¡HOLA! am pues, soy yo Paola la misma loca dueña de Inayaon (por si no lo notaron en el nombre ¬¬) sólo que abrí otra cuenta (el por qué en mi profile).

Traigo este fic medio extraño, podría decirse, y con una pareja extraña la cual creo que pocas veces se ha usado en fics (la cual saldrá más adelante) ^^


Disclaimer: Inazuma Eleven es propiedad de Level-5 ¬¬


Burdel

Capítulo 1: Bienvenido al burdel de Inazuma

Querido hermano:

Estaremos bien lejos de ti, no creo que puedas encontrarnos. No trates de buscarnos ¿de acuerdo?

La casa que compartimos es hermosa y muy grande con jardines, alberca, jacuzzi, fuentes y una magnifica vista hacia el mar.

Gracias por haberme dejado sólo la casa, no he olvidado aquel día pero eso ya quedó atrás porque te gané. Me he quedado con lo que más querías. Haremos el amor a diario porque me dijo que soy mejor que tú en la cama.

Hasta nunca Goenji

El rubio termino de leer la carta que encontró sobre su escritorio y la arrugo en su mano, mientras le daba un trago a su copa de vino. Miró el reloj, apenas eran las seis de la tarde y ya se sentía deshecho, ¿desde cuándo lloraba por una mujer?, comprendió de inmediato que sí se había enamorado por primera vez y al mismo tiempo comprendió lo que era sentir rencor, ira, frustración e impotencia, todo se conjuntó en un sentimiento difícil de describir.

Apretó la copa y la hizo añicos, la palma de su mano empezó a sangrar, pero aquel dolor insignificante fue acallado por su herida del corazón. Se desplomó en el sueldo, al mismo tiempo que de sus ojos se desprendían varias lágrimas. Después de eso, quedó inconsciente por un rato.

-Flashback-

La familia Goenji, sin duda una de las más prestigiosas en todo Japón. Su padre era el dueño de una cadena de hospitales además de que el laboraba en distintos campos de la medicina, era un excelente médico. Por otro lado su madre era dueña de una asociación bancaría y por ende, era la dueña de un grupo de bancos, contaba con una cuantiosa fortuna.

La hija menor, Yuka, estudiaba para licenciada en administración y contaduría, contaba con una beca y había sido premiada en innumerables ocasiones por excelencia académica. Finalmente estaba él, el hijo mayor que habría de heredar los bienes de su padre. Había estudiado en las mejores escuelas de Europa y Asia, era conocido como el médico más joven del país.

Al parecer todo era mejor que un cuento de hadas pero nada dura por siempre, al menos con él, no duró lo suficiente.

Una noche, los padres del chico salieron rumbo a una fiesta, llovía con intensidad. Él tenía 17 años y se sentía preocupado

-padre, ¿no podrían cancelar su asistencia? –preguntó el chico mientras entraba en la habitación de sus progenitores

-vamos Shuuya, no te preocupes. Solo es una lluvia ligera. Iremos, cenamos y nos regresamos –le contestó su padre con una sonrisa mientras terminaba de acomodar su corbata.

-además no podemos quedar mal con todas esas personas. Vamos a tener cuidado hijo, no hace falta que te preocupes tanto –le dijo su madre mientras se colocaba unos aretes plateados

-tengan cuidado –dijo Goenji, acompañándolos a la puerta

-relájate hijo –lo trato de tranquilizar su padre, le dio unos golpecitos en el hombro derecho

-no tardaremos –añadió su madre con dulzura al mismo tiempo que le daba un beso en la frente

La limosina se perdió en la oscuridad de la noche y el joven cerró la puerta. Se dirigió a su habitación decidido a ponerse un abrigo. Tenía los vellos de los brazos totalmente erizados tal vez era por el frío que estaba haciendo, o ¿algo malo se avecinaba?

Unas risas divertidas se escucharon en el cuarto contiguo al suyo, en el de su hermana. Ella y sus amigas habían organizado una "pijamada"

-qué mejor que un día con lluvia torrencial –pensó y luego entro en su habitación.

Busco en su armario un abrigo y se lo puso, después sacó un libro y comenzó a leer –medicina alternativa

El antiguo reloj de la sala indicó que eran las doce en punto. No se escuchaba ningún ruido en la habitación de su hermana. Probablemente ella y sus amigas ya se habían dormido así que decidió hacer lo mismo.

