"Tu... ¿No me amas?"

Ya hacia casi dos meses desde que el se fue, dejandome con una sensacion de dolor casi tan fuerte como la que habia sentido cuando Cedric murio dejandome solo con Anthony para poder recordarlo. Era uno de esos pocos dias soleados en Forks, mientras los ultimos rayos solares entraban por la ventana una lechuza entro por ella, aterrizando en mi cama junto a mi:
-¿Pig? -dije observando a la pequeña lechuza de Ron. Seguramente traia otra carta de mi hermano, el habia sido mi principal apoyo despues de que Edward se fue. Por lo que me habia dicho en su ultima carta, ya se habia ido de la casa de nuestros tios y deberia de estar en la Madriguera.
Desamarre la carte de la pata de Pig y el comenzo a volar alrededor del techo emitiendo suaves sonidos. Abri la carta y la lei:

Querida Bella:

Ya hemos llegado a la Madriguera, como te dije antes. Les he preguntado a Kingsley y al Señor Weasley, y ya es seguro que vengas, como sabes, los mortifagos aun no saben tu ubicacion. Se que sufriste mucho por Edward y que debe de ser dificil para ti irte, pero quiero que sepas que todos aqui te vamos a apoyar. No nos alejes. Lo he hablado con Hermione y Ron, y si todo va bien nos iremos despues de nuestro cumpleaños y de la boda de Bill y Fleur.

Te quiero mucho.

Harry

PD: Aun no hemos tenido noticias de Anthony.

Esa carta era el ultimo impulso que necesitaba para decidirme. Saque de debajo de mi cama una mochila y guarde ahi unas cuantas prendas de ropa y saque mi varita de mi baul. Me mire en el espejo de la habitacion y retire el hechizo que habia puesto sobre mi para cambiar mi apareciencia. Mi pelo se volvio negro y mis ojos verdes, creci unos cuantos centimetros y en mi frente aparecio una cicatriz alargada con forma de rayo. Guarde mi varita en el bolsillo de mis jeans y con mi flequillo tape la cicatriz. Le eche un ultimo vistazo a la que habia sido mi habitacion este ultimo año y baje las escaleras.

En el salon se encontraba Charlie Swan, uno de los miembros de la orden aqui en Estados Unidos.

-Charlie... me voy a la Madriguera -avise entrando.

Levanto la mirada y me miro por unos segundos.

-De acuerdo Bella, como sabes, puedes quedarte aqui todo lo que quieras, avisare a Kingsley que vas de vuelta -dijo sonriendo.

Nos dimos un abrazo y sali al patio trasero, pero primero tome una cuchara de la cocina y la volvi un traslador, ya habia comenzado a emitir esa luz azulada cuando sali, lo tome y espere hasta sentir esa familiar sensacion de que tiraban de mi ombligo.
-Adios Isabella Swan, Hola de nuevo Isabella Potter -dije sonriendo.