Siento mucho la tardanza, recientemente mi inspiración se fue de vacaciones y recién se digno a regresar además de mi también reciente trauma por los Juegos del Hambre, tuve que leerme la trilogía e ir al cine para poder estar en paz conmigo misma. Aún así espero disfruten del capítulo.


Capítulo VI.

Han pasado cerca de dos semanas desde tu llegada a la casa de Fang y Vanille. Te has divertido a lo largo de ese tiempo sin embargo las pesadillas se hacen presentes día a día y no importa cuántos esfuerzos hagas no puedes recordar. No has podido desenredar la maraña de recuerdos que te persiguen noche a noche impidiéndote dormir tranquilamente.

A veces cuando observas un objeto, alguna escena quieres recordar pues sientes que hay algo relacionado a eso pero te mantienes en la misma nube, en la misma bruma que te impide averiguar algo más sobre tu vida. Ya no sabes si es de forma inconsciente o lo haces porque no quieres saber, no sabes si tanto le temes al pasado que quieres dejarlo ahí.

Es verdad que los recuerdos te atormentan continuamente pero aún así sigues encontrándole sentido a tu vida, no quieres vivir por siempre bajo esa espesa capa de olvido, por primera vez en esas dos semanas tienes el valor de querer descubrir quién eres sin importar lo cruel que pueda resultar la verdad. Tienes una pequeña escena del pasado, estás segura de ello sin embargo necesitas algo más, necesitas recordar el por qué de tus acciones despiadadas. En este momento no puedes verte en el cuerpo de esa mujer, no puedes verte como Lightning matando a un hombre indefenso.

Incluso en estos quince días has sentido más de una vez que tu nombre no te pertenece, incluso en este mismo instante sientes que Lightning no es tu verdadero nombre. Comprendes que un relámpago no puede proteger sólo destruye, esa imagen, ese recuerdo te lo confirma cada vez que lo llevas a la mente sin embargo Vanille te hace saber cada que puede cuán agradecida está ya que salvaste su vida. Salvaste también la vida de una pequeña niña cuyo rostro sigue oculto.

Has comprendido que no eres como esa persona que vive en tus recuerdos, eres alguien completamente diferente. Tienes emociones como podría tenerlas cualquiera pero aquella persona llamada Lightning no es más que una máquina para asesinar, una simple arma, un simple objeto como el que antes se mantenía resguardado en el estuche negro.

Estás en el sillón con las piernas pegadas al pecho, la barbilla recargada en tus rodillas mientras inspeccionas nuevamente la tarjeta de crédito intentando recordar el código que te dará acceso al contenido. Hay momentos en los que te sumes en tus propios pensamientos hasta que algo o alguien te saca de tu propio mundo sin embargo cuando escuchas la puerta abrirse no sales sino que regresas en el tiempo a uno de los momentos que marcaron tu vida.

Flash Back.

Vas caminando alegremente por la calle tomando la mano de tu madre al igual que la de tu hermana pequeña. Proteges a la pequeña Serah como lo has hecho desde un principio, es muy pequeña pues apenas tiene cinco años, quizá tú tampoco eres demasiado grande pero al menos te crees lo suficientemente fuerte para protegerla de las cosas cotidianas con las que pudiese enfrentarse y hacerse daño. Tu madre te sonríe, le devuelves el gesto mientras entran en la gran casa en la que vives. Tienes una hermosa familia y día a día la felicidad