volvería a ser lo más parecido a sus recuerdos, al menos por algunas horas.

Las horas de la madrugada avanzan con lentitud, el reloj con sus números incandescentes es opacado por el brillo de la Soul Gem de la chica de lentes, quien descansa su cuerpo después del arduo día en la universidad y en el trabajo. La gema que contiene su alma brilla como en el pasado, aunque ella misma sabe que una vez transformada es solo cuestión de minutos para que la gema se ensucie y su vida termine… sin embargo las palabras de Mami aun rondaban en su mente, acelerando su corazón y colocando una sonrisa en su rostro mientras la joven de cabellos largos y oscuros abrazaba su almohada impaciente. Las tres de la mañana y en ese momento dos sombras llegaban a un remoto templo a las afueras de la ciudad, desde donde el paisaje nocturno de las luces de los edificios podía contemplarse claramente al igual que las luces naturales del firmamento. Dos jóvenes chicas mágicas dejaban a un lado sus atuendos, exhaustas por el arduo día.

-Descansemos Mayu- menciono la chica de largos cabellos castaños cuya gema del alma brillaba en colores rojo y Amarillo.

La otra joven de melena corta y oscura simplemente acento con la cabeza la orden de Yui, a quien veía como su líder y su mejor amiga.

Las mañanas de escuela siempre eran iguales…

Mayu se levantaba tres horas después de regresar al templo cada noche, al levantarse de inmediato tomaba un baño para después alimentar su cuerpo mas por costumbre que por hambre. Una vez que sus sencillos deberes de cada mañana terminaban, la chica delicadamente, y en silencio como todo lo que ella hacía, preparaba las cosas que llevaría a la escuela ese día. Lo que siempre resultaba sorprendente para la joven de 14 años era que muy a pesar de lo temprano que se levantara, su mejor amiga, Yui ya la esperaba despierta; generalmente barriendo la entrada del templo con esas ropas de sacerdotisa que indicaban su linaje en el lugar y la delataban como la heredera.

-¿Ya estas lista Mayu?- pregunto la chica de cabellos castaños mientras terminaba de barrer la entrada del templo.

-Si, Yui- respondió fríamente la chica de mirada celeste mientras sus labios mostraban una pequeña sonrisa.

-Estaré lista en un momento- añadió la Mahou Shoujo roja mientras terminaba sus deberes de esa mañana. –Es cada vez más difícil para mí terminar… tal vez me estoy haciendo vieja como Tomoe - Sempai-

Mayu simplemente sonrió en silencio, sabedora que era ella le que cada mañana se levantaba más temprano, intentando igualar las promesas de su mejor amiga a quien admiraba con fervor y a quien deseaba emular, aunque sabía que no se lo podía decir de forma abierta ya que Yui jamás permitiría que hubiera alguien más como ella… y tenía buenas razones para evitarlo.

Las dos chicas comenzaron a caminar hacia la escuela como cada mañana solían hacerlo, solo que este día era especial, distinto a los demás en muchos aspectos para ambas y el hecho de que cada una de las dos amigas llevara un regalo en sus manos daba un indicio de lo que ocurriría. Dos chicas más aparecieron a la distancia entre la bruma que ocultaba las siluetas de la mañana en la ciudad. Una de cabellos negros bastante largos que movía la boca constantemente susurrando como el ciento de la mañana ágil pero en silencio y solo historias sin sentido era lo que se podía distinguir, mientras que la otra silueta de cabellos rosas y con una sonrisa inquebrantable en el rostro se mantenía dinámica, mostrando su incapacidad de estar quieta ni un segundo.

-¡Buenos días Yui, Mayu!- grito la más ágil… o menos distraída… de las dos chicas que esperaban cerca de una parada de autobús. Ambas también con regalos en sus manos.

-Buenos días… susurro la princesa a sus más cercanas amigas mientras se acercaban abandonando la bruma de la mañana, delimitando sus delicadas figuras y belleza ante la mirada de la princesa que observaba impaciente la hora de encaminarse a palacio y encontrarse con la mujer destinada a recibir el presente que la cansada protagonista llevaba en brazos…- susurraba la chica de cabellos negros y largos, con la mirada completamente perdida en el horizonte sin aparentemente prestar atención a su entorno.

