SUMARY: Naruto y sus compañeros han decidido hacer una obra de teatro, escrita por Jiraiya, dirigida por Tsunade, con efectos especiales de Orochimaru. ¿Qué saldrá de ahí? Una inesperada historia de amor.

Dato: Idea Basada en los cuentos: "Blancanieves y los Siete enanitos"; "La Bella Durmiente"; "Cenicienta"; "Caperucita Roja" con ligeras modificaciones hechas por mí y un final peculiar.

Dato: Debido a que interpretan una obra, habrá mucho OCC, aunque también intento mantener las características de los personajes interpretados.

Aclaraciones:

-Diálogos

-"Alguien narrando la obra"

-"Pensamientos"

Parejas: SasuSaku, NaruSaku, SasuKarin, ShikaTema, NejiTen

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a su creador Masashi Kishimoto.


CUENTOS POPULARES

by: Atori


El descanso entre el primer y segundo acto era una buena oportunidad para dar los primeros comentarios sobre la obra.

Por un lado, las personas ajenas a toda relación con los actores, comentaban lo buena y hasta original que estaba la obra, siendo un conjunto de relatos de cuentos clásicos.

Por otro, las personas que conocían demasiado los actores, los comentarios eran diversos, aunque casi todos enfocados en el equipo Siete o en el Ninja más popular de su villa:

-Gaara ha estado cool con su papel, y Kakashi ha estado de infarto narrando –decía Matsuri emocionada.

-No hay duda que el rubito Uzumaki y el pequeño Uchiha saben cómo encandilar a una mujer como yo –comentaba la Mizukage.

-Sakura estuvo muy impertinente en su papel –comentó Sasori con sequedad.

-¿Sakura? –cuestionó Hidan, aludiendo esa confianza hacia la pelirrosa.

-¡Cómo ha molao Sasuke! –exclamaban Konohamaru y sus amigos entre ellos.

-Ese Naruto ha parecido un paleto actuando. Y Sasuke un creído. No te lo tomes a mal Miko-chan –le decía Kushina a su mejor amiga.

-No, da igual –sonriendo nerviosa, a sabiendas cómo era la pelirroja.

-¿Es que acaso no te has mojado las bragas cuando escuchaste a Kakashi narrar?

Minato se puso rojo de vergüenza, ni que decir de Mikoto, de su marido e hijo mayor. Ya debería estar acostumbrada a esa clase de comentarios, pero no frente a su marido. ¿Acaso estaba loca o había perdido un tornillo si pensaba que le iba a darle una afirmativa frente a Fugaku? De hacerlo, seguro que recibiría la ira de su marido con sus dos hijos incluidos.

En el lado donde estaban los akatsukis, los comentarios eran en torno a la pelirrosa.

-¡Estuvo repelente durante toda la obra! –seguía quejándose Sasori.

-Para repelente quién estuvo fue Tobi –le repuso Deidara, aliviado de que Konan se llevara al pesado enmascarado a comprarle algunas chucherías.

-¡Sois unos protestones! –agregó Kakuzu, mientras manipulaba con su calculadora solar.

-Fue hablar el que no paraba de decir los gastos que se han hecho en la obra con los trajes y el decorado –le recordó Hidan hastiado de escucharle murmurar una y otra vez.

-Pues no se mataron mucho con el vestuario –siguió protestando Sasori para después comentar en un pequeño murmullo-. Aunque a Sakura le sentó bien ese vestido de princesa.

-Uy, Sasori, cómo te escuche el polluelo –se metió Kisame agudo a su último comentario.

-¡Bah!

-Pues Konan-Chan se puso embobada cuando apareció Sasu-Chan –dijo Tobi apareciendo con una enorme bolsa de palomitas de colores- y cuando se puso en plan malote, Konan…

-Toma Tobi, por niño bonito –ofreciéndole las gominolas que había comprado para ella, antes de que hablara de más con Pein delante.

-¡Kyaa! ¡MÁS GOLOSINAS! –exclamó Tobi emocionado.

Pein por su parte, miró de reojo a la peliazulada, quién le sonreía cariñosamente, como si nunca hubiera roto un plato.

El sonido de aviso de que comenzaría el segundo acto, obligó a que todos se callaran y volvieran a ocupar sus respectivos asientos.

El telón fue subiendo, y los espectadores ofrecieron su aplauso inicial.


