Adam &Eve: 13 años

Sam: 16 años

Dean: 20 años.

John entró en el pequeño apartamento y dejó un par de bolsas en el suelo. Adam imitó a John y dejó su bolsa también en el suelo junto a las otras dos. Adam examinó rápidamente el apartamento. Un salón bastante amplio, una pequeña cocina, y tres puertas. Suponía que uno sería el cuarto de baño. Las otras dos serían habitaciones. John hizo el gesto a los chicos para que pasaran hasta el salón. Allí se encontró a Sam con el portatil en la mesa del salón y a Dean zapeando en el sofá.

- Bueno, chicos estos son Adam y Eve, Y bueno, ya les hablé de ellos. (John decía a sus hijos mientras con cada mano agarraba un hombro de cada chico)

- Yo soy Dean, y ese nerd de ahí es Sammy. "Mi casa es su casa". Dean se levantó del sofá y se acercó a los chicos alargando la mano a Adam con su mejor sonrisa y guiñando el ojo a la chica.

- Dean, agarra la bolsa de Adam y llévala a vuestra habitación. Eve dormirá en la mía, y yo dormiré en el sofá. ¿Sam? Sam seguía en el portátil haciendo como que trabajaba en algo, pero John conocía muy bien a su hijo y sabía que simplemente estaba fingiendo. ¿Sam? Mueve tu culo y ve a comprar algo de comida en la tienda de ahí abajo (lanzándole la billetera).Sam agarró la billetera al vuelo, se levantó, cerró el portatil bruscamente el portatil y se dirigió hacía la puerta. Justo cuando pasaba al lado de John. John le agarró del brazo y lo detuvo.

- ¿No vas a saludar, Sammy? Aquella pregunta entre dientes de John, dejaba muy claro que su padre estaba cabreado y que no aceptaría un no o cualquier respuesta que no fuera un "sí, señor" seguido de un saludo bien educado. Él no quería aquellos dos intrusos en su casa. Su padre los había engañado todos estos años. El afligido viudo en búsqueda incesante del monstruo que había matado a su único amor, su Mary. ¡Ja, sus cojones! John era solo un embustero. Y los había arrastrado a Dean y a él a ese infierno de vida por capricho, mientras jugaba a las casitas con esos dos.

- Hola. Sam dijo mientras se zafaba de la garra de su padre y sin ni tan siquiera mirarlos.

- Saaaam. A ese punto la presión de John ya estaba por la estratosfera tan solo un par de píes más arriba de su paciencia. Durante todo el camino de casa de los chicos al apartamento Adam no había dejado de quejarse. Dos largas horas de "no sé porque no nos podemos quedar en casa", "no soy ningún, niño. No necesito ninguna niñera", "¿y que pasa con el cole, y con mis amigos?", "podríamos quedarnos en casa de los padres de Joseff, han dicho que no les importaban", "no es justo",…Y ahora encima tenía que lidiar con la actitud de Sam. ¡Maldita sea! No podía tener un hombre un poco de paz al llegar a casa.

- Entonces chicos (Dean pasando sus brazos sobre los hombros de Adam y Eve) les gusta Scrubs? Yo me estoy descojonando…

- Esa boca (John dijo entre dientes. Ya tengo suficiente con 2 hijos deslenguados, no necesito un tercero. Kate hizo un buen trabajo con Adam. Adam era un chico muy dulce y con unos modales impecables. ¡Por favor!, si lo más fuerte que le había oído salir de su boca era jopelines).

- Ejem, decía que yo estoy disfrutando mucho con su refrescante sentido de humor (parodiando el acento inglés)

- Mi madre es inglesa.(Adam dijo sin ningún tipo de sentimiento)

- Lo siento, tío, no lo sabía, tío, no quería ofenderla, ni nada. Papá no me dijo nada. Dean estaba casi hiperventilando, aquellos críos acababan de perder a su madre y él estaba haciendo burla. Su última intención era crearles más estrés.

- Dean, su madre era de Davenport, (al ver como la cabeza de Dean parecía hacer miles de sinapsis en tan solo unos segundos, movió la cabeza, negando. No tan solo tenía que lidiar con un listillo, ahora tendría que lidiar con dos) Davenport, Iowa, Dean.

- ¿Qué? Un mocoso de 13 años acababa de tomarle el pelo. Al mismísimo Dean, rey de los comentarios graciosos y de las tomaduras de pelo.

- Estoy cansado, ¿podría echarme un rato? Adam dijo sin darle ningún tipo de importancia ni a Dean ni a John.