-Airi, Noa, Buenos días- respondió Yui reuniéndose con ellas mientras que Mayu caminaba como siempre ligeramente detrás de su mejor amiga.

-¡Así que hoy es el día, el cumpleaños de Hikari!- menciono entusiasmada Airi, la chica de cabellos rosas. -¿Te puedo preguntar qué es lo que le vas a obsequiar?- Añadió intrigada la chica al observar lo pequeño del regalo de la líder de las Mahou Shoujos de nueva generación.

-… Un listón para el cabello- respondió un tanto apenada Yui, al ver molesta que el tamaño de los regalos de las demás chicas eran bastante superiores al de su pequeña caja. – ¡Como si tú le regalaras algo mejor!- replico molesta la chica de cabellera castaña.

-…Ya que a Hikari le gustan tanto las historias, le conseguí una primera edición del autor que tanto le gusta- respondió Airi orgullosa.

-…Yo me tome la libertad de un poeta ante una hermosa dama de escribir una epopeya que relatara las maravillas del universo y como su solo nombre hace honor a una joven que parece haber descendido del cielo cual regalo de los dioses para sacar del misticismo a la humanidad…- Añadió Noa refiriéndose a su regalo.

-¿Qué dijo?- pregunto Mayu, como siempre sin entender una palabra de lo que la chica de cabellera negra y larga pretendía decir.

-Que le escribió un libro a Hikari- respondió sonriendo Airi, sabedora de ser la única que entendía lo que Noa decía entre tantas palabras muchas veces malgastadas.

-¡Estoy segura de que mi amiga Mayu no me decepcionara, la caja de su obsequio solo es un poco más grande que la mía!- interrumpió Yui un tanto infantilmente, abrazando a su amiga.

-Yo no sabía que regalarle…-

-¡Lo sabia!- interrumpió de nuevo Yui a las breves palabras de Mayu.

-…Así que le compre una membrecía para que descargue por un año todas las novelas ligeras que quiera de su compañía favorita…- añadió la breve chica mágica.

En el instante en que las palabras cesaron de la boca de Mayu la molestia se hizo presente en el rostro de Yui… parecía que no solo tenía el peor regalo, sino que también parecía que era la única que obsequiaría algo que no tenía nada que ver con los gustos de la festejada… Airi no se pudo contener mucho así que tapo su boca para impedir que la risa saliera de sus labios, mientras que Noa hizo una mueca extraña que hablaba mucho más que sus a veces interminables palabras. Mayu parecía no entender bien lo que ocurría y las palabras de su mejor amiga solo acentuaron su confusión…

-Traidora…- susurro Yui con infinito desprecio en sus palabras.

La escuela continuaba siendo la misma, con su arquitectura impresionante y futurista con fachadas de cristal y formas que asemejaban castillos medievales de leyendas pasadas. Los salones con paredes de cristal que permitían la vista hacia otras clases ya eran una tradición que poco había cambiado desde que Homura se graduó de ese lugar, lo único que hacia completamente distinta esta escena de cualquier otra era el grupo de chicas quienes con sus respectivos regalos abarrotaron el escritorio de una de sus compañeras mientras las demás chicas las observaban dejando ver la molestia que sentían por la felicidad de la festejada y sus amigas.

-¡Feliz Cumpleaños Hikari!- grito el cuarteto de chicas mágicas al instante en que cada una entregaba su respectivo regalo a una alegre niña de cabellos negros sujetos en dos largas coletas que le llegaban hasta la cintura. Su sonrisa demostraba su tranquilidad y nobleza y sus ojos de un azul bastante claro reflejaban las sonrisas de cada una de sus amigas.

