Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es SarahCullen17, yo sólo traduzco.

~Lean la nota de mi perfil, por favor.


Citas de Juegos

Capítulo 19: Epílogo

Tiraba nerviosamente de mi corbata frente al espejo. Escuché una carcajada proveniente de mi padre cuando se paro detrás de mí y puso una mano sobre mi hombro.

"No te preocupes, Edward," me dijo mi padre. "No tienes razón para estar nervoso."

"Pánico escénico," musité.

Agarró mis manos y me ayudo a abrochar los botones de la manga. "No tienes que estar nervioso. Es una buena chica. Esta vez encontraste a la indicada. Ella no es Tanya."

Abrí la boca para concordar completamente con él, pero fui interrumpido por mi hijo. "¡Papá!" gritó Emerson en voz alta cuando salía corriendo del baño. "¡No puedo hacerle el nudo a mi corbata!"

Me reí y me agaché a su nivel. "No hay problema, hijo. Yo puedo hacerlo por ti."

Se movió mientras yo deshacía sus nudos fallidos y le hacía el nudo a su corbata.

"¿Por qué estás saltando?" bromeé, quitando algunas pelusas de su chaqueta negra.

"Tengo un papel importante," murmuró. "Estoy nervioso."

"Yo también," suspiré. "Pero va a salir todo bien. ¿Tienes la caja con los anillos?"

La sacó de su bolsillo. "Aquí mismo."

"Buen trabajo, hijo. Ponla de nuevo en tu bolsillo." Terminé de hacerle el nudo a su corbata y besé su mejilla. "De acuerdo, oficialmente ya eres el chico más guapo que hay en este edificio."

Emerson se rió y fue hacia mi padre quién estaba intentando hacerle el nudo a su propia corbata. "Abuelo Carlisle, ¿soy más guapo que tú?"

"Me temo que si," dijo mi padre. "Pero te falta el acento gracioso."

Emerson se rió y comenzó a pasear por la alfombra. Desde que Bella y yo nos habíamos comprometido, él inmediatamente había comenzado a llamarme "Papá" y a mis padres abuelos. También Alice y Jasper eran sus tíos. Emmy también había reaccionado igual de bien. Se sentía orgullosa de llamar a Bella su "Mami" y amaba absolutamente a su Abuelo Charlie, Tía Rosalie y Tío Emmett.

"Toc, toc," dijo una voz de hombre. Me giré para ver a mi casi suegro. Sus ojos estaban rojos por las lágrimas, pero se acerco para darme un apretón de manos.

"Estoy orgulloso de ti, hijo," dijo, se escuchaba el humor en lo profundo de su voz. "Has encontrado a una buena chica."

"Lo mismo pienso," le sonreí. "Gracias de nuevo, Charlie."

Uno de los momentos más aterradores de mi vida fue cuando le pedí el permiso a Charlie para casarme con su hija, incluso aunque sabía que yo le agradaba. Sabía que aún después de un año de estar juntos, no merecía a Bella, y Charlie se había encargado de recordarme eso rápidamente – pero también agrego que no creía poder encontrar a un mejor hombre para su niñita, lo cual por supuesto me llevo a las nubes.

"Es un placer, chico," replicó Charlie. "Te doy mis más preciados regalos – mi Bells y mi Emerson. Sólo cuídalos, ¿de acuerdo?"

"Siempre lo haré," le prometí.

De repente Jasper entró en la habitación. "¡Acabo de verla!" anunció.

Me giré hacia él. "¿Cómo se ve? ¿Se ve preciosa? ¿Y el vestido?"

Bufó. "El vestido es… blanco, hombre. ¿Qué esperas que diga? Pero si, ella se ve hermosa. Y Alice se ve… ¡whoo!"

Papá lo miró mal. "Es mi hija de la que estás hablando. Las dos."

Exhalé un largo suspiro. Estaba a punto de casarme con la mujer más perfecta del mundo. Si el tonto novio de mi hermana podía decir con certeza que se veía hermosa, entonces ella debía estar impresionante.

"Mi mamá siempre se ve bonita," nos recordó Emerson. "Papá, ¿puedo ir a verla?"

"Yo te llevo," le dijo Charlie.

"Emerson, tenemos que estar en nuestros lugares en diez minutos," le recordé.

"¡Si, papá!"

"Eddie, Alice tiene todo bajo control," me recordó Jasper. "Respira profundamente."

"Eso intento," musité.

"No te estás arrepintiendo, ¿verdad?" me preguntó.

"¡Oh, no, definitivamente no!" exclamé. "Es que siento que voy a equivocarme con mis líneas o algo así."