Acto II

-"Quince largos años habían pasado desde entonces –seguía narrando Kakashi con aquella voz tan gallarda que hacía suspirar a decenas de mujeres, algunas casadas e incluso hasta a embarazadas-. Los reyes Shikamaru y Temari, padres de la princesa Sakura, se encontraban desolados por el largo tiempo sin poder estar sin su hija, así como temerosos de que la profecía del malvado Dark Knight Snake se cumpliera. Afortunadamente, la princesa se encontraba bien protegida por la comunidad mágica de los siete enanitos y por la barrera mágica que impedía que fuerzas oscuras pudiesen entrar –una larga pausa para recrear suspense-. Sin embargo, poco a poco, la malvada hechicera Shizune iba consiguiendo el poder para atravesar la barrera mágica y cumplir la petición de su amo Sasuke. Lo que la hechicera ignoraba, es que en otra parte, el príncipe Naruto había crecido, convirtiéndose en un joven fuerte y valeroso."

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-¡Ese es mi niño! –proclamó Kushina desde su asiento, orgullosa de su hijo.

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Así pues, el escenario se iluminó donde se veía a un Naruto adolescente, vestido con las ropas propias de un príncipe, naturalmente de color naranja, con espada en mano, enfrentándose a un hombre un poco más mayor que él, donde la suavidad del choque entre espadas, parecía indicar que aquello era un entrenamiento.

-¡Muy bien, Naruto! –le felicitaba su contrincante, mientras esquivaba a duras penas uno de sus ataques-. Vas progresando.

-Todo lo hago para proteger a Sakura-chan de ese teme de Sasuke, Iruka-sensei.

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Una frase tan bien dicha y tan sincera, que muchos se imaginaron que Naruto no había necesitado ensayarla demasiado.

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-Han pasado ya muchos años desde que no veis a vuestra prometida –deteniendo el movimiento de su espada para poder hablar sin problemas-. El rey Shikamaru se sentirá complacido de que a pesar del tiempo y la distancia, aún la seguís queriendo.

-¡Eso es porque estoy enamorado, Iruka-sensei! –afirmó con emoción.

-Y eso que solo la viste una vez –murmuró Iruka con una pequeña risa.

-Eso es porque no la conociste, mi fiel guardaespaldas. Pero Sakura-chan es hermosa, adorable, delicada, tierna…

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Y pesada, fue el pensamiento de algunos, recordando el acto anterior donde no paraba de fastidiar a Gaara.

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-Imagino que con el paso de los años, todas esas cualidades habrán crecido, como ella –agregaba Iruka.

-¡Sí! ¡Seguro que ahora estará más hermosa que nunca! –exclamando con embobamiento.

-Supongo que ahora que vos que sois lo suficiente fuerte para derrotar al malvado Dark Knight Snake, prescindiréis de la protección de los siete enanitos del bosque.

-Por eso le he pedido a mi padre que quiero casarme con ella mañana.

Iruka parpadeó varias veces ante aquella noticia.

-¿Habéis dicho… mañana?

Y un vasallo traía un caballo, donde en apariencia, parecía ser uno de los dibujos creados por Sai y que habían pasado del papel a tomar forma.

-Así es –dándole la espada a aquel vasallo y montando sobre el caballo blanco de extrañas rayas negras-. Mi padre me dijo que ya tengo edad para casarme y heredar el reino, y yo no puedo esperar más a estar de nuevo con Sakura-chan –dichas esas palabras, cabalgó hacia uno de los lados del escenario, como si se perdiera en la distancia.

-Vaya, pues sí que está enamorado –murmuró para sí mismo impresionado.

-¿Iruka-san? –apareciendo por allí una bella damisela, donde los ropajes azulados encajaban bien en su esbelta figura, y el corsé dejaba entrever una delantera que embobaba a algún pervertido del público. Su pose elegante, aunque de cara tímida, indicaba que se trataba de una persona muy importante en el reino- ¿Y Naruto-kun? ¿No estaba contigo? –preguntó tan bajito, que algunos tuvieron que afinar su oído para escucharla.

-Su hermano ha ido en búsqueda de la princesa Sakura, princesa Hinata.

-Entiendo –comentó la joven con tristeza.

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-Oye, Hana, ¿Hinata no hacía de hija de Neji y de Tenten? –preguntó Tsume, madre de Kiba, en bajo.

-Así es –contestó la joven, mientras le daba una golosina a uno de los tres perros, y así tenerlos callados y no ladrando.

-Pues la reacción de Hinata, parecía sentir algo por Naruto.

-Según Kiba, dice que Hinata está enamorada de Naruto, pero que él no se entera.