El entusiasmo de las chicas se desbordaba ante el festejo de algo tan ordinario como el cumpleaños de una de las suyas. La festejada comenzó a abrir los regalos de cada una de sus amigas, agradeciéndoles a todas con esa sonrisa que la caracterizara. Desde el regalo más caro hasta el más sencillo, Hikari demostró su agradecimiento hacia sus amigas a cada instante, comenzando a leer las historias que tanto le apasionaban y en el caso del algo decepcionante regalo de Yui, sujetándose el cabello con los listones rojos que le obsequio su amiga.

El día de escuela se desarrollo con normalidad hasta cierto punto, demostrando que las chicas mágicas parecían no ser nada populares en la escuela. Todos en el lugar las observaban como siempre estaban juntas, disfrutando de la compañía que ellas mismas se brindaban pero aun así nadie más las miraba ni les dirigía la palabra… tal vez porque eran demasiado pretenciosas, tal vez porque simplemente de alguna manera todos intuían que ellas eran diferentes… es por eso que Hikari era una amiga tan preciada para las cuatro guardianas de la paz, porque era la única chica normal que había hecho amistad con ellas.

-Vaya grupo que reuniste- Menciono Homura mientras observaba a la distancia, en lo alto de una torre acompañada de la mentora de las chicas mágicas que en ese momento al final del día de escuela comenzaban a caminar por las calles de la ciudad en dirección hacia el hogar de la festejada ese día, a quien estaban dispuestas a acompañar lo más posible.

-Son las que han sobrevivido… sabes que muchas chicas mueren cada año sin que podamos hacer nada… es el ciclo de la vida- respondió Mami a las palabras de su compañera. Ninguna de las dos chicas estaba transformada pero parecía que sus gemas se ensuciaban a un ritmo acelerado solo por observar desde la distancia a las felices chicas.

-Sin embargo aquí seguimos… envejeciendo más de lo que una Mahou Shoujo debería…- susurro la chica de cabellos negros como respuesta a las palabras de la rubia.

-La que debería estar arrepentida de seguir aquí soy yo…- susurro de igual manera la rubia mientras cambiaba notablemente su expresión calmada de siempre.

-¡Aquí estabas, estuve preocupada por ti todo el día!- menciono esa voz dinámica y alegre que era familiar para las dos chicas mágicas. Una tercera chica apareció sobre esa torre, con ojos azules como su cabellera de melena corta y una actitud que se mostraba amistosa ante ellas, en especial con Homura. -¿No están muy entusiasmadas con eso de volver a defender la ciudad por unas horas?- replico Sayaka sin obtener respuesta más que silencio de sus dos compañeras.

-Es normal Sayaka-chan- escucharon las chicas que se habían reunido todas en esa torre, la última de sus compañeras había llegado. Como era su costumbre sus ojos carmesí estaban enfocados en la manzana que mordía en ese momento mientras que su cabellera pelirroja era alborotada por el viento del lugar. La elegante Sakura Kyouko apareció acompañada de una chica de cabellera verde y ojos soñadores quien al igual que su mentora estaba más enfocada en el dulce que comía que en la conversación de sus superiores.

-¡Has crecido Yuma!- menciono Sayaka al ver a la chica que acompañaba a Kyouko –Y tu no cambias nada- replico la peli azul observando con una sonrisa a la pelirroja a quien no había visto desde hacía bastante tiempo.

-¿Creo que todas queríamos estas de vuelta en la acción no crees?, incluso tu… solo te engañas estudiando leyes en la universidad- replico Kyouko con la actitud de siempre.

-En parte creo que tienes razón… de lo contrario creo que no estaría aquí- respondió riendo Sayaka, quien en algún otro momento probablemente se habría molestado con el comentario de la pelirroja, sin embargo en esta ocasión sabia que el mismo entusiasmo que sentía al combatir con los demonios no se comparaba con la profesión que había elegido para vivir.

-¿Por qué no me cuentas sus historias Mami?, después de todo yo no conozco muy bien a las chicas que protegen esta ciudad- menciono Kyouko quien comenzó a observar el grupo de chicas mágicas sin mucho entusiasmo.

