¡CORRECCIÓN!

Lamento la tardanza, jaja el motivo de esta puede que sea algo tonto, pero es que...no le hallaba titulo al cap, jeje y bueno termine poniendole este, en fin, lo unico que espero es que sea de su agrado, y si le hayan un mejor titulo al cap, háganme saber que se me fue la inspiración en esta parte importante xD

Sin mas los dejo con su lectura... n_nU


Capitulo 11: El poder de vuelta a mi interior.

-Entiendo –dijo asintiendo la chica a lo que le acababa de decir Ophanimon –pero si es tan importante ¿no debería de hacerlo usted? -preguntó serena sin sacar las manos de sus bolsillos.

-Pensaba que sería bueno que como futura entrenadora vieras por ti misma, aunque sea superficialmente, como funcionan sus digivice –dijo Ophanimon tranquila, nuevamente estaban en la sala de reuniones, solamente que esta vez solo estaban Hiro y la que acababa de hablar.

Hiro asintió después de analizarlo.

¿Cómo es que tan rápido se había enterado de que sería la entrenadora de los niños elegidos? No tenía ni la más mínima idea –Con permiso –dijo dando media vuelta para retirarse.

La digimon asintió en aprobación y le observó hasta que salió de la habitación cerrando la puerta detrás de sí –Ya pueden salir –dijo después de suspirar.

-Veo que no funciono nuestro escondite –dijo con tono burlón saliendo de la nada un digimon en su etapa novato, caracterizado por sus orejas largas.

-Por un momento creí que le dirías todo –dijo soltando un suspiro de alivio otro digimon, igual saliendo de la nada, en etapa novato alado.

Un destello de luz violeta se vio reflejado por la ventana de la habitación.

-Debo admitir que llegue a pensar en hacerlo pero… –comenzó a decir un digimon en la misma etapa que el otro par teniendo un anillo gigante al cuello, saltando de la silla en la que se encontraba al suelo, cayendo con elegancia en sus cuatro patas.

-¿Pero…? –dijo incitándolo a continuar el de orejas largas y el otro también le miro interrogante.

-…pero…aun no es el momento… –terminó de decir después de meditarlo un poco.

El alado asintió estando de acuerdo con la respuesta dada por su compañero…

En la pared una pequeña araña observaba todo con sus ojos negros, siendo el único testigo de aquello, los ojos le brillaron de un intenso rojo por un par de segundos, luego volvieron a la normalidad y la araña siguió su recorrido subiendo por la pared hasta desaparecer por un agujero en una esquina del techo…

Hiro siguió su camino hasta llegar de nueva cuenta a la enorme sala.

Se sentía algo enojada.

Gennai de seguro que ya tenía planeado desde un principio hacerla responsable de los elegidos, pero en realidad no le sorprendía mucho, así que suspiro resignada.

La noche era más oscura de lo normal debido a las nubes negras, lo cual le podría facilitar las cosas a la joven de capa: de noche, era menos probable que hubiera digimon inocentes en los alrededores y más de tipo virus, claro que disminuía su presencia debido a la lluvia que hacía que la mayoría se refugiara… si, era el momento preciso para una evaluación…

Llegada a un punto cercano a la puerta de la sala en donde había dejado a los chicos, noto que el ambiente había cambiado, ahora se oía una multitud de voces hablar en conjunto en vez del sepulcral silencio con el que había salido de la habitación momentos antes.

Sonrió levemente, dejando de lado los pensamientos que llevaba en mente, entro como si nada, de todas formas, no era como si estuviera acostumbrada a llamar a la puerta antes de entrar, por eso luego se metía en tantos problemas.

Nuevamente cada generación parecía mantener cierta distancia con las otras. Observó a otro par de digimon que se mantenían al margen de la situación, y al parecer notaron su presencia ya que estos también le miraban.