Se puso el pantalón de su pijama y se acurrucó entre sus cobijas. Las intensas gotas de lluvia chocando contra su ventana no lo dejaban dormir y entre el poco silencio que había se escuchó un fuerte gemido.

Alarmado, se puso la bata de dormir y corrió hacia donde lo había escuchado: el cuarto de su adorable hermanita, rápidamente abrió la puerta, todas gritaron y una lluvia de cojines se le fue encima

-¡paren de arrojarme cojines! –gritó, las chicas se calmaron

-eres un pervertido, ¿acaso no te enseñaron a tocar la puerta antes de entrar? –reclamó Yuka

-escuche un gemido y creí que algo malo había pasa… -en eso miró con atención. Todas las chicas estaban semidesnudas y con un sinfín de juguetes (ya se imaginaran que clase de juguetes ¬¬)

El chico se llenó de furia e inmediatamente hecho fuera a todas las "amiguitas" de su hermana

-¿por qué las corres? ¡tengo derecho de hacer una pijamada! –le decía Yuka indignada

-sí, tienes derecho a una pijamada, ¡mas no a una orgía!

-¡eso no te importa!

-me importa porque eres mi hermana, ¿sabes qué clase de infecciones pueden transmitirte?

-no, y no me interesa

-acaso eres –el chico abrió los ojos con sorpresa

-¿qué?

-n-nada, olvídalo

-¡anda!, ¡di lo que ibas a decir!

-¡ya te dije que no es nada!

-si te lo preguntas, ¡sí!, soy lesbiana, ¿algún problema?

Goenji apretó los puños con fuerza, no se contuvo y no hizo más que darle un golpe en la mejilla a su hermana, ella sobó la parte afectada y corrió a su habitación.

El chico estaba indignadísimo, tomó el teléfono y le marcó a su padre

-¡papá!, deben de venir a casa. Acabo de golpear a Yuka

-pero, ¿por qué? ¡por qué rayos hiciste eso!

-porque me dijo que es lesbiana

-¿cómo?

-¡sí!, ni siquiera balbuceo ni dudó, ¡y eso no es lo peor!, sino que tal pijamada resultó ser una orgía

Su padre no daba crédito a semejante escándalo. Colgó el teléfono y fue por su esposa para regresar a casa rápidamente.

-¿qué sucede? –preguntó su madre, alarmada

-llama al abogado

Ella sacó su celular y tecleó rápidamente, una voz respondió del otro lado de la línea. El padre del joven cogió la llamada con prisa

-buenas noches, disculpe por molestarlo. Necesito que cambie el testamento

-está bien, dígame

-quiero que todos los bienes, con excepción de la isla y la casa de playa de África queden a nombre de mi hijo

-¿quiere decir que solo le dejará la isla y la casa a su hija?

-sí

-de acuerdo, ahora mismo realizaré los cambios

-se lo agradezco –cortó la llamada y le paso el celular a su esposa

-pero, ¿qué hiciste?, exijo saber porque desheredaste a Yuka

-por vulgar

-¿qué?

-me acaba de llamar Shuuya… -así comenzó a relatar todo a su esposa quien comenzó a llorar amargamente.

Él apretó el acelerador, no vio la curva por la lluvia y se estamparon contra un árbol. Ambos murieron de una forma casi instantánea.

(…)

El funeral estuvo repleto de gente, entre amigos y familiares. Goenji veía los ataúdes y no podía evitar sentirse culpable. Por culpa de la llamada ellos habían salido de la fiesta, venían a toda prisa y se habían estampado. Yuka sonreía, pensaba en la cuantiosa herencia que le iba a tocar.

A los dos días del fallecimiento de sus padres, el abogado de estos llegó para leer el testamento. Cuando informó que Yuka sólo sería propietaria de una casa, se llenó de coraje y aún más cuando el abogado anunció que todos los bienes eran para Shuuya.

Leído el documento, el representante se despidió y se marchó.

-¡no es justo!, a ti te dejaron todo y a mí solo una estúpida casa

-¿Qué esperabas?, eres una mala hija

-tuviste algo que ver en esto ¿verdad?

-sólo les dije lo que tenían que saber

-¡eres un maldito tramposo!

-no soy ningún tramposo

Yuka enfurecida salió de la casa, con ese acto Goenji se puso aún más triste.

La muerte de sus padres había ocurrido demasiado rápido. Le costó mucho hacerse cargo de los hospitales y de los bancos pero poco a poco fue acostumbrándose.

El seguía pagando los estudios de su hermana quien más allá de agradecerle, cada que podía le echaba en cara que por su culpa sus padres estaban muertos.

