Epilogo

1 semana después

Bella suspiro recuperando el sentido. De nuevo su mente había volado a esos momentos, una semana atrás, en las que un hombre maravilloso la había llevado al cielo, al infierno y a todo el universo en unas horas.

Después de despertar y buscarlo por toda la casa, descubriendo únicamente la fuente de golosinas rota y un montón de caramelos en el patio, la decepción y miedo porque hubiera sido solo un sueño la golpeo duro. Pero tenía una prueba; esa extraña marca en su brazo.

Subió la manga de su jersey para contemplar la marca. Todavía la tenia, como si esta fuera un tatuaje. No entendía porque pero no desaparecía y ella no estaba tan loca como para haberse hecho un tatuaje y no acordarse de ello. No, todavía tenía buena memoria.

Salió de su trabajo paseando con tranquilidad mientras su mente volvía a esos momentos con Edward... ¿Podía ser de verdad un diablo? ¿Desaparecerse así iba dentro de sus tareas?

Paso al lado de la tienda de esa adivina y logro atisbar desde fuera a la mujer quien la mirada directamente. La vio negar con la cabeza como si Bella hubiera hecho algo malo y desapareció hacia la parte de atrás de la tienda. ¿Ahora que había hecho?

Siguió caminando pensativa en cosas triviales como su cena, una ducha caliente, algún programa o película para ver. Últimamente no le apetecía salir mucho y preferia quedarse en casa, aunque lo único que hacía era recordar que habían hecho Edward y ella en cada una de las habitaciones de la casa. A veces hasta deseaba haber tenido una mayor para tener más habitaciones para darle uso.

Casi llegaba ya a su casa, ocupada en esos momentos en buscar las llaves en su bolso, cuando esquivo a un hombre recogiendo las cartas del buzón. No se molesto en mirarlo.

-Hola, preciosa. - Las llaves se cayeron de sus manos, su cuerpo girándose con rapidez hacia esa voz aterciopelada y varonil. Su voz, el cuerpo, por supuesto Edward Cullen. Vestía por completo de negro, pantalones y camisa abierta en los primeros botones dejando al descubierto parte de sus pectorales. ¿No tenia frio así? Sus ojos destacaban ante la falta de color pero, lo que más le prendo fue la sonrisa abierta, sus labios llamando la atención de ella por recibir algún tipo de saludo.

-¿Qué haces aquí? - Soltó sin darse cuenta. Una bonita forma de hablarle al hombre con quien fantaseaba desde el día que estuvieron juntos.

Edward sonrió algo más.

-Soy tu vecino. - Contesto girándose para entrar en el patio de la casa al lado de la suya, una casa que no sabía estaba en venta. Bella se quedo allí, parada, sin saber que hacer o decir, aun intentando asimilar el significado, de la palabra "vecino".

-¿A que te refieres con vecino? - Inquirió antes de que Edward llegara a la puerta de la casa. Este se volvió hacia ella.

-A partir de ahora soy tu vecino.

-¿Y lo del infierno? ¿Y Jacob O'Lantern? ¿Eres humano? - Vale, esa pregunta era una importante rondando por todos esos días en su mente.

Un hombre no podía hacer lo que él hizo con ella esa noche de Halloween... Edward dejo las cartas en el escaño de la ventana y bajo las escaleras hacia ella.

-Jake está atrapado en el infierno. Conseguí su alma con las mismas tretas que el uso para engañar a mi padre. No será más una molestia. Y lo del infierno... Uno tiene obligaciones como príncipe, lo cual responde a tu tercera pregunta. - Respondió inclinándose sobre ella como un animal al acecho.

-¿Porque estas aquí entonces? - Murmuro ella sin apartar los ojos de los de él.

-Oh, eso... Mi padre olvido un pequeño detalle antes de perderse de vista. Al parecer el día de Halloween conseguí mis poderes en la tierra completando mi status de demonio completo.

-¿Tienes poderes? - Edward hizo aparecer en sus propias manos, como por arte de magia, una serie de flores que desbordaban por sus manos convirtiéndose estas en copos de nieve de colores. Bella quedo en blanco ante esa demostración. Ya tenía claras algunas cosas: Edward no era un hombre... Bueno, sí, hombre sí, porque el bulto entre sus piernas lo dejaba claro. No era humano. Hasta ahí claro. Hacia magia, detalle importante para ser calificado de otro mundo pero... ¿El infierno?.

El se acerco mas a ella violando su propio espacio para besarla en la boca entreabierta. Pudo sentir de nuevo el fuego renovarse en su cuerpo con un solo beso y todo en ella tembló.

-Cuando mi padre me vio al llegar al infierno lo supo al instante y me explico básicamente lo que tú y yo hicimos la primera vez. – Explico separándose de ella. - Y la siguiente, y la otra también. - Bella enrojeció ante el recuerdo de esas veces. - Así que el sexo entre nosotros desato los poderes esa noche y ahora puedo hacer magia los 365 días del año.

-¿Entonces porque estas aquí? - Repitió de nuevo.

