"Y la muerte no tendrá señorío..."

-T.K... -susurró Kari en sueños.

De repente, se levantó y se llevó la mano al corazón. Latía desbocado. Trató de tranquilizarse y de normalizar su respiración mientras miraba con confusión a su alrededor. ¿Por qué tenía esa terrible sensación? Era como si se hubiera llevado un susto tremendo, pero no recordaba nada. Tal vez había tenido una pesadilla.

Miró a Taro, que dormía a pierna suelta con la boca abierta y sonrió. Gatomon también estaba profundamente dormida, con el ceño algo fruncido por algo de su sueño que no le gustaba. Ya había amanecido porque la luz del sol se colaba por las rendijas de la persiana. Se levantó estirándose, no creía que pudiera volver a dormir. Se fue a fuera y se dio cuenta de que no había aún nadie despierto. Claro, era sábado así que todos dormirían hasta tarde. Se preparó para la excursión mientras seguía pensando en esa sensación al despertarse. Algo tenía que haber soñado, pero no lo recordaba. Entonces, unas palabras aparecieron en su mente.

"... lo que compartimos jamás muera, siempre estaré contigo. Adiós Kari. Se feliz...".

Estaba segura de que alguien había dicho eso en su sueño, pero debía de haber sido un discurso más largo. La botella que sostenía se resbaló de su mano y fue a estrellarse estrepitosamente contra el suelo, pero no le importó. Por más que lo intentó no pudo recordar ni una sola palabra más. Trató de serenarse, diciéndose que solo había sido un sueño, pero la terrible sensación volvió a invadirla. Como si aún no se hubiera recuperado de un gran susto. ¿Qué le estaba pasando?

~~.~~

Flashback


Era febrero, estaba una bella niña de pelo color morado y lentes, de 14 años admirando el puente Arcoíris, el lugar a donde siempre va a relajarse y a pensar con tranquilidad, cada vez que tenía un problema, se escapaba y se iba a ese puente que marcó su niñez para meditar; pensaba que era la única persona que estaba ahí sola, cuando de repente oye una voz muy familiar, una voz dulce que Kari reconoció al instante.

-¿Kari? ¿Eres tú?

Síp, esa voz era irreconocible.

-Hola Yolei, ¿qué haces aquí? Pensé que estaba sola- Dijo Kari con una ligera sonrisa en su rostro

-Pues pensaste mal- Bromeó Yolei, y luego habló -Lo que pasa es que estuve paseando por aquí a pensar en qué le regalaré a ken en febrero- Dijo Yolei

kari la hizo de Cupido por esa vez y juntar de una vez a Yolei con Ken, algo que consiguió con éxito.

-Y tú, ¿qué haces acá? Sé que es tu lugar de "soledad" pero siempre que vienes es cuando quieres pensar algo claramente

Kari se volteó, dándole la espalda a yolei para que ésta no le viera el ligero sonrojo en la cara, pero Yolei era astuta, eso no pasó desapercibido para ella.

-P-pues... sólo quería estar sola...- Dijo Kari no muy convencida de sus palabras

-Hmm... eso no te lo creo Kari, sé que estás pensativa... ¿será acaso por... un chico?

-N-no...- Kari dijo un poco más sonrojada

-Vamos Kari, a mí no me mientes... ¿será por... alguien rubio y de ojos azules?- Preguntó Yolei con una sonrisa pícara

Kari seguía sonrojándose.

-Ya te dije que no

-¡Ya sé! ¿Es acaso por Takeru Takaishi?

Al parecer Kari competía contra su cabello... Yolei dio en el blanco.

-...- Se quedó en silencio la chica.

¡KYA! ¡Lo sabía! ¡Qué emoción!- Gritaba la niña mientras saltaba de alegría, mientras que la chica trataba de calmarla

-Shh, silencio Yolei, alguien puede venir y escuchar que tal si es mi hermano- Dijo Kari recuperando su tono de piel tostado

-Perdona Kari, pero es que es tan lindo que estés enamorada de Takeru- Dijo Yolei intentando calmarse

-No, no lo es, T.K es mi mejor amigo, y yo su mejor amiga, no creo que él me vea como algo más que una amiga- Dijo Kari con un tono ligero de tristeza

Yolei se entristeció un poco. Algo que no toleraba de T.K es que era algo timido, y no quería ver a su mejor amiga desanimada así que ella misma la animará.

-Oye... ¿y si vamos por ingredientes de cocina?

Kari se le quedó viendo algo extrañada.

-¿Para qué?

-Para hacerle unas galletas a T.K- Dijo Yolei sonriendo ampliamente

Kari abrió los ojos casi como platos.

-Yolei... ¿p-pie-piensas q-que yo... le-le daré a T.K u-un paquete de -galletas?- Dijo Kari tartamudeando

-Pues obvio tontita, debes abrirle los ojos y hacerle notar que te gusta

-¡Claro que no Yolei! No pienso decírselo ni con acciones- Dijo la chica algo insegura y un poco molesta

-Oh vamos amiga, ¿por qué no? A mi me enseño Mimi.

-Porque... tengo miedo de que...

-¿De que qué?

A Kari no le quedó de otra más que contestar.

-...- Suspiró -... De que me rechace- Dijo por fin, y no era mentira, ¿qué pasaría si T.K no le correspondía? Se sentiría avergonzada y tonta, sería el momento más horrible de su vida, o bueno, tampoco era para exagerar, pero, puede que pierda su amistad con T.K, y eso la haría más triste

Yolei sólo se le quedaba viendo a Kari, la chica tenía una buena excusa, su amiga no sabía si T.K sentía lo mismo por Kari, pero no iba a dejar pasar esta oportunidad para averiguarlo, así que ayudaría a su mejor amiga a que T.K le corresponda, después de todo, Kari le había hecho muchos favores, se lo debía, ¿no?

-No Kari, no creo que sea así, ya verás que él te corresponderá

-¿Cómo estás tan segura de eso?

-Porque algo en mí me lo dice- Dijo la amiga sinceramente

kari se animó un poco. Cuando se trata de romance, Yolei está ahí presente y jamás se equivoca en esos temas, así que Kari debía confiar un poco en las palabras de su amiga, ya después de pensarlo mejor, sonrió más.

-¿Pues qué estamos esperando? ¡Vamos a comprar lo necesario para las galletas de T.K!

-¡Esa es la Kari que conozco! ¡La que jamás se rinde!

Ya de ahí se fueron al centro comercial a comprar lo que necesitaban.

Estaban en el centro comercial, cuando Kari se detuvo en una librería. Yolei quedo sorprendida.

Era una librería pequeña. Estaba a unos tres pisos de altura, con un techo de adobe y todas las ventanas sombreadas fueron. Un pequeño letrero en la puerta se identificaron en "libros antiguos, abierto. "

Ella levantó la mano para llamar cuando la puerta se abrió. Allí de pie, era un hombre grande y negro con el pelo corto. Llevaba gafas de sol y ropa de color negro. Él la miró, dejando al descubierto los dientes en un gruñido y ella podría haber jurado que vio los colmillos. Luego, pasó junto a ella y bajar las escaleras a una gran Harley negro sentado en la acera.

"¿Puedo ayudarle?" -dijo una voz desde el interior. "Por favor, entrar"

Kari entró, entrecerrando los ojos en la penumbra. El que hablaba era un hombre asiático que fue ya sea un bien gastado treinta o setenta notablemente bien conservado. Estaba completamente sin pelo, incluso sus cejas habían desaparecido y llevaba ropa muy holgada. Las paredes de la tienda se llena de botellas y objetos curiosos. La pared del fondo estaba ocupado por un pequeño mostrador y una sola puerta con cortinas de cuentas.

"Mi nombre es Hikari Kamiya", dijo Kari, mientras dejaba su bolsa en el mostrador. "busco algo para un amigo. ¿Puede ayudarme?"

"Un momento, por favor."

El hombre se acerco a uno de los estantes.

¿Qué buscas mi niña?- decía el hombre mientras pasaba y pasaba por los lomos de libros.

No se- dijo ella continuando buscando un libro que le interesara- ¡Mira este parece interesante!

Kari saco un libro muy antiguo de pasta azul.

Es un libro bueno- dijo el hombre cruzando los brazos- es un buen réglalo.

Gracias- dijo Kari- ¿tiene un lápiz?

Si- dijo el hombre –ten mi niña.

Kari abrió el libro escribió en el.

¿Cuánto es?-dijo la niña-no tengo mucho.

Es réglalo para los amantes-dijo el hombre-perdidos.

-¿Ya tenemos todo Yolei?

-Sí, Kari, ya te dije que ya tenemos todo como doce veces- Dijo Yolei algo harta de que Kari le preguntara lo mismo 7 veces por cuarenta minutos

Kari soltó un suspiro -Lo siento Yolei, es sólo que estoy nerviosa, ¿qué pasa si a T.K no le gusta mis galletas? Sabes que soy pésima cocinando-

-No eres pésima cocinando, sólo no te concentras lo suficiente para ello- Dijo Yolei animando un poco a Kari, pero fue todo lo contrario

-Es casi lo mismo Yolei-

-Tú lo has dicho, CASI, ¿quieres que lo deletree? C-a-s-i, sencillo-

Kari sólo suspiró -Olvídalo Yolei, sólo hay que ir a casa a preparar las galletas- Dijo la chica.

Yolei sonrió victoriosamente -De acuerdo, vamos

De ahí se fueron a la casa de yolei, los padres de ésta salieron así que en la casa únicamente estarían sólo ellas.

-Nadie, ni si quiera tus padres... ¿llegarán, verdad?- Preguntó dudosa.

Yolei sólo se le quedó viendo algo impaciente -... Sí Kari, nadie llegará, tranquila

-Okey...- Se tranquilizó la chica.

Ambas amigas pusieron todos los ingredientes en la mesa y ver si tenían lo necesario para preparar las galletas que Kari le regalaría a T.K, su mejor amigo, y novio próximamente en el día de San Valentín según Yolei.

-Bien Kari. ¡Comencemos a preparar galletas!

-¡Sí!- Dijo más animada la linda chica.

"Muy bien... puedo hacerlo... no practiqué con Yolei sólo por nada... me confesaré, y diga lo que diga, lo respetaré y seguiremos adelante... pero tengo miedo" Eso pasaba por la mente de la Portadora del Emblema de la luz, jamás pensó que de un día para otro tendría el regalo para T.K listo, y justo ahora estaba frente a la puerta del apartamento del rubio, dudaba en tocar o no el timbre, su dedo estaba a punto de tocarlo, pero de repente lo retiraba, luego lo volvía a acercar, y luego lo quitaba rápido, y así seguía otras tres veces, hasta que a la sexta, tomó aire, y tocó el timbre.

Ya no hay vuelta atrás.

Y la puerta se abrió, dejando ver a un apuesto rubio, sonriéndole a la castaña.

-Hola Kari, ¿qué te trae por aquí?

Kari se puso nerviosa. "Puedo hacerlo... puedo hacerlo...", se dijo a sí misma por dentro.

-Amm... antes que nada, hola T.K

-Haha hola mi ángel, pasa- Le dijo el rubio apuesto

Kari entró al apartamento de T.K y vio todo ordenado, en eso le llegaron recuerdos como cuando ella iba a su casa y le decía que organizara todo y él le contestaba que tenía flojera recoger y muchos sermones más. Sonrió, pues eran lindos recuerdos, ya que eran juegos sin sentido pero divertidas.

-¿Y bien Kari? ¿Qué tienes?

Uy, olvidó que estaba ahí para decirle que estaba enamorada de él, ahora ya no tenía una sonrisa nostálgica en la cara, sino una cara de nervios.

-¿Hikari?- Le preguntó algo preocupado

-Oh sí, perdón... amm... pues... vi-vine a... darte esto- Le enseñó la caja envuelta

T.K sonrió. ¿Kari vino a darle un regalo? Sintió una alegría por dentro, había algo en esa niña que amaba. ¿Pero qué no iba a amar de ella? Era dulce, comprensiva, linda, una persona que no piensa por ella misma, sino por los demás, era hermosa, tierna y cariñosa, obvio que iba a amar todo de ella. Tomó el regalo que Kari le extendió, pero antes le preguntó:

-¿P-puedo abrirlo?

-P-pues claro... es para tí- Le dice de una manera obvia pero cariñosa

T.K sonrió avergonzado. Después de todo es verdad, era suyo, empezó con el listón, que lo quitó suavemente, luego empezó a rasgar un poco la envoltura, y lo último que encontró, fue una caja blanca, que por lo visto tiene algo dentro.

-¿Qué tiene adentro?

Kari se sonrojó ligeramente -Averígualo

T.K abrió lentamente la cajita y... se encontró con un libro antiguo y con unas cuántas galletas de diferentes formas: unas tenían forma de corazones, otras de la cara de patamon, otras en forma de Gatomon, otros en globos, otras en muérdagos... y encontró dos caras, una de él, y la otra de Kari.

T.K sonrió enternecido -¿Tú las hiciste?

Kari respondió nerviosa -Bu-bueno... no quiero mentirte, Yolei me ayudó un poco, sabes que soy mala cocinando, pero Yolei me dio unos consejos para mejorar, así que espero que no estén tan malas

T.K sonrió y tomó una galleta en forma de corazón. La llevó hacia su boca y... sintió un sabor muy rico y delicioso, a decir verdad, a Kari le quedaron muy ricas.

-Deliciosas- Dijo el niño sonriendo

Kari sentía una alegría en su interior -¿D-de verdad?

-Nunca te mentiría mi ángel.

Kari sonrió, pero luego recordó que debía, o más bien quería, decirle sus sentimientos, la sonrisa que tenía en su cara se borró levemente, algo que a T.K no le pasó desapercibido.

-¿Pasa algo Kari?

Kari se sonrojó -Amm... vi-vine a-a de-decirte algo...- Dijo tartamudeando

T.K estuvo confundido -¿Y qué es?

Kari tomó aire y luego habló.

-L-lo confieso... T.K, eres un gran amigo, el mejor que he tenido desde mi niñez, y siempre he valorado tu amistad hasta ahora, pero...-

T.K estaba casi asustado -¿Pero qué Kari?

-Q-que... en realidad... no te veo como un amigo T.K...-

T.K se paralizó. ¿No había dicho que había valorado su amistad? Estaba a punto de reclamarle cuando vio que Kari abrió su boca, confirmando que todavía no ha acabado.

-No he terminado T.K...-

T.K se quedó callado.

Kari suspiró -No te veo como un amigo porque... te veo como algo más...-

T.K abrió los ojos sorprendido. ¿Acaso Kari se estaba... confesando?

-T-tú m-me... me gustas T.K- Soltó por fin Kari

A T.K le crecía una inmensa felicidad dentro de él. ¿Escuchó mal o en serio Kari le dijo que estaba enamorada de él? Si es la segunda, obviamente que estaría muy feliz, así que no lo dudó, cerró la caja de galletas, las dejó a determinado lugar (tal vez en un sillón cerca) y abrazó a la bella niña que tenía en frente, Kari se sorprendió por el acto que hizo su "amigo" rubio, pero no rechazó el abrazo, lo abrazó con mucho amor y cariño, fue el abrazo más cálido que haya recibido en toda su vida, incluso más que los abrazos anteriores de su "amigo" T.K.

Se separaron y T.K habló por fin.

-Espero que no te arrepientas...- Y la besó

Ese beso que tanto soñó, ese beso que tanto anheló, ese beso que tanto deseó. Kari no lo dudó y le regresó el beso. Así estuvieron por unos segundos y se separaron.

-Entonces... ¿me quieres?- Kari le preguntó, ella lo amaba, pero no sabía si él la quería o la amaba

T.K sonrió enternecido.

-No... te amo

Kari también sonrió, en parte enternecida, y en parte aliviada, porque ella lo amaba, y él le correspondía.

-Yo también- Y lo besó de nuevo.

El chico abre el libro y hojea era muy interesante, estaba lleno de ilustraciones muy bonitas.

La siguiente hoja tenía una dedicación. T.K comenzó a leer.


"Y la muerte no tendrá señorío..."

Y la muerte no tendrá señorío.

Desnudos los muertos se habrán confundido

con el hombre del viento y la luna poniente;

cuando sus huesos estén roídos y sean polvo los limpios,

tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;

aunque se vuelvan locos serán cuerdos,

aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,

aunque los amantes se pierdan quedará el amor;

y la muerte no tendrá señorío.

Y la muerte no tendrá señorío.

Bajo las ondulaciones del mar

los que yacen tendidos no moriran aterrados;

retorciéndose en el potro cuando los nervios ceden,

amarrados a una rueda, aún no se romperán;

la fe en sus manos se partirá en dos,

y los penetrarán los daños unicornes;

rotos todos los cabos ya no crujirán más;

y la muerte no tendrá señorío.

Y la muerte no tendrá señorío.

Aunque las gaviotas no griten más en su oído

Ni las olas estallen ruidosas en las costas;

aunque no broten flores donde antes brotaron

ni levanten ya más la cabeza al golpe de la lluvia;

aunque estén locos y muertos como clavos,

las cabezas de los cadaveres martillearan margaritas;

estallarán al sol hasta que el sol estalle,

y la muerte no tendrá señorío.

Dylan Thomas es el poeta inglés.

Uno de nuestros poemas favoritos. Dijo T.K mientras continuaba leyendo la dedicación.

Después de unos cortos segundos después, se dijeron al mismo tiempo.

Los amantes perdidos, al amor no dejar y ni la muerte los domina.

Fin Flashback

El teléfono móvil sobresaltó a Kari. Hacía ya bastante rato que Taro y sus compañeros se habían levantado y estaban viendo el sol, aunque ella seguía perdida en pensamientos lejanos. Uno de los maestros, que estaba fregando los platos, contestó y después se volvió a ella para tenderle el teléfono.

-¿Si?

-Kari, soy Sora, tengo algo que decirte.

-¿Qué es?

-es, sobre T.K… te lo voy a decir aunque Tai se enoje conmigo creo que tienes que saber la verdad -dijo la pelirroja medio llorando medio triste..

-¿Qué paso? ¿Esta bien mi….?

-Takeru, ha muerto.

-No, no mi...

La maestra Yagami colgó el teléfono y se dio la vuelta para mirar a Taro. El alarido de dolor que Kari soltó de pronto hizo que los presentes se dieran la vuelta para mirarla. La chica había caído al suelo y se llevaba las manos al corazón como si estuviera doliéndole muchísimo. Parecía estar sufriendo una terrible agonía. Corrieron hacia ella y trataron de levantarla sin conseguir nada.

-¡maestra! ¡¿Qué pasa?! -gritó desesperado el maestro.

Ella no pudo articular ninguna palabra. Siguió gritando con tanta fuerza que la garganta se le desgarraba poco a poco, se apretaba el pecho como tratando de arrancar ese terrible dolor que sentía. Como si estuvieran arrebatándole algo vital para vivir. Entonces, tan repentinamente como había comenzado, cesó. Ella abrió los ojos, en ellos se podía ver una tristeza que parecía infinita. Su labio tembló.

-T.K... -susurró antes de ser arrastrada a la inconsciencia mientras una solitaria lágrima se deslizaba por su mejilla.

.fin.