En el lapso de su adaptación en el mundo de los negocios conoció al que sería su mejor amigo. El licenciado, juez y abogado Mamoru Endo el cual se encargaba de administrar los bancos y asociaciones. También conoció a otro buen amigo, su colega Koujiro Genda, encargado de uno de los hospitales.

Goenji laboraba en uno de los hospitales, como médico general. Un día llegó a urgencias una linda joven. Tenía fracturado un brazo. Shuuya la atendió y se encargó de su rehabilitación, como era de esperarse, terminaron "enamorándose". Ella pertenecía a una familia no muy prestigiosa, pero si reconocida por sus institutos, su nombre era Natsumi Raimon.

Era una chica muy amable y detallista. Él siempre creyó que sería la mujer con la que compartiría su vida, que juntos formarían una familia, pero no fue así. La joven sólo deseaba la fortuna de Goenji.

En una fiesta ella conoció a Yuka y la hermana del chico no perdió la oportunidad de convertirla en su amante.

Yuka le propuso a Natsumi irse de Japón, dejar a Goenji y vivir rodeadas de lujos. Obviamente Natsumi aceptó gustosamente aquella propuesta y un día. Mientras Goenji estaba en el hospital, Yuka hizo sus maletas, fue al aeropuerto donde Natsumi la esperaba y se fueron.

La casa de la isla sólo la conocían los padres del chico, había dejado las coordenadas en el testamento, por eso, solo Yuka sabía su ubicación. Era el sitio ideal para esconderse de su hermano.

Goenji llego literalmente muerto a su casa, se dirigió a su estudio y se sirvió una copa de vino. De pronto encontró una carta e inmediatamente se imaginó que sería algo malo. La abrió lentamente, la leyó cuidadosamente y tenía razón, era algo malo.

-Fin de flashback-

Despertó en su cama, al ver todo oscuro intuyó que ya era de noche. Volteó hacia el sofá que estaba a su lado y vio a su amigo Endo sentado allí, durmiendo.

-Endo, Endo –llamó el rubio, mientras lo movía levemente para despertarlo

-¿eh?, ¿qué sucede Goenji?, ¿te sientes mal? –preguntó un tanto alarmado

-estoy bien pero, ¿qué me pasó?

-pues vine hace un rato para entregarte el informe mensual. Llamé varias veces a la puerta pero no me abriste. Me preocupé un poco y entre por la puerta de atrás. Corrí al estudio y te vi en el piso con la mano ensangrentada e inconsciente. Tome tu bufanda y vendé tu mano, luego te levante en mi espalda y te traje a tu cama, luego…creo que me dormí –Endo le sonrío luego de decir lo último

-gracias amigo -dijo Goenji mientras igualmente le sonreía

-¿podrías explicarme con qué te cortaste?

-es difícil de explicar. Encontré una carta, Yuka se fue

-no te preocupes, mejor para ti ¿no?

-sí pero se fue con Natsumi

-¡no!, ¿en serio?

-sí, me enoje demasiado y rompí la copa que traía en mi mano

-tranquilo amigo, ella no es la única

-lo sé y tal vez sea difícil de creerlo pero, en verdad estaba enamorado de ella

-¿quieres ir a distraerte conmigo?, vamos a un sitio con chicas preciosas, anda vamos

-no Endo, no estoy de humor

Endo le sonrió, comprendiendo que no era un buen momento para su amigo; decidio dejarlo en su habitación mientras se marchaba.

(…)

Ya habían pasado dos meses desde que Natsumi se había ido. Goenji se veía enfermo y andaba distraído. Casi lo atropellaban. Por poco pierde un hospital, casi se caía en una alcantarilla y casi mata a un paciente (O_O)

Genda contrató un guardaespaldas para Goenji, no quería que le fuera a pasar algo peor.

Era un tipo alto y bastante corpulento, tenía una cara muy seria, de pocos amigos llegando a ser intimidante y casi no hablaba. Tenía un poco de mal carácter hacia personas desconocidas pero eso garantizaba la total protección del rubio. El guardaespaldas se llamaba Ryuugo Someoka y con Goenji tenía una muy buena relación y como andaban siempre juntos, se olvidó un poco de su problema. Someoka se convirtió en un confidente, más que en un guardaespaldas.