-Pero si has escuchado de ellas probablemente… La que perdió todo rastro de cordura por culpa de su deseo es Noa, La que pidió el deseo equivocado es Airi, La que su deseo le arrebato lo que más amaba es Mayu… y Yui… bueno ella…- respondió Mami hasta que fue interrumpida por la misma Kyouko.

-Así que ella es Yui… espero que la tengas bien vigilada… Y la otra chica es una chica ordinaria según veo…- interrumpió la pelirroja sin dejar de observar ni tampoco de comer la manzana que devoraba desde que apareció frente a sus amigas.

-¿Yui-chan hizo algo malo con su deseo?- pregunto Yuma al ver que la expresión de Mami cambio súbitamente e incluso su mentora Kyouko no quería hablar mucho acerca de la chica de cabellera castaña que en ese momento sonreía tiernamente al frente de su grupo de amigas.

-Ella pidió un deseo "indeseable"…- respondió Homura a la pequeña chica de cabellera verde quien al escuchar la palabra que la misma Akemi resalto sobre las demás con un todo de voz ligero como un susurro, supo que la posición de Yui no era la mejor.

Tras una pequeña comida en un restaurante de comida rápida el grupo de chicas mágicas jóvenes junto con su amiga finalmente se separaron, mientras que a la distancia sus mentoras, el cuarteto legendario de Japón observaba como el sol en el horizonte comenzaba a caer con lentitud y la presencia de los demonios en las cercanías se olía en el aire. La atención sobre el grupo de pequeñas se diluyo por completo y los legendarios trajes rojo, azul, amarillo y purpura con negro se hicieron presentes de nueva cuenta. Cada una de ellas llevaba dos gemas negras cerca de su Soul Gem, gemas que evitaban que las suyas se ensuciaran más de lo debido. La cacería de demonios de esa noche había comenzando con las legendarias de vuelta a la acción con Homura al frente y mas entusiasmada que nunca.

-¿Por qué no te puedes quedar más tiempo con nosotras Hikari?- replico melancólica Yui mientras abrazaba a su amiga, despidiéndose amargamente de ella.

-Papá consiguió boletos para una obra que se estrena esta noche y vamos a ir como familia junto con Mamá- respondió la chica de coletas oscuras. Hikari agradeció por todo a sus amigas y abrazo nuevamente a cada una de ellas para encaminarse sola en dirección hacia su hogar. Las cuatro chicas mágicas la observaban con detenimiento… era su única amiga normal en este mundo al que tanto habían defendido y por tanto las había ignorado a todas…

-¿Y ahora qué?- dijo Airi rompiendo la melancolía de la escena.

-Supongo que habrá que hacer lo que mejor hacemos- respondió Yui sonriendo a las tres chicas que tenia frente a ellas. En un parpadeo los vestuarios glamorosos se hicieron presentes y las cuatro chicas mágicas iniciaron una cacería de demonios por su cuenta.

La noche avanzaba con lentitud y las maldiciones de los demonios aparecían por todos lados en la poblada ciudad, sin embargo esa noche era distinta pues cada amenaza contra las personas era nulificada con eficacia en solo segundos. La poderosa lanza de Kyouko destrozaba demonios a la par de las espadas de Sayaka, quienes hacían un gran equipo juntas al eliminar a toda la oposición con extrema facilidad. En otro sector de la ciudad el lazo de Mami ataba a los demonios mientras que las flechas de Homura se encargaban del trabajo sucio. Las dos chicas mágicas parecías acostumbradas a trabajar juntas a pesar de las aparentes diferencias que había entre ambas. El equipo estaba enfocado y su coordinación entre flechazos y disparos de mosquete hacían devastadoras a las dos guerreras que recordaban viejas glorias con sus movimientos del pasado.

