¡Hola lectores de fanfiction, feliz año nuevo! ¿Aún vale el saludo? Bueno, estoy aquí para mostrarles mi nueva historia. Esto se me ocurrió hace un mes más o menos, es decir, el título apareció de la nada en mi cabeza y recién hace poquito lo empecé a escribir. Lo haré en modo de viñetas y veremos todos los acontecimientos desde la perspectiva de nuestro adorado Scorpius Malfoy. Conocerán al pequeño rubio como se debe, desde los once añitos y tiene una razón de ser, porque fue en ese momento cuando formuló su hipótesis sobre las pelirrojas. Bueno, estoy algo nerviosa. De verdad espero que lo disfruten. ¡Aquí va!

Dato importante: nada me pertenece, sólo la trama de la historia :)


Las pelirrojas y su cabello

Las pelirrojas son diferentes como cualquier ser humano es distinto a otro. Sin embargo, son curiosas de analizar y eso lo pude deducir al momento de descubrir a mi objeto de estudio.

Leí mis primeras dos oraciones y quedé muy contento. Al fin le daría uso a ese libro negro que mi madre me había regalado en mi cumpleaños. Cuando lo recibí me entusiasmé mucho, pensé que se trataba de aquel libro de pociones que tanto le había pedido. No entiendo por qué los padres te preguntan qué quieres para tu cumpleaños, si al final, ellos decidirán que te comprarán. La verdad, no tiene lógica. Crean ilusión dentro de uno mismo por las puras.

Bueno, nos estamos desviando del tema así que continuaré con mi narración.

Me invadió la emoción cuando sentí bajo el papel de regalo un libro y rompí la envoltura con desesperación pero guardando la elegancia que todo Malfoy debía siempre conservar. ¡Menuda sorpresa al ver que era un estúpido libro con hojas vacías y de tapa negra! Le pregunté a mi madre qué se supone que era y ella respondió calmada pero con una nota de emoción en la voz: es un diario, podrás escribir todas tus vivencias del colegio en él. Sonreí de lado -a pesar de no haber pedido aquel regalo- y agradecí como es debido. Sé que el librito estúpido tenía mucho valor para mi madre, así que lo conservé (soy un hijo de mami, ¿y qué?). Algún día le daría su respectiva utilidad, ese día había llegado.

Mi madre se despidió de mí, junto a mi padre. Ella era una mujer bastante emocional, sin embargo, como toda una dama de sociedad, guardó la debida compostura. En el fondo, considero que si no se hubiera casado con mi padre, sería una madre más del montón, despidiendo a su hijo que no vería hasta navidad; haciendo un alboroto de abrazos, besos, mocos y lágrimas. Menos mal que había contraído nupcias con Draco Malfoy, ya que, de otro modo, no hubiera sabido manejar la situación y probablemente hubiera pasado una gran vergüenza. A pesar de mi corta edad, pude notar como algunos padres observaban a los míos, mi madre no había hecho ningún espectáculo pero al instante, entendí qué sucedía. Miré a mi padre, sus ojos eran iguales a los míos, pero irradiaban algo de tristeza. Yo me alcé de hombros, haciéndole notar que no se preocupara, que todo estaría bien en Hogwarts, que no tenía importancia lo que el resto de la gente pensara. Al parecer lo dejé tranquilo, pues pasado unos minutos y tras darme un poco más de dinero para los dulces del carrito -él me mencionó aquello antes de incitarme a subir al tren-, me abrazó y me dijo en voz baja que me cuidara.

Una vez dentro del tren empecé a divagar con mi equipaje buscando algún compartimento vacío. Escuché cerca del pasillo muchas voces entusiasmadas que provenían de un lugar en especial. Avancé unos cuantos pasos más y divisé por la ventanilla de uno de los compartimentos.

Habían dos cabelleras pelirrojas y dos niños de cabello negro.

Los cuatro parecían reír por un posible comentario de la pelirroja mayor, las voces no sonaban tan claras porque había una ventana y puerta que me separaban de ellos, pero logré escuchar un poco de la conversación.

-¿Es todo? ¿Alguna otra pregunta? -pude observar que la pelirroja mayor actuaba una postura aburrida mientras se dirigía al resto de los presentes.

-Molly -la pelirroja que habló por última vez, giró su rostro para mirar al menor de cabello negro-. ¿Vas al castillo en carruaje, verdad? ¿Has visto a un thestral? ¿Son peligrosos? -ella rió.

