Edward, el rey de la escuela. Bella, otra chica más, enamorada perdidamente de él. Pero Alice tiene la genial idea de cómo hacer que el rey note a la pobre plebeya. Bella se infiltra entre los hombres, acercándose a Edward. ¿Pero qué pasaría si unos entrometidos Emmett y Jasper la descubren?

Bella x Edward. TH. Long fic.

Disclaimer: Ningún personajes de esta historia me pertenece ni me pertenecerá, son obra de las geniales ideas de Stephenie Meyer. La historia es total y completamente mía, espero que les guste :)

Infiltrada

By: Sofía de Lautner

Capítulo uno: Decisiones y disfraces.

Bella P.O.V.:

Me asomé nuevamente por entre mis libros para obtener otro vistazo del chico de mis sueños. Él, muy contrario a lo que el profesor había ordenado; se reía con su compañero de banco y lo golpeaba en el hombro.

Sacudió su cabello, y largó otra carcajada frente a algo que el otro había dicho. Sus dientes blancos y perfectos brillaron a la luz del sol de la ventana, dejándome cegada.

-…dio 37,25.-oí a Alice decir, sacándome de mis ensoñaciones.

-¿Disculpa?-pregunté, volviendo a la realidad.

-La respuesta al problema.-dijo ella, señalando el pizarrón.

-¿Qué problema?-metí la pata yo, sin darme cuenta.

-¡Bella! ¿Acaso estabas… mirándolo de nuevo?-dijo ella, apuntándolo con un gesto de su barbilla.

-Claro que n… Está bien, tan solo un poquito.-acepté yo, ante su cara de amenaza.

-¡Que tonta eres! ¿Porqué no lo enfrentas de una vez?-se quejó Alice, cansada de discutir este tema.

-Ya te dije que no. Jamás podría hacerlo.-rectifiqué, comenzando a copiar el largísimo problema que estaba escrito en el pizarrón.

Esta soy yo, Isabella Swan; otra tonta más que se enamoró de Edward Cullen, el rey de la escuela.

Era el líder del equipo de fútbol escolar, además del más apuesto (y mujeriego) que se había visto jamás. Aunque me había jurado a mi misma no caer en sus encantos; al final, el amor puede más y había pasado al bando de sus seguidoras, que hacían cola para pasar por su cama.

Pero por lo menos tenía dignidad, y no lo reconocía en público. Sólo Alice y Rosalie lo sabían, y nadie más; no señor.

Yo no sería una de ellas.

El timbre sonó y el profesor se apresuró a borrar el pizarrón, dejándome con la mitad de cosas sin copiar.

Al diablo con él.

Edward se levantó, y entre risas y empujones, salió junto con un par de chicos más hacia el pasillo. Dentro de unas horas tendría lugar el partido inicial de la temporada, contra los chicos de un instituto de Seattle. Por ende, toda la escuela vestía con los colores del equipo, rojo y negro, y llevaban su espíritu a donde sea que vallan. Carteles y pancartas de aliento decoraban salones y pasillos; y cada tanto se oía a un grupo de alumnos cantar a los gritos.

Alice también formaba parte del espíritu escolar, vistiendo un pantalón negro y una remera al cuerpo color rojo con detalles en negro. Su cabello, suelto y revuelto como siempre, tenía una vincha rojiza despejando su rostro.

Salió caminando junto conmigo hasta los casilleros, con sus andares de bailarina. Mientras abría el mío, apareció Rosalie, también vestida en rojo y negro.

Ella llevaba el uniforme de las porristas, y el cabello rubio recogido en una coleta tirante. Sus mejillas llevaban dos líneas cada una, una roja y una negra.

-Hola.-dijo, o más bien gritó; ya que justo estaban pasando un grupo de alumnos muy emocionados cantando una canción a todo pulmón.

-Hola Rosalie.-saludé, cerrando mi casillero.

-¡Bella!-exclamó, mirando mi ropa horrorizada.- ¿Qué clase de espíritu escolar tienes tú?-dijo, señalándome.

-Ninguno.-dije.

-Es Bella. ¿Qué esperabas?-le dijo Alice, riendo. Juntas caminamos hasta la clase de Literatura.

Me ubiqué en mi asiento junto con Alice, y Rosalie se sentaba delante con Nessie, una niña algo extraña pero muy amable.

Nessie tampoco estaba vestida de los colores del instituto, y aunque Rosalie la miró reprobatoriamente, no le dijo nada.

