Disclaimer: InuYasha, su historia y sus personajes son propiedad exclusiva de Rumiko Takahashi, yo simplemente los tomo prestados por un tiempo sin fines de lucro para escribir esta historia.


Negocios Prohibidos

Por: Samantha Blue1405

Capítulo 1

Una Mañana Poco Convencional

― Es tu decisión, Blake – completó tras su extraña proposición, clavando sus penetrantes ojos dorados en ella, dejándola sin palabras.

Bueno, a decir verdad él solía dejarla sin palabras todo el tiempo con el simple hecho de mirarla fijamente, o de ponerse frente a ella con su porte imperial y su aspecto deslumbrante; pero la razón de su mudez actual se debía más a su propuesta que a sus irresistibles y atemorizantes ojos.

Cuando la citó a las once de la mañana de un martes laboral en su oficina, y al estar dentro le pidió que cerrara la puerta con seguro, pensó de todo, desde un fuerte regaño hasta trabajo extra. Cualquier cosa era posible..., menos esto que acababa de ocurrir.

Incluso aun se preguntaba si estaba loca, o si se habría quedado dormida sobre el escritorio y todo esto no era más que un sueño absurdo y retorcido. Hasta una película de Disney podía ser más real que esto... Tal vez el café de la mañana tenía algo más que la usual cafeína…

Despegó sus ojos de las pupilas ambarinas por un momento, y observó a través del enorme ventanal de la oficina. Sus compañeros de trabajo revoleteaban de un lado a otro, trabajando de aquí para allá, como cualquier otro martes. Y allí estaba Sussy, su vecina de cubículo y mejor amiga, sentada en su escritorio preguntándole con extrañas señas si las cosas iban bien.

Rin apretó los labios, pero no supo qué contestarle…

Por supuesto que las cosas no iban bien, pero de ninguna manera podía decirle el motivo, era demasiado irreal como para comentarlo con alguien. Si se lo decía a alguien más, corría el riesgo de obtener un tiquete directo y sin retorno al manicomio más cercano.

― ¿Y bien? – insistió él, sonriendo a medias maliciosamente con aquel desborde de elegancia y crueldad sólo posibles en él.

Rin abrió la boca intentando decir algo inteligente o apropiado, pero no era posible. Su cerebro aun seguía preguntándose cómo había podido tener la sangre tan fría como para proponerle semejante cosa en horas laborales, por lo menos hubiera esperado que fueran más de las seis, cuando la mayoría de los empleados ya se hubieran marchado...

Rin dejó a Sussy en ascuas, obligándose a pensar en una buena respuesta para su interlocutor, el jefe de su jefe directo, el "cacique pluma blanca" del edificio, quien no iba a aceptar que se saliera por las ramas, como solía hacerlo en situaciones embarazosas como ésta.

Respiró hondo nuevamente antes de responder, a sabiendas de que cualquier cosa que dijera podría ser usada en su contra más adelante, ya que así eran las cosas con Sesshomaru Ishinomori.

― ¿Por qué yo? – dijo por fin, confusa y arrugando el ceño ― ¿Por qué a mí?

Sesshomaru le enseñó una sonrisa retorcida, aquella sonrisa que no demostraba más que prepotencia y maldad.

― Sencillo… – respondió en su tono impasible – Eres perfecta.

Ahora sí que no había entendido nada. Una alabanza no era nada propio de él. Incluso sabía que más que una alabanza era una ofensa o una burla. ¿Cómo carajos decía que era perfecta cuando había asegurado centenares de veces lo contrario? Estaba segura de que se soportaban por mero compromiso laboral, y el odio que sentía hacia él era correspondido.

Entonces, ¿cómo le sale con el cuento de que es "perfecta" justo ahora?, y más cuando él mismo había afirmado reiteradamente que jamás tendría algo que ver con ella… Bueno, en realidad no había dicho exactamente eso, pero lo escuchó decir que no le gustaban las chicas que tuviera una estatura por debajo de la altura promedio. Y en otra ocasión había dicho explícitamente y en su presencia que "no le gustaban las ingenieras".

Así que, obviamente ella no clasificaba en el selecto casting de Sesshomaru Ishinomori, pues primero, su estatura estaba muy por debajo del promedio y segundo, cursaba el último año de Ingeniería Informática en la Universidad de Tokio.

― Ni siquiera soy su tipo ― refutó indignada por la broma, y sonrojada hasta más no poder.

― No estoy diciendo que lo seas ― explicó con naturalidad.

La cara de desconcierto de Rin no se hizo esperar, así como la sonrisa retorcida de satisfacción de Sesshomaru tampoco.

Aquel hombre se había vuelto completamente loco. Tanto trabajo le había licuado los sesos y estaba a punto de enviarlo al manicomio. ¡Claro, esa era la respuesta! No conforme con enloquecerse, saturarla de trabajo y obligarla a trabajar horas extras, ahora quería enviarla al manicomio con él, para seguir torturándola desde allí.

¡Sí!, no había otra explicación más lógica.