-Pero estamos hablando de la obra. Hinata es la hermana de Naruto y Hinata ha expresado sentir algo más que hermandad por Naruto –insistía Tsume con su voz baja, aunque deseosa de gritar por la confusión que no daba entendido-. ¿No me digas que van a meter incesto? ¡Qué hay niños delante!

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-¡Hinata! –fue la llamada de la reina Tenten acercándose- ¿Qué haces aquí?

-Solo buscaba a Naruto-kun, madre –contestó sumisa ante sus palabras secas.

-Tu hermano tiene unos deberes que cumplir, y tú tienes los propios. ¿Acaso has olvidado las condiciones de tu padre como princesa que eres? –inquirió de manera más fría.

-No, madre –agachando la cabeza y retirándose con la reina madre.

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Hanabi desde su asiento, movió los labios en un gesto de que su hermana no se libraba del mal familiar, incluso en una obra teatral.

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Hubo un cambio de escena, donde gracias a los efectos especiales de Orochimaru, se veía a Naruto cabalgando por el bosque adelante.

-¡Vamos! ¡Apresúrate! ¡Tengo ganas de volver a ver a Sakura-chan! –decía emocionado.

Un nuevo cambio de escena, y los efectos especiales de Orochimaru se hicieron más mágicos, donde de ver a Naruto cabalgando por el bosque, pasó a ser vista esa escena en una gran bola de cristal. Aquella gran bola era algo que los subordinados de Sasuke, observaban con risas maliciosas, mientras que Sasuke, desde su trono lo observaba con una mirada inexpresiva.

-¡Qué ingenuo! ¡La sorpresa que se va a llevar! ¿Verdad, Sasuke?

-… -Sasuke en respuesta a Suigetsu, solo dio un corto suspiro mientras apoyaba la mano sobre su mejilla, dándole un aire más cool y que provocó un grito entre las jóvenes, las casadas y embarazadas que habían estado embobadas, anteriormente, por Kakashi- ¿Qué hay con Shizune? ¿Todavía no ha sido capaz de entrar en la comunidad de esos enanos? –cuestionó con sequedad.

-Según el último comunicado, dice que ya ha encontrado la manera de entrar y de engañar a la princesa para traérosla ante vos –contestó Karin-. Aunque, le ha llevado quince años –agregó con burla-. Deberíais de haberos deshecho de ella, y ponerme a mí en su lugar.

-… -mirada curiosa de Sasuke sobre Karin, viendo cómo se había quitado las lentes y adoptado una pose seductora.

-Yo habría cumplido vuestra misión en menos tiempo. Además –acercándose lentamente-, ya sabéis que yo no necesito la recompensa sino otra cosa.

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Las caras de algunos eran de película, por cómo la obra tipo Disney se había convertido en una de libros de Jiraiya.

-¡Kya! ¡Tobi no quiere verlo! ¡Eso son cosas para mayores! ¡Tobi no quiere verlo! ¡Qué vergüenza! ¡Uy! –tapándose el único ojo visible.

-Pero, ¿querrás callar de una vez? –gritó Deidara de que se moviera de tal manera que le impedía ver la obra y la escena para mayores de dieciocho años.

Por suerte para algunos, Sasuke devolvió la película a tipo Disney.

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-¡Olvídalo! Ya sabes que no me interesas.

Eso hizo que Karin hiciera un puchero y su molestia era más real que fingida, así como las palabras de Sasuke.

-No me extraña que no le intereses –fue Suigetsu, quién hablaba-. Si ni siquiera sabes contar.

-¡¿De qué hablas?! ¡Sí que sé contar! –afirmó mientras se ponía las gafas, ajustándoselas.

-Antes has dicho que te llevaría menos que a Shizune, cuando en realidad te llevaría cien años atravesar la barrera mágica –insinuó con aires claros de burla y malicia.

-¡Maldito, Suigetsu! –sacudiéndole en toda la cabeza, deformándolo por completo.

Juugo, el tercer integrante, y el más sensato, solo los observaba con una gota en la cabeza, hasta que cuando Sasuke se levantó de su trono, fue de mayor prioridad.

-¿Vais a algún lado, Sasuke-sama?

-Si Naruto entra en escena, Shizune no podrá con él.

-¿Es que acaso vais a ayudarla? –preguntó Suigetsu, recuperando su forma, extrañado de que su amo fuera ayudar a un vasallo suyo.

