En memoria de

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Le s traigo mi primer fic basado en esta obra maestra de los videojuegos. Un final alternativo en donde Wander si salva a su amada y sobrevive y comienza a evocar a los colosos que mató.

Disfrútenlo y dejen reviews por favor xd.

….

-¡Agro!-

Por un momento Wander creyó que su querido animal no llegaría al final del puente antes de que este se derrumbase por completo, pero, al final, la bestia lanzó un potente relincho y alcanzó la tierra con sus últimas fuerzas.

Wander y su mujer salieron despedidos hacia adelante y calleron estrepitósamente al suelo. Agro,asustada, se acercó a lamer el rostro de su dueño y amigo.

Wander se arrastró hacia la chica para comprobar su estado. Posó una mano en el pecho izquierdo de la mujer y se sintió gratamente invadido por el alivio; ella estaba desmayada, pero el corazón latía.

Se incorporó trabajosamente y caminó hacia donde hace poco estaba el puente;hacia aquel lugar perdido por siempre.

La luz del atardecer bañaba la tierra prohibida. La visión de aquella tierra maldita bañada por la luz del atardecer hipnotizaba de cierta manera a Wander. Por un momento, imaginó(o tal vez soñó) que era aquella peculiar áve que lo había acompañado en su travesía. Una serie de imágines se cruzaron por su mente.

El cádaver de un ser que deambulaba por las montañas.

La carne putrefacta de un inmenso toro que se escondía cerca del mar.

Un gigante descansaba para siempre en su colosal isla.

Bestias, bestias pérdidas y sin próposito. La muerte les fue dulce.

El guárdian de las tumbas de reyes muertos hacia milenios ahora pasaba a reencontrarse con ellos.

Un áve que era el centro del culto una gran y antiquísima civilización reposaba en el fondo de la cápital sumergida.

La temible deidad a la que temían los excavadores, muerta en el templo que habían construido para contenerlo.

La luz del dragón nunca iluminaría a los fieles que le llevaban sacrificios al lago que ahora era su sepultura.

Dioses de cultos exterminados cuyos nombres están perdidos por siempre.

Tortugas y gusanos que vigilaban la rocas.

Un buey asesino de los incautos en la oscuridad.

El lagarto que nunca saldría de aquel maldito coliseo.

El leviatán adorado por los marineros. Había usado sus propios altares para apuñalar su corazón.

Un pequeño y feroz guardián de la ciudad perdida en la montaña. Vivió para proteger a los culteros más sabios. Murió defendiendo sombras y polvo.

La feroz bestia oculta por los grandes de aquella civilización por un castillo otrora inexpugnable.

Y el oráculo supremo, con quién se batió a duelo al final de todo en el borde del mundo.

Una corriente de aire frío lo golpeó en el pecho. Wander alzó la vista; el áve se iba de la tierra prohibida y se perdía en el horizonte.

Miró nuevamente aquel lugar que era la tumba más grande de todas. Ya no parecía un lugar bañado por el sol, sino uno donde sus rayos no volverían a entrar.

Su esposa se posó juntó a él y lo besó tiernamente. Era de noche cuando abandonaron el lugar para no volver jamás.