― No entiendo… ― intentó razonar ― ¿P-por qué?

― Es sencillo, Blake ― le escupió.

Cuánto odiaba que dijera su apellido de aquella forma, como si fuera algo asqueroso que se había llevado a la boca por error, y que debía escupir con la suficiente fuerza y repulsión.

― Un negocio redondo ― prosiguió ―. Tú ganas, yo gano. Fácil ― aseguró como si estuviera hablado de una transacción bancaria o de un préstamo de efectivo.

Sin embargo, ahora lo entendía un poco. ¡Sabía que no podía haber un motivo cursi o sentimental en todo esto! ¡Lo sabía! Él no era de ese tipo de hombres, sólo era frío y sin sentimientos, peor que una roca, era como una escultura de hielo inerte y perfecta, fría e inmutable.

― ¡Yo no gano nada! ― refutó molesta, levantándole la voz un poco por encima de lo convencional. Aquel hombre había logrado colmar su paciencia ― ¿Qué ganancia podría sacar yo casándome con usted? ¡Está demente! – exclamó, indignada y confusa.

― Es sencillo, Blake ― repitió ―. Piénsalo ― Le siseó con exasperación, y luego hizo una pausa en la que seguramente esperaba que ella comprendiera, pero definitivamente Rin no podría entenderlo jamás. Era la persona más difícil de comprender del planeta. ―. Acabas de terminar con tu novio…, tu adorado novio ― se corrigió con evidente sarcasmo en su voz, algo un poco increíble viendo de él.

― Eso no quiere decir que esté buscando marido. ¿Qué sabe usted de mí? Ni siquiera tengo pensando…

― No me interesa, y guarda silencio ― le atajó con prepotencia, dejándola a la mitad de su discurso.

Por eso era que lo odiaba. Odiaba a Sesshomaru Ishinomori. Odiaba su dictadura y su régimen totalitarista. Odiaba su forma de ser: inteligente y calculador, siempre atento…, analizando todo a su alrededor, siempre listo para responder habilidosamente ante cualquier situación. Prácticamente nada era capaz de sorprenderlo.

― Él te dejó justo cuando creías que todo marchaba tan bien – Le recordó, haciendo que Rin tragara en seco y agachara la mirada, entonces prosiguió complacido –: No sientes nada cuando todo el mundo se compadece de tu tristeza… Te miran con lástima porque saben que esperabas que las cosas tomaran un rumbo mucho más… estable.

Luego guardó silencio un momento, notablemente complacido de estar logrando su objetivo: hacerla sentir como escoria. Para eso era lo único que servía, aparte de hacer grandes y jugosos negocios, pensó Rin.

― Déjame adivinar…, evitas salir a la calle para no tener que encontrarte con algún conocido que pueda meter el dedo en tu llaga, ¿no es así?

Ella puso cara de indignación. ¿Cómo se atrevía a decirle eso, a analizarla de semejante forma y en su cara? Y peor aún, ¿quién le había contado todo eso? La única persona del edificio que sabía de la ruptura con su novio era Sussy y ella jamás la traicionaría.

― Eso lo confirma ― Aseguró con suficiencia.

― ¡Ok! – dijo nerviosa, tratando de evitar que continuara con aquel tema tan tormentoso, y con la intensión de regresar al asunto inicial ― Supongamos que acepto que gano algo con esta locura, pero… ¿Usted qué gana, señor? ¿Qué puede ganar si acepto esto?

― Elemental, Blake… Digamos que es necesario darle un giro a mi vida ante los ojos de ciertos inversionistas ― . Explicó cortante. Rin entrecerró los ojos, tratando de comprender, pero sin dejar de mantener la guardia en alto. ―. Este negocio me dará la imagen que necesito proyectar sin perder nada de lo que tengo ahora – completó con frialdad, mientras respondía un correo desde su teléfono.

― ¡Está completamente loco! ― le gritó exasperada, olvidándose por un momento de quién era aquel hombre y de dónde estaban.

Algunas de las personas que pasaban cerca de la oficina se quedaron viéndola de reojo, cautelosos y a la espera de la reacción del dueño y cabeza de la compañía. Sin embargo, él sólo ensanchó aquella sonrisa macabra y retorcida, tan característica de su rostro casi inanimado y cincelado por los Dioses. Pero por supuesto que no era una sonrisa agradable, era una sonrisa de ultratumba, y casi que significaba una visita relámpago a rio Aqueronte en compañía del balsero macabro sirviente de Hades.

Rin suspiró un par de veces y tragó en seco. Debía controlarse y no gritar como loca.

― Piénsalo bien, Blake.

― ¡No! No tengo nada que pensar. E-esto es…

― Te daré hasta la salida para que me respondas. Si no lo haces, lo tomare como una negativa.

― ¡Perfecto! ― Exclamó aliviada, poniéndose de pie y caminando hacia la puerta. Sentía como si se hubiera quitado un inmenso peso de encima. ―. Entonces buscará a otra que también sea "perfecta" ― espetó, sin importarle un comino quién era aquel hombre.