Por otro lado en un sector distinto de la ciudad, Mayu exhibía el poder de los cañones que tenía en las manos, Pandora así es como ella los llamaba, devastaba a todo a su paso mientras que Yui con sus habilidades con la espada la convertía en una guerrera feroz que además desataba flamas azules a su paso. La lanza de Airi quien con su delicado traje con bordados en negro y naranja terminaba con la existencia de aquellos quienes escapaban del devastador ataque frontal de sus dos amigas. Por último moviéndose con sutileza y con un vestido bastante largo y elegante venia Noa, distraída como siempre… Un demonio que se movió con sigilo fue capaz de obtener esa visión que ninguno hasta ese momento: Se escabullo entre los cuerpos mutilados y demacrados de sus compañeros para acercarse a la chica mágica de la retaguardia en un ataque frontal y vertiginoso… sin embargo el demonio fue parado en seco por una criatura alada que aplasto la cabeza del demonio contra el suelo, abusando de una fuerza brutalmente excepcional con la que había sido concebido… La criatura a pesar de su extrañeza no resultaba ajena al trabajo de ninguna de las chicas mágicas quienes estaban acostumbradas a las creaciones de Noa… la chica era capaz de crear criaturas de la nada para auxiliarse en la batalla… sin embargo esta habilidad ni la misma Noa era capaz de controlarla a plenitud y solo por ello necesitaba hacer equipo con las demás.

¿Qué es lo que una chica de 14 años podría desear?... demasiadas cosas, pero no Hikari. Ella era una chica de mente sencilla y hogareña, apreciada por sus padres y amigas… una chica digna de cualquier elogio que se les pueda venir a la mente… una niña como esa es tan extraña en estos días como las amistades que tiene, sin embargo sus padres no se preocupan por esos detalles pues su única hija no da ni el mínimo indicio de ser impopular o infeliz como las amigas que había elegido y es debido a su comportamiento en extremo ejemplar que en ese momento se encontraba disfrutando del obsequio de sus padres para su cumpleaños: asistieron los tres a una obra teatral que parecía solo la chica de coletas negras era la única que entendía por su complejidad. Al salir del teatro las luces de la ciudad iluminaban el camino de la familia de vuelta a su hogar. En realidad era un trayecto muy breve a través de una de las avenidas más transitadas de la ciudad llena de personas y bullicio… esa debió haber sido la primera de las señales que le indicaban que su vida idílica estaba a punto de desmoronarse frente a sus ojos, la ausencia total de personas en la calle y la oscuridad de una zona que no debería encontrarse en penumbras… pero la felicidad de la chica había llegado a su clímax y esos eran detalles que Hikari no podría haber visto de ninguna manera, no tan metida en su mundo…

Las risas de la niña continuaban mientras ella encabezaba a la familia, corriendo ligeramente adelantada de sus padres quienes la observaban sin saber absolutamente nada de lo que ocurriría ni mucho menos del por qué les ocurriría a ellos. La felicidad de un hijo lo es todo para un padre… la vida de un hijo es algo con lo que estás dispuesto a pagar incluso con tu propia vida…

Unos metros después de adentrarse en la oscuridad de esa calle un demonio con su figura envuelta en las penumbras apareció frente a Hikari, observándola fijamente desde la distancia. El padre de la niña de coletas de inmediato corrió junto a su hija temiendo lo peor al ver a un desconocido mirarla tan fijamente… aunque no era un individuo cualquiera como su altura lo mostraba. El demonio aun oculto en las sombras se multiplico frente a los ojos aterrados de Hikari y su padre quienes no sabían lo que estaba pasando. Sin dudas en la mente el padre de la chica identifico la amenaza y de inmediato mando a la chica al lado de su madre quien se había quedado de pie atónita solo unos metros detrás.

Hikari obedeció a su padre de inmediato sin poner ninguna objeción hasta que al levantar la mirada vio dos figuras más detrás de su desprevenida madre quien esperaba con los brazos abiertos para recibir a la niña y protegerla de todo… ignorando su propio funesto destino.

Al mismo tiempo y sin que Hikari pudiera hacer nada los demonios que se habían presentado frente a sus padres dejaron de ocultarse en la penumbra de la noche para mostrar sus garras y colmillos, mismos que no dudaron en usar y ante la aterrada mirada de la niña los demonios devoraron salvajemente la carne de sus padres. Los gritos de pánico de sus padres parecían no ser escuchados por nadie... Hikari era la única que podría ayudarlos pero no había manera de hacer algo en ese instante. Parte por parte los demonios destrozaron los cuerpos de sus padres y los devoraron frente a sus ojos azules que se llenaban de lagrimas al momento en que su estomago gritaba de asco al ver la carnicería a la que sus seres amados eran sometidos...