"Nadie podrá escucharte," me recordó papá. "Escucha, señori- bueno, supongo que ya no puedo decirte así. De todas formas, cuando me iba a casar con tu mamá, estaba muy nervioso. Sabía que no la merecía. Pero, ¿adivina qué? – ¡de todas formas lo hice!"

Me quede viéndolo. "¿Se supone que eso es un gran secreto de hombres que me va a iluminar de alguna manera?"

Se rió. "Claro que no. No tengo ningún consejo. Excepto que la amas, la tienes, y después de hoy, nunca jamás tendrás que dejarla. Eso debería darte la fuerza suficiente para dejar de sudar y besar a la novia."

Suspiré. "Sé que tienes razón. Pero es que…"

"Te sentirás mejor cuando la veas," me aseguró Jasper. "Vamos. ¿Cuándo fue la primera vez que la besaste? ¿Estabas nervioso?"

"Un poco," admití, recordando la forma en que le había pedido permiso antes de hacerlo.

"¿Y la primera vez que le dijiste que la amabas?" comentó papá.

Sonreí ante el repentino recuerdo. "Víspera de Año Nuevo. Cuando tuve piedras en los riñones… y ella me estaba cuidando."

"Oh, sí," recordó Jasper. "Y te veías pésimo. Y ahora te ves bastante decente, así que deberías tener más confianza de la que tenías entonces."

Me reí entre dientes. "De acuerdo, creo que necesitamos salir de aquí."

Salimos de cuarto. Para mi sorpresa, Emmy estaba allí de pie junto a la puerta.

"Hola mi amor," dije, agachándome para besarla. "Te ves hermosa."

Sonrió alegremente en su vestido azul, aferrándose posesivamente a su canasta de flores. "También te ves guapo, papi. Se supone que te tengo que alejar de la habitación de la tía Alice," me informó. "Mami dijo que no te atreverías a desobedecerme."

Me reí. "Tu mami tiene razón. Entonces, ¿supongo que tengo que irme al jardín y esperar en el altar?"

"¡Sip! Y también el Abuelo y el tío Jasper." Miró a su tío. "Tío Jazzy, te ves muy guapo."

"Y tú te ves muy preciosa," dijo, inclinándose para besarle la mejilla. "Lo vas a hacer genial, munchkin."

"Lo sé," se encogió de hombros indiferente.

"Emmy, ¿dónde está Emerson?" le pregunté.

"En la habitación de mami."

"Bien," dije. "Puedes decirle a tu mami que voy en camino al altar."

"¡De acuerdo!" salió corriendo por el pasillo de la casa de mis padres.

Bajé las escaleras con mi testigo (mi padre) y mi padrino (Jasper). Cuando pasamos por la cocina, apareció mi madre con un impresionante vestido.

"Oh, te ves tan guapo," sollozó con lágrimas bajándole por las mejillas. "No te besaré porque estoy usando labial… gracias a dios que use rímel resistente al agua."

"Gracias mamá," dije, besándole la mejilla. "¿Todo está listo afuera?"

Asintió. "Los invitados ya llegaron. Sólo tienes que ir al altar y yo me encargaré de todo lo demás."

"De acuerdo, voy en camino," musité.

No invitamos a muchas personas a la boda – sólo familia, amigos cercanos, y algunos compañeros de trabajo que se sentirían ofendidos si no los invitábamos. También invitamos a la mamá de Bella, Renee, pero no habíamos recibido contestación alguna. Salí y miré a mi alrededor de pie en el altar. No vi ninguna mujer morena desconocida. Inmediatamente mi corazón se hundió por Bella.

Al menos mamá y Alice habían hecho un buen trabajo con las flores y todo lo demás.

Arrastré los pies esperando a que comenzara la música. Finalmente, la música de piano comenzó a sonar. En ese instante reconocí la canción – la nana que había escrito para Emmy. Bella me había dicho que no tenía ningún control sobre la música de la ceremonia, que quería que fuese una sorpresa.

Jasper, papá y yo nos enderezamos cuando mamá entró caminando por el pasillo. En verdad era toda una visión, un perfecto alaciado peinado en un moño de cabello rojizo. Tomo su lugar en los asientos de enfrente.

Después de mamá venía la dama de honor, Rosalie. Por supuesto que su belleza se veía perfecta en el vestido azul. Siguiendo a Rosalie estaba Alice, quien se veía radiante. Me di cuenta de que Jasper aspiro temblorosamente viendo a su futura mujer, y yo estaba muy feliz de que las cosas les estuvieran saliendo bien.

