Hipo y Astrid fueron a recorrer el salón y probar todos los tipos de estofados, el aroma se sentía a kilómetros y este hacía que se despertara el estómago de cada habitante de la isla.

- Astrid ¿Como te fue preparando el estofado? - Preugntó su novio muy dulcemente.

- Muy bien ¿Sabes? Ya lo vas a probar.

- Genial..

- Mira, acá está el puesto de mi familia. Ven y prueba.

- Est...a bien.. -Dijo nervioso - Bueno, aquí vamos. - Pensó y probó el estofado de su novia, que estaba perfectamente exquisito. - Está estupendo. - Dijo sorprendido - Me encanta.

- Sabía que te iba a gustar.

- ¡Pero si! Es un exquisito estofado.

- Gracias amor. - Lo besa - ¿Continuamos?

- Claro.

Cuando iban caminando, Hipo notó que los chicos de el otro lado de la isla miraban a Astrid de forma algo pervertida. Miraban su corto vestido, esto no le agradó mucho al castaño. Los otros chicos comenzaron a gritarle cosas a su novia y aunque Astrid no les prestaba atención, Hipo se enojaba tanto que se olvidaba de su frecuente tranquilidad y trataba de matar a todos.

- Hipo, tranquilo. No pasa nada, solo tienes que ignorarlos. Ademas, yo soy solo para ti, no miraré a nadie mas que a ti.

- Si, Astrid eso lo se.. Pero tienes que entender, es algo difícil para mi escuchar las tonterías de esos imbéciles y mantener la calma.

- Hey tarados ! - Gritó Astrid a los chicos que la molestaban - Yo solo soy de ÉL ¿Saben? Guarden aliento para alguien mas.

Los chicos se entristecieron al escuchar a la Bella Diosa exclamar que ya tenía dueño. Hipo estaba tan satisfecho con su novia, estaba muy enamorado y deseoso de que pasaran las horas para hacerla suya. En esos momentos, en plena caminata, el castaño comenzó a mirar de reojo cada parte del cuerpo de su novia, como si nunca lo hubiera hecho. Sin que Astrid lo notara, él con aspecto inocente comenzó a bajar su brazo, de la cintura de la rubia, hasta su cadera.

- Ay Astrid te voy a .. - Pensó y su novia lo interrumpió.

- Hipo ¿Que estás haciendo? - Le dijo muy seriamente.

- Ee yo.. Yo.. ¡Bueno, Astrid! Simplemente.. Eee.. mm - Simplemente no sabía que decir.

Astrid solo lo miró y se le rió, dejandolo como un tonto inocente. A ella no le molestaba que él la jodiera, le molestaba que sea tan tímido. Ella quería ACCIÓN.

- Es que pasa que tienes ese vestido tan blanco, y se trasluce y pareces una bestia sexy y no me puedo controlar ¿No? Es difícil tener semejante diosa al lado mío y resistirme a querer hacerte cosas y.. - No supo mas que decir y le regaló la sonrisa mas grande de todas. - I love you? :D

- Una bestia sexy, eh.. Oh jojojo.. Ya vas a ver, maldito.

- I love you ? u.u

- Tenemos que ir a comer, vamos. - Dijo Astrid con una sonrisa en su rostro.

- ¿Me das un beso, Astrid? - Hipo le pidió con uno de sus pucheros mas tiernos, que hacían que Astrid se derritiera en cualquier momento. Siempre lo usaba cuando peleaban, hacía que la rubia cayera a sus pies.

- Como detesto ese pucherito tuyo. - Astrid solo lo besó en la mejilla. - Vamos, tenemos que ir a comer, amor.

- Esta bien, vamos. Pero yo quería un besito de lengua, Astrid. - Le reprochó haciendo un puchero aún mas grande.

- ¡Vamos, Hipo! Mm. ¿Como crees que les halla ido a los demás?

- No lo sé.. Pero yo quería un beso de lengua!

Con los demás vikingos...

