– Lestrade ya a venir yo te voy a sacar y los dos…

– Yo no tengo… No tengo fuerzas ya… Sherlock…

– No John… No me hagas esto…

Entonces unos pasos se escuchaban y se despego de la pared, el lo sabía, sabía que ella había puesto a John en una habitación invisible para que jamás lo encontrara, le tenía celos. Y necesitaba gastar tiempo, en lo que llegaba Lestrade. Necesitaba tiempo para pensar, en capturarla, y llevarse a los dos sanos y salvos.

–¿Ya decidiste que puerta?

–No.

–Que aburrido… –Le entregaba una taza de té y lo invitaba a sentarse en la sala de estar, se veía tranquilo, pero siguió observando, todas las ventanas estaba sellada sy en ninguna se podía ver hacía afuera.

– ¿Dime, Porqué yo? – Le dio un sorbo a su té.

– ¿Por qué no? – Se rió y lo imitó.

– En serio, Alice.

– No existe una explicación lógica, mi querido Sherlock. Solo te amo, y no es justo que ese estúpido Ex militar arruine nuestra relación.

– Dijiste ¿"Nuestra Relación"?

– Si, o a caso lo olvidaste?

– Que yo recuerde, querida. No teníamos relación alguna…– La miro con desprecio y esta solo alzo una ceja, enfurecida.

– ¿Y el beso que nos dimos no significo nada?

– Te corrijo, que me diste. Yo jamás correspondí. – Dejó el Té. Comenzaba a sentirse adormilado, Maldita sea, Lo habían drogado… Texteó lo más rápido posible a Lestrade.

– No… No Sherlock, No me digas esas cosas… Me hieres.

– No es mi culpa. Tú lo malinterpretaste. Ahora, llévame hasta mi novio y mi hija, no tengo tiempo para esto…

– Nuestra hija.. – Sonrió ella sin escucharlo

– Por ultima vez, maldita sea. No es tú hija… – Sus ojos comenzaban a fallarle, pero lo ocultó, Tenía miedo, y Lestrade aún no aparecía. Maldito Lestrade…

– Claro que lo es… Ella puede pasar como mi hija… – Se acercó a él y le tomo de las manos, hincándose frente a él, este solo alzaba una ceja. – Solo tenemos que desaparecer a John..

– Estas loca! – Se soltó y se levantó del sofá donde estaba, tratando de caminar pero el equilibrio ahora le fallaba, por lo que se recargo en la pared.

– Por ti!, jamás lo entendiste!

– ¿Por qué niños?

– Porque todos me recordaban a ti, no era justo. No merecían parecerse a ti, y me los imagine con John cuando fueran mayores, y eso me hizo odiarlos mas… – Decía con un todo de locura e incoherencia en su voz, mientras miraba un punto especifico en el piso. – Es tú última oportunidad Sherlock, Acepta casarte conmigo…– Volvió a mirarlo y sonrió de una manera psicópata.

– Y por última vez, te digo que no…

– Bien, que lástima, entonces todos tendremos que morir aquí. – Y de la nada, saco un encendedor, corriendo hacía un mechero que se encontraba en el suelo y lo encendió. Sherlock sintiéndose sumamente desesperado intento caminar, pero sus piernas no reaccionaban.

– L-Loca! – La otra se le había acercado y la aventaba, esta por la fuerza, se golpeaba en la cabeza quedando inconsciente cerca de la pared. – Maldita sea.. John, John…

Corría por el pasillo hasta llegar a la habitación, el humo comenzaba a expandirse y el calor a abrazar la parte de donde estaban. Las sirenas comenzaban a escucharse y también muchas patrullas. Se alegró por un momento. Con la poca fuerza que tenía, intentaba una y otra vez abrir la puerta, del otro lado John se sentía horrorizado. El humo comenzaba a entrar por la rendija por debajo de la puerta, se levantó rápidamente y se coloco frene a la puerta, tratando de abrir. Pero era inútil.

–Sherlock! Sherlock! Ve por Dorian!

–No te dejaré! No lo haré!

–Sherlock, Dios mío, es tu hija, por favor… No importa, yo trataré de Salir. Ve por ella por favor!.

–Pero John…

–Solo hazlo ¡Maldita sea! –Sherlock no supo que hacer y de una patada tiró la puerta, allí se encontraba su pequeña, levantada en la cuna, esperanzada a que alguien viniera por ella, y con sus pequeños ojos azules, miraba como su padre la iba a rescatar, La abrazó como jamás, y le dio un beso. Entonces escuchó como derrumbaban la puerta de enfrente y corrió hasta Lestrade.

–John! Salven John!

–Sherlock! Sal de aqui!

–Sálvalo Lest…– Entonces se desmayó, por suerte, un policía alcanzó a tomar a la bebé y otro ayudó a Sherlock a Salir.


El tenía los ojos cerrados y una impotencia de no poder abrir los ojos, su cuerpo tampoco servía de mucho. Su cuerpo no quería reaccionar, y el fuego que se escuchaba le hacía sentirse todavía peor, quería moverse. Lo intentaba, solo escuchaba a su pequeña a su lado, con paramédicos. Y entonces escuchó ruidos. La casa se derrumbaba. Gritos alrededor, y jamás escucho a Lestrade traer a John….

