Título: My Favourite Book.

Pareja: Santana/Brittany.

Resumen: Todo comienza con un par de libros perdidos, una pluma, tinta y el intercambio de historias y secretos durante la noche. Y por supuesto, magia. Harry Potter/Glee-verse.

N/A:Bueno esto salió porque me lo pidieron como un regalo de navidad (aunque viene un poco tarde lol) y me dieron dos opciones, la primera era Brittana al estilo Twilight y bueno... no me gusta esa saga y digamos que ver a Santana en el papel de Edward me ponía los pelos de punta XD y tampoco veía a Brittany como una Bella 2.0, es demasiado independiente para eso. Así que Maca, aquí está el fic Brittana en el universo de Harry Potter ;) (que obviamnte era la segunda opción).

Al principio me había ido por la vía de Brittany es una Veela que busca a su compañero. Santana es una muggle común y corriente que resulta ser la compañera de una criatura mágica. Básicamente era como lidiaban con ser de mundos diferentes y como la herencia de Britt las unía de por vida sin que ninguna pudiese hacer algo, (un tipo de relación amor-odio). Pero finalmente lo dejé porque me tomaría muchos capítulos y no creí que pudiese terminarlo, así que lo siento Maca, me vine con algo más corto XD.

El título del fic fue tomado de la canción "My Favourite Book de Stars" me pareció adecuado, aunque es posible que los lyrics no tengan mucho que ver con la trama xD.

Disclaimer: Glee y el universo Harry Potter no me pertenecen, tampoco los personajes. Sólo los estoy usando sin ningún fin de lucro, sólo diversión ;).


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My Favourite Book


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Brittany va corriendo por los pasillos de la Hogwarts a toda velocidad, ¿su destino? Las mazmorras.

Con cada segundo que pasa, el pecho le comienza a arder, ya no siente las piernas, y no ha comido nada por lo que su estómago está empezando a protestar (más que protestar, está gritando por comida). ¿Lo peor? Lo peor es que, para variar, va atrasada a las clases de pociones (¡culpa de Lord Tubbington que no la despertó otra vez!).

Pociones… con la profesora Sylvester.

Todos saben que Sue Sylvester (una especie de versión femenina de Severus Snape, en serio, ella ha escuchado las historias de ese profesor y se parece mucho a lo que hace Sue) no aguanta los atrasos, a menos claro, que seas de Slytherin (o a veces de Ravenclaw), su querida casa.

Ella es de Hufflepuff, según Sue, un desperdicio de espacio (los odia más que a los de Gryffindor, porque su jefe de casa es William Schuester, su enemigo natural o algo así), así que si llega atrasada estará castigada todo el año y las clases han empezado hace menos de un mes.

Los castigos de la jefa de Slytherin son los peores (¡mandó a Sam Evans al bosque prohibido sin compañía y a buscar veneno de acromántula!), y no puede dejar a Lord Tubbington solo mucho tiempo por la noche o volverá a fumar.

−¡Brittany no puedes correr por los pasillos!− Escucha una voz fuerte a sus espaldas. De inmediato se detiene y se gira para toparse con Rachel Berry, prefecta de Slytherin, con las manos en la cintura y expresión severa en el rostro.

Oh, dios. Este día no puede empeorar.

Rachel le da un enorme sermón sobre la seguridad en los pasillos y la importancia de establecer horarios y rutinas para evitar los atrasos. Brittany sabe que la Slytherin está siendo más desagradable (ella nunca ha usado esa palabra para describir a nadie, pero Rachel ha sobrepasado todos límites) este año porque alguien más le quito el título de Premio Anual (Si no recuerda mal, Quinn Fabray de Ravenclaw, se ganó ese honor), así que por todos los medios quiere demostrar que es ella quién lo merece.

¿El resultado? Cualquier persona que se cruce en su camino y que según su criterio este haciendo algo que falte a las normas, recibe una legendaria reprimenda y varios puntos menos para su casa.

Al menos es imparcial y los Slytherin sufren tanto como cualquier otro estudiante.

El caso es que lleva media hora de retraso y ha perdido diez puntos.

−¡Ahora ve a clases y dile a la profesora Sylvester el motivo de tu atraso!− Le ordena y antes de recibir algún tipo de respuesta, se marcha dando grandes zancadas, probablemente en busca de otra víctima (¿Acaso no tenía clases?).

Al menos comparte pociones con Gryffindor y el odio de Sue se divide en partes iguales.


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A la hora de la cena está frita y lo único que quiere es dormir.

Sue le quito casi cincuenta puntos por su atraso y por varios errores que tuvo al momento de cocer su poción, ¿Qué culpa tiene ella de encontrar las indicaciones confusas? Además derritió su caldero y su madre ya le ha dicho que cuide mejor las cosas o no le darán dinero para ir a Hogsmeade.