-¡Claro que no! Solo voy a destrozar las fantasías de ese pequeño príncipe –contestando con una sonrisa sádica. Los espectadores tuvieron un escalofrío, recordando que Sasuke podría ser un tío atractivo, pero cuando se ponía en plan malvado, que lo soportara su hermano mayor.

Nuevamente hubo un cambio de escena, donde en esta ocasión se veía una pequeña cabaña en medio del bosque. Por la puerta, salía la adolescente Sakura seguida de Ino en versión enanita, ambas molestas.

-Te he dicho que no pienso fregar los platos. Soy una princesa.

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-He ahí la princesa hermosa, adorable, delicada y tierna de la que hablaba Naruto –murmuró alguien en el público con un tic en el ojo.

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-¡Arg! ¡Maldita sea, princesa! ¡Lleváis quince años viviendo como una señorita prepotente! ¡No hacéis otra cosa que mandar sobre quiénes os salvaron la vida! ¡Y aún por encima, os quejáis de la comida que preparamos!

-Lo repito, Ino: Soy una princesa, por lo que tengo derecho a daros órdenes. Y ni loca pienso comer gusanos rellenos de queso chédar.

Algunos en el público pusieron la cara verde, con solo imaginarse dicho plato tan asqueroso y repulsivo.

-¡¿Pues qué esperáis encontrar en medio del bosque?! ¡¿Fresas bañadas en chocolate?!

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-Bueno, bañadas en chocolate no, pero fresas… -objetó el Yondaime siendo realista.

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-¿Qué pasa, Ino? –cuestionó el enanito Kiba, llegando como el resto de los demás enanitos.

-¿Otra vez peleándoos con la princesa? –preguntó Sai con una sonrisa despreocupada.

-¡Es que no quiere fregar los platos!

-Es una princesa –justificó Lee, obteniendo una sonrisa en Sakura, al ver cómo estaban de parte de ella.

-¡Estoy harta! ¡No hacéis más que malcriarla, que no me extraña que se haya convertido en una princesa engreída y vanidosa! –y regresó al interior de la cabaña, tras dar un portazo.

-Se ha enfadado –habló Shino con su tono típico e inexpresivo.

-Habrá que hacer algo –dijo Chouji preocupado.

-Dejadla, ya se le pasará –comentó Kankuro, quién cargaba un enorme pescado-. Vamos, tenemos que hacer la cena.

-¿Es que nadie se va a quedar conmigo? –se quejó Sakura-. Ya veo cuánto me queréis. ¡Ahí os quedáis! –marchándose ofendida.

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-Va a ser odiada por todos, por ese carácter tan caprichoso. Menos mal que cobrará bien por su actuación que sino… –comentaba Kakuzu.

-¡Joder, Kakuzu! ¿Es que solo sabes pensar en el dinero? –cuestionó Hidan hasta la coronilla de escuchar la palabra dinero de su boca.

-No, de vez en cuando pienso en invertir en bolsa.

-… -con un tic, así se le quedó mirando, así como Pein que no sabía si alucinar o aliviarse de que no solo pensara en dinero.

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-Hablaré con ella –proclamó el enanito Sai siguiéndola.

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-¿Por qué de los siete enanitos, tiene que ser precisamente Sai el que la siga? –no había podido evitar murmurar Itachi, siendo, al igual que su hermano pequeño, enemigo de aquel pintor sonrisita.

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Hubo un nuevo cambio de escena, aunque no muy distinto del anterior, donde se veía a Sakura sentada sobre el pasto artificial. Entre sus dedos tenía una pequeña flor rosa campestre que observaba con cierta pena.

La imagen de princesa egoísta y caprichosa se había desvanecido, para pasar a tener una cara triste, como si su vida fuese trágica.

-¿Princesa Sakura? –la llamó Sai.

Sakura sobresaltada, cambió inmediatamente su rostro.

-¡Ah! Ahora me hacéis compañía, ¿verdad? ¡Pues es muy tarde! ¡Ahora quiero estar sola!

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El cambio de imagen hizo que los espectadores más avispados, imaginaran que el personaje de Sakura fingiera su egoísmo frente a los siete enanitos y que en el fondo, el personaje de princesa sufría en solitario.

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-Princesa –sentándose a su lado, para mayor desagrado de Itachi y de Mikoto, que también era una anti de Sai-, ¿por qué provocáis el odio de Ino-chan y los demás?

Sakura se alteró, como si hubiera sido pillada in fraganti. Con gotas de nerviosismo y sin mirarle.

-¿Por qué sois unos imbéciles que no sabéis cuidarme como la princesa que soy?