Mientras pensaba en la tarea de Trigonometría y en cómo la haría, el hombre de mis sueños entró al salón.

Todos los alumnos aplaudieron y comenzaron a cantar al verlo junto con dos de los jugadores más importantes, Jasper Hale y Emmett Mccrtney.

Me tapé los oídos ya que Alice me había aturdido al gritar de esa manera desaforada, y al parecer él se fijo en mi gesto.

Me dirigió una mirada de superioridad, cómo retándome a enfrentarlo; pero lo único que hice fue abrir mi cuaderno y comenzar a leer lo primero que encontré.

La mañana pasó algo agitada, con tanto griterío y escándalo durante clases y en los pasillos, era casi imposible entablar una conversación normal con alguien que estaba a tan sólo cinco centímetros tuyos.

Pero al fin, a las 11.5O sonó la campana anunciando que todos debíamos dirigirnos al campo de juego detrás del instituto.

Alice me arrastró hasta las tribunas, ya que quería conseguir un buen lugar. Rosalie estaba con las porristas.

-¿sabes que sólo te acompaño para verlo a él, verdad?-le dije a Alice.

Ella pareció meditarlo unos segundos.

-¡Bella! ¡Tengo una genial, estupenda, súper idea!-gritó. Varios alumnos giraron a verla, asustados.

Antes que pudiera decir algo, el lugar estalló en gritos cuando entró el equipo de nuestro instituto.

Y allí iba él, con la pelota bajo el brazo y sonriéndole al público; saludando con la mano.

Detrás ingresó el resto del grupo, tan fuertes y musculosos como él, pero sólo Edward captaba mi atención.

Quince minutos más tarde, el partido dio inicio. El "estadio" se calmó un poco donde yo estaba, pero la tribuna de enfrente seguía cantando con todas sus fuerzas.

-¿Cuál es tu gran idea, Oh santo duende?-pregunté sarcásticamente.

-¿Santo duende?-preguntó confundida.

-Sólo ignórame. ¿Cuál es tu idea?-repetí.

-Bien, tal vez sea algo desquiciada… pero como tu amor por Edward es tan sincero, tal vez te agrade.-dijo, bajando la voz.

No me gustó la forma en que sus ojos me miraban, casi despidiendo un brillo frenético de ellos. La gran sonrisa que tenía iluminaba todo su rostro.

-¿Tú quieres acercarte a Edward, verdad?

-Sí.

-Bueno, yo pensé… que tal vez, como Charlie está de viaje podríamos fingir que tú también te vas con él. Pides permiso en la dirección y listo.

-¿Cómo ayudaría esto a que me acerque a Edward?-pregunté, confusa.

-A eso voy. Bueno, todos creerán que te fuiste. Pero entonces, aparecerá tu "hermano" y vendrá a la escuela, y él podrá acercarse a Edward.

-¿Qué hermano?

-¡Por dios mujer, déjame terminar!-se exasperó Alice.-Pero en realidad no será tu hermano, serás tú… disfrazada de hombre.

Sólo podía escuchar risas en mi cabeza, y una pequeña voz en mi interior que gritaba: ¡Claro que no!

-¡Estás demente, Alice! No hay forma de que yo haga algo así. Ni lo sueñes.-me negué, y Alice se entristeció un poco.

-Ésta le queda perfecto.-exclamó Alice al acomodar una peluca negra sobre mi cabeza.

-Sí, combina con sus ojos.-comentó Rosalie.

-¿Estás loca?-reaccionó Alice.-Bella no puede andar con sus ojos normales, la descubrirían enseguida. Pero piensa como se vería con unos hermosos lentes de contacto verdes…

Rosalie lo meditó.

-Sí, perfecta. O mejor dicho, perfecto. –contestó.

-Ahora, le pediré a mi hermano algo de ropa para que uses.-dijo Alice, sonriéndome.

-¿Qué? ¿Tendré que usar esa horrenda ropa que Alec viste?-dije yo.

-¡A quien más le pedirías sino! –dijo Rosalie, y yo me resigné; como venía haciendo desde hoy a la mañana.

Luego de comprar la peluca y los lentes, Alice y Rosalie me llevaron a la casa de la enana. Alec Brandon, el hermano de Alice, obviamente se rió de mí, pero accedió a ayudarnos prestándome su ropa y también presentándome ante Edward como "Fred".

Sí, ese era mi nuevo nombre. ¿Patético, verdad? Igual que todo este circo.