Una noche Goenji se encontraba en su estudio cuando encontró una rosa en medio de un libro, aquella rosa se la había regalado Natsumi. Sintió una presión en su pecho y se dirigió por una copa. Mientras se dirigía a la cocina, llamaron a la puerta, abrió y se encontró con Endo y Genda. Ambos llevaban algunas botellas de whisky, las abrieron y comenzaron a beber.

-¡Goenji mi amigo!, olvida a esa zorra de mierdaaa –le dijo Endo mientras se servía otra copa

-sí amigo, esa tipa no vale nada, ¡NADA! –secundó Genda mientras le daba un tragó a su copa recién servida

-trato de olvidarla pero no puedo, no creo poder olvidarla jamás

-sabes algo, yo conozco un lugar donde hay unas chicas mmm, mamacitas, todas están buenísimas y hacen unos orales deli…

-¡calla Endo!, eso es demasiado vulgar –dijo Goenji mientras sobaba su frente con dos de sus dedos

-oye sí Goenji, deberías ir –le dijo Genda con una mirada pervertida en su rostro

-Genda, ¿conoces el burdel? -preguntó Endo con una cara de sorpresa

-claro Endo, ya hasta tengo membresía VIP –le dijo mientras le mostraba una tarjeta dorada

-¡wow igual yo!, y… ¿con quién?

-con Jisa

-yo nunca la he pedido, ¿qué tal?

-¡es la gloria! Con ella tengo orgasmos cada 3 segundos

-entonces a la próxima la pido

-¡no!, no mi amigo, Jisa es sólo mía –la mira fulminante de Genda hizo sudar a Endo

-t-tranquilo, sólo bromeaba

-¡más te vale Endo!, por cierto ¿y tú con quién?

-me encanta Ka pero sólo como bailarina, ya para hacerme sentir bien Shi es tan grandiosa y con esa carita de ángel que tiene

-no sé, yo sólo pido a Jisa, si pudiera, la haría mía para toda la vida, pero no creo que madame me la de

Endo y Genda sonrieron y se sonrojaron al recordar quien sabe que cosas. Goenji los miraba con algo de repulsión, una cualidad el pelicrema era que tenía principios y moral, por eso le asqueaba el imaginarse a sus amigos en sitios como esos. Pero, al mismo tiempo, le entró curiosidad.

-y… ¿dónde está ese sitio? –ambos chicos voltearon a ver a Goenji con sorpresa

-¿e-en s-serio quieres ir? –preguntó Endo

-pues, si eso servirá para que me olvide de Natsumi, sí, sí quiero ir

Endo sonrío y luego miro seriamente a Goenji, con una seriedad que haría casi imposible creer que estaba medio pasado de copas.

-tendrás que ir a pie, si llegas en alguno de tus autos de lujo o limosina llamarás demasiado la atención. Entra al club Vogga, dirígete al guardia de la entrada con el cabello negro dile que te lleve con madame que vas de parte de Endo. Te dirá que lo sigas y te llevará detrás del club, al burdel. Llegaras con madame, es una mujer con el cabello negro y ojos azules. Si te pregunta tu nombre díselo. De nuevo dile que vas de parte mía, te llevara hacia una puerta de madera, entrarás y te ofrecerán una copa, es tu decisión si la bebes o no. Luego te recomiendo para tu primera vez a Ka. Va a darte algunas tarifas, decide la que creas más conveniente para "tus necesidades" luego de que pagues te indicara a que privado debes ir. Ka es una chica con cabello largo color azul turquesa y ojos marrones, si no es como te la describí díselo a madame ¿de acuerdo?

-sí, ya entendí –respondió Goenji

Genda y Endo acompañaron a Goenji hasta la entrada del club Vogga, luego se despidieron de él.

-nuestro amigo está progresando –dijo Endo mientras secaba sus lágrimas con un pañuelo

-no seas mariquita –le dijo Genda mientras lo golpeaba en la cabeza. Endo comenzó a reírse y luego ambos se marcharon.

Goenji se paró en la entrada del lugar, sentía como comenzaba a temblar, quiso culpar al frío (estaban en pleno invierno) pero sabía que no era por eso. Se acomodó su abrigo y armándose de valor se dirigió a la entrada.

Sólo estaba un hombre, como de unos 24 o 26 años, tenía el cabello de color negro y los ojos de color naranja. Fumaba un cigarro y estaba recargado en la puerta de la entrada.

-buenas noches –dijo Goenji mientras se reprendía internamente por lo idiota que había sonado

El pelinegro volteo a verlo, con una mirada de indiferencia pero al mismo tiempo lo miro de arriba abajo, dándose cuenta de que era un chico con clase, por no decir con dinero, mucho dinero.