Cerro su puño, lo abrió, encogió los dedos medio, anular y meñique, y luego volvió a extender el meñique, volvió a cerrar el puño y luego giro la muñeca.

Tanto Sorcerymon como Lunamon asintieron. Luego recorrió con su mirada la habitación. Las luces ahora estaban prendidas.

Hace rato la tormenta se había calmado, y ahora no era más que una simple lluvia, eso no cambiaba el hecho de que ya había oscurecido

¿Cuánto habría pasado desde que los elegidos habían despertado de su letargo?

Aproximadamente una hora y media, y hace media hora que había comenzado a oscurecer.

La chica dio un ligero carraspeo, para después acercarse a los de la cuarta generación, quienes llamaron su atención siendo el grupo menos numeroso.

-Bokomon, Neemon –nombró a ambos digimon, llamando la atención de todo el grupo –veo que al fin se reunieron con sus camaradas –dijo la chica con una sonrisa prepotente.

-Si, Hiro, gracias por traernos hasta ellos –dijo Bokomon muy agradecido e iba a decir algo mas pero…

-¿Qué se supone que significa esa sonrisa? –preguntó Koichi interrumpiendo con cierto tono agresivo, cosa que hizo sorprender al resto, ya que él se caracterizaba por su pasividad y sutileza.

-Nada, es solo una sonrisa- dijo Hiro encogiéndose de hombros como si nada, aun conservando esa sonrisa en su rostro.

-Borra esa sonrisa –dijo aun a la defensiva, tenía un mal presentimiento con esa chica, no sabía porque pero algo en su presencia no le agradaba.

-Koichi ¿qué te sucede? –preguntó su gemelo, Koji, preocupado por esa actitud tan hostil que tenía su hermano, frunciendo el ceño confundido.

-No me pasa nada, solo es que... -comenzó a decir Koichi, mientras apretaba levemente los puños -…no confió en ella –dijo simplemente al no encontrar otra explicación a su propio enfado.

-¿De qué estás hablando? –le pregunto Koji aun sin entender.

-Esta chica…hay algo mal con ella… –trato de explicarse, entonces Hiro disolvió su sonrisa, volviendo a esa actitud seria de siempre.

–Apenas la conoces ¿cómo puedes estar tan seguro? –preguntó Takuya interviniendo.

-Sabes que tengo nombre ¿cierto? –interrumpió Hiro mirando a Koichi indiferente –Ko-i-chi –pronunció cada silaba de su nombre con tono altanero, llamando la atención del chico quien rápidamente le devolvió una mirada llena de furia.

El resto miraban asustados a su compañero, jamás habían tratado con un Koichi enfadado, bueno, no después de haber logrado que volviera a la normalidad, esa actitud les hacia recordar a su digi-espirit en su forma corrupta, al espíritu de la oscuridad, Duskmon.

-¡Basta, Koichi! –llamó la atención su gemelo, entonces Koichi como que pareció asustarse, y al ver la mirada preocupada de Koji se sintió mal.

-Koji… –dijo sintiéndose avergonzado -lo siento, chicos, yo… –comenzó a disculparse al darse cuenta de que el resto le miraban también preocupados.

-Con quien tienes que disculparte no es con nosotros es con Hiro –le interrumpió Koji, entonces Koichi le vio asombrado: ¿Por qué su hermano estaba defendiendo a esa chica? ¿Qué acaso no notaba el mal augurio que se reflejaba a su alrededor?

Desvió su mirada al suelo –lo sien… –comenzó el chico evitando ver a su hermano directamente, para luego alzar su vista y verlo con decisión-…no lo hare.

El ambiente que les rodeaba estaba ahora tenso…

-Está bien no…no lo hagas –dijo Koji tratando por todos los medios de tranquilizarse, evitando ver a Koichi, luego se volvió a Hiro –me disculpo por mi hermano Hiro –ofreció a la chica al tiempo que se inclinaba levemente sorprendiendo a todos.