Emmy y Emerson eran los siguientes. Se veían muy adorables, Emerson usaba un traje negro con corbata azul, y Emmy vestía su hermoso vestido azul. Caminaban agarrados del brazo mientras Emmy lanzaba, con algo de torpeza, los pétalos azules en el pasillo. Escuché que nuestros invitados reían cuando Emmy se tropezó, y Emerson la ayudo a enderezarse. Estaba muy aliviado de que hubieran superado sus enamoramientos. Ahora podrían ser sólo hermano y hermana – y mejores amigos. Emerson llego a ponerse de pie detrás de Jasper, y Emmy tomo su lugar detrás de Alice.

Finalmente, la nana de Emmy se convirtió en la nana que había compuesto para Bella. Estiré la cabeza esperando a que mi novia apareciera.

Y cuando lo hizo, no pude respirar.

Se veía hermosa de los pies a la cabeza, sus rizos color chocolate caían en cascada por su espalda. Su vestido era completamente blanco, halagando su pequeña figura. Era sin tirantes, mostrando su delicado cuello, y caía graciosamente hasta el piso. Iba agarrada del codo de Charlie, y ambos se venían riendo.

Y entonces ella me vio, y se convirtió en la sonrojada novia que yo había estado esperando.

Nuestros ojos se encontraron cuando ella caminaba hacia el altar – ágilmente, por primera vez. Me sonrió deslumbrantemente, su blanca dentadura combinaba con las perlas que le había regalado en Navidad. Finalmente llegó al altar.

Charlie, con lágrimas cayéndole por las mejillas, besó su mejilla, tomó su mano y la depositó en la mía.

Ella estaba en casa.

La ayude a subir el escalón, y nos agarramos de las manos viéndonos el uno al otro. El ministro comenzó con el discurso que Bella y yo habíamos elegido.

"Estamos reunidos hoy aquí para celebrar, no sólo la unión entre un hombre y una mujer, sino para unir a dos familias. Hoy no sólo celebramos el amor entre marido y mujer, sino también de padre e hijo, hermano y hermana."

Débilmente me di cuenta de que Emmy saltaba emocionada. Alice puso una mano en su cabello para recordarle que debía calmarse.

"En amor en una familia empieza con el amor entre hombre y mujer," continuó el ministro. Nos sonrió. "Ahora, unan sus manos, y con sus manos, sus corazones."

Bella y yo nos reímos en silencio por la frase de Shakespeare mientras sosteníamos las manos del otro. Ya que nuestra primera conversación fue acerca de nuestros escritores favoritos, encontramos apropiado tener a Shakespeare en nuestros votos.

Bella se aclaró la garganta al comenzar. "En tu rostro veo honor, verdad y lealtad. No es amor el amor / Que cambia cuando un cambio encuentra, / O que se adapta con el distanciamiento a distanciarse. / ¡Oh, no!, es un faro eternamente fijo que desafía a las tempestades sin nunca estremecerse; / es la estrella para todo barco sin rumbo, cuya valía se desconoce, aun tomando su altura. Una mujer correría a través de fuego y agua por un corazón tan puro."

Vi una lágrima bajando por su mejilla, y besé ligeramente su mano cuando el ministro se giró hacia mí.

Había tenido miedo de olvidar mis líneas, pero llegaron con naturaleza a mí: "En tu rostro veo honor, verdad y lealtad," repetí antes de seguir con mi propio discurso. "Mi generosidad es inmensa como el mar / mi amor, tan hondo, cuanto más te doy / más tengo pues los dos son infinitos. Una mitad de mí es tuya, la otra también. / La mía propia, diría que es mía, pero si es mía, entonces es tuya / ¡Toda tuya! Duda que las estrellas sean de fuego / Duda que el sol se mueve / Duda de la verdad / pero nunca dudes de mi amor."

De repente, ella sonrió alegremente, y entonces me di cuenta de que también estaba llorando.

"Si me permiten los anillos," dijo el ministro amablemente, y nuestros hijos se acercaron a nosotros. Emmy sacó la cajita del anillo y le dio a Bella el anillo plateado que era para mí.

El ministro comenzó con los votos. "¿Tú, Isabella Marie Swan, aceptas a este hombre como tu legitimo esposo, para pasar el resto de tu vida con él, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amar y querer hasta que la muerte los separe, y finalmente, para ser la madre de sus hijos?"

"Acepto," Bella sonrió, guiñándome mientras deslizaba el anillo en el cuarto dedo de mi mano izquierda.