Sus ojos comenzaron a abrir, su respiración le dolía, todo el tiempo, toda la noche que se la pasó inconsciente soñó con cosas terribles, a John que se despedía de él… A él cuidando a su pequeña, contándole historias maravillosas de lo genial que había sido John. Se sentía horrible, el sentimiento que jamás quiso que existiera. Ya lo estaba destrozando…

Entonces una silueta le llamó la atención, junto a él se encontraba alguien recostado… Y su corazón comenzó a llenarse… Era John, estaba bastante lastimado, y rasguñado. Muy flaco y pálido… Pero aún así, estaba con él. Cuidando de quien debió cuidarlo a él.

– J-John… – Susurró con dolor, su garganta le dolía por el humo que había inhalado.

– S-Sherlock! Por el amor de dios! Gracias.. Gracias! – Se abalanzaba sobre de él, y el otro dejo salir un suspiro de dolor, a lo que el otro se retiro de inmediato, pero el pelinegro lo atrajo de nuevo. – Sherlock….

– John… ¿Y Dorian?

– Está en observación… ¿Cómo te encuentras?

– B-Bien…

– Estabas inconsciente, desde hace dos días… Intentaron llevarme a examinar… pero no quería dejarte…

– John… ¿Cómo saliste?

– Lestrade se llevó a la mujer, cuando comenzó a despertar, ella tenía una llave… Bueno en realidad varias, y una era la que estaba en mi habitación, Lestrade me salvo… Yo no recuerdo mucho, también me desmaye, pero llegando al hospital, recobré la conciencia y te busqué y…– Su voz comenzó a entrecortarse y Sherlock se sorprendió y comenzó a besarlo. – Me dijeron que por inhalar tanto humo y la droga que te pusieron, podías no despertar… tuve miedo…

– ¿Y dejarte?... ¿A ti y a mi hija?, ¿Después de que ya vivimos más de 5 años? – Se reía. – Te amo… John Watson…

– Sherlock… Y yo a ti..


Después de eso, pasaron algunos años, La pequeña ya había cumplido 10, y por alguna razón era igual o más deductiva que Sherlock, la llevaban a los casos, tenía la sensibilidad de su padre por ver los cadáveres. Nula.

– ¿Papá?

– Si, ¿Dorian? – Decía Sherlock mientras sacaba su lupa inspeccionando.

– Porque tú y papi John no se han casado?

– ¿Qué?

– Si, todas las parejas lo hacen no?

– Dorian…– Decía del otro lado John, mientras anotaba unas cosas.

– Es lo normal.. Además cuando yo me case…– Ambos volteaban a verla con signo de desaprobación. – En un futuro lejano.. Caray…

– Tú papá y yo nos amamos pequeña…– Le estiro la mano John a su hermosa niña y este la tomaba para abrazarlo – Y no necesitamos casarnos…

– Pero quiero usar un bonito vestido, no quiero vestir como Papá…– Le susurraba.

– Jajaja, ¿Sherlock?

– Bien, bien…– Miraba a su pequeña con algo de enojo y se sonrojaba para acercarse a John…– En realidad ya lo estaba pensando, pero… Dorian es tan, habladora como tú. Que arruinó la sorpresa…– Sacaba una pequeña cajita negra, ty el rubio se sonrojaba– ¿Quieres… Casarte conmigo?

– Sherlock!...

– Ay papá! Esté no es un buen lugar para pedir matrimonio… Pero ya que estamos en eso… ¿Puedo tener un hermanito? – Sonreía con picardía y ambos padres se sonrojaban a montón

– Dorian! – Gritaban ambos al unisonó, y la risa de la joven resonaba en todo el lugar

Era el 29 de Enero. Y Un Sherlock estaba esperando en el altar, Entonces una pequeña niña de risos entraba con un especialmente hermoso vestido que había puesto a hacer a tío Mycroft, quien la consentía a montón. El lugar donde habían elegido la boda, era al aire libre, en un hermoso jardín en los campos de la mansión Holmes. Era un hermoso día de invierno, aún. Y los copos pequeños que caían adornaban el ambiente, con un tema romántico y feliz. Entonces la música nupcial comenzó a sonar… Y John Watson con un pequeño y hermoso ramo de flores, comenzó a dar pasos hacia su prometido. Se sentía tremendamente tonto, pero feliz. Caminaba erguido y firme, pues es militar y la costumbres no se quitan. Llego hasta Sherlock y comenzó la ceremonia.

Y así, por fín de ese día. Eran la familia Holmes-Watson.

Fin.


Les agradezco por seguir esta historia hasta el fin... ¿Quien diría que tendría este final xD?

Espero que leean mis otros fics y les guste igual :D

Pd: Tengo tuiter ahí por hay me siguen XDDDD FriiMrsHolmesW

:) Gracias de todo corazón por sus Revews en serio! me hacen muy feliz.