― No exactamente ― le atajó antes de que pudiera girar la perilla de la puerta. Rin se giró para verlo directamente, sólo para toparse con sus ojos calculadores e inexpresivos. ― . Simplemente buscaré la manera de que aceptes – le informó en aquel tono impasible tan familiar, logrando que un frío aterrador la recorriera de los pies a la cabeza. ― . Pero te aconsejo que aceptes por la buenas, Blake. No te gustaría conocer de primera mano mis maneras menos sutiles para obtener lo que necesito ― advirtió con naturalidad.

Rin quedó perpleja y sembrada junto a la puerta. Nunca lo había oído decir más de dos oraciones juntas, pero extrañamente, de toda la sarta de locuras y estupideces que había escuchado de Sesshomaru Ishinomori esa mañana, aquella sutil amenaza había sido lo más cuerdo. Rin sabía perfectamente de qué era capaz, había sido testigo incontables veces de lo qué había hecho y cómo lo había hecho…

Él podría destruirla en cuestión de segundos sin detenerse a pensarlo un momento. Si se lo proponía, mañana podría estar recluida en una prisión de por vida, o peor, mendigando en las calles.

Respiró hondo por enésima vez, tratando de ahuyentar la ola de escalofríos que se había apoderado de su cuerpo, y cuando sus piernas se lo permitieron salió de aquel horrible lugar. Se sentía tan mareada, como si el oxigeno que entraba por sus pulmones no fuera suficiente para mantener su cerebro y sus músculos funcionando.

De regreso en su cubículo, Sussy la esperaba con su usual mirada inquisidora. Rin echó un vistazo a la oficina de Sesshomaru, y se encontró con la vista de su melena plateada cayendo libremente por su espalada. Ya estaba concentrado en sus asuntos, tecleando a una velocidad impresionante en su computadora, como si nada hubiese ocurrido, mientras que ella seguía partiéndose la cabeza.

Suspiró nuevamente antes de responderle a su amiga, quien se había llevado un bucle de cabello dorado a la boca. Sussy solía hacer eso cuando estaba ansiosa o preocupada.

― Nada… Quería el informe semanal, eso fue todo ― contestó arrugando la boca y exhalando profundamente.

― ¿Te dijo algo malo? ¿Te regañó? ― preguntó dejando de lado su mechón rubio y viéndola fijamente con la preocupación reflejada en sus ojos miel.

A Sussy jamás podría ocultarle algo. Si le decía que Sesshomaru no la había regañado, tendría que inventarse una mejor excusa para su cara de preocupación.

― Pareces estar al borde de la locura… ¿Estás bien? ― demandó. Sussy era demasiado intuitiva… Demasiado para esta situación.

― Me dijo que necesitaba ver todos los informes que le he enviado en estos meses, pero… diferente. Dijo que mi formato apestaba, que detestaba el tipo de letra que usaba, que… que había datos que no le parecían reales, y que debía revisarlos y corregirlos… ― Suspiró ― Así que, en pocas palabras, todo mi trabajo le parece asqueroso, y debo repetirlo.

― ¡Pero cómo te dice eso después de más de cuatro meses que llevas entregando esos informes semalanes de…!

― ¡Sussy! ― le reprendió, consiente del retocado lenguaje de su amiga.

― ¡No! ¡Es que no es justo, Rin! Ahora debes repetir el trabajo de meses en un solo día.

― No es repetirlo… ― intentó salirse por las ramas.

― Pero lo acabas de decir.

― Bueno… Tanto como repetirlo…, no ―. Ahora en qué se había metido. Sussy no se quedaría callada hasta desahogar sus emociones, necesitaba explotar. ―. Sólo debo revisarlo y corregirlo. No es más.

― Eres demasiado paciente, Rin. Yo no aguantaría a ese tipo más de dos horas. Gracias a Dios mi jefe es el que tiene que tratar directamente con él.

― Sí ― masculló, regresando a su computadora ― Qué suerte tienes ― balbuceó sin ganas, recordando aquella extraña conversación.


Hola Chicos

Bueno... Este es el primer capítulo de mi primer Fic! :D Y espero que les haya gustado este capítulo y que les siga gustando el fic. Ya había escrito algunos proyectos personales antes pero esta es la primera vez que me atrevo a hacer un fic y a publicarlo. Siempre me pareció que hacer un fic es una responsabilidad muy grande y te exige más como escritor, pues debes tener mucho cuidado con el trato que le das a los personajes y a sus características principales, aquellas que los han hecho grandes y que han logrado tocar el corazón de los fanáticos.

En esta ocasión decidí arriesgarme y espero darle un buen enfoque a los personajes y lograr adaptarlos a un entorno diferente. He leido muuuchos fics, pero soy nueva en esto y estoy abierta a las criticas constructivas y a las sugerencias. Disculpen si se me ha pasado algún error.

Por favor lean, lean y si pueden dejen uno que otro review..., se los agradeceré inmensamente!.

Buenas noches, y nos leemos en otra ocasión.

Un abrazo para todos...

Sammy Blue