-¿qué se te ofrece?

-vengo de parte de Endo, quiero ir con madame

El joven sonrío y con una seña con la mano le indico que le siguiera. Goenji miro rápidamente el club Vogga, era un sitio agradable un antro que ocultaba un burdel, eso lo hacía fascinante para el pelicrema.

-madame, traigo a un amigo de Endo-san –le dijo a una mujer como de 28 años

-¿de parte de Endo? –la mujer se acercó a Shuuya y lo miró con atención –por tu ropa y apariencia creo que eres el joven multimillonario Shuuya Goenji, ¿verdad?

El chico se sorprendió y asintió tímidamente

-lo sé porque Endo habla mucho de ti. Sígueme

Ambos caminaron por un estrecho pasillo, se encontraron frente a una hermosa puerta de madera labrada como de la época renacentista. Entraron y Goenji se sorprendió aún más.

El lugar era mucho más lujoso que el antro y eso era decir poco, todo era de primera, las mesas, los asientos, la alfombra, los finos decorados y hasta el suave y relajante olor a incienso.

-bien, joven Goenji. Puedes llamarme Hitomiko por ser tan "especial" te obsequiaré una membresía VIP

Goenji asintió, mientras tomaba la tarjeta que le ofrecía aquella mujer.

-no tiemble aquí nadie se come a nadie, sin su permiso. ¿A quién quiere Goenji-san?

-quiero pedir a Ka –respondió Goenji con la voz un poco entrecortada

-Ka…si está disponible, una hora 3,300 yenes, una noche 10,200 yenes, un día 16,900 yenes

Goenji sacó una de sus tarjetas de crédito y se la dio a Hitomiko –una noche

Hitomiko tomó la tarjeta y sonrió -¿quiere tomar una copa?, es cortesía de la casa

-gracias

Madame se alejó, Goenji se sentó en una mesita junto a la entrada. Un chico de cabello rosa y con ojos anaranjados le llevó una copa.

-eres nuevo por aquí, no te había visto antes

-sí, es la primera vez que vengo

-pues es un placer, o lo será pronto para ti –el joven sonrío –soy Atsuya y seré tu mesero asignado. Si necesitas algo que no tenga que ver con placeres carnales, pídemelo

Goenji se sonrojo y asintió nervioso. El mesero se alejó y se fue a la barra. Goenji era un poco desconfiado, no paranoico pero siempre estaba demasiado alerta. Por eso mejor tiro aquella bebida en una maceta con una rama de bambú que estaba a un lado de él.

Hitomiko llegó con él joven otra vez y le indico que fuera al privado número 2. Goenji sonrió y después de firmar el comprobante guardó su tarjeta y se dirigió al sitio indicado.

Camino por un pasillo largo, con una tapicería de color caoba que iba muy bien con el color marrón de la alfombra. Se detuvo frente a una puerta con una plaquita metálica que tenía grabado el número 2

Tocó la puerta con un poco de duda, una voz le dijo que pasara. Abrió lentamente la puerta y al verla no pudo evitar sonrojarse y quedarse boquiabierto.

Una chica, como de su edad estaba sentada sexymente en la cama con un blusón de color lila. Tenía el cabello suelto, le llegaba por media espalda era de color azul, un azul turquesa realmente hermoso. Un mechón de aquel hermoso cabello cubría su ojo izquierdo. Su ojo visible era de color marrón, un marrón como…como… ¡como el de la alfombra! (¿ya saben quién es?)

La chica se levantó de la cama y se dirigió hacia al joven. Lo jalo dentro de la habitación y cerró la puerta. Le sonrió, con la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida.

-bien, ¿quieres empezar?

-d-de hecho, me gustaría llevarte a mi casa ¿crees que eso sea posible?

La joven hizo una cara de sorpresa pero luego volvió a sonreír y tomando un teléfono tecleó velozmente -¿madame?, ¿puede venir al número 2?, gracias

La chica volvió a sentarse en la cama y con un ademán le indico a Goenji que se sentará a su lado. Poco después, llamaron a la puerta.

-¿qué sucede?

-el caballero quiere llevarme a su casa

-Goenji-san, eso tiene un cargo extra de 4,700 yenes

-c-claro, estoy dispuesto a pagar

Hitomiko sonrió –pues entonces, Ka prepárate, irás con el señor

La chica asintió y se puso un abrigo que le cubría hasta debajo de las rodillas, también se colocó unas botas. Luego ambos salieron del lugar.

Durante el camino hacia la casa de Goenji, ninguno dijo nada. El viento sumamente helado que soplaba por la desértica calle, mecía el cabello de la joven. Goenji la miraba embelesado pero discretamente para no incomodarla.

Llegaron a la casa y una vez que Goenji cerró la puerta, la chica se despojó de su abrigo y comenzó a quitarle el abrigo a Shuuya pero éste la detuvo.

-e-espera, no te quiero para "eso", lo único que quiero es compañía

La joven se sonrojo –disculpa, no sabía

Goenji le sonrió, coloco ambos abrigos en un perchero y la condujo a la sala. Él preparo té y ambos comenzaron a platicar.

-¿cómo te llamas?, no creo que Ka sea tu nombre

-puedes llamarme como quieras

-veamos, ¿qué te parece si trato de adivinar?

-inténtalo

-…mmm…te llamas…¡Fujimaru!

La chica de sorprendió por lo cerca que estaba y le sonrío -a mi apodo agrégale ze y el maru

-veamos…entonces es… ¿Kazemaru?

-sí, y tú te llamas Shuuya ¿verdad?

-sí

-¿puedo decirte así?, ¿o prefieres Goenji?

-dime Shuuya -ambos se miraron y sonrieron

-S-Shuyya –el chico lo miro con duda -¿me dejarías besarte?

-¿b-besarme?, ¿p-por qué?

-verás, ni yo me lo explico, es que es tan extraño que sólo me quieran para tomar el té que siento raro. Sólo te pido eso y créeme, nunca antes se lo había pedido a alguien

-pues, sí soy el único…será un placer

Shuuya se acercó a ella, tomo suavemente su rostro y beso tiernamente sus labios. Luego de unos segundos se alejó con brusquedad

-¿qué sucede Shuyya?, ¿no te gustó?

-no es eso, de hecho fue todo lo contario. Tu beso me gusto demasiado, nunca antes había sentido esto, ni con…

-¿ni con quién?

-olvida lo que dije, ahora sólo es un mal recuerdo

-disculpa pero me temo que si tienes novia o algo parecido, no podré volver a recibirte, es una regla

-¡no!, ya no tengo, tenía una prometida, se llamaba Natsumi

-¿y qué pasó?

-pues lo que suele pasar, se acostó con otro, bueno con otra. Específicamente con mi hermana

-¿en serio?, bueno, eso sí que no le pasa a cualquiera

-pues luego ambas se fueron del país, me enteré de su infidelidad por medio de una carta

-pero que dijeron tus padres, debió ser algo extraño

-¿ah?, ellos, ellos ya están muertos

-…

-verás, mis padres murieron en un accidente automovilístico y creo que tal vez por eso mi hermana me guarda rencor

-pero fue un accidente

-no por el accidente. Como sabrás, mi padre era un gran médico, me dejó sus 4 hospitales. Mi madre era banquera y su pasatiempo favorito era ser corredora de bolsa, por eso me dejó una enorme fortuna y su asociación de bancos

-¿acaso a tu hermana no le dejaron nada?

-no, de hecho le dejaron una casa, mejor dicho una mansión de lujo ubicada en una isla paradisiaca que también es de ella, pero creo que eso no le bastó

-¿y por qué la dejaron con "tan poco"?

-descubrí que le gustaban las chicas, les dije a mis padres y para ellos fue la peor decepción del mundo. Por eso la desheredaron y me lo dejaron todo a mí. Yo le dije que no se preocupara yo la iba a apoyar y le dije que no le faltaría nada pero creo que no le pareció y decidió quedarse con lo que más me importaba, con Natsumi

-¿la amabas? –preguntó el chico con un poco de tristeza

-sí, pero ahora ni siquiera merece que me acuerde de ella

-ya veo –dijo mientras sonreía ligeramente

-pero ahora te tengo a ti, ¿o no?

-claro, por una módica cantidad podrás tenerme las veces que quieras –Goenji le sonrió –pero creo que no sabes lo que soy en realidad, y aunque sé que tal vez vas a despreciarme y te causará algo de repulsión saberlo, yo soy, en realidad…un chico


Bien, espero que les haya gustado este primer capítulo...am...creo que quedó algo largo, los demás no lo serán tanto.

¿Alguna vez esperaron encontrar a Yuuka como la mala de la historia? jeje...

Poco a poco esto sepondrá mejor ^^

Ahora, ¿podrían darme sus opiniones dejando review? ¡por favor!