- Patán sabes, me estoy divirtiendo muchisimo. - Dijo Brutilda abrasada a Patán, muy enamorada.

- Yo también, la estoy pasando de lo mejor.

- Creo que tenemos que ir a comer, ya es hora de juntarse.

- Me gustaría quedarme un rato mas contigo.

- Luego estaremos solos.

Patán al escuchar esas ultimas palabras de Brutilda, sonrió de manera dulce y tierna. Fueron a sentarse al gran salón a esperar la comida.

Brutacio y Margit..

- Ajajaja y entonces, él comenzó a llorar y con mi hermana nos reíamos, no sabes fue genial. - Brutacio contaba a Margit algunas de sus bromas, ambos reían tanto, tan bien la estaban pasando..

- Jjajaa Eso es genial, ¿Sabes? Y hey.. Parece que quieres mucho a tu hermana, en todas las historias que me contaste nunca faltó su participación.

- No.. Claro que no, ella siempre estuvo conmigo en las buenas y en la malas.. Nunca falta

- Eres muy tierno con las mujeres.. - Dijo Margit mientras lo abrasaba.

- Lo se, soy todo un poeta.

Patapez y Greta..

- Ay eso es genial Jjajaja. - Reía Greta.

- Si, lo sé.. Pasamos unos buenos momentos.

- Son estupendos realmente de este lado de la isla.

- Somos los mejores, ¿Sabes?

- ¿Quieres algo de comer, bebé? - Decía Greta dulcemente.

- Ay bella, claro.

Entonces, Brutacio, Margit, Patán, Brutilda, Hipo y Astrid llegan y se encuentran con tan reveladora escena.

- ¿Pero que demo.. ?

- Shh, Acio! - Brutilda lo calló - Están enamorados.

- Pero... No lo puedo creer.

- Pues no lo creas.

- Bueno, vamos a comer tranquilos chicos. - Dijo Hipo, y todos se sentaron juntos y disfrutaron de la gran cena.

Cuando estaban todos cenando, Estoico se levantó y golpeó la jarra de su vino, tratando de llamar la atención de los invitados para poder hacer un brindis.

- Damas, caballeros, niños y niñas presentes. Antes que nada, quería agradecer a mi hijo Hipo, y a sus amigos por ayudar y ser tan solidarios al organizar esta gran fiesta. Quería brindar por la salud de cada uno de nosotros, porque los dragones sigan con nosotros en plena paz y armonía, pero sobretodo, espero que esta noche sea inolvidable para cada uno de ustedes. Gracias.

La gente de Berk celebró esa gran cena con grandes sonrisas en sus rostros, esperando la hora para el gran baile. Una banda ya estaba tocando allí pero eran lentos, para la gente mas grande. Todos después de la media noches, deberían bailar con su pareja para celebrar y luego sería la hora de celebrar con mucha movida y buenas vibras de parte de todos.

- ¿Sabes? Será genial cuando todos tengamos que bailar juntos. - Le dijo Greta a Brutacio.

- Si, es .. Genial.

- Lastima que no sabes bailar. - Dijo Brutilda, mientras tomaba un vaso de agua.

- ¡Escuche eso hermana!

- ¿No sabes bailar?

- Mmm bueno.. No, no.. No se, es que nunca me he puesto a hacer esas cosas ..

- Bueno, no te preocupes, yo te enseño.

- Eso.. Eso sería estupendo.

- Brutilda ¿Podrías acompañarme al baño? - Dijo Astrid

- Claro, yo también necesito ir.

Cuando ambas llegaron al baño, comenzaron a hablar como locas.

- ¡Hipo no aguanta mas! ¡Hoy me estuvo tocando! - Le gritó Astrid.

- ¡Nos encerramos con Patán y no se que rayos hicimos! - Gritó Brutilda.

- ¿¡Que! - Dijeron ambas.

- ¿Que pasó con Patán? Me cuentas TODO!

- Bueno.. Fue así.. Íbamos caminando tranquilos.. Y de pronto.. Todo terminó así. - Inocentemente explicó.