Afortunadamente en el momento en que iba a darle un castigo, Finn Hudson, uno de sus compañeros de casa, hizo estallar su caldero.

Después su día sólo empeoró. La nueva profesora de Defensa contra las Artes Oscuras, Holly Holliday, se le ocurrió la brillante idea de practicar duelos. ¿Le va mal en pociones? Le va aun peor en DCAO, no porque sea mala en lanzar hechizos (al contrario, es muy buena con la varita y le va de maravillas en encantamientos), es que realmente no le gusta lastimar a la gente sin motivo.

Lamentablemente compartía clase con Slytherin y a ellos les encanta mostrar que tan superiores son de los Hufflepuff (y el resto del mundo).

Todavía le duele el trasero después de tantas veces que se cayó de la mesa de duelo (y le da dolor de cabeza cada vez que recuerda la risa de las serpientes).

Pero lo peor del día (Sí, hay algo peor que la ira matutina de Sue), es que la profesora Beiste de Cuidado con las Criaturas Mágicas, está enferma y se suspendieron las actividades del día, lo más seguro es que de la semana también.

Esa era la única clase que estaba esperando porque era su favorita y porque ese día iban a tener un unicornio, ella nunca ha visto uno y se moría de ganas por acariciarlo (de hecho, por la emoción no pudo dormir la noche anterior y gracias a eso se quedó dormida).

−¿Mal día?− Se voltea para toparse con la amable sonrisa de Sam Evans, un dulce chico de sexto año y su mejor amigo.

−Sí.− Responde antes de soltar un suspiro cansado.− Me quedé dormida y hoy me toca pociones.− El rubio le da una mirada simpática antes de meterse un pedazo de carne a la boca.

Él ha experimentado de primera mano la furia de Sue, tristemente es tan torpe como ella para seguir las instrucciones de las pociones.

−Escuché que Finn hizo explotar su caldero y sufrió de la ira legendaria de Sue.

−Sí y por su culpa Puck, ya sabes el buscador de Gryffindor, terminó en la enfermería con quemaduras graves.− Sam hizo una mueca. Todos sabían que Finn era peor que ellos dos juntos en pociones y era un peligro sentarse cerca de él, mucho más riesgoso era ser su compañero de pociones. Aparentemente Puckerman no aprendía.− Pero gracias a eso Sue olvidó mi castigo.

−Menos mal, aun tengo pesadillas con las acromántulas.− Musita el rubio sin por evitar temblar ante los recuerdos. Brittany recuerda que después de esa experiencia, que tuvo Sam en cuarto año se volvió aracnofóbico. Cada vez que ve algo que insinúe tener ocho patas el pobre muchacho se vuelve más pálido de lo normal y sale pitando (lástima que Hogwarts al ser un castillo tan viejo, sea nido de arañas y más).

El resto de la cena hablan de cosas al azar, en realidad ella se pasa la hora completa escuchando a Sam (demasiado cansada para hablar). Él le cuenta historias de sus hermanos y sobre todos los juegos que le enseñan cada vez que los ve en vacaciones, por lo que le cuenta son buenos chicos y les gustaría conocerlos, ella tiene una hermana menor que es un verdadero demonio, nunca se queda quieta y hace un montón de travesuras.

−Espero que mis historias te hayan hecho sentir mejor.− Le dice con los ojos brillantes de esperanza.

Hay momentos como esto (cuando tiene un mal día), que a Brittany le gustaría ser la novia de Sam, el chico es tan dulce y amable con ella, nunca la ha llamado estúpida como el resto del mundo y siempre se preocupa de hacerla sentir bien ante cualquier cosa y nunca, jamás la ha mirado como un pedazo de carne (cómo Puck, Finn, su ex-novio Artie y gran parte de la población masculina del colegio).

Sam sería algo así como el novio perfecto… si no estuviese babeando por Kurt Hummel, un Slytherin de séptimo año. O si ella estuviese interesada en los hombres de nuevo (gracias Artie, por destruir su fe en el género opuesto).

−Sí, muchas gracias Sam.− Le da un abrazo.− Eres el mejor amigo que una chica puede desear.− Le da un beso en la mejilla y el rubio se sonroja (adorable).

−¿Quieres jugar ajedrez mágico? Estoy seguro que dejé uno en la sala común.− La rubia está a punto de aceptar (tiene que practicar, Lord Tubbington le sigue ganando cada vez que juegan) cuando recuerda que al día siguiente tiene Encantamientos y no ha terminado de hacer sus deberes.

Un ensayo sobre el encantamiento patronus.

−Me encantaría pero tengo que terminar mis deberes y tengo que ir a la biblioteca por un libro.− El rubio asiente compresivamente y se despide prometiendo que mañana van a jugar una partida.