La mencionada simplemente se quedo quieta unos instantes, sonrió levemente –no tienes porque disculparte –dijo serenamente al chico. –Parece ser que aún queda algo de Duskmon dentro de ti –le dijo a Koichi algo arrogante.

Comentario que asombró a más de uno.

-¿Eh? –Koichi, estuvo a punto de enfadarse nuevamente por aquel tono empleado, mas sin embargo al oír el nombre Duskmon se sorprendió mucho –¿Cómo sabes que…?

-Ophanimon en persona me ha pedido que les devuelva sus digi-espirits –interrumpió Hiro esta vez dirigiéndose a todo el grupo. –Lo mejor será ir –dijo dándose la vuelta para que le siguieran.

Takuya, Jp, Koji, Zoe y Tommy, se limitaron a seguirle aun aturdidos por lo anterior. Bokomon y Neemon pareció no sorprenderles tanto el hecho de que supiera algo sobre Duskmon, lo que les sorprendió en si fue que hubiera afirmado con tanta seguridad que el chico aun llevaba en su interior a Duskmon, mas porque no creían que supiera que era Koichi el portador del espíritu de la oscuridad y es que, de lo poco que sabían de ella, era que solía ser muy perceptiva… Eso les llevaba a pensar una pregunta general que hasta los chicos se hacían en esos momentos:

¿sería cierto que Koichi aun llevaba a Duskmon dentro de sí?

Y otra tan importante como la anterior:

¿Koichi tendría razón y deberían de desconfiar de ella?

No lo sabían y, tal vez, pasaría un tiempo antes de que pudieran saber la respuesta con certeza.

-¡Hey! Koichi ¿no piensas venir? –cuestionó el mayor de todo el grupo. Decidiendo por fin olvidarse de lo anterior, Jp noto que Koichi no se movía ni un centímetro de su lugar, regreso sobre sus pasos al ver que este aún no reaccionaba y al encontrarse cerca de él puso una mano sobre uno de los hombros del chico. –Oye… ¿te encuentras bien? –cuestionó preocupado por el chico.

-¿Ah?...sí, estoy bien, Jp –respondió el chico con un tono suave, sonando ya más tranquilo, aunque aún pensativo, como no prestando totalmente su atención a su amigo .

-¿Seguro? –preguntó aún preocupado. Si, era un despistado, pero no tanto como para no darse cuenta de que lo que había pasado hace unos instantes había alterado mucho al chico.

-Claro –respondió Koichi, asintiendo con la cabeza, sonriendo a Jp levemente, para indicarle que ya se hallaba mejor.

-¡Que bien! -exclamó como soltando un suspiro de alivio, claro que en esos instantes sobre-actuaba como tratando de hacer que esa "falsa" sonrisa se volviera una de verdad –¡Vaya que enserio nos preocupaste hace unos instantes! Tu no sueles ser tan agresivo y además parecías muy alterado –dijo pasando un brazo por los hombros del otro, sonriendo un poco para quitar la ultima pizca de tención en el ambiente, llevándoselo consigo para ir detrás del grupo, que ya había salido de la sala.

-¿Eh?...enserio Jp, yo…lo siento –se disculpó aun avergonzado el chico.

-No te disculpes –dijo Jp frunciendo levemente el ceño como reprochándole su comportamiento a Koichi, ahora estaba comportándose pesimista, y a él no le gustaba que las personas pesimistas. –¡Vamos! Todos tenemos este tipo de momentos, así que no te sientas mal –dijo sonriendo y Koichi le devolvió el gesto agradecido.

Los de las primeras tres generaciones no parecieron enterarse de la situación, claro está que había uno que otro que si lo había notado…entre estos estaban: Matt, Ken, Juri y Ryo.

El último había mirado intrigado a la chica desde el momento en que hizo aquellos extraños movimientos con la mano. ¿Estén alerta? Sabía que aún no les contaban todo lo que sabían, pero… ¿Qué acaso estaban en medio de una situación de extremo peligro? Conocía bien a Hiro como para saber que ella solo usaba ese tipo de señas cuando sentía que corrían mucho riesgo.