- Eso es genial, ¿Pero que hicieron?

- Nada raro.. Estoy peinada aún.

- Si, pero.. Patán es uno de los mejores vikingos de Berk, es un maldito salvaje, ¿Que rayos pasó? Cuentame!

- Esta bien, pero no digas tantas malas palabras.

- Si, tienes razón. Es que la cosa se puso muy picante. - Dijo Astrid, haciendo reír a su amiga.

- Bueno.. Solo pasó que el me besó y.. No eran besitos.. Eran besos con lengua de cinco metros hasta el estómago o algo así. Y luego todo se puso oscuro y nos dejamos llevar.. Pero no lo hicimos.

- Genial.

- Si... No me quiero imaginar lo que tiene guardado. - Expresó con cara de pervertida.

- ¡Ay no digas eso! - Dijo Astrid mientras se reía vergonzosamente.

- ¿Y que pasó con Hipo?

- Bueno, gracias a tus hábiles manos, a Hipo le atrajo mucho el vestido, bueno.. Como me quedaba...

- Muy corto, ¿Cierto?

- Si, pero me hace ver como "Una bestia Sexy" según lo que me dijo Hipo tras disculparse de mandarme manos entre las piernas.

- ¿¡Que Hipo qué!

- Fue así, vamos caminando y el empieza a bajar su mano y.. Me acariciaba las caderas.. Y luego él.. Él me acariciaba las piernas, pero no por fuera, osea, por dentro. ¡Entre las dos piernas! Y yo estaba por agarrarlo del cuello y..

- ¿Tanto te molestó que hiciera eso?

- No, no, no. No me dejaste terminar. Quería agarrarlo del cuello y tirarlo al piso y hacerlo ahí mismo. Las ganas que tengo me comen, lo juro.

- Es la edad Astrid. Ya no estamos para cosas de niños.

- Si pero es un poco raro. Igual, quisiera que el viniera ahora mismo y.. ¡BANG ! Que se pudra todo. ¿Sabes? Me dijo que esta noche me llevaría al Valhalla. -Astrid le guiñó un ojo.

- No puede ser. Espero que aproveches. Pero no traigas nietos la mañana siguiente.

- Lo intentaré.

Ambas se echaron a reír pensando que hacer para que esa noche fuera mas que inolvidable. Hasta que salieron del baño y volvieron con sus amigos y novios.

- Hey se tardaron un rato ahí adentro. ¿Que estuvieron haciendo? - Preguntó Patán.

- No hicimos nada, hicimos cosas que hacen chicas en un baño. - Contestó Brutilda.

- Tal vez algún acto lesbico. - Susurró Brutacio al oído de Patán.

- Eso sería genial. - Dijo Patán.

- Pero sin mi hermana.

- ¿Que tanto cuchichean ustedes dos? - Preguntó Brutilda.

- No pasa nada, linda.. Cosas de chicos ¿Sabes? - Contestó algo nervioso, Patán.

- Está bien.

- ¡Chicos, ya está por comenzar el baile! - Exclamó Patapez - Vamos, Greta.

- Si, cariño. Vamos!

Luego de un rato, de bailar bajo las estrellas y con una muy buena música, llegó el momento del movimiento vikingo. Esto era portarse mal al ritmo de la música. Todos, hasta Hipo, se volvieron completamente salvajes y locos al ritmo de una música tipo Rock And Roll.

- Si, si.. Esto está de locos. - Gritaba Hipo mientras saltaba en una ronda llena de grandes vikingos.

Entonces todos empezaron a gritar..

- ¡HIPO, HIPO, HIPO, HIPO, HIPO!

Alentando al joven vikingo a que se volviera mas loco de lo que estaba, tomó una jarra llena de cerveza y la rompió contra su cabeza. Por el golpe, calló al piso.

- ¿HIPO?

El castaño parpadeó, pero se levantó en pleno silencio, la multitud se había callado. Entonces miró al publico, agarró otra jarra y gritó..