Realmente no puede esperar a que este día acabe.


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Es cerca de la medianoche y está detrás de una enorme pila de libros y documentos enrollados, mientras escribe apresuradamente en un pergamino y hojea uno que otro libro. La biblioteca está a punto de cerrar y no piensa terminar los deberes en su dormitorio. Está muy cansada (¡menos mal que es jueves!), lo único que quiere es acurrucarse con Lord Tubbington y dormir hasta el mediodía.

Cuando acaba (¡Diez minutos para el cierre! Gritaba la señora Pince desde el mostrador), echa todas las cosas en su bolso sin cuidado y sin prestarle atención a que es lo que está guardando (la última vez se llevo un libro sin permiso y la Sra. Pince casi la cuelga cuando se dio cuenta y lo devolvió –una semana después-), agarra el pergamino y lo enrolla velozmente, menos mal que su madre le compró tinta de secado extra rápido o hubiese perdido todo el trabajo.

Los gritos de la bibliotecaria se acercan y no queriendo arruinar el estado de ánimo de la mujer, se va deseándole unas buenas noches.

Al fin este día ha llegando a su fin.


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A la mañana siguiente, cuando está limpiando su bolso, se da cuenta que nuevamente se ha traído un libro que no le pertenece. Es una especie de libreta en realidad, con tapas de cuero oscuras y hojas extremadamente amarillas, no tiene título ni tampoco autor en la portada, así que la abre y se sorprende al ver que está en blanco ¿Por qué en la biblioteca había un libro en blanco? Parece bastante sospechoso.

Aunque hay la posibilidad de que su mamá se lo haya dado y no lo recuerda, tal vez quería que reemplazara su antiguo diario para que Lord Tubbington dejara de leerlo. Parece plausible.

Con un encogimiento de hombros, deja la libreta en la mesita de noche sin darle mayor importancia, ya tendrá tiempo de escribir algo. Alguien le ha dicho que Sam la está esperando para ir a cenar.

Sale casi corriendo de la habitación, está muy emocionada porque van hacer planes para ir a Hogsmeade al día siguiente (debido a los castigos de Sue no había podido ir desde el comienzo del año). ¡No puede esperar para ir a la tienda Honeydukes!, la última vez que fue Lord Tubbington se comió todos los dulces a escondidas y no le dejó probar casi ninguno de buen sabor, sólo dejo los que tenían sabor a vómito y los que la hacían ladrar.

Cuando vuelve a dormir, ni siquiera le da una mirada a la libreta que brilla sutilmente de tonos dorados.

Lord Tubbington mira el objeto hasta que deja de brillar tres horas después.

Definitivamente sospechoso, le diría el animal a su dueña si pudiese hablar.


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En el momento que vuelve a tomarle atención a la libreta, han pasado nueve días desde que la encontró. Es sábado por la noche, se está cambiando la ropa (que esta manchada con barro y cerveza de mantequilla) después de que estuvo todo el día comprando dulces y recorriendo el pueblo para despejar su mente de la carga de deberes que la esperaban en su dormitorio (también estuvo tratando de ignorar las miradas que Sam le lanzaba a Kurt y al novio de éste, Blaine un chico de Gryffindor).

Su habitación está vacía porque había una fiesta (secreta obviamente) en la sala común de Ravenclaw y sus compañeras no pierden la oportunidad de festejar. A ella le gustan las fiestas, pero en estos momentos no tiene ganas de lidiar con Artie (prefecto de esa casa), así que decidió quedarse para dormir un poco.

Pero Lord Tubbington tenía otros planes para la noche. Ya había tenido suficiente de ver el libro brillar todas las noches y que su dueña no se diese cuenta (¡en cualquier momento podía explotar!) y se puso a maullar sin descanso en frente de la mesita de noche.

−No puedes leerlo, no he escrito ningún secreto.− Le dice la rubia con un tono entre burlesco y cariñoso, mientras le acaricia detrás de las orejas. El gato ronronea un poco.− Pero supongo que hoy es una buena noche como cualquier otra para empezar.− Murmura para sí misma.

Abre el cajón de la mesa de noche, saca una pluma y tinta, mientras piensa en que escribir.

Lord Tubbington con mucho esfuerzo se sube a la cama y se acuesta al lado de ella.

En el instante que abre la libreta, se da cuenta de que no está como recuerda haberla dejado. La primera hoja tiene escrito "apuntes para práctica" con letra desordenada que definitivamente no es de ella y que está segura, no estaba ahí el jueves pasado.

Empieza a hojear la libreta y se da cuenta que lo escrito es básicamente técnicas y planificación para duelos, que son acompañados por dibujos simples de ciertos movimientos y especificaciones bastante técnicas que no logra entender del todo.

Brittany sabe que ninguna de sus compañeras está interesada en los duelos, así que no hay manera de que hayan escrito estas cosas.

