Chicos!..ya estamos llegando a los últimos caps! :/


Caminaba por los largos y solitarios pasillos del instituto, con Sasuke a mí lado. Nos habíamos saltado las horas de clase después del almuerzo, y ya era de regresar con los chicos. Sentía una especie de electricidad entre nosotros, el impulso de tomar su mano mientras caminábamos tan cerca, era casi imposible de evitar. Apuñe mis manos, haciendo un gran esfuerzo por no dejarme llevar por mis deseos.

-¡Sakura, te he buscado por todos lados! – Hinata caminaba tranquilamente hacia nosotros – Pensé que habías olvidado nuestra salida.

-¿Salida? – Preguntó Sasuke sonriendo. Parecía no creer las palabras de Hinata. Lo fulminé con la mirada.

-Si, saldré con Hinata.

-Así es Sasuke-kun… – Me tomó posesivamente del brazo –…ella es mía esta tarde. – Le mostró su diminuta lengua y me jalo hacia la salida del colegio.

-Hinata… ¿hacia donde me llevas? – Frente a nosotras se estacionó una larga, llamativa y lujosa limusina.

-Iremos de compras ¿recuerdas? – La mire con cansancio. Lo que me faltaba…una aburrida y cansada tarde de chicas. Quería llevarme mejor con ella, pero después del incidente con Karin, no tenia ánimos para nada. – Vamos Sakura, no me mires con esos ojos…además…– sus mejillas se ruborizaron –…quiero verme muy linda ese día.

-Pero si tú eres linda Hinata.

-Gracias…– me sonrió con dulzura –…pero es una ocasión especial…y…quiero verme linda para Naruto. Después de todo, iremos juntos al baile. – La mire fingiendo sorpresa.

-¡Hinata! ¡Eso es genial!

-¡Lo se! Puedes creerlo…iré al baile con Naruto.

En verdad que lo quería, se notaba en sus ojos. Estaba contenta por ellos, eran el uno para el otro. Tal ves eso de que cada persona en este mundo, tenia a su media naranja perdida por algún lugar, era verdad. Si esto era cierto, finalmente tanto Hinata como Naruto habían encontrado a esa persona especial.

Media hora, apenas media hora de compras, y yo ya sentía como si hubiera pasado toda la tarde comprando. Definitivamente que las compras, no son para mí. En absoluto. Pero mi pequeña ayuda a la feliz pareja era esta, si a Hinata le apetecía comprar muchos vestidos, yo la apoyaba.

-¿Qué tal este, Sakura-chan? – Salió del probador con un vestido escotado, era muy bonito. Y además era rojo, el color de la pasión. Sonreí en señal de aprobación.

-Es muy lindo Hinata, y se te ve muy bien.

-¿A que si? Gracias Sakura. Me alegro tanto de que decidieras acompañarme.

Sonreí al escuchar su comentario. Si en verdad supiera lo mucho que odio ir de compras…

-Ahora…sigues tú. – Necesitaba reservar cupo con el doctor, y pronto.

-¿Yo…Sigo?

-Si, tú. – Bueno, no necesitaba la cita con el medico después de todo. Si había escuchado bien, y entendía lo que Hinata decía…ella quería que yo, me probara un vestido.

-No…no, yo solo te acompaño y opino.

-No aceptaré un no por respuesta.

Negarme rotundamente no había funcionado con esta chica. Todo lo contrario, tan solo la había motivado más. En un transcurso de dos horas, me había probado casi todos los vestidos de la tienda, que en mi opinión era ridículamente enorme. La chica que nos estaba atendiendo, llevo un último vestido. Lo admito, me enamoré instantáneamente de ese vestido. Era negro, con una gran cinta rosa fucsia que enmarcaba la sección del busto. Era el vestido con el que había soñado desde que era una niña.

Me lo probé. Justo a mi medida. Llegaba hasta las rodillas y era acampanado desde la cintura. Al mirarme en el espejo, no parecía yo. Era más bien una imagen de la Sakura que mi madre siempre había anhelado tener. Miré el pequeño pedazo de plástico con el precio. Imposible. Me era imposible pagar aquel vestido. Ni siquiera con la mesada de tres años podría pagarlo. Solté un suspiro de resignación y camine hacia el probador de nuevo.