Suspiró mirando con atención la puerta por donde se habían ido. Fuese lo que fuera que estuviese pasando: el se enteraría de eso… tarde o temprano.

En cambio, los primeros tres miraban con desconfianza a la chica, al igual que Koichi sentían cierta malicia en ella. Aunque, por así decirlo, también sentían cierto recelo entre sí, debido a ese destello negro que se veía marcado en cada uno de ellos…el resto, de alguna manera, no se enteraba de aquello, así que prefirieron permanecer callados por el momento.

Por otra parte, los de la cuarta generación…

La muchacha que dirigía el grupo finalmente paro enfrente de una enorme puerta, que parecía más viaja que el resto, sin embargo aun se veía en buen estado. Esta tenía casi invisiblemente grabados en el marco de la puerta los símbolos de los guerreros legendarios.

Poso delicadamente una de sus manos sobre ella, permaneció unos momentos callada y luego comenzó a mover los labios, susurrando algo que no logro llegar a oídos del resto del grupo. Movió lentamente se mano, y estando a cierta distancia del marco de la puerta, presiono una sección de la pared, la cual se hundió un poco.

Al instante los grabados de la puerta, se hicieron más visibles, brillando con una tenue luz azulada. Se oyó como algo hizo un clic, y la puerta se entreabrió.

-Pasen –dijo Hiro, señalando la puerta, los chicos le miraron interrogantes y ella simplemente suspiró –las respuestas que quieren se las daré adentro.

Takuya se adentró a la habitación sin pensarlo mucho más. Los demás que aún se encontraban pensando en que hacer, se sorprendieron ante la acción de su amigo, pero finalmente terminaron por seguirle.

La habitación estaba prácticamente a oscuras, lo único que por el momento permitía ver algo era la luz que venía del pasillo. Escucharon como alguien se adentro a la habitación, cerrando la puerta tras de sí, dejando el cuarto a oscuras. Todos se sobresaltaron al no poder ver nada, debido a la oscuridad espesa de la habitación.

-Después de que ustedes volvieron a su mundo…-comenzó a narrar la voz de la chica –los diez guerreros tomaron forma por mas o menos tres meses, luego volvieron a ser espíritus…

En ese instante unas luces se encendieron, aunque estas no eran muy luminosas, alumbraban lo suficiente como para contemplar la habitación, esta era sencilla, con solamente cuatro paredes de ladrillo color café oscuro, del techo colgaba alguna que otra telaraña, las luces eran desprendidas de unas lámparas que imitaban antorchas de esas antiguas que suelen haber en catacumbas o lugares antiguos.

-¿Ah? –tanto Takuya como Zoe de pronto al poder ver, se dieron cuenta de que estaban abrazados…o mejor dicho la rubia estaba abrazada al cuerpo del chico.

-Takuya –dijo sorprendida Zoe, la verdad es que al momento de que la oscuridad predomino en la habitación se había abrazado a lo primero que encontró por mero impulso, iba a preguntar a quien estaba abrazada ya que noto que eso no era algo sino alguien pero se le olvido con lo que decía la castaña de gafas.

-Zoe- Takuya en cambio no tenía idea de que había pasado, en tan solo unos segundos se había metido en aquella misteriosa habitación, por un instante creyó que se había quedado ciego y instantes después sintió como algo le atrapaba. Ahora… ¿se hallaba a si mismo siendo abrazado por Zoe?

-¡Ah! –exclamaron ambos de pronto, llamando la atención de todos, quienes solo vieron a Takuya y Zoe uno a cada extremo de la habitación, ambos sonrojados.

Todos les miraron extrañados, hasta que Hiro decidió continuar con la explicación restándole importancia a aquello.

-Los digi-espirits humanos se quedaron en manos de los 3 ángeles guardianes, y ellos los guardaron en el castillo de Seraphimon… –siguió con su explicación –en cuanto a los digi-espirit bestia: salieron de aquí casi de inmediato así que tendrán que hallarlos nuevamente.

-¿Qué? –exclamó Jp incrédulo -¿Hablas en serio? Y a mí que tanto trabajo me costó encontrar a Metalkabuterimon –dijo haciendo un puchero.

-¿De que estás hablando? ¡Si yo fui el ultimo en encontrar mi digi-espirit bestia! –interrumpió Tommy, casi ofendido.

-Ahora… –llamó Hiro la atención de vuelta a si –les entregare sus digi-espirits –dijo al tiempo que agarraba una de las antorchas y la jalaba hacia abajo, siendo esta una palanca en realidad, al momento unos pedestales salieron del suelo en la pared contraria a la que se encontraba la chica –colóquense en frente del que les corresponda de acuerdo al símbolo –señaló los pedestales que tenían un grabado enfrente con el símbolo que identificaba a cada guerrero.

Los chicos obedecieron mientras que Bokomon y Neemon presenciaban todo, el primero sorprendido y emocionado, el segundo en cambio con una sonrisa despreocupada –serodatrop sus noc revlov sorerreug sol a ajed y eterba- murmuro suavemente, pero el lugar en esos momentos estaba tan silencioso, que les fue posible de oír a todos los presentes en la sala.

-¿Qué fue eso? –pregunto Koji intrigado.

-Acaso también eres bruja –comentario que vino inesperadamente de Koichi, cosa que hizo que su hermano le mirara con enojo -¿Qué? –preguntó inocentemente sintiéndose amenazado.

-Es la contraseña que pusieron los ángeles para que la bóveda se abra –contestó Hiro ignorando olímpicamente lo que dijo Koichi –Ahora saquen sus digivice –ordeno.

Todos obedecieron al instante los digi-espirits de los 6 guerreros aparecieron en el pedestal de cada uno, los digivice reaccionaron absorbiéndolos, eh instantes una luz rodeo a cada elegido, la luz formo una columna del elemento de cada uno a su alrededor…

-Agunimon –dijo Takuya viendo aparecer en frente de el al guerrero del fuego, este le sonrió e instantes después volvió a adentrarse en el digivice. La esencia del fuego que le rodeaba comenzó a tomar la forma de su cuerpo, y momentos después esta pareció sumergirse dentro de todo su ser y desapareció, provocando que el chico sintiera una rara sensación de poder recorrerle. Tomó con amabas manos su digivice donde apareció la imagen de Agunimon –Había olvidado lo que se sentía poder convertirme en digimon, amigo –dijo sonriendo al digimon, en respuesta este levanto un pulgar estando de acuerdo.

Koji sonrió al tener de frente a su amigo, después de sentir como la luz que le rodeaba se calaba en su cuerpo, este apareció unos segundos delante de sí, pero luego se volvió a introducir en su digivice donde en la pantalla se le podía ver sereno como siempre –Que bien que estés de vuelta, Lobomon –dijo sonriendo al guerrero de la luz quien solo asintió con una casi imperceptible sonrisa.

-Kazemon, te extrañe tanto –dijo Zoe al digimon en la pantalla del aparato que tenía en sus manos –Créeme, una no es la misma después de conocer a los digimon –dijo sonriendo mientras asentía a sus palabras. La luz rosada hace tiempo que había sido impregnada en su ser y ahora solamente se dedicaba a hablarle a la guerrera del viento, quien sonreía alegre a través de la pantalla.

Tommy felizmente se dedicaba a saludar a su digimon en la pantalla de su digivice. El poder del hielo se había vuelto a instalar en su cuerpo y ahora no podía hacer más que sentirse alegre –Kumamon no sabes que alegría me da tenerte de vuelta conmigo –dijo sonriente, el digimon le devolvió el gesto haciendo a su vez sus dedos en v.