Hay nueve hojas escritas, probablemente alguien más lo ha estado usando desde que lo encontró, no obstante no hay ningún nombre escrito en ninguna parte.

−¿Fuiste tú?− pregunta mirando con los ojos entrecerrados a su gato. Lord Tubbington la mira y Brittany claramente puede leer la expresión de su bigotuda cara. ¿Estás bromeando? ¡Ni siquiera puedo escribir!.

En una de las últimas, hay indicaciones para pociones y varios insultos hacia Sue en las esquinas. Incluso hay un dibujo de una mini-Sue ahogándose en un caldero.

Sonríe un poco ante esto, la persona que escribió es bastante decente en el dibujo y parece ser tan normal como ella.

−Alguien a quién no le agrada Sue, tiene que ser una buena persona ¿cierto?− Mira al gato que parece estar completamente de acuerdo con ella. ¿Sue Sylvester? La persona más espeluznante, loca y desquiciada que él y Brittany han conocido en su vida (que conste que la familia Pierce es amiga cercana de los Lovegood).

Si no es buena, al menos es cuerda. Piensan al unísono.

De pronto el libro brilla en tonos sutiles de dorado, como lo lleva haciendo desde el primer día que llegó al dormitorio.

Brittany suelta un gritito y el objeto se le cae de las manos como si quemase (Lord Tubbington le pone un pata encima y no, no quema, fue una reacción de sorpresa solamente), pero no aparta la mirada de las hojas y ve claramente como de la nada se escribe algo en la esquina superior derecha.

Octubre 15, 2011.

Es la fecha del día.

Encantamientos, se escribe como título en el centro. ¿Qué se supone que debe hacer? Sin pensarlo mucho, sumerge su pluma en la tinta negra y traza una línea recta bajo el párrafo que había aparecido (vaya, quién sea el que este escribiendo, es muy rápido).

"Um… hola". Escribe con letra temblorosa y mentalmente se abofetea ¿en serio? ¿hola? ¿ahora tiene que esperar a que el libro le responda? Por lo que sabe, puede ser un libro maldito que quiere comerse su alma o algo así (sólo hay que preguntarle a Ginevra Potter su experiencia).

"Mierda santa", aparece escrito debajo de su saludo y no puede evitar sonreír. Esa reacción es propia de una persona viva (con una boca sucia, pero viva al menos) y no la de un espectro (espera).

"Bueno, gracias por el amable saludo", anota con rapidez.

"¿Cómo reaccionarías si de la nada un libro te saluda? Creo que acabo de tener un infarto" Es lo que recibe de vuelta y puede sentir el malhumor detrás de las palabras.

"No lo sé", responde con sinceridad. "Creo que saldría corriendo". Añade por si acaso.

"Ah, sí. Es una opción válida, pero estoy muy cómoda en mi cama, aunque muchas gracias por la sugerencia". Se ríe un poco y niega con la cabeza, esta persona, esta mujer, es capaz de trasmitir su sarcasmo en simples frases y es un poco divertido.

"¿Cómo te llamas?"

"¿Por qué iba a decirte? ¡Puedes ser un loco-psicópata-asesino!", Abre la boca con sorpresa y luego frunce el ceño, ofendida.

"¡No estoy loca, ni soy psicópata y definitivamente no soy asesina!", garabatea desordenadamente y suelta un gruñido airado.

"Estás hablando con un libro, esto no me ayuda a creer tus palabras". Escucha el maullido de Lord Tubbington, está segura que se está riendo de ella. ¡Un libro la acaba de insultar y su gato se ríe!

Un segundo… ¡ella no es la única hablando con un libro!

"¡Tú igual!", escribe acusadoramente.

Pasan unos segundos y nada aparece, va a cerrar la libreta e irse a dormir, cansada de esperar una respuesta porque en serio, ¿quién se demora diez minutos en contestar? Tal vez una de sus compañeras hechizo el libro para gastarle una broma, después de todo Brittany es muy crédula y no sería la primera vez que cae en una de esas payasadas.

En la hoja una simple palabra aparece, "Touché".

Lord Tubbington resopla (¿los gatos pueden?) y se acerca más a su lado, parece muy interesado en su conversación. Gatos, piensa Brittany, curiosos por naturaleza.

"Para que sepas Lord Tubbington se está riendo de nosotras". El gato ronronea, como si estuviese de acuerdo con sus palabras.

"¿Ese es el nombre del Lord Voldemort de nuestra época?"

"¡No!", se apresura a escribir, "¡Es mi gato!"

"Espera ¿Los gatos se ríen?", la curiosidad es palpable. Brittany suspira, esta persona pregunta mucho y no responde ninguna de sus interrogantes. Además no sabe si los gatos se ríen, sólo sabe que Lord Tubbington lo hace porque es súper especial.