Escurriendo en la sangre de su padre y su madre ahora los demonios se fijaban en la niña de cabellos negros quien se encontraba en el suelo, petrificada de miedo pero con la mirada llena de lagrimas y un semblante lleno de una emoción que ella había intentado reprimir por mucho tiempo… si pensaba liberarla en algún momento tendría que ser ahora… todo ese odio que sentía recayó sobre los asesinos de sus padres… o eso creyó.

-Hikari- menciono uno de los demonios mientras entre sus colmillos aun escurría la sangre del padre de la chica.

Un cruel acto para jugar con la niña es lo que los demonios montaban en ese instante, dos demonios tomaron formas asemejando a los recién devorados padres de la pequeña que lloraba en el suelo. Hikari los observo con detenimiento… sus siluetas eran distintas pero seguían siendo ellos de cualquier manera, los reconocería incluso bajo la mas adversa de las condiciones.

-Ven con nosotros Hikari- mencionaron los demonios mientras que la pequeña continuaba observando cómo los demonios le ofrecían la mano con unas sonrisas macabras enmarcadas en sus deformes rostros… rostros que continuaban intentando asemejarse a los de sus padres…

Hogareña y leal hija única… ese fue su pretexto para ser tan tonta y no ver la verdad…

Hikari alzo la mano intentando tomar la de sus padres… incluso aunque sabía que no eran ellos, incluso aunque acababa de verlos morir frente a sus ojos… nada de eso le importaba, si su destino era morir al igual que ellos, entonces todo debería estar bien…

Hikari cerró los ojos y le dio la mano a los demonios, quienes al instante saborearon a su nueva presa quien voluntariamente había ido a su muerte…

Súbitamente la cabeza del demonio que asemejaba ser el padre de la chica cayó al suelo partida en dos, mientras que el demonio que asemejaba ser la madre de la chica fue fulminado por una ráfaga de balas que destrozo su cuerpo al instante. Los demonios restantes olvidaron por completo a la niña de coletas cuando observaron a las dos Mahou Shoujo que habían aparecido de la nada y tenían habilidad como para derrotar a dos de los suyos en un simple parpadeo.

La batalla entre los demonios y las chicas mágicas se desarrollo en el fondo de forma rápida mientras que Hikari se arrastraba por el suelo llena de la sangre de sus padres que había salido del cuerpo de los demonios que ahora se encontraban en el suelo en donde una mezcla de partes de demonios que se secaban lentamente y de lo que quedaba de sus padres era evidencia solo para confundir mas a la ya bastante confundida niña.

-¿Qué es lo que acaba de pasar y porque me tiene que estar pasando a mi?- se pregunto la pobre niña mientras las lagrimas continuaban corriendo sin cesar por sus mejillas.

La escena que se desarrollaba al frente suyo era extraña… como una pesadilla pero demasiado realista para ignorarla. Yui cortaba de forma salvaje a los demonios con su espada, destrozando sus cuerpos y haciéndolos gritar de terror mientras que Mayu hacía gala de sus dos enormes armas y trituraba todo lo que se le ponía enfrente… eran sus dos amigas pero parecían más un par de asesinas…

-¡¿Hikari estas bien?- grito Yui al instante en que la carnicería había terminado y se dirigió de inmediato al cuerpo de su amiga quien estaba demasiado afectada por todo lo que acababa de ver.

La chica de coletas negras fue abrazada tiernamente por su amiga en su traje de Mahou Shoujo para que al instante colapsara en llanto. Yui observo lo que parecían ser algunos restos de los padres de Hikari y de inmediato comprendió el dolor que una de sus mejores amigas sentía en ese momento… lo único que podía hacer era abrazarla con más fuerza… pero sabía que eso no era suficiente.

Hikari comenzó a repetir una y otra vez "porque" mientras daba pequeños golpes en el pecho de Yui. En ese instante llegaron al lugar Airi y Noa quienes se quedaron en silencio observando lo que estaba ocurriendo.

-¡…Porque Porque!- continuaba gritando Hikari, aunque esta vez los golpes a Yui ya eran con mucha más fuerza y en pocos instantes el lamento parecía estarse convirtiendo en reclamo. Sin más que poder hacer y sin deseos de continuar viendo tan lastimosa escena, Mayu golpeo la nuca de Hikari, dejándola inconsciente en los brazos de Yui. Las cuatro chicas mágicas observaron a su amiga quien a pesar de estar inconsciente continuaba con su llanto…

-¿Qué fue lo que paso aquí?- escucharon las chicas al instante en que todas voltearon hacia arriba y vieron como su mentora Tomoe Mami aun transformada junto con Akemi Homura llegaron hasta donde ellas estaban.

Hikari sentía como si volara por los aires en ese momento, casi podía asegurar que la brisa fría de la noche alborotaba sus coletas mientras que el gélido beso de la oscuridad se hacía sentir en todo su rostro. No estaba consciente de lo que ocurría… de nada a final de cuentas… pero creía que se encontraba en un sueño en el que estaba en los brazos de alguien cálido…

Mientras su amiga aun estaba inconsciente las chicas mágicas la llevaron hasta su casa, en donde la depositaron con cuidado en su cama. Sus cuatro amigas la observaban mientras dormía y se aseguraron que estuviera bien… al menos físicamente pues el rostro lleno de lágrimas y consternación que su amiga tenia mientras dormía delataba que a partir de ese momento todo sería distinto… Hasta ese punto nadie imaginaba realmente hasta que punto…

Las cuatro chicas mágicas una vez concluida su labor salieron por la ventana lentamente, compartiendo el mismo rostro preocupado. De las cuatro solo Yui mira atrás, dudando acerca de la naturaleza del universo mismo… ¿Por qué eso le tenía que pasar a Hikari?, ¿Por qué de entre tantas personas tenía que pasarle a la más inocente de todas?... en el pasado muchas veces habían fallado en proteger a las personas… es inevitable en muchas ocasiones, pero ¿Por qué tenían que fallarle a la persona a la que mas valoraban?

Algunos minutos habían pasado pero para la desconcertada chica habían sido horas de angustia. Finalmente sus ojos azules se abrieron y lo primero que observaron fue el entorno familiar en el que se encontraba…

-¿Fue un sueño?- se pregunto Hikari desconcertada ante lo que había pasado esa noche… solo había una forma de averiguarlo… la chica se levanto de la cama ignorando por completo todas las cosas distintas que había en el lugar, solo una cosa le importaba y rápidamente se dirigió hacia la habitación de al lado que era donde sus padres debían estar dormidos…

Al abrir la puerta la chica colapso en llanto una vez más al no encontrar a nadie en el lugar… al limpiar sus ojos con la ropa que llevaba puesta se dejo el rostro manchado con sangre… hecho que la hizo reflexionar acerca de todo lo que había visto…

-No fue un sueño…- susurro tristemente.

Al instante la chica se metió al baño arrojando la ropa manchada con sangre y se lavo el rostro de inmediato. Sus nervios estaban destrozados y las manos no le respondían adecuadamente al igual que su estomago que se revolvía constantemente… la chica vomitaría en algún momento irremediablemente… pero la duda aun la atormentaba en la cabeza ¿Por qué estaban ellas ahí?, ¿Por qué estaban ahí Yui y Mayu?, ¿Por qué mataron a sus padres?

La chica de coletas oscuras entro en su habitación y observo la cómoda con los regalos de su cumpleaños. Su mirada cambio, ese semblante lleno de dulzura que la caracterizaba desapareció absorbido por la furia que sentía y la desquito arrojando de forma violenta todos los regalos de sus amigas al suelo.