-Mi padre también me dijo que la única forma de conseguir los poderes en Halloween era estando con la pareja destinada. - Edward espero ver la reacción de Bella en su cara, primero sonrojo, después palidez. Abrió su boca para replicarle algo pero la voz no salió de ella. - Por eso decidí mudarme aquí para conquistarte. - Añadió dando la vuelta, subiendo los escalones y entrando en su, ahora, casa.

Bella miro la casa de él. Luego la suya. Y después su mente recordó las palabras de él:

"Mi padre también me dijo que la única forma de conseguir los poderes en Halloween era estando con la pareja destinada. Por eso decidí mudarme aquí para conquistarte"

Salió corriendo abriendo de golpe la puerta.

-¡Que quieres decir con ser tu pareja y conquistarme! – Exclamo derrapando en la entrada ante la visión del interior. Se apoyo en la puerta para evitar caerse y miro al exterior donde el patio se ubicaba. Todo parecía normal pero, al mirar a la casa... Eso no era una casa. Las paredes estaban pintadas en un tono rojizo y ese lugar era más grande de lo que se veía por fuera. El suelo parecía ser de un tono entre marrón y ocre, había varios sillones, una tele enorme en una de las paredes y una barra al otro lado donde estaba Edward preparando algo. Un hombre vestido con vaqueros y camiseta blanca se levanto del sofá mirándola con escepticismo. Su pelo largo caía suelto a través de su torso y espalda, varios de los mechones más cortos encerrando su cara. Unos ojos oscuros quedaban protegidos por pestanas del mismo color y sus labios eran más de un color rojo.

-¿Esta es?

-Si, papa. - Bella alzo las cejas ante lo que significaba eso. Noto las manos de él sobre su cintura sujetándola por detrás para mantener su peso, agradecida por ello pues en esos momentos no podría mantenerse en pie.

-Bella, este es Lucifer, mi padre.

Ella lo miro de arriba a abajo mucho más que antes. Verdaderamente no era de la Tierra. Si su hijo exudaba poder y pecado por todos los poros el padre era el pecado original. Cualquier persona podía caer fácilmente ante su embrujo sin mucho esfuerzo.

-¿Cómo se saluda al Diablo en persona? - Mascullo ella.

Ambos Lucifer se echaron a reír mientras ella se avergonzaba. Agacho la cabeza para evitar ser vista en ese estado pero los dedos bajo el mentón le hicieron levantarlo. Los ojos negros de Lucifer padre la miraban con atención.

-¿Bella, tu marca desapareció? - Negó con la cabeza remangándose el brazo donde la marca ahora lucia con un color más vivo. Ambos la contemplaron sonrientes. - Estupendo. Eso os vincula a los dos, y le das lo que él necesita, en todos los sentidos. - Le guiño un ojo, un gesto igual al de su hijo.

-¿Que quiere decir?

-Que ahora tu cuerpo, vida y alma me pertenece a mí. - Contesto Edward hijo agarrándola más fuerte.

-Bueno, hijo, yo me voy. Lo tienes todo controlado, ¿verdad? – Asintió con determinación.

-¿Dónde vas ahora papa? - Lucifer padre llevo su mano a la barbilla frotándose suavemente.

-No se... Creo que iré a buscar el alma de esa mujer italiana del siglo XVIII. - Bella miro a Edward esperando una explicación pero este solo sonrió a su padre.

-No te metas en líos.

Agito la mano despidiéndose de ellos y desapareció en una bruma de humo negro. Se volvió hacia Bella aun en estado de shock apartándola de la puerta para cerrarla.

-¿Qué? No todos tenemos un padre perfecto. - Se excuso Edward.

-El tuyo es el Diablo. - Recalco Bella intentando encontrarle sentido a lo que sus ojos acababan de ver.

-Si. - Se encogió de hombros. - Eso también.

La abrazo con sus brazos inclinando la cabeza para tomar sus labios en un beso posesivo. Bella rodeo con sus propios brazos la cintura de él. Aparto sus labios a pesar del gruñido de este.

-¿Eres un demonio?

-Ya te lo dije. Siento lo de la fuente y las golosinas por el suelo, parece que, cuando estuvimos... "ocupados", mi poder se desato y armo algo de jaleo.

-Pensé que estabas de broma.

-¿Ahora me crees? - Bella miro a su alrededor. Varias puertas en torno a la habitación le daban curiosidad.

-¿Estamos en el infierno?

-Si, vincule la casa de la tierra con mi propia casa en el infierno. Así podre estar en ambos mundos mientras consigo convencerte.

-¿Convencerme para qué? - Pregunto enarcando una ceja. Edward se acerco a su oído.

-Para...

La boca de Bella se abrió en forma de O escuchando las palabras de ese diablo. Su diablo. El rubor y la sonrisa picara de Edward hacían juego para lo que él había planeado.

-¿Te apetece, preciosa?

Lo callo con un beso, entremezclando sus sabores, el salvaje y pecaminoso, ella una dulce mujer hasta que lo conoció. Gruño ante ese despertar de lujuria alzándola en brazos para sentirla más cerca, mas suya. Se puso en camino a una de las muchas habitaciones en el infierno. Darían buen uso de todas.


Bueno llegamos al final de la Historia espero que alla sido de su agrado' gracias a todas aquellas que lleyeron.

Cariños Nos vemos :D