La oscuridad volvió al interior de Koichi, no le era muy reconfortante, pero sabía que no cualquiera podía controlar los poderes de la oscuridad. –Hola de nuevo, Lowemon –le sonrió al digimon, este correspondió el gesto bajo su máscara, y como si leyera el pensamiento de su compañero le miro preocupado –no te preocupes, yo sé que esto es una gran responsabilidad, además no estoy solo, te tengo a ti –dijo tranquilamente al notar la preocupación del digimon, este asintió afirmando que siempre estaría a su lado, ya que ambos cargaban el peso de la oscuridad en su interior.

Jp miró seriamente a su compañero Beetlemon, este le devolvió la mirada. Ambos estaban pensativos desde que el chico le había hecho esa pregunta al digimon "¿Dónde crees que estará Metalkabuterimon?" en respuesta solo había recibido un encogimiento de hombros y negamiento con la cabeza en señal de no saber, de pronto los pensamientos de ambos fueron interrumpidos por los de uno de sus compañeros.

-¿Te sucede algo, Jp? –preguntó Koji preocupado al ver la extraña apariencia seria del mayor.

-¿Eh? No nada, Beetlemon y yo pensábamos en donde se podría haber metido Metalkabuterimon -respondió Jp con una leve sonrisa, evitando así que el resto también le miraran preocupados.

Esto hizo que los demás también se hicieran las misma preguntas por sus digi-espirits bestia..

-Lo más probable es que estén en lugares donde este su elemento –intervino Bokomon con pose pensativa

-¿Qué te hace pensar eso? –preguntó curioso Neemon, con ingenuidad.

-Pues ¡que más, Tontomon! Las últimas veces los encontramos en lugares de sus elementos –respondió Bokomon jalando el elástico del digimon conejo y soltándolo de un momento a otro.

-¡Ay! ¿Por qué siempre tienes que arreglar todo golpeándome? –se quejó el digimon dolido en el suelo de la habitación.

-Para ver si así se te quita lo tonto –respondió cruzado de brazos mirando a otro lado con molestia.

A los chicos solo les salió una gotita en la cabeza.

-No han cambiado en nada –dijo Takuya con una sonrisa entre divertida y nerviosa.

-Ya ves lo que dicen… –habló Koji cruzado de brazos serenamente como siempre

-"Genio y figura… -comenzó Koichi sonriendo de igual manera.

-…hasta la sepultura" –completó Zoe mirando a sus amigos feliz.

La chica que hasta ahora se había mantenido al margen interrumpió los pensamientos de todos.

-Chicos, tenemos que volver con los demás –dijo abriendo la puerta y al momento las antorchas se apagaron dejando la sala nuevamente oscura, solo iluminada por la luz del pasillo, igual que el momento en que entraron.


Una vez fuera de la sala, la puerta se cerró automáticamente, siguieron el rumbo de su camino de vuelta a la sala, donde ahora parecía haber más unión entre los de las tres generaciones ya que en esta ocasión ya no se hallaban tan bueno, que tal me quedo, siii, veran trate de meterle un poco mas de pareja, que en este caso venia siendo el Takumi pero...creo que lo meti en un lugar erroneo y es que aun no se me vienen ideas romanticas...

Por otro lado, lo que si es que me saque de la manga muchas cosas, jaja no se ni en que momento se me ocurrio poner asi a Koichi, pero es parte fundamental de lo que vendra pasando a continuacion; lo de los tres digimon misteriosos que puse al principio, esos creo que es muy facil de averiguar quienes son a pesar de que solamente le puse que tenian orejas largas y alas; otra fue lo de "serodatrop sus noc revlov sorerreug sol a ajed y eterba" léanlo al revez y sabran lo que significa (si es que no me equivoque xD)

Sin mas por decir y esperando que haya sido de su agrado...

Nos leemos luego ;D