Hola, mucho tiempo sin escribir sobre esta parejita, bueno espero que esta historia les guste y pues que me acompañen :) les deseo feliz año nuevo a todos!


El frío de noche llenaba la ciudad y poco a poco los árboles se unían en un baile violento, gracias al viento que se presentaba fuerte e imponente, la gente dormida por las altas horas de la noche no veían el acontecimiento tan mas inesperado, en lo alto en el cielo se podía ver la Luna llena tan hermosa como siempre, rodeadas de pocas estrellas, sin nubes que protegieran el brillo de esta, haciendo un hermoso y romántico espectáculo pero algo inesperado paso, poco a poco fue opacada por un extraño brillo que fue llenándola hasta que las calles quedaran en total oscuridad. El ambiente se puso más sombrío, frío y tenso, sin que nadie lo notara por los techos se veían saltar un par de sombras, casi a la par.

-DEJAME IR DE UNA MALDITA VEZ. –una voz femenina grito mientras con un báculo mandaba un ataque a su perseguidor, que no dio en el blanco, maldijo en voz alta y siguió huyendo.

-NO. –grito claramente un hombre, mientras esquivaba el ataque y seguía detrás de la chica.

Los techos eran saltados fácilmente mientras los perros ladraban por la presencia de los individuos, pero no despertaban a sus dueños como si un hechizo se posara en ellos y no los dejaran despertar. Con un pequeño error la chica se resbalo casi cayendo, de no haber sido por el caballero que la sujeto con gran preocupación, pero esta solo reacciono propinándole un golpe y seguir corriendo.

-Maldita sea. –maldijo su mala suerte de casi tenerla. Se paro rápidamente y queriendo seguirla la perdió de vista dejándolo de nuevo con la incógnita ¿Quién era ella? ¿Qué tramaba? No pudo verle la cara solo su cabello, largo como…

-Usagi.

Miro a su alrededor y no había ni un rastro, dio un pisotón dando a relucir su mal humor y regreso de nuevo por donde antes tuvo que venir, sin darse que cuenta que arriba de un árbol estaba aquella extraña joven que perseguía, con una sonrisa en la boca la chica, solo salto para desaparecer en las sombras de la noche.

Casi la atrapaba, llevaba meses tratando de hacerlo, esa mujer lo tenía hecho una furia, era una completa desconocida que robaba. Brinco impaciente hacia los techos para ir a casa pero tres mujeres se le atravesaron.

-¿Se escapo de nuevo? –pregunto la del medio algo seria.

-Si. –mascullo.

-Rayos, siempre se sale con la suya, Haruka. –replico Michiru.

-Lo se. –miro a Mamoru y luego se giro. –La próxima noche avísanos con más tiempo, tú no puedes solo.

-Por favor. Endymión. –Dijo Setsuna que se unía con sus compañeras, dejando al joven con una gran rabia, ellas no sabían que difícil era esa sombra de aquel rey que hace mucho existió y que no existiría. Las vio desaparecer y volvió a su departamento derrotado, tal vez la próxima vez la pueda alcanzar, se dijo así mismo mientras trataba de dormir.

-Despierta Usagi. –decía una voz resignada. –Ya eres una mujer y aun no tienes sentido de la responsabilidad. –refunfuño la gata mientras le arañaba la sabana.

-Voy. –volvió a decir la joven mientras se destapaba. Se paro y dejo ver su pijama de conejitos, si aun le gustaba las pijamas con conejos a pesar de sus 21 años.

-Llegaras tarde.

-Luna siempre es lo mismo. –salio de su cama para ir a ducharse, la casa estaba vacía, entonces en sus labios no pudo evitar dibujarse una sonrisa melancólica.

La habían dejado, sus padres habían muerto en un accidente automovilístico y su hermano por ser menor de edad y ella por no tener donde poder mantenerlo, se lo llevaron con su abuela, nunca nadie pensó que quedaría huérfana a los 18 años y mucho menos que le arrebataría a su único pariente, pocas veces lo veía, ella como venia en el testamento se quedaría con todo hasta que Shingo cumpliera la mayoría de edad y compartirían la casa y seria dueño de la otra mitad del dinero ahorrado por sus padres. Ella no quería nada de eso, deseaba de nuevo poder abrazar a su madre y a su padre y no ese entupido dinero. Entro a la ducha y sintió el agua caer y quitarle el sueño.

-Date prisa Usagi. –grito la gatita fuera del baño.

-Si Luna. –fingió un tomo molesta ya que nunca podría estar enfadada con esa gatita, amaba a Luna, su amiga, ella fue quien la consoló y animo cuando mas lo necesito, si ella la acompaño el año pasado, cuando quedo sola. Termino de ducharse y se puso rápidamente su ropa para ir a la facultad, ella estudiaba artes visuales, una carrera que no era nada cara y estaba accesible ya que el dinero con el que contaba no era mucho. El sonido del teléfono la despertó de sus pensamientos y corrió por el teléfono.

-Bueno.

-Hola cariño. –escucho detrás del auricular una voz que reconoció fácilmente.

-Hola Minako. –respondió divertida por el apodo, si ella y Amy era con las que aun tenia contacto.

-Ya es tarde. –Dijo con severidad fingida.

-Hoy es lo único que me dicen. –menciono con ironía mientras bajaba las escaleras e iba a la cocina, si, la casa era un desierto sin su familia.

-Anda pasare en 10 minutos por ti.

-Chao. –Apenas colgó y metió un pedazo de pan a su boca y corrió por toda la casa arreglando sus cosas.

-Eres una irresponsable Usagi.

-Ya lo se Luna. –Tomo su mochila con desgano y miro a la gatita. –Cuídate y pórtate bien.

El claxon de un carro sonó y la chica corrió hacia la salida. –Tienes cuidado. –grito Luna con un sonrisa mientras veía a la chica correr hacia el auto de Minako.

-¿Lista?

-Siempre. –dijo con alegría Tsukino. Ellas siempre iban juntas ya que sus facultades eran vecinas así que siempre andaban juntas, mientras Amy tenía que ir por otro rumbo, en la facultad de medicina.

El camino era de 20 minutos, en los que las chicas cantaban cualquier canción que pasara en la radio, siempre tratando de pasar bien el tiempo que pasaban.

-Hoy tengo examen. –Dijo Minako mientras bajaba el volumen del aparato.

-¿Estudiaste?

-No. –dijo con alegría mientras se acercaban al estacionamiento. –Creo que me ira bien.

-Claro. –miro por la ventana la rubia, pero sus ojos se abrieron asombrados al ver una silueta conocida para ella. –Rei…

-¿Qué? –su compañera también miro y pudo observar a la morena, la sonrisa desapareció. –Usagi…

-Estoy bien, ha pasado más de un año.

-Aun así te duele.

-Tal vez. –un dejo de dolor se escucho en su voz pero trato de ocultarlo.

Pronto se estacionaron y al salir del coche el calor de la primavera les golpeos, caminaron en silencio e incomodo para las dos, nunca tocaban ese tema. Pasaron unos metros mas y pronto se veía un camino separado en tres destinos y ahí tenían que separarse.

-Te veré mañana.

-Adiós. –las dos fueron por diferentes lugares para ir a sus destinos, Usagi no podía quitarse de la mente a su antigua amiga y escenas del pasado la invadieron, cerro los ojos que amenazaban con soltar lagrimas traicioneras.