Pero, debía seguirles la corriente o me torturarían por años y años. Así que aquí me hallaba, parada frente al espejo de Alice con la ropa de Alec puesta.

-La camisa queda perfecta combinada con esa sudadera. Y los pantalones… ¡Que decir! Son ideales. Si fueras un chico de verdad, saldría contigo, Bella.-se rió Rosalie.

Alec me facilitó unas bolsas para llevar la ropa que usaría ese semestre, y ya en mi casa, nos encontrábamos falsificando la nota de Charlie para poder hacer que "Fred" entre al instituto.

-Diremos esto: Fred vivía en Europa, porque tenía una beca. Ahora él y Bella harán un intercambio, por eso él está aquí.-Dijo Alice.

-Me gusta. Simple, fácil de recordar.-dije, copiando la firma de Charlie, que era más fácil que la tabla del dos.

Al día siguiente, Rosalie y Alice me despertaron una hora antes para prepararme, me pusieron la peluca y la peinaron, me colocaron los lentes de contacto (lo que tomó su buena media hora de trabajo) y me vistieron a su gusto.

-¿Cómo es tu nombre?-dijo Rosalie en la camioneta.

-Frederic Swan.-contesté.

-¿De donde vienes?

-De Londres, Inglaterra.

-¿Cuántos años tienes?

-19.

-¿Eres el hermano de…?

-Alice, esa es innecesaria. ¡Es obvio que recuerdo que tengo que ser el hermano de Bella Swan!

-Por si las moscas.-contestó ella.

Llegamos al instituto y tomé tres grandes bocanadas de aire antes de bajar y una vez más calmada, bajé de la camioneta, mirando fijamente mis zapatillas.

-Bella, mira, ¡Todo el mundo te observa!-murmuró Rosalie a mi lado.

Levanté la vista, segura que mentía, pero no era así. ¡Qué no pueden disimular, por amor de Dios!

Lo más rápido que pude, me metí dentro del instituto y casi corrí a la oficina del director; y luego de media hora, Frederic Swan estaba al fin inscripto en la escuela.

Salí más tranquila, ya que ahora todos estaban en clases, y comencé a caminar hacia el aula de Biología.

-¡Eres un exagerado, Tyler!

-¡Tú porque no te doblaste el tobillo!

Oí las voces aproximarse desde el pasillo próximo. Rápidamente, me di la vuelta y comencé a caminar rápidamente, pero en seguida me descubrieron.

-¡Eh, tú!-gritó alguien. Me giré lentamente, para encontrarme, ni más ni menos… que al equipo de Fútbol.

Y con ellos, Edward.

-¡Ven acá!-gritó Emmett, sonriendo. Obedecí rápidamente, nerviosa, rogando por que no sospechen nada.

-¿Así que eres el nuevo, verdad?-dijo uno de ellos, no recuerdo cuál era su nombre.

-Sí.-contesté. Y descubrí que todo rastro de miedo o timidez se esfumaba, era como si Fred tomara el control ahora.

-¿Cómo te llamas?-dijo Edward.

-Soy Fred.-contesté sonriente.

-Bueno Fred, Bienvenido a Forks High School.-dijo Emmett pasando su brazo derecho sobre mis hombros y mostrándome el pasillo con su otra mano.- Nosotros somos el equipo de fútbol del instituto, campeones en 2009.-dijo, sonriente.

-Y futuros campeones 2012-agregó Jasper.

-Deberías probar para el equipo. Tal vez puedas entrar.-dijo Edward, sonriendo. Y me temblaron las rodillas.

-Eh… Gracias chicos… -dije con voz ronca.-Tal vez lo haga. Pero creo que debería volver a clase, no sería bueno si me retraso el primer día.-agregué, quitando el brazo de Emmett.

-Vamos Fred, olvida las clases. ¿Qué tal si vamos afuera a tomar un par de cervezas? –propuso Emmett, tendiéndome su mano. Sonreí de costado.

-De acuerdo.-contesté, la tomé y la estreché, chocando mi hombro con el suyo. Gracias a Dios nunca tuve mucho pecho, y eso era un beneficio al vestirme de hombre.

Vaya, que raro sonó decir eso.

Hey! Ya volví :-D

¿Cómo están? Yo ando acá con miles de ideas nuevas, una de ellas es este fic. ¿Qué les parece? Sí, es un poco cliché, pero bueno… Espero que les guste.

Si tienen alguna idea para la historia, déjenmela en reviews! (:
Nos leemos luego, besos!