-¡Tu eres mi marioneta, estúpido! ¡Haz lo que yo te diga!

-Claro que si, Chi chan-Tararea y se burla de su pequeño "amo", mas bajo y sin embargo malévolo e inicuo al nivel de los altos demonios que habitan en ese mundo de pesadillas atravesando la frontera de la muerte conocido como "el otro lado" cuya desembocadura se hace irremisiblemente en el infierno. Ese podrido y aburrido lugar de fuego y azufre donde iba a terminar. Chitose, esa traviesa bestezuela no puede culparlo de querer obtener un privilegio estupendo como el suyo mientras juega despótico e impunemente torciendo el porvenir de las victimas humanas caídas en la desgracia de su mirada y su pensamiento retorcido, aguijoneando su vida con dardos de malaventura. Es tan cruel y caprichoso como odio, tan infantil como lo es complejo y tampoco importante, lo que cuenta es que se divierte y la diversión no sigue un orden ni tiene una pauta. También gusta de entretenerse, y ese pequeño dirigente de ARCC se lo pasa realmente bien. Participar es un pasatiempo estimulante.

De perversidades esta plagada su cabecita, tantas que lo hacen reír de forma aguda y estridente tal cual ese chiquillo que niega rotundamente ser, y sobre todo parece al regocijarse sin reservas de sus fechorías en esa demencial partida con forma de torbellino, y reniega otra vez de los mentecatos zombis que no complacen sus viles deseos, también contra él, a su criterio representa menos que un oportunista, brillante y a la vez idiota, y no se corta en absoluto en adornar sus berrinches con uno y mil floreados (por así decirlo) improperios dirigidos a su plácida y hermosa persona (absurdo, el es demasiado bonito para ser llamado así)

Recela, es obvio, a cometido la peor apostasía contra la humanidad hurtando sin remordimientos a la misma muerte para inmunizarse de su condena, atacó a Carmella, esta idiotizado por ese escandaloso albino del Z-loan, pero Chitose no puede negar que el amateur dios de la muerte es un peón, no, un ladino alfil negro que sirve bien a su causa de acometer a traición por banda. Siempre lo enreda todo y es espectacular (insoportablemente fatuo para ser un suplente). En la genialidad representa el caos. En la ecuación la incógnita. En el torbellino, es la cuchara agitando las aguas de la locura. Shiba es el si y el no. El ante y el bajo. El pro y el contra. El prestidigitador. El Gato de Cheshire. La muerte viva y la vida muerta. La maldad de sonrisa benevolente. Es una contradicción permanente, son palabras del presidente, aunque, con más exactitud es la ambivalencia (paradójico). Quisiera indagar meticulosamente en esa cabeza, desconocer lo subyacente de la mirada sosegada es incomodo e insoportable, pese a no saberse a menos (ni por asomo) le provoca (admitámoslo) curiosidad (una muy de niño, el colmo total) no obstante eso sería demostrar interés y jamás le prestaría atención lejos de la estrictamente necesaria a ese bobo lo que son ordenes, ordenes e insultos.

(Joder, es que a veces es tan retardado)

-¡Oye! ¡Devuélveme eso, imbécil!- Ha tomado costumbre de quitarle de la boca el tabaco y dejarle, en respuesta a la fuerte protesta, un beso en la mejilla prendiéndola en el acto en un tono carmín patético con lo que, el mas bajo (pero no por ello menor) se enoja otro grado y, como siempre y nunca cumple, declara e intenta matarlo pero para ese entonces Shiba ya fue mas hábil, taimado irreverente, cabrón consumado, calla la chillona boca de su "jefe" con la propia reinstaurando un dulce silencio.

-Hare lo que tú quieras, Chi Chan-canturrea en tono almibarado, relamiéndose, y no miente, al menos hasta que deje de ser novedoso e interesante. Luego, ya se verá, de momento tiene ya tiene con que distraerse.