Esta ves las cosas no salieron como Eliza las había planeado, Candy y Terry pudieron librarse de la trampa en la que los encuentran juntos y solos en el establo. ¿Qué pasará ahora? ¿A Eliza se podrá ocurrir algo mejor?

Hola, les dejo el primer capítulo de mi nueva historia, espero les agrade, y lo haya logrado ya que esta pagina se me ha hecho algo complicada, je je je.

Los personajes y la historia original pertenecen a Keiko Nagita y Yumiko Igarashi.

Sigilos Nocturnos

Capítulo I

La trampa

_¡Ocúltate Candy! _le ordenó Terruce en un susurro desesperado, al escuchar pasos aproximándose al establo. Candy reaccionó rápidamente y subió ágil la vieja escalera para llegar al pajar. Entonces Terruce se acercó al caballo y fingió atenderlo al verse sorprendido por la repentina entrada de las hermanas y acompañadas de Eliza que miraba ansiosa hacia todos lados con profunda furia.

_¡¿Qué hace aquí señor Grandchester, dónde está la señorita Andley? _preguntó imperturbablemente fría la hermana Gray.

Terry soltó una fuerte carcajada _¿Por qué se supone que Candy estaría aquí?, ¿usted sabe si las chicas vienen a espiarme? tal vez de haberlo sabido antes creo que mi estancia en este colegio no sería tan aburrida.

_¡Debe estar por aquí búsquenla! _chilló Eliza.

_¡Silencio Eliza!_ Ordenó la hermana Gray mientras recorría con su lámpara todo el lugar. _¡¿Qué se supone que hace aquí señor Grandchester? Debería estar en su habitación, respóndame y le advierto que no toleraré sus insolencias!. _le cuestionó la Hermana sumamente irritada por su insolente actitud.

_Lo que sucede hermana es que vine a revisar al caballo, mientras cabalgaba esta tarde tuvimos un tropiezo y vine a ver si había mejorado, eso es todo; no entiendo por qué tanto alboroto y mucho menos comprendo por qué me preguntan por Candy, pero viendo a Eliza aquí empiezo a comprender… _respondió él con absoluta calma, mirando a Eliza con un dejo de ira.

_ ¡Miente, vino a encontrarse con Candy, yo los descubrí; esa conducta no puede ser tolerada en un colegio como este, mujeres como Candy deben ser repudiadas de nuestra sociedad!_ replicó Eliza con notablemente exasperada.

_ ¿No será acaso Eliza, que la que moría de ganas de encontrarse conmigo aquí eras tú, pero como tu alto sentido de la moralidad te domina decidiste traer chaperonas? _Dijo Terruce y soltó otra carcajada.

_ ¡Se lo advertí señor Grandchester!, y aunque tendré que dar una explicación al Duque, debo castigarlo; de cualquier forma como todo un caballero y sobre todo como su padre el comprenderá que debo corregirlo. Pasará el resto de la noche en el cuarto de meditación y mañana, después de la misa lo espero en mi oficina. Y usted señorita Eliza, le pasaré por esta vez el infundio, solo porque en efecto encontramos aquí al joven Granchester, pero si vuelve a alarmarme con versiones lejanas de la verdad la castigaré, ¡vaya a su habitación!_

Eliza viéndose momentáneamente derrotada, bajo la mirada y entonces una chispa se encendió en sus ojos.

_Pero Madre, busquemos a Candy en su habitación y seguramente no está, se lo pido madre hágame caso!_

La hermana Gray pensó que buscar a Candy en su habitación era lo primero que debió haber hecho, pero como Eliza había acudido a ella con un tono alarmante no pudo pensar más que en creerle y descubrir prontamente una conducta indigna para el colegio, cosa que de ninguna manera podía permitir, así que decidió.

_Hermana Alice lleve al señor Granchester al cuarto de meditación y usted hermana Margaret acompáñenos a la habitación de Candy de inmediato_.

_Si Hermana. _respondieron al unísono las hermanas que las escoltaban. Terry no pudo evitar apretar los puños del coraje y la angustia que debía ocultar al escuchar la orden de buscar a Candy y ahora él no podía ayudarla más, todos tuvieron que salir del establo, y cada cual se alejó a donde se les había asignado.

Candy se encontró sola en la oscuridad y supo que debía actuar rápido.

Bajo la escalera y espero unos segundos hasta no ver alejarse por rumbos distintos las luces de las lámparas de petróleo. Afortunadamente se había vestido cómodamente para el encuentro clandestino y su regreso sigiloso a su habitación ya lo tenía memorizado de antemano así que corrió hasta casi alcanzar a las mujeres que iban en su búsqueda subió uno de los árboles que daban frente a las habitaciones y en lo que ellas entraban al edificio y subían las escaleras ella salto con la cuerda tenia atada hacia su balcón de la misma por la que varias veces había dispuesto sus visitas a los dormitorios masculinos. Se desnudó rápidamente empujo las ropas debajo de la cama al escuchar los pasos y murmullos acercándose, se puso su bata y se metió en la cama. Estaba aunque ya a salvo, asustada de haber sido vista por alguien más, y muy agitada por su olímpica travesía de salvación; pues no solamente se estaba salvando ella, sino también a Terry por haberla cubierto.