- ¡QUE SE PUDRA TODO!

Y volvió a romper la jarra con su cabeza. La multitud volvió a gritar, incitando que Hipo se lanzara a los brazos de sus amigos. Él obedeció y se tiró arriba de ellos gritando y tomando. Todo se había salido de control. Pero era un descontrol sano, no causaría problemas.

- Chimuelo! - Gritó Hipo algo borracho - ¡CHIMUELO!

El dragón apareció y lo miró con desconcierto. No sabía bien si era Hipo.

- Los malditos pelos me están jodiendo la vista, o tal vez sea el alcohol, no importa. Quiero que me lances fuego en la cara ahora mismo !

Su dragón levantó una oreja y bajó la otra, no entendía muy bien.

- Vamos!

Entonces, al no entender el dragón se resigno y solo le escupió una pequeña bola de fuego en la cara. Sus pelos habían quedado casi rubios por el calor y el fuego, pero el se sentía mejor.

- Gracias amigo.. Nos vemos. - Dijo contento y borracho. - Ah! Me olvidaba.. ¿No has visto a Astrid?

Chimuelo solo se dio media vuelta y le pegó con su cola en la cara.

- Un simple NO hubiera sido mejor, reptil inservible. Y ahora donde puede estar Astrid! Ay ahí estas. ¡ Astrid !

- Hipo ¿Que te pasó? ¿Porque tienes el pelo así?

- Nada, el pelo no me dejaba ver bien.. Y Chimuelo me ayudo.

- ¿Tu dragón te quemó el pelo?

- Si, así es..

- Eres un tonto.. Pero te queda muy sexy.

- Solo para ti, rubia.

Entre medio de la gente que estaba bailando, ellos comenzaron con sus caricias sin importar nada. Hipo estaba algo ebrio lo que hacía que fuera mas salvaje con su novia. Ésto a Astrid le encantaba y le sorprendía bastante, porque normalmente ella era quien sacaba de casilla a su novio, pero esta vez le tocaba a él hacer este trabajo.

Sus besos era muy apasionados y rápidos. Ya se estaban yendo de tema, por eso Astrid sugirió ir a otro lugar mas "cómodo" para pasar mejor la noche.

- Había un pequeño cuarto donde almacenan algunas cosas.. No se qué.. - Dijo Hipo, refiriéndose al mismo lugar donde habían estado Patán y Brutilda.

Ambos entraron y comenzaron su juego, ese juego picante que tanto esperaban. Hasta que escucharon un ruido que ellos no había hecho.

- ¿Que demonios?

- ¿Quien dijo eso? - Preguntó Hipo abrasando a Astrid.

- ¿Hipo? ¿Que haces aquí?

- ¿Patán?

- Nosotros llegamos primero, chicos. ¿Se pueden retirar? - Era la voz de Brutilda.

- ¿Que rayos están haciendo aquí? - Dijo Hipo mientras soltaba una carcajada.

- ¡Lo mismo que ustedes pero mejor! ¡Largo! - Gritó Patán echando a Hipo y a Astrid.

- Esta bien, esta bien.. Nos vamos. - Dijo Hipo mientras salió con Astrid, ambos agarrados de la mano y riendo.

- Sabes, eso fue estúpido y vergonzoso. - Dijo Astrid riendo.

- Cierto, la próxima vez tocamos la puerta.

Ambos siguieron caminando, tranquilos y pacientes. Hasta que llegaron a la puerta de la casa de Hipo. Los dos se miraron, sonrieron y entraron.

- Astrid ¿Te dije que me encanta ese vestido?

- Cierra la boca y vuelvete loco. - Astrid besó a Hipo y rápidamente subieron al cuarto del chico.

Hipo se tiró con Astrid a su cama, estaban haciendo un desastre, pero les encantaba.


Uyyy viene caliente la cosa! :S

Igual, no voy a escribir nada raro porqe la onda de la peli no da para esas cosas xD Me da cosa. Pero si va a ser candente. :O

Nos vemos en el próximoo :O