-¿Has encontrado algún vestido en especial? – Preguntó Hinata cuando salí del probador.

-No…nada en especial.

-Aquí tiene señorita. – Hinata estaba frente a la caja registradora con su brillante tarjeta de crédito.

-Muchas gracias por su compra. Regrese pronto.

Si, lo más probable es que ella regresara pronto. Tenía una tarjeta de crédito con fondos ilimitados, podía comprar toda la tienda si quisiera.

-¡Ya llegué Mamá! – Tire las llaves sobre el buró, al no recibir respuesta camine hasta la cocina.

-Mírala…era toda una ternurita. Y se veía tan adorable con su vestidito rosa. – No puede ser.

-¡Mamá! ¿Qué haces? Mejor pregunta es… ¿Qué haces tú aquí? en mi casa.

-Neh…Sakura-chan, no seas grosera con él.

-Si Sakura, creí que nuestra relación ya había superado la etapa de los insultos.

-¿Relación? ¿Desde cuando tenemos una relación? No trates de esquivar mi pregunta.

Acaso el mundo se había vuelto loco. Reconsidere la cita con el medico, necesitaba checar mi vista. La figura que tenia frente a mí no podía ser más que una ilusión, producto de la ajetreada tarde que había pasado con Hinata.

-No la esquivo. No sabia lo adorablemente tierna que te veías de bebe, Molestia. – Me dio la espalda para regresar su vista a las vergonzosas fotos que mi querida madre le había mostrado.

-¿La has pasado bien con tu amiga? – Preguntó mamá. Masajee el puente de mi nariz, en un desesperado intento por mantener la calma.

-Si mamá, Hinata encontró el vestido perfecto. – sonreí con tristeza, recordando el hermoso vestido de la tienda.

-Que bien…Sasuke-Kun ¿Te quedas a cenar?

-Si no es mucha molestia. – ¡Puag!

-Claro que no querido. – ¡Wow! No podía creer lo que estaba escuchando, mi madre al fin usaría la cocina.

-Entonces ¿Qué hay para cenar? – Preguntó el baka.

-No lo se. Sakura-chan… ¿Qué harás para cenar? – Por supuesto. Era de esperarse. Los mire con cansancio y solté un suspiro, caminando hasta la cocina.

Perfecto. Este día era simplemente perfecto. Nótese el sarcasmo en toda la oración. No se porque creí, imagine o mejor dicho, supuse que mi hacendosa madre cocinaría para su invitado. Porque al fin y al cabo, era su invitado. Cuando al fin termine de hacer la cena los llamé al comedor. La mesa estaba lista. ¡Vaya! mi madre había puesto la mesa.

-Sakura ¿Dónde guardan los cubiertos?

Genial. Ni siquiera la mesa había puesto. En cambio llegó dando pequeños saltitos. Que rara madre me había tocado.

-¡Nya! Todo luce delicioso Sakura-chan.

Esta era la primera vez que mi madre y yo no comíamos solas, normalmente los vecinos traen un pastel o dulces, cualquier cosa, para darle la bienvenida a las nuevas personas en el vecindario. Nuestros vecinos no. Llevábamos ya casi un mes en el lugar, y lo único que sabia de los vecinos era…nada.

No es un vecindario lujoso ni nada por el estilo. Más bien es un lugar modesto. La mayoría de las casas son muy simples, sencillas. Como la nuestra. Pero las personas que viven en ellas, parecen no serlo. De todos modos, no los necesitamos.

-La cena estuvo maravillosa. No sabía que cocinabas tan bien Sakura.

-Bueno, hay muchas cosas que no sabes de mí. – Sasuke rió, afirmando mi comentario. – Aun no me has dicho que haces en mi casa.

-Yo lo encontré en la acera, dijo que estaba esperándote, así que lo invite a pasar. – ¡Que bien mamá! ¿Ahora haces obras de caridad?

-Así es. Te estaba esperando. – Dijo con tono inocente Sasuke.

-Te mostrare más fotos de la linda Sakura-chan. – Dijo animada mi madre.

-Mamá. No por favor.