-¿James te estuvo molestando de nuevo? -suspiró fuertemente- Al, sabes que tienes que creerle la mitad de las cosas que te dice, la otra mitad son mentiras. Dirigió su mirada rápidamente a la otra pelirroja-. ¿Rose, eres muda o qué?

-Mi papá amenazó con desheredarme si no quedaba en Gryffindor -le dio aquella oración como respuesta y por fin, pude escuchar la voz de la pelirroja mas pequeña. No es que moría de ganas por oírla hablar, no se confundan. Ella era del tipo de persona que acaparaba tu atención sin siquiera quererlo.

-Rose, a tío Ron, también le tienes que creer la mitad de lo que dice -observé que la pelirroja mayor se levantó de su asiento y yo, en un movimiento rápido, me quité de la ventana que delataba a mi persona-. Veo que no hay más dudas, así que me iré. Ya cumplí con el rol de prima mayor. ¿Fred, vienes? -escuché que se movían hacia donde yo estaba parado como un completo estúpido. Exhalé aliviado al divisar como ambas personas se alejaban por el corredor, ni siquiera habían notado mi presencia detrás de ellos.

Volví a observar por la ventanilla.

Esta vez, Rose, o como sea que se llamaba, me sorprendió totalmente. Su mirada estaba posada en mí, me había descubierto. Sus ojos eran de un azul escandaloso, es decir, no le bastaba con tener aquella tonalidad de cabello, también tenía una vista excesivamente colorida. Su acompañante la imitó al ver que la atención de ella se veía afectada. No dejaba de observarme y yo lo interpreté como si de alguna manera, me estaba invitando a ingresar. No perdía nada, así que atiné a abrir la puerta del compartimento e ingresé con mi equipaje.

-Gracias -pronuncié. Sin embargo, no obtuve respuesta alguna por parte de ninguno de los dos.

Silencio incómodo.

-Soy Rose, Rose Weasley -noté que había sido un completo estúpido al no hilar el cabello rojo con ese famoso apellido. Sentí como si un balde de agua helada me hubiera caído encima.

-Soy Albus Potter -se presentó su compañero. ¡Genial! Un Potter y una Weasley al mismo tiempo! Él se veía algo nervioso y no sabía si yo era el motivo o parte de ello -¿Rose, te importa quedarte sola? Necesito ir al baño-. ¿Quedarse sola? ¿Qué se supone que era yo? ¿La ventana del compartimento? Potter se retiró casi corriendo y ella abrió el libro que traía en su regazo "Hogwarts, una historia".

-Sé quién eres -su voz participó suave en el silencio que ocupaba cada diminuto espacio del lugar. ¿Qué le respondería a eso? ¡Qué!

-Yo también sé quién eres, te acabas de presentar.

-No me refiero a eso. Te vi antes de subir al tren -. ¿Eso era bueno o malo? Obviamente, me inclinaba más hacia lo negativo. Lo curioso era que nunca levantó su escandalosa mirada desde que abrió el libro, me hablaba, pero sólo observaba las palabras impresas del texto. Me sorprendió un poco su comentario, cabe recalcar, ya que no es lo primero que le dices a una persona a pesar de haberla visto con anterioridad. El trato no existía, para mí no era más que una extraña, no importaba cuántas veces había escuchado su apellido de la boca de mi padre.

Fue ahí, frente a mí y con su cabeza gacha, cuando me fue fácil mirar con mayor atención su melena roja.

El color de su cabello era escandaloso. Era pelirroja, pero no del tipo de tonalidades anaranjadas. Lo traía sujeto en una coleta baja, sin embargo, sus rizos se podían relucir de igual manera. No eran esos rizos diminutos, aquellos donde cualquier bicho quedaba estancado debido al poco espacio. Sus rulos, eran amplios y de un color rojo bastante interesante. Parecía haber decidido no traer el pelo largo y de por sí, eso ya me decía mucho de ella: no se trataba de aquellas niñas coquetas que disfrutaban agitar su melena frente a un espectador. Por el contrario, parecía ser reservada por el tipo de peinado que traía. Pasó una página de su libro y un mechón rebelde escapó de su coleta invadiendo su cara. Ella lo acomodó detrás de su oreja y éste volvió a rebelarse. Me pareció haber notado que se hartó de la situación, ya que se soltó el cabello. Su melena escarlata, quedó en total libertad. Efectivamente, no tenía el cabello largo, pues no excedía la altura de sus hombros y sus rizos, indudablemente, eran algo voluminosos. Parecía una pequeña leona. Mi último pensamiento me hizo sonreír. Me incliné aún con la sonrisa impresa en los labios hacia ella, estiré mi mano y rocé con mis dedos su roja melena. Ella se percató de ambos detalles, al parecer.