-Me traicionaron- menciono furiosa la chica mientras se observaba en el espejo y veía el último de sus regalos… los listones que sujetaban sus coletas aun estaban ahí. Hikari los observo furiosa y de inmediato saco de un cajón unas tijeras amenazando con cortar sus largas coletas de cabellos negros.

-Veo que tienes un deseo como ningún otro, puedo sentir esa pasión ardiendo en tu interior- interrumpió una voz misteriosa, delicada y pequeña desde la ventana donde la luz de la luna enmarcaba una silueta extraña y muy pequeña. Hikari la observo alejando las tijeras de su cabello, sin embargo no las soltó, solo enfoco su atención en el extraño ser que hablaba con ella.

-Mi nombre es Jyubey, yo puedo concederte un deseo; sin embargo a cambio de conceder ese milagro tu deberás combatir contra los demonios en los que se transforman las emociones negativas de las personas- explico el pequeño ser blanco de mirada rojiza a la chica quien continuaba observándolo con los ojos llenos de furia.

-¿Demonios…? , ¿Los demonios son personas a final de cuentas?- pregunto la furiosa chica.

-Lo son, pero de forma distinta… si es que tienes un deseo por el que estés dispuesta a sacrificarlo todo entonces has el contrato conmigo- respondió la enigmática criatura sin mostrar emoción alguna y sin dejar de observar fijamente a la chica de cabello oscuro.

Hikari dudo un instante, la furia la dominaba pero al tener una oportunidad como esa frente a ella no se le presentaba cualquier día y muy a parte de la muerte de sus padres la chica sentía algo que no había considerado hasta ese momento… había sido traicionada en más de un sentido esa noche.

-¿Mis amigas… también hicieron esto contigo?- pregunto la confundida niña quien aclaraba su mente poco a poco, aunque no de la mejor manera…

-Ellas hicieron un pacto con uno de mis compañeros, aunque en esencia es lo mismo- respondió la criatura.

-Muy bien… tengo un deseo… Mis padres fueron asesinados esta noche por aquellas que decían ser mis amigas… a final de cuentas me convertiré en lo mismo que odio… pero es para alcanzar lo que deseo… mi deseo es simple: ¡Quiero venganza!- respondió Hikari con un tono demente abandonando por completo su semblante tranquilo. La demencia la dominaba, ella no estaba preparada para presenciar lo que le ocurrió y tampoco estaba lista para sobrevivir después de haber visto semejante escena.

Un gran destello comenzó a emerger del cuerpo de Hikari dando forma a la Soul Gem de la chica mientras que el incubador observaba como los niveles de energía superaban por mucho lo que esperaba. Una enorme explosión de luz que fue vista en toda la ciudad hasta los suburbios donde se encontraba el templo que era hogar de Yui y Mayu.

El enorme destello se comprimió súbitamente causando una explosión en el hogar de la chica, el cual fue reducido a escombros en un instante e incluso Jyubey quien se encontraba presenciando el acontecimiento fue destrozado por el impacto…

Nunca antes nadie había deseado una venganza tan poderosa…

Un elegante vestido negro con encajes en violeta se hizo presente cubriendo el cuerpo de la chica de coletas oscuras que ondeaban con el viento de la noche. Una Solu Gem descendió lentamente sobre su cuerpo transformado y se poso sobre su pecho… la gema violeta en forma de un corazón roto en dos partes brillaba con furia al igual que los ojos azules de la nueva chica mágica. Algunos demonios se acercan al lugar, atraídos por el enorme poder de la joven y ella se les acerco, acariciándolos como si de simples mascotas se tratasen. Su gema reacciono ante los demonios y toda la oscuridad de las gemas oscuras que estos portaban de inmediato fue absorbida por la gema violeta de la chica quien sentía como la magia que su alma le otorgaba era exactamente lo que ella necesitaba…

Hikari vestida con sus nuevos atuendos observo la luz de la luna mientras algunas personas comenzaban a observar desde lejos que es lo que estaba ocurriendo y lo que había provocado la luz que llamo la atención de todos.

-Esta es mi nueva vida… Papá… Mamá… nunca los olvidare…- menciono Hikari observando la nueva forma que su alma había obtenido…