-Neh, Sakura-chan, no tienes porque tener vergüenza. Eras una niña preciosa.

-Si Sakura-chan. – Dijo Sasuke con tono juguetón. Estaba disfrutando demasiado la compañía de mi madre.

-Trae los álbumes del ático Sakura-chan. Tu madre ya esta demasiado vieja y cansada para ir por ellos.

Un tic en el ojo. Eso tenía en ese momento. Un maldito tic en el ojo. Tenía que buscar la manera de relajarme, o moriría de estrés. Subí las escaleras y camine por el pasillo que dividía los cuartos, cuando llegué al final del pasillos miré hacia arriba y jale la pequeña cadena, de puntitas por supuesto, ya que mi escasa estatura no ayudaba en este tipo de situaciones. A continuación se desplegó una escalera que conducía hasta el ático. Subí por ella y rebusque entre cajas polvorientas los dichosos álbumes familiares.

A decir verdad, habían pasado muchos años ya desde la última vez que los había visto. No los encontraba. Una pila de cajas amontonadas llamó mi atención, caminé hacia ellas, a medida que me acercaba podía distinguir la letra de mi madre en una de ellas. Y ahí estaba. Álbumes familiares. ¡Bingo! Jale una caja del suelo para poder alcanzarla. Puse un pie sobre ella con mucho cuidado. Al poner todo mi peso en ella tambaleé un poco. Tomé con cuidado la esquina de la caja, pero al tratar de arrastrarla hacia mí, la fila entera se vino abajo y con ellas, yo.

-¡Sakura! ¿Estás bien? – ¿Cómo podía estar bien, si una fila entera de cajas pesadas había caído sobre mi?

-¡Si mamá! ¡Estoy bien!

Hice una mueca de fastidio y me levante, apartando las cajas que tenia encima. Un pequeño brillo en el suelo capto mi atención. Me acerque a el. Era una pequeña cadena, el dije era un pequeño circulo y dentro de este un abanico. Parecía ser una cadena de plata. Sakura, esta cadena representa nuestro amor. Prométeme que pase lo que pase, no importa la distancia que nos separe, No te olvidaras de mí. Esa voz en mi cabeza resonó con fuerza, muchas veces. Me era extrañamente familiar. Revisé con cautela su estructura. Eran pétalos. Pétalos de cerezo. Sakura, No te olvides de mí. Mi cabeza empezó a doler. Mucho. Guardé la cadena en el bolso de mi camisa.

La velada transcurrió con normalidad. Sasuke riendo de los comentarios vergonzosos de mamá y yo, viendo la televisión. Cuando al fin Sasuke se marcho, mi madre se acurruco a mi lado.

-Es muy agradable. Y ha crecido tanto ¿No crees Sakura-chan?

-Si, es muy agradable… –Medité sus palabras y reaccioné –…espera ¿Cómo que ha crecido tanto?

-Bueno, ya tiene dieciocho años, ya es todo un hombre. Y ahora es incluso más alto que yo.

-Espera, aun no has respondido a mí pregunta ¿Cómo que ya ha crecido tanto? ¿Lo conoces de antes?

-Si, Sakura-chan. Acaso no lo recuerdas tú y él…

El teléfono sonó, interrumpiendo la conversación. Mamá contesto y cuando regreso no quiso seguir hablando del tema. Alegó que había sido un largo día y que estaba cansada. Y vaya que si. Besó mi cabeza y subió con pereza por las escaleras.

Cambié los canales en busca de una película, pero no encontré ninguna de mi agrado. Saque la cadena de mi bolso y la miré fijamente. No te olvides de mí. Otra vez esa voz. No quise indagar más en el tema, apagué las luces de la casa y me fui a dormir.

Al día siguiente, Sasuke me esperaba en la entrada. Había decidido usar la cadena que encontré en el ático.

-Buenos días. – Dijo cortésmente Sasuke.

-Buenos.

Caminamos en silencio hasta el colegio. Cuando llegamos Temari nos estaba esperando, como solía hacer todos los días.

-Sakura. Tengo excelentes noticias.

-Las veré luego. –Dijo Sasuke, captando la indirecta de Temari.

-¿Cuáles son esas excelentes noticias? – Dije aburrida.

Saltaba de felicidad. Literalmente. Me abrazo con fuerza y emoción. -Itachi y yo… ¡somos novios!

-¡Eso es estupendo Temari! – Dije con entusiasmo. Abrazándola con mucha fuerza.

-Lo se. Puedes creerlo. Después de tanto tiempo, al fin somos novios.

-Es increíble. – Dije distraída.

-Oye, bonito collar. Uhm. Creo que ya lo había visto antes. – Bueno, si lo que quería era mi atención, la tenía. Por completo.

-Lo encontré en el ático anoche. Pero por algún extraño motivo, yo también creo haberlo visto antes.

El timbre sonó. Anunciando el inicio de clases. Toda la mañana fue más que aburrida, jugueteé con el collar por unos momentos y lo mire fijo nuevamente. Yo estaba segura de haberlo visto antes. Además esa voz en mi cabeza le pertenecía a alguien que ya conocía. Era una voz de niño. Una idea cruzo mi mente ¿Y si el portador de esa voz fuera Naruto? ¿Si fuera Neji? ¿Si fuera Gaara? O ¿Sasuke? Podría ser cualquiera de ellos. Y estaba segura de ello, pues esa voz, era la versión aniñada de uno de ellos.

Ese abanico en el dije. Lo había visto en algún lugar también. En mi casa tal vez, o en los periódicos, o tal vez en la escuela. No estaba segura, pero eran muchas cosas las que tenía que averiguar. De ahora en adelante podrían llamarme Sakura Holmes. La nueva detective de Tokio.

Antes de darme cuenta, ya era la hora del almuerzo. Temari me esperaba fuera del salón.

-Sakura, necesito un pequeño favor.

-Si, claro, lo que quieras.

-Acompáñame a la casa de Itachi esta noche.

-Pero… ¿porque? Digo, tú ya has ido a esa casa muchas veces.

-Si, pero esta vez es diferente. Anunciaremos nuestro noviazgo a los padres de Itachi. Y muero de nervios. No quiero estar sola esta noche. Sakura…por favor. – Dijo con cara de ruego.

Los padres de Itachi, eh. En otras palabras. Los padres de Sasuke. Tendría mi venganza. Genial.

-No se Temari…

-Sakura, por favor…

-De acuerdo, de acuerdo. Pero, déjame hacerte una pregunta.

-La que quieras.

-¿Por qué los padres de Itachi y no los tuyos? – Puso cara de pesar. ¡Ups! Tal vez no debí preguntar.

-Mis padres murieron en un accidente hace más de diez años. – Si, mala idea. Mejor dicho, mala pregunta.

-Oh, lo siento. No tenia idea…

-No te preocupes. Los señores Uchiha, eran muy amigos de mis padres. Cuando se enteraron del accidente, nos acogieron como parte de su familia. Fugaku, el padre de Itachi y Sasuke fue muy generoso. Pago todo, desde el funeral de nuestros padres hasta los colegios. – Tal y como sospechaba.

-Wow, eso es ser muy generoso.

-Si. – Temari siguió parloteando sobre su pasado, sobre como la familia Uchiha los habían adoptado, a ella y sus hermanos. Sobre el largo tiempo que llevaba enamorada de Itachi. Y su estrecha relación con Sasuke. No quise escuchar más sobre ese tema y la alenté a que siguiera hablando sobre Itachi.

Tenía el raro presentimiento, de que muchas de las dudas que tenia, se aclararían esta noche.


Mil disculpas por no haber actualizado antes el fic, pero estaba corta de inspiración e imaginación. Bueno…respondiendo rr's.

Ghosthgirl2303: Gracias por los reviews, gracias por todo. Sin ti hace mucho que hubiera dejado botado todo Espero que el rumbo que estan llevando las cosas sean de tu agrado!

NeKo-Stranger.' 0.c-S.0: *-* Mujer!..ameee totalmente tu rr! Jajajaja! :D gracias por el apoyo y tu fic *-* lo amo tmb. Gracias y t'quieroo ^^

A las demas que siguen el fic, pero no dejan rr. Las aliento a que dejen uno, para que mi inspiración esté siempre conmigo! :P

Sayonara.