Emerson se adelantó y me dio el delicado anillo plateado de Bella.

"¿Y tú, Edward Anthony Cullen, aceptas a esta mujer como tu legitima esposa, para pasar el resto de tu vida con ella, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amar y querer hasta que la muerte los separe, y finalmente, para ser el padre de sus hijos?"

"Acepto," dije con voz alta y firme, poniéndole el anillo en el dedo indicado.

"Ahora podemos hacer los votos a los niños," continuó el ministro y Bella se agacho para quedar de frente a Emmy y Emerson.

Me di cuenta de que el ministro sonrió ante esta parte bastante diferente de nuestra ceremonia. "¿Tú, Isabella Marie, prometes ser la mejor madre posible para Emerson y Emmy, un símbolo constante de amor, cariño y educación, en las buenas y las malas, en la salud y la enfermedad, donde quiera que sea que los lleve la vida, tanto como duren sus vidas?"

Bella besó la mejilla de Emerson y después la de Emmy. "Lo prometo," dijo, y mis dos niños le sonrieron.

Ahora era mi turno. Bella se puso de pie y yo me agache tomando las manos de mis hijos.

"¿Tú, Edward Anthony Cullen, prometes ser el mejor padre posible para Emerson y Emmy, un símbolo constante de amor, cariño y educación, en las buenas y las malas, en la salud y la enfermedad, donde quiera que sea que los lleve la vida, tanto como duren sus vidas?"

"Lo prometo," dije antes de besar las mejillas de mi pequeño y mi pequeña.

Me puse de pie para quedar de frente a Bella.

"Ahora los declaro marido y mujer, padre y madre. Puedes besar a la novia," dijo, y no pude esperar más.

Bella lanzó los brazos alrededor de mi cuello y la levanté mientras nos besábamos dulcemente, nuestros labios eufóricos con los del otro. Sentí cada pizca del amor que poseíamos en ese beso, y podía sentir el amor radiando a través de las cuatro personas que estábamos en ese altar.

Mi papá se aclaró la garganta junto a mí, y supe que llevábamos mucho tiempo besándonos. Rompí el beso y la deje sobre sus pies. Se rió al sonreírnos el uno al otro.

"Les presento al Señor y la Señora Cullen," anunció el ministro, y mi madre y Emmett gritaron alegremente cuando Bella y yo nos giramos hacia nuestros invitados. "También les presento a la familia Cullen: Edward, Bella, Emerson y Emmy."

Todos se pusieron del pie aplaudiendo, como era costumbre. Emerson se rió alegremente ante el sonido de su nuevo nombre. No había costado mucho adoptarlo como mi hijo ya que su padre biológico no tenía ningún derecho paternal. Así que finalmente mi pequeña familia estaba completa.

Caminamos por el pasillo juntos, Emerson y Emmy chocando los cinco con nuestros invitados. Todavía teníamos que atender a una recepción en los establos, pero queríamos tener un momento privado con nuestra familia – junto con las fotos de la boda.

"¡Es oficial!" dijo Emmy alegremente, estirándose para abrazar a Bella.

Bella cargó a nuestra hija y besó su mejilla, dejando una marca de labial. Podía imaginar cómo estaría el labial en mi cara después de ese beso. "Es oficial. Eres mi pequeña niña."

"Y tú eres mi pequeño niño," le dije a Emerson, cargándolo para abrazarlo.

"Ya sabía eso," replicó. "Mami, ¿estás feliz?"

Bella envolvió un brazo alrededor de mí y de Emerson y recostó su cabeza contra mi pecho. "Estoy más feliz de lo que jamás he estado," admitió, mirándome a los ojos.

Simplemente agache la cabeza y besé esos deliciosos labios.

Por supuesto, no sólo éramos una pareja de jóvenes recién casados. Recibí un recordatorio de nuestras responsabilidades como padres cuando nuestros hijos intentaron bajarse. "¡Ew!" gritaron. "¡Piojos!"

Bella y yo nos reímos y los pusimos sobre sus pies. Se fueron corriendo juntos hacia donde iba a ser la fiesta.

"Te amo," le susurré a Bella al oído, besándolo.

"Te amo más," respondió.

Rodé los ojos. "Imposible."

Se rió. "Por cierto… tengo un marido muy guapo."

Me reí de nuevo. "Y yo una mujer muy hermosa. Casi sufrí de un ataque al corazón cuando te vi."

Me besó de nuevo, con más seriedad esta vez.

Finalmente, Emmy tenía una madre.

Y yo tenía otro al cual llamar mi amor.