-Comportamientos así, solo lo hacen las princesas que odian todo lo que ve y que no aceptan acariciar con sutileza una simple y pequeña flor, como vos hacéis.

Y Sakura parecía sentirse desarmada al haber sido descubierta.

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-Insisto, ¿por qué de todos los enanitos, Sai es el que descubre como es? –seguía Itachi receloso de ese acercamiento y del murmullo femenino, quiénes veían aquella escena como una tierna y adorable.

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-Princesa –continuaba Sai hablándole-, ¿por qué queréis que os odiemos?

Sakura suspiró y viendo que pusiera la excusa que pusiera, no iba a conseguir hacerlo desistir, decidió contarle la verdad.

-Porque si soy una princesa vanidosa y egoísta, el príncipe Naruto no querrá casarse conmigo.

-¿Qué queréis decir? –inquirió Sai confuso, como el resto de los espectadores.

-Que no me quiero casar con Naruto. No me gusta.

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Y nuevamente en el público, se imaginaron que aquella escena no tuvo que ser ensayada durante mucho tiempo, por lo tan sincera que sonaba.

-¡Un partido y una posición es lo que se pierde, esa desagradecida! –opinó Kushina molesta.

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-Bueno, por lo que sé, solo conocisteis al príncipe en una ocasión. Si estáis más tiempo juntos…

-¡Es inútil! Además… -tornándose roja como una chiquilla adorable- antes de conocer al príncipe Naruto… mi corazón ya había escogido a otro.

-¡¿Estáis enamorada de alguien que no es el príncipe Naruto?! ¡¿De quién se trata?!

-Es alguien que desconocéis –negando nerviosa y poco convincente.

-¿Princesa…?

-Qué no lo conocéis, en serio. Además, no creo que me case con él, es muy mayor para mí. Déjame sola, por favor.

Ante la insistencia de la princesa, Sai obedeció.

-Pronto hará fresco, no os quedéis aquí mucho tiempo –retirándose.

-Sai, por favor, no le digas a nadie de esto –le pidió.

-Como queráis –asintiendo y desapareció del lugar.

Una vez sola, el foco iluminó por completo a Sakura, para darle mayor importancia al monólogo que haría.

-Si los demás se enteran, no serán tan considerados como Sai y no pararán de insistir para que diga el nombre de la persona que amo –hablando consigo misma-. Pero es que no puedo decir que la persona es de Dark Knight Snake-kun.

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Murmullo general entre los espectadores de ver lo insólito. La princesa típica de los cuentos, enamorada del malo de turno.

Ahora entendían porque Naruto hacía de papel de príncipe prometido, en vez de Sasuke.

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-Sé que es muy malo y que pretende capturarme, pero… -mirando la flor, adoptando una mirada comprensiva- sus ojos… parecían reflejar rencor y soledad… como si ver a tanta gente feliz, le hiciera recordar algo que le doliese…

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Qué alguien le explicara al público, en qué momento Sasuke parecía estar así, porque recordaban perfectamente, que el chaval se había manifestado como un ser todopoderoso que se burlaba y se divertía de los demás.

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Dando un último suspiro, Sakura se levantó y se sacudió las hierbas que se encontraba sobre la parte de atrás de su vestido. Ahora le tocaba regresar a la cabaña, y fingir un falso comportamiento con el único fin de que esa fuera la impresión que tenían, y así desilusionar al príncipe Naruto.

-¡Auxilio! ¡Socorro! –escuchó de repente Sakura- ¡Qué alguien me ayude!

Siguiendo la voz que pedía ayuda, Sakura se encontró con una anciana al borde de caer por un barranco. Sin perder ni un segundo, Sakura tiró de ella.

Una vez salvada la anciana, ambas respiraron fuertemente por lo tan cerca que había estado la terrible tragedia.

-¿Se encuentra bien? –preguntó la princesa.

-Sí, muchas gracias, niña. Me has salvado la vida –decía la benevolente anciana.

La joven le ofreció una dulce sonrisa y se levantó.

-Para la próxima tenga cuidado por dónde camina –le sugirió.

-¡Un momento! Me has salvado la vida –repitiendo-, lo justo es que te recompense por ello.

-No es necesario, señora.

-Insisto, niña. No me sentiría bien, si no te doy algo por lo que has hecho por mí.

Y antes de que Sakura volviera a negar, aquella anciana hurgó algo en el cesto que traía consigo hasta sacar una manzana roja y jugosa.

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-Tobi tiene hambre –declaró el enmascarado tras haberse comido todas las palomitas y chucherías que Konan le había comprado. Pero había sido ver aquella manzana tan roja y tan deliciosa, que su boca se había hecho agua.

-¡Maldita sea, Tobi! ¡Cómete el brazo y cállate! –le dijo Deidara fastidiado, de que aquel estúpido volviera a darle la lata.

-Quiero una manzana, pero que no esté envenenada. Esa fijo que lo está.

-¿Y por qué está envenenada? –preguntó Hidan, el cual nunca había visto ni leído ningún cuento popular en toda su vida.

-Porque esa escena está basada en Blancanieves y los siete enanitos. Esa anciana lo que pretende realmente, es engañar a Sakura para que coma la manzana que está envenenada. Entonces, caerá en un profundo sueño, donde solo será despertada con el primer beso de su amor verdadero, es decir del príncipe. O por lo menos fue así en el cuento –explicó Pein ante el alucine de sus colegas akatsukis de lo tan puesto que estaba en cuentos-. Es que junto a La bella y la bestia, era mi cuento favorito –justificándose.

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-Toma, niña. En agradecimiento, te regalo esta manzana tan especial.

-¿Manzana especial? –cogiéndola, manifestando su ingenuidad- ¿En qué es distinta de las demás? –mirándola fijamente, donde no le encontraba diferencia alguna.

-Es como una lámpara de deseos. A cada mordisco se te concederá un deseo, sea el que sea. Menos el resucitar a las personas.

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Algunos espectadores soltaron una mueca graciosa, por el cambio simbólico y exagerado que habían hecho de la lámpara de Aladdín.

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-¿En serio concede cualquier deseo? –preguntó Sakura con un entusiasmo, donde algunos en el público se imaginaban qué querría pedir.

-Así es. Piensa profundamente en aquello que más desees, y la masticas.

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-¡Hay que ser burra para creerse eso! –dijo Konohamaru-. Yo no habría caído en esa mentira tan tonta.

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Sakura, obedeciendo cada una de las indicaciones, cerró los ojos y pensó en algo. Después, con ganas e ilusión, le dio un mordisco a la manzana.

De cara al público, vieron como una pérfida sonrisa cruzó por aquella anciana.

Lo siguiente que sucedió, fue que la manzana cayó como peso muerto, seguido del cuerpo de Sakura.

-¡Ju! ¡Ju! ¡Ju! –decía en bajo, donde fue incrementando el volumen de su risa maliciosa, asustando a más de un niño- ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Estúpida princesa! ¡Has caído en mi trampa! –la imagen de anciana decrépita pero benevolente desapareció, para dar paso a la hechicera Shizune aparecida en el primer acto y servidora de Sasuke-. Ahora la recompensa será mía –dijo con aire avaricioso.

Shizune cargó a la princesa al igual que si fuera un saco de patatas. Se dio la vuelta y para su sorpresa se encontró con los siete enanitos.

-¡Princesa! –murmuró Ino con preocupación, viéndola más que dormida.

-¡Suelta a la princesa, ahora mismo! –amenazó Lee.

-¿Creéis que vosotros, seres inferiores, podréis conmigo? –inquirió Shizune.

Y ahí más que nunca, se vieron los efectos especiales de Orochimaru, donde un combate de magia se desencadenó entre los siete enanitos y Shizune.

A pesar de que los enanitos tenían la ventaja del número y hasta conseguido liberar a la princesa de las garras de la malvada hechicera, en fuerza, ambos bandos estaban igualados.

-¡Princesa! ¡Princesa! –lloraba Ino, ante el cuerpo inerte y que parecía estar sin vida. Puede que la odiase, pero en el fondo, la quería.

-¡Maldita! ¡Pagarás caro lo que le has hecho a la princesa! –decía Kiba enfurecido.

-¡Todos a la vez! ¡Lancemos nuestro Kame Hame Ha! –gritó Kankuro.

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-Esa técnica, ¿de qué me suena? –murmuraba Fugaku a su hijo.

-Pertenece a la serie Dragon Ball, padre –contestó Itachi.

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-¡Malditos! ¡Ahora, veréis! ¡Catapulta infernal!

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-Aunque esa, no me suena de nada –decía Itachi ahora confuso.

-Esa pertenece a una serie llamada Oliver y Benji. La echaban cuando era niño –confirmó ahora el Uchiha.

-Es verdad –corroboró Minato-. De hecho, la realizaban los hermanos gemelos eses. Ahora no recuerdo su nombre.

-¡¿Queréis callar, frikis del manga?! –corearon Mikoto y Kushina molestas.

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-¡Kame Hame Ha! –gritaron los enanitos al unísono.

-¡Maldición! –y recibió de lleno el impacto.

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El escenario se iluminó de tal manera, que algunos tuvieron que taparse los ojos para no quedar ciegos. Los Uchihas activaron su sharingan para evitar ese mal y los Hyuuga activaron su Byakugan para intentar ver mejor. Mientras que Pein, quién tenía su Rinnengan, tuvo que ponerse unas gafas de sol, para que sus ojos no resultaran dañados.

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Cuando la clara luz se fue desvaneciendo, todos volvieron a centrarse en el escenario: Shizune estaba tirada en el suelo y los enanitos respirando repetidas veces por el esfuerzo realizado.

-Lo hemos conseguido –dijo Chouji.

-¡La princesa! –se acordó Sai.

El pelinegro, seguido de los pequeños hombrecitos, se acercó a la princesa, quién estaba en el regazo de Ino. La rubia lloraba desconsolada. Miró a los seis enanitos varones, expresando la muerte de la princesa y el lamento que ella tenía en consecuencia.

De los ojos de algunos de ellos, comenzaron a surgir lágrimas, otros apartaron la mirada para que no les vieran llorar.

En medio de aquel lamento, ninguno de ellos vio como una de las extremidades de Shizune se había movido.

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-¡Puff! Tanto teatro para que ahora les ataque –objetó Onoki desilusionado por tan mala escena.

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Otro movimiento que provocó un sonoro ruido y que alertó a todos los enanitos.

-¡No iré sola al infierno!

Y con los enanitos desprevenidos, la malvada hechicera les atacó.

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Cuando los niños, espectadores, creían que todo estaría perdido y que el mal se daría, por primera vez, con el triunfo, la aparición inesperada de Uzumaki Naruto, salvó el día.

Ahí había aparecido, con su espada, su capa principesca, sus ropajes de colores vivos, su mirada valerosa y su sonrisa calmada, donde muchas personas en el público, no pudieron evitar loarle como si fuera un héroe que había salvado Konoha del ataque de los malos de turno, en vez de un personaje de una obra de teatro.

Con su gran y resplandeciente espada, Naruto partió en dos a la malvada hechicera. Los niños y Tobi se alegraron y aplaudieron felices. Los mayores, por su parte, veían aquella escena nada apropiada para menores de trece años.

Después de haber sido partida en dos, la hechicera se hizo humo y se desvaneció como por magia.

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-¿Príncipe Naruto? ¿Qué hacéis aquí? –preguntó Kiba extrañado de su presencia.

-Tenía ganas de ver a mi amada prometida y como ya tengo el derecho a casarme –sus ojos azules se posaron en la joven que se encontraba en los regazos de Ino-. Y veo que he llegado justo a tiempo.

-¿Justo a tiempo? –repitió la rubia incrédula con los ojos vidriosos-. ¡La princesa ha muerto!

Naruto enfundó su espada, y pasando por el lado de los enanitos, se acercó hasta la princesa. Tomó una de sus manos, donde estaba tan fría como el hielo. Con la otra, apartó con delicadeza uno de los mechones rosa que caía de su frente.

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Algunos Uchihas, como Mikoto e Itachi, vieron aquella escena con malos ojos, sin gustarles nada de nada.

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-La princesa no está muerta, solo está sumida en un sueño eterno.

Los enanitos se acercaron al príncipe. Para Ino, aquellas palabras parecían significar la luz de la esperanza.

-¿Eso quiere decir que la princesa tiene salvación?

-Claro. Con el beso del amor verdadero.

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Murmullo general por todos los espectadores, acompañada de una atenta fijación por ver una escena de beso entre Naruto Uzumaki y Sakura Haruno.

Aunque fuera en una obra, aquel acto significaba un notición en las portadas de todas las revistas de prensa rosa, donde ya se imaginaban los títulos de portada.

"El beso de un amor verdadero"

"El Uchiha pierde a la chica en una obra"

"El nacimiento de un nuevo amor"

"Celos y traiciones"

"El equipo 7 se desmorona"

Habían tantos que era imposible ponerlos todos en portada.

Decenas de fotógrafos, así como algún fan que le gustaba más a Sakura con Naruto que con Sasuke, prepararon sus cámaras para conseguir la tan exclusiva y hacer merchadising para uso propio y venderlo.

Los Uchihas por su parte, estaban deseosos de aplicar Mangekyou Sharingan sobre el hijo del Yondaime.

¿Y Sasuke?

¿En serio iba a permitir que aquel rubio besara a su chica?

La alteración creció cuando Naruto estaba en posición, encima de ella, con sus ojos cerrados.

Veinte centímetros para que los labios masculinos tocasen los femeninos.

Quince centímetros…

Diez centímetros…

Cinco centímetros…

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Plumas de cuervo invadieron el lugar, alertando a los enanitos y a Naruto donde se había detenido, para fastidio de algunos deseosos de que se realizara el tan esperado beso.

Las plumas se aglomeraron en un montón dando forma de un feroz remolino.

Naruto y los enanitos tuvieron que agarrarse a algo y a cerrar sus ojos para que el viento de plumas no les hicieran volar por los aires.

Cuando el huracán hubo cesado, Naruto comprobó que la princesa Sakura no se encontraba donde estaba.

-¡¿SAKURA-CHAN?! –buscándola alarmado.

-A… Ella… está… -decía Ino entre balbuceos mirando hacia alguna parte del cielo.

Y al igual que Uzumaki Naruto que había aparecido como héroe, Uchiha Sasuke había aparecido para alivio de sus compatriotas, evitando aquel suceso tan horrorífico.

Volando, con sus alas de cuervo a la espalda, Sasuke cargaba en un solo brazo de mala manera el cuerpo de Sakura.

-¡SASUKE! –sacando su espada- ¡DEVUÉLVEME A SAKURA-CHAN AHORA MISMO!

-¿Crees tú, pedazo de usuratonkachi, que puedes conmigo? –inquirió mordaz.

-¡MALDITO CABRÓN! –su espada comenzó a brillar y blandiéndola, lanzó un haz de luz.

Sasuke, sin hacer el amago de esquivarlo, temerario, siguió manteniéndose en el lugar. Amplió su sonrisa y moviendo su capa aún lado, como si estuviera hecha de acero, bloqueó el ataque, anulándolo al instante.

-¡¿Cómo?!

-Aunque hayas madurado en poder, todavía sigues siendo un príncipe novato y débil. Ahora tu prometida será mía, mía para convertirla en rata –riéndose a carcajadas.

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Pestañeo en algunos espectadores, donde se preguntaban, si Sasuke iba a hacer aquello realmente.

Porque entonces, ¿cómo se daría el romance prohibido entre un ser malvado y la princesa? Era lo previsto tras ver y escuchar los dos actos.

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-¡MALDITO! ¡Si le haces algo a Sakura-chan, te mataré! ¡Juro que te mataré!

-Primero, intenta rescatarla –retándole, para volver a crear un tornado de plumas de cuervo y desaparecer misteriosamente del lugar, con su carcajada de fondo, provocando escalofríos en algunos.

Las luces se apagaron y Kakashi volvió a narrar.

-"Tras haber perdido a la princesa a manos de su peor enemigo, el príncipe se perjuró en rescatarla como fuera. Regresó a su palacio, acompañado de los enanitos, donde no tardó en contarle todo a su padre. El rey no tardó en pedir ayuda a tres seres mágicos que ayudarían a su hijo a hacerlo más fuerte y para que adquiriera dones mágicos, los necesarios para combatir contra Sasuke. Por otro lado, Dark Knight Snake había llevado a la princesa a su castillo con intenciones que nadie se hubiera imaginado. Ni siquiera sus propios aliados."

Y el telón rojo volvió a caer, dando por finalizado el segundo acto.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora:

Otro nuevo acto añadido a la historia, donde parece más una parodia de Blancanieves que otra cosa, ¿no?

No sé vosotros, pero yo me lo paso pipa escribiendo este fic, tanto por el hecho de cómo se desarrolla la trama, como con los comentarios adicionales que hacen los espectadores que ven la obra.

Y si esperabais que Naruto besara a Sakura estabais completamente equivocados. Ya he pasado por el trauma de escribir una escena traumante, que escribirla de nuevo en tan poco tiempo, me cambiaría para el otro bando.

Ahora Sakura está en poder de Sasuke, así que en el siguiente acto, veremos lo que pretende el Uchiha con ella en la obra.

Pues lo de siempre, espero que os haya gustado, que me regaléis un review (hoy es mi cumple y razón por la que hay tantas actualizaciones), que es un bonito regalo (aunque también admito dibujos/fics de mis tres parejas XD) y nos vemos hasta finales de septiembre (razón, exámenes de selectividad).

'Atori'