- La última puerta. La cama del medio es toda tuya. Y Adam, recuerda lo que hablamos antes. Adam simplemente lo miró, dio un soplido dejando patente su disgusto ante tal observación y se metió en la habitación. Entonces miró a EveCariño, si necesitas echar una cabezadita, puedes hacerlo en mi habitación, luego sacaré mis cosas ¿ok? Eve simplemente le sonrió y negó con la cabeza. Como quieras. Si quieres, puedes ponerte en el sofá y mirar un poco la tele o jugar con el juguete ese vuestro (se refería a la GAMEBOY de Adam ),Dean y yo estaremos en la cocina hablando, si necesitas algo, ya sabes, estamos ahí. John le acarició la cabeza y la mejilla con ternura. Ella solo movió la cabeza para que John pudiera acariciarla mejor. Eve le sonrió, y sacó el móvil de su bolsillo, se puso los cascos y empezó a jugar con él. Una vez en la cocina, John cerró la puerta, tras de él, sabía que la cría estaría con la maquinita esa y no escucharía nada. Pero era la costumbre. Eve solía ponerse los cascos para ignorar a su madre, cosa que Kate le irritaba mucho. Eve no hablaba mucho, vale, no hablaba casi nada, así que tampoco escuchara la convertía en un mueble más de casa. Lo de no hablar siempre fue una cualidad de John encontró muy reconfortable. Comparado con Adam que parecía no cansarse nunca de explicarle cosas, por ridículas o insignificantes que parecieran. Cada vez que John iba a ver a Kate y a los mellizos, Adam se pasaba lo días enteros explicándole todo lo que había pasado des de la última vez, con todo tipo de detalles pormenorizados.

- guauau papá, realmente esa niña no es muy habladora ¿no? Dean dijo en tono burlón.

- Ya te dije que no. En todo este tiempo creo que le habré oído decir una o dos palabras. Kate la llevó a un sinfín de especialistas pero las cosas han ido a peor con los años. Hace unos años aún podía sacarle algún monosílabo. Pero ya hace tiempo que ni eso.

- Al menos ella parece conforme con lo de vivir aquí. Porque el niñato, ese…

- Adam, Dean, el niñato ese se llama Adam. Y si, tienes razón, no está dando saltos de alegría por estar aquí. Solo dale tiempo, es un gran chico. Dean, solo tiene 13 años, ¿qué iba a hacer? Dejar a un mocoso de 13 años solo por ahí, con un demonio y todas esas cosas tras de nosotros. Y claro, está Eve.

- La niña nos la podemos quedar, pero ya tenemos nuestro propio grano en culo con Sammy, solo digo, que otro…

- Te entiendo, Adam está un poco irascible, Dean, y que Sam tampoco parece estar llevándolo bien, me he dado cuenta. Dean, necesito tu ayuda, lo que mató a Kate está ahí fuera aún, y estoy seguro que querrá acabar con lo que empezó. He encontrado la madriguera de ese bastardo en la Estación Central de Trenes. E iré está misma noche a encargarme de ello.

- Te acompaño, dos mejor que uno.

- Gracias, hijo, pero necesito que te quedes aquí.. Por si acaso eso viniera a por ellos.

- Puede quedarse Sam, es un simple trabajo de vigilancia.

- Prefiero que te quedes tú. Me temo que Sam no está muy centrado. Y así también le echas un ojo a ese hermano tuyo. Más vale que no se pase ni un pelo, eso dos críos acaban de perder a su madre, Dean. No necesitan más estrés.

- Papá, ya conoces a Sam, un poco melodramático, pero es un buen chaval. No les hará nada.

- Igualmente estaré más tranquilo sabiendo que estás aquí, Dean.

- Ok, ok, entendido Dean hará de niñera, no es como si no estuviera acostumbrado a ello.

- Si tienes que patear algún culo para mantener esto en orden, tienes mi permiso.

- Me pondré las botas del ejercito, señor.

- Jajaja no creo que sea necesario, antes de irme, tendré unas palabras con tus hermanos, no deberían de darte ningún problema.

- ¿Papá?

- ¿Si?

- Solo que, bueno, ya sabes, suena raro eso de tus hermanos.

- Pues vete acostumbrándote. Esos dos no van a ir muy lejos, por ahora. Sam entró en casa con un par de bolsas de compra. Miró al sofá, y ahí estaba la niña enviando mensajitos desde el teléfono mientras escuchaba música. Segura que alguna mierda como Aaron Carter o las Destiny's Child. Oh si, a Dean le iba a encantar, eso. Miró a ver si veía al niño, ni rastro debe de estar en la cocina con el resto pensó. Y continuó su camino hacia la cocina, haciendo como que no había visto a Eve. Empujó la puerta de la cocina para abrirla utilizando la cabeza, porque tenía las manos ocupadas con las bolsas.