-¿Te causa gracia mi cabello? -esta vez, sus ojos sí me observaban, pero con algo de molestia que no pude comprender.

-No, sólo es extraño -respondí con honestidad. No sabía que más decirle, evidentemente se sentía algo incómoda con mi presencia. Casi al instante, sentí que alguien me observaba por la ventana, dirigí mi mirada hacia ésta. Era Christine Nott, ella me hacía señas para salir del compartimento. Como era evidente, le hice caso, cogí mi equipaje y la seguí por el pasillo a otro compartimento el cual ella me aseguró que se encontraba vacío.

-Así que, ya conoces a Rose Weasley -comentó mirándose las uñas, pretendiendo poco interés.

-Sólo cruzamos un par de palabras.

-Me pareció ver que la observabas atentamente -me fulminó con sus enormes ojos marrones-. ¿Acaso te gusta?

-Christine, no tengo edad, ni tiempo para eso -busqué entre mis cosas aquel libro que me había obsequiado mi madre por mi cumpleaños, una pluma y tinta-. Debo enfocarme en asuntos más importantes, como en lo que aprenderemos en el colegio.

-¡Scorpius, pareces un viejo! -entornó los ojos-. Ni siquiera hemos llegado a Hogwarts y ya estás pensando en estudiar.

-No estoy pensando en eso y respecto a lo último que dijiste sobre Rose Weasley, no es mi tipo. No me gustan las pelirrojas -agregué como comentario final. Abrí el libro y humedecí la pluma en tinta negra-. Son extrañas. Hacen todo diferente al resto de la gente -ella enarcó una ceja.

-A la única pelirroja que conoces es a Rose Weasley, no puedes sacar una conclusión así de rápido.

-Tómalo como una hipótesis.

-Es decir -se cruzó de brazos, parecía disconforme con mi comentario-, ella sería ¿Cómo se dice?-enmudeció por un momento mientras pensaba -¿Tu objeto de estudio?- yo asentí y comencé a elaborar mi primera nota sobre las pelirrojas. Contento con las dos oraciones iniciales, continué con mi escritura.

Mi objeto de estudio es particular, tiene por nombre: Rose Weasley. Ella será mi muestra. Una vez, leí en un libro muggle de ciencias que, cuando los grandes científicos necesitan probar la reacción de alguna medicina, sólo les basta una rata de laboratorio. De esta manera, se dan una idea de cómo reaccionará toda una población, es decir, les permite generalizar.

Conclusión final: el cabello de las pelirrojas es peculiar, parece que ellas mismas se hartan de éste. He podido notar que surge una variedad, ya que hay aquellas que poseen cabello lacio y otras con rizos, al igual que mi objeto de estudio. Acerca de la textura, es muy suave y curvada. En adición, puedo comparar sus melenas con las de un pequeño león o también con el propio fuego, ya que parece que sus cabezas se prendieron en llamas. Sin embargo, si te fijas mucho en su cabello o sonríes al verlo y aún peor, cometes el error de tocarlo, lo interpretarán muy mal y se pondrán totalmente a la defensiva. Por ello, la mejor opción es mirarlas a los ojos y apreciar su cabello a una moderada distancia.


¿Qué les pareció? ¿Les gustó? Scorpius es todo un escritor/científico jajaja. Es muy maduro para la edad que tiene, pero se entiende, porque está al tanto de todo lo que ha sucedido con su familia y la única manera de tomarlo "bien" es creciendo emocionalmente. Rose es, definitivamente, la hija de Hermione.

Quisiera saber si les gustó :), si realmente vale la pena continuarlo. Estoy muy contenta con este fic, lo tengo algo avanzado y podría actualizar cada semana. Para ello, necesito de sus ánimos, es decir, de sus bellos y alentadores reviews. ¿Puede ser? Aunque, de igual manera, se aceptan cualquier tipo de críticas; es bueno saber si les gustó o no.

Un beso muy grande y que este año sea mejor que el anterior. ¡Qué todos sus deseos se vuelvan realidad!

Por cierto, gracias Cris, por siempre tenerme paciencia y leerme. Te quiero :)