Los golpes recios la sacudieron pero espero un segundo llamado y se levantó a abrir fingiéndose adormilada.

_¿Qué sucede hermanas?_

La hermana Gray la mirada escrupulosamente, sin decir nada dio un paso hacia adentro obligándola a retroceder, encendió la luz recorrió con los ojos la habitación y luego volvió a mirar a Candy. _está usted sudando señorita White_ entonces el sudor de Candy se volvió frío.

_!oh, hermana! es que justamente estaba teniendo una pesadilla, pero me alegra que sólo haya sido eso, soñaba que una reptil rabioso quería devorarme… dijo esto mirando fulminante a Eliza, mientras esta destellaba rabia de sus ojos almendrados.

_Bien señorita siga descansando esto es parte de la rutina de vigilancia, no se altere. _dijo finalmente la hermana Gray saliendo de habitación.

Candy se sintió desfallecer y se dejó caer en el suelo soplando hacia su frente como expresión de alivio.

La madre ordenó a Eliza entrar a su habitación, no sin recordarle su advertencia respeto a infundios. Eliza entro a su cuarto dando un portazo y tirándose a su cama con los ojos llenos de lágrimas y odio, no podía tolerar que su plan perfecto se hubiera ido a la basura, solo había logrado que castigaran a Terruce, pero le había costado demasiado caro ahora que había perdido credibilidad por parte de la hermana Gray y además Candy había quedado como la mas inocente. Lloró de impotencia y rabia hasta que se quedó dormida.

Terruce estaba angustiado por la suerte de Candy aunque trataba de convencerse de que ella estaría bien. Sabía que era lista y que lo más probable era que hubiera llegado a tiempo a su habitación y se sentía a la vez culpable de haber caído en la trampa de Eliza. Sentía mucho rencor por todo el odio que los Leegan le tenían a Candy y ahora más que nunca sabía que no podía dejarla sola, pues a pesar de que Candy era fuerte y todos estos años se había defendido sola, se daba cuenta que el odio que le tenían crecía al paso del tiempo así como su ingenio para destruirla a ella y… a los que la amaban.

Candy no podía dejar de pensar en Terry se sintió un poco tonta de haber caído en la trampa de Eliza, pero a la vez se percató de que el que Terry la hubiese citado por medio del correo secreto de Paty y Stear le había parecido muy romántico y había imaginado que tal vez en ese encuentro podrían aclarar sus sentimientos y eso la había inundado de emoción, por lo que al saber que todo había sido una farsa se sintió además de todo decepcionada. Se avergonzó un poco de sí misma, pero pensó que después de todo, Terry también había acudido a la cita que él pensaba ella había solicitado, y entonces se preocupó pues la había salvado y por ello fue castigado por primera vez en la historia en el colegio San Pablo. No pudo más y se vistió de nuevo después de todo ya habían pasado más de dos horas desde que las hermanas la dejaron sola y seguramente Terry no podría dormir al igual que ella, además de que sabía que seguramente él se preguntaba si se había librado de ser descubierta.

Deslizó nuevamente la cuerda del árbol y bajo.

Conocía muy bien el cuarto de meditación así que podía entrar y salir de él como le placiera. Se acercó cautelosa y trepo por la descuidada construcción se asomó por el techo destartalado y logro ver a Terry recostado, masticando un hierbajo de trigo, mirando las estrellas que se asomaban por ese techo al encuentro de los zafiros azul intenso que adornaban su rostro hermoso.

_Terry!_ lo llamó. Este se incorporó de golpe y sonrió complacido al verla _ !Tarzán pecosa¡ estas libre, veo que ni una reprimenda te tocó_ y rió.

_Logré llegar a tiempo _respondió Candy y le dedicó una traviesa sonrisa acompañada de un giño al tiempo que lanzó una frazada y unos dulces envueltos en ella a Terry, el los atrapó diestramente, entonces ella se disponía a entrar después de deshacerse de su carga, quería agradecerle y además no quería dejarlo solo sabía del frio que hacía en ese lugar, y lo triste que podía llegar a sentirse quien permaneciera allí encerrado pero Terry replicó.

_en realidad tu compañía me sería mucho más cálida que esta frazada, anímate a compartir esta suite nupcial conmigo Pecosa. _dijo volviendo a carcajearse, Candy entonces se quedó gruñendo de coraje, Terry en realidad a veces era todo un cretino.

_Solo quería agradecerte por cubrirme, que descanses Terruce y espero te castiguen más seguido, en realidad te mereces más que esto _dijo y le enseño la lengua al despedirse furiosa.

Ella se fue y él se quedó mirándola partir sin decir palabra, volvió a recostarse y se cubrió con la frazada miro los dulces y sonrió enternecido al percatarse que de ella se desprendía el aroma dulce y suave de Candy, solo susurro su nombre agradecido; se quedó dormido tranquilo al saberla a salvo y por haber tenido la dicha de mirarla antes de dormir.