"¿Cómo te llamas?", vuelve a intentar.

"Mi mamá me dijo que nunca le diga mi nombre a los extraños", la rubia pone los ojos en blanco, esta muchacha emana sarcasmo por cada letra que escribe.

"Y la mía dijo que no hable con extraños y mírame, aquí estoy hablando con uno". Replica intentando emular el tono (¿cómo se dice si está escrito? Brittany no recuerda haber escuchado una definición para esto) de la otra chica.

"Bueno", empieza a escribir y se demora un poco, como si estuviese arrastrando las palabras con arrogancia, para luego dar un gran golpe. "No es mi culpa que desobedezcas a tu madre", termina diciendo y gruñe frustrada.

"¡Eres desesperante!", Lord Tubbington maúlla divertido.

−¡Si te sigues riendo te juro que no habrá fondue para ti en un mes!− Lo amenaza y funciona como un encanto, porque el gato deja de hacer ruido al instante y se acomoda para dormir (o fingir que lo hace).

"Gracias", lee antes de resoplar, por supuesto que se sentiría halagada con algo así.

"No era un cumplido", le informa en caso de que esta chica haya nacido en un universo paralelo y confunda los (intentos de) insultos con cumplidos.

"Voy a tomar lo que pueda conseguir". Brittany no está segura si entiende lo que quiere decir con eso, así que decide ignorarlo.

"Soy Brittany S. Pierce", opta por presentarse primero, tal vez la otra chica siga su ejemplo y finalmente le diga su nombre. "¿Ves? Ya no soy una extraña, puedes decirme tu nombre". Pero la única respuesta que recibe es un "Suena como Britney Spears".

Al menos ahora sabe que sea quien sea, es hija de muggles o por lo menos mestiza con una familia que no odia a los muggles, porque no hay manera que un niño sangre pura (o mestizo que finja serlo) sepa quién es Britney Spears, sin que sus padres lo hayan mutilado ya (la mala fama de la cantante la persigue hasta el mundo mágico).

"Lo sé, pero soy mucho más talentosa que ella".

"Por supuesto", es la respuesta condescendiente.

Decide pasar por alto el insulto oculto detrás de esas palabras y vuelve a preguntar por el nombre de la muchacha.

"Lo siento Brittany S. Pierce, pero no te diré mi nombre". Suena casi a una disculpa, pero Britt lee entre líneas y se da cuenta que alguien por ahí afuera lo está pasando muy bien a su costa.

"Pero… pero… ¿cómo sé que no eres un espectro que poseyó este libro y quiere comerse mi alma?" Cuestiona sintiendo como la preocupación le aprieta el estómago, debió pensar en esto antes de presentarse. Le acaba de decir a un posible espectro malvado su nombre y dicen que si alguna criatura con malas intensiones sabe tu nombre, tiene alguna especie de poder sobre ti (eso le decía su Nana).

"¿Por qué iba a querer poseer un objeto inanimado? Eso sería aburrido. Si yo fuese un espectro intentaría poseer un humano". Lo escribe con letra calmada y mucho más bonita que la anterior, como si quisiese a dar entender que su respuesta era la más obvia del mundo. "Ya sabes… un humano como tú", agrega con malicia.

"¡Eso no me tranquiliza para nada!", Ok. Está a cinco segundos de tener un ataque de histeria.

"No era mi intención tranquilizarte". Lee y puede sentir el desinterés de la chica (o posible ente malvado). Refunfuña y se mueve incómoda en su cama, obviamente la mujer está disfrutando todo el asunto y no sabe si le gusta eso.

"Pero creo que ha sido suficiente, Brittany S. Pierce, te aseguro que no soy un espectro, ni un fantasma, tampoco soy un dementor… ni el alma perdida de Lord Voldemort". Añade este último con letra casi inentendible, como si no quisiese demostrar que había ligera preocupación por cómo la había asustado. "Soy una estudiante de Hogwarts".

"¡Yo también!" Escribe realmente emocionada. "Voy en séptimo, soy de Hufflepuff ¿y tú?"

"Realmente deberías tener más cuidado con toda la información personal que sueltas, niña."

"Bueno ya establecimos que ninguna es un espectro o algo súper malo que come almas, así que ¿Qué daño puede hacer saber un poco más de la otra?", Además si es una estudiante, ¿Qué daño le puede causar? Probablemente no sabe más hechizos que ella y en caso que quiera atacarla, Brittany es como un ninja (Mike le enseño todos sus trucos).

"Séptimo, Slytherin." Es la respuesta que recibe.

Frunce el ceño un poco preocupada, Brittany nunca ha sido buena en juzgar a la gente y no le gustan los estereotipos que hay sobre cada casa, pero los Slytherin de séptimo año son peligrosos, no es un rumor de pasillo, se han oído y visto ataques de algunos de estos hacia otros estudiantes del colegio con hechizos que no deberían saber y mucho menos practicar (hechizos que definitivamente tenían como fin herir permanentemente a alguien y en algunos casos matar).

A pesar de todo lo sucedido años atrás con la segunda guerra mágica, la mayoría no oculta su gusto por las artes oscuras y su desprecio por los muggles (tampoco sus ganas de seguir los pasos de Lord Voldemort).

"Supongo que ahora debes tener miedo, ¿no?" Pregunta la chica. No parece ofendida por sus obvias dudas, más bien parece divertida.

"¡Pff, por supuesto que no!" Piensa por un segundo y luego agrega. "¿Debo tenerlo?" Solo quiere cerciorarse ¿vale? No va a correr ningún riesgo… bueno no va a correr más riesgos después de haberle dado todos sus datos a una completa extraña.

"No lo sé", contesta con sinceridad. "Cuando me enojo me pongo violenta, sobre todo si eres parecida al bastardo de Karofsky". Las palabras escritas se ven inestables, como si la autora de ellas estuviese temblando de ira. "De ser así, te encontraré y te haré trizas con maldiciones que ni siquiera has oído en tu vida."

Bien, woah… parece ser que esta chica es un poco violenta y tiene problemas serios con el manejo de la ira. Toma una nota mental de no hacerla enojar (no quiere que un Slytherin con conocimiento en las Artes Oscuras vaya detrás de ella).

"Um… definitivamente no soy como Karofsky ni como otro de su pandilla, de hecho como que los odio un poco", Aclara y no, no está mintiendo. Sabe que el odio es una palabra fuerte, pero el año pasado Dave golpeó a Sam sin motivos válidos y de la manera más cobarde posible (por la espalda). Su única excusa fue que era hijo de muggles y que se lo merecía, Sue ni siquiera lo castigó, supone que incluso lo premió por su ataque violento, mientras su amigo estuvo en la enfermería por tres días.

"Pero creo que ahora me das un poco de miedo…" Reconoce sonriendo tímidamente, a modo de disculpa, a pesar de que la otra no puede verla.

"El miedo siempre es bueno", Informa y en serio ¿Sue le enseñó eso? Porque es lo más estúpido y loco que ha leído. "Pero no tienes que temer, no tengo motivos para atacarte o algo parecido." Britt suspira aliviada, no es mucho, pero es lo máximo que puede esperar de una Slytherin. "Y es mejor que no me des uno" Amenaza finalmente.

"Ook… eres un poco bipolar, ¿Eres Rachel?"

"¡Oh dios mío, no!" La rubia se ríe a carcajadas, al fin ha encontrado algo que perturbe a la otra chica y no va a dejarlo pasar.

Lord Tubbington la mira de reojo y ni siquiera se molesta en volver a leer, sólo se mueve y se vuelve acomodar, empujándola un poco más hacia la orilla de la cama.

"No soy el hobbit" Casi puede oír el gruñido. "Aunque gracias por recordármela, tengo que ir a buscarla antes que cometa un homicidio."

"¿Es tu amiga?" Si es amiga de Rachel Berry no puede ser tan mala, es decir, sí, Rachel está loca y es obsesiva, pero no es realmente muy peligrosa. Lo más probable es que Rachel mate a alguien de aburrimiento con sus sermones legendarios, que con una maldición asesina.

"¡NO! ¡Ni en un millón de años sería amiga de esa cosa!" Si, aquí definitivamente Britt puede ver por qué esta chica está en Slytherin. La manera como lo escribió, es como Karofsky habla de los hijos de muggles o como Sue crítica a su casa y la de Gryffindor, como si fuesen la mugre de sus zapatos.

Como si ellos fuesen superiores al resto del mundo.

"Oye, eso es poco agradable" Le regaña sabiendo que solo logrará molestarla más.

"No me interesa lo que pienses" Si, ya se había ido la muchacha semi-agradable del principio.

"Además si no es tu amiga, ¿por qué tienes que ir a buscarla? Es súper contradictorio."

"Pueden pasar dos cosas si no la voy a buscar y cualquiera que pase, me traerá consecuencias" Garabatea la chica, parece más tranquila que hace dos segundos. Sí, definitivamente es bipolar, piensa Brittany.

"Adelante, cuéntame las cosas tan terribles que pueden pasar" Se burla.

"Primero puede toparse con Fabray y matarla por quitarle su 'Oh tan preciado Premio Anual'. Créeme, Berry está loca y ha estado desde el inicio del año jurando venganza."

"Mm… sí creo que la he oído murmurar insultos en voz baja cada vez que se topan en un pasillo." Aunque no cree que Rachel haría algo tan tono como matar a otra persona por un premio. Se supone que ella es como súper inteligente… aunque puede usar su inteligencia para matar sin dejar evidencias.

Sacude la cabeza, ha estado viendo demasiados programas de asesinos en las vacaciones.

"¿Ves?" Lo dice como si supiese lo que estaba pensando y eso le incomoda un poco (¿Alguien puede leer la mente a través de un diario? Tendría que preguntarle a Lord Tubbington cuando despertase).

"Lo que sea, ¿cuál es la segunda cosa que va a pasar?"

"La segunda cosa que puede pasar es que se encuentre con la misma rubia y se dé cuenta que realmente no la odia tanto como pretende si no todo lo contrario y cometerá suicidio" Brittany abre los ojos desmesuradamente ante ese pedacito nuevo de información. "En cualquier escenario Rachel no estará en Hogwarts y Sue me hará prefecta."

"No es que quiera que Rachel muera o se vaya a Azkaban, pero ¿no se supone que ser prefecto es como un honor?"

"Claro, si consideras un honor en convertirte en la marioneta de Sue." Se forma una mancha de tinta en la hoja y Brittany asume que la chica iba a escribir algo, pero se arrepintió y no sabe como continuar. "Ni siquiera sé porque te estoy diciendo esto… en realidad no sé porque sigo hablando contigo." Confiesa finalmente.

"Es porque soy impresionante ;)"

"Y dicen que los Slytherin tenemos un ego grande."

"Además soy una amiga increíble y una buena oyente…" Se detiene un momento aquí, tacha la palabra y vuelve a escribir. "Lectora, creo que sería en este caso, ¿no?"

"Lo que sea, no me interesa ser tu amiga" Frunce el ceño, a pesar de los malos ratos, se entretuvo hablando con esta chica.

"Pero podemos ser amigas por correspondencia." Ofrece como una opción, aunque técnicamente no se envían cartas. "Eso sería cool…"

"¿Por qué quieres ser amiga mía? Ni siquiera te he dicho mi nombre."

"Dah, entonces dímelo y problema resuelto."

"Ni lo sueñes, además ¿amigas por correspondencia? Eso es como… exageradamente cliché y erróneo, no te estoy enviando cartitas cursis y tampoco lo haré." La rubia espera a que escriba algo más, pero después de diez minutos nada pasa y no parece que algo fuese a pasar. Desde que empezaron a hablar, el libro estuvo caliente y ahora está frío.

Supone que la otra chica se fue sin decir adiós (y sin decirle su nombre).

Si cambias de opinión o necesitas una amiga eh… o sólo quieres entretenerte y pasar el rato estoy a un… eh una hoja de distancia, creo.

-Brittany.

Ni siquiera sabe porque quiere volver a hablar con ella (es grosera y la mitad del tiempo se burlo de ella) o porque en primer lugar se ofreció para ser su amiga, si a ella no le faltan.

Se cuadra de hombros y le echa la culpa a la curiosidad que la caracteriza desde que nació, su madre siempre le dijo que era más curiosa que un gato y que eso algún día podía traerle serios problemas… pero ¿a quién no le gustaría tener una amiga secreta? Hablar con alguien sin saber quién o como es, es bastante emocionante.

Es como un juego y a ella le gusta jugar. Además ¿Qué puede salir mal, si no se conocen y no pueden hacerse daño?

Sin darle más importancia a la situación en general, se acurruca junto a su gato y se duerme, si esta chica misteriosa quiere volver hablar con ella, sabe como contactarla. Si no, ya encontrará una manera de volver hablar con ella.

Ahora sólo quiere dormir.


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−Es un poco sospechoso todo lo que pasó.− Dice Sam con suavidad, una vez que Brittany termina de contarle su historia.

La rubia esa mañana despertó con energía extra y muy alegre, hablaba sin parar e incluso ignoró algunos comentaros sarcásticos que Artie (aún despechado por lo de su relación) había tirado en su dirección. Como su mejor amigo, Sam sabía que algo bueno había sucedido.

Sólo había querido saber que la había hecho tan feliz y tal vez compartir la felicidad de Brittany, pero al enterarse de que era relacionado con una chica de séptimo de Slytherin, todo cambió.

No podía sentirse feliz si su amiga esta en potencial peligro.

−Al principio creí que podía ser algo malo, pero si es amiga de Rachel, si odia a Karofsky y no quiere estar con la profesora Sylvester… no creo que sea alguien mala.− razonó Britt entendiendo la renuencia de su amigo.

−Pero… nada bueno sale de Slytherin…− Fue el pobre intento de argumento.

−No puedes decirme eso, porque tu quieres se amigo de Kurt y el es de séptimo y de la misma casa.− frunció el ceño e ignoró el rubor en las mejillas del muchacho.− Eso es ser hipócrita.

−Kurt es diferente.

−¿Diferente cómo?− preguntó ella sorprendida.− Quiero decir… sí, se enfrentó a su jefa de casa para salir con ese chico de Gryffindor, pero sigue siendo desagradable con los demás y también odia nuestra casa, como todos los Slytherin.− En algunos momentos, la rubia suele ser demasiado directa y un poco ruda con sus palabras.

Este es uno de esos.

−¡Es amigo de Mercedes también!

−Mercedes es una Gryffindor.− Se cuadra de hombros y bebe zumo de naranja.− ¿Alguna vez ha hablado contigo? ¿Te ha agradecido cuando lo has ayudado? ¿Sabe de tu existencia?

Sam suelta un suspiro derrotado.

−No, pero al menos no se esconde detrás de un libro.− Brittany se está cansando de esto, es decir, si es extraño y no debería confiar tan rápido en nadie, pero la chica con la que habló ayer no parecía tener malas intenciones, sólo tenía mala actitud, pero eso podía cambiar si la conocía mejor ¿no?− Mira, sé que te estoy molestando pero me preocupa que te haga algo, como has dicho, no hay ningún Slytherin conocido que le tenga aprecio a nuestra casa, ¿Por qué ella lo sería?

−Nunca lo sabré si no intento conocerla, ¿no?

−Britt…−Suspira el rubio.− Sólo… sólo se cuidadosa, ¿vale? Si las cosas se ponen feas o te hace algo, no dudes en decírmelo, juntos saldremos de este embrollo.

−¡Por supuesto!

Pronto cambian el tema y el día transcurre con total normalidad.


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Aparentemente Sam no tenía que preocuparse por las intenciones de la Slytherin. Brittany revisó todas las noches el libro y no había respuesta de la otra chica, ni siquiera había escrito sus apuntes. Nada, las hojas estaban en blanco, probablemente había tirado el libro para no tener más contacto con ella.

Fuese quién fuese no estaba interesada ni para bien ni para mal en la rubia, para alivio de Sam.

Brittany no estaba muy feliz con eso, pero pronto lo fue olvidando con sus deberes (las notas que había en el libro sobre pociones le ayudaron mucho, para desagrado de Sue), con sus amigos y ocupando su tiempo libre para encontrar quién era el que le daba cigarrillos a Lord Tubbington.

Aunque no perdía la esperanza de volver hablar con la malhumorada chica.


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Dos semanas después, cuando vuelve agotada de su última clase del viernes, ve que su mesita de noche brilla intensamente iluminando la oscura habitación. Al principio no reacciona y se asusta un poco, Lord Tubbington la mira casi con impaciencia y suelta un maullido como si intentase decirle que era lo que brillaba.

Sigue paralizada en la entrada, hasta que recuerda su conversación con la chica Slytherin y dando grandes zancadas llega hasta su cama y toma el libro que brilla como la primera vez que lo vio, en ligero tono dorado.

Una enorme sonrisa adorna su rostro, siente un cosquilleo en el estómago y se muerde el labio inferior. Siente como la emoción inunda sus venas y tiene ganas de saltar por todo el lugar.

Ha estado esperando días por esto y al final ha sucedido.

Hey, espero que la oferta siga en pie… creo que necesito una amiga increíble ahora.

-S

Parpadea cuando ve la 'S', se pregunta si la escribió por Slytherin o si es la inicial de su nombre. Sonríe, porque ahora tiene la chance de entender eso y descubrir todos los secretos de esta chica (de paso también va a saciar su curiosidad y la de Lord Tubbington).

Rápidamente saca una pluma y tinta de su bolso para escribir una respuesta, no quiere que piense que ya no está interesa en hablar con ella y hacerla sentir mal, porque sabe lo orgullosos que pueden ser las serpientes.

¡Estoy contenta de que quieras hablar! Lord Tubbington y yo pensamos que ya habías quemado el libro :( ¡Nos alegra que no sea así! ¿Te parece hablar después de la cena? Si no puedes hacerlo hoy, escribe una fecha y la hora ¡Y aquí estaré!

-B


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Después de la cena está bien.

-S

Aparece quince minutos después y con una enorme sonrisa Brittany va a comer sin poder contener su emoción.


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Así es como su historia comienza.


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N/A 2:El capítulo ha llegado a su fin! La historia no será muy larga, tengo planeado 5 capítulos y tal vez un epílogo.

Todavía no estoy segura sobre agregar otras parejas (¿Faberry? ¿Finchel? ¿Kum? ¿Asian Fusion?), o si debería centrarme solamente en Brittana, si tienen alguna sugerencia me encantaría leerlas.

También tendremos mas de Lord Tubbington, que él será nuestro casamentero! lol (Ok, nop)

Gracias por leer y perdón de antemano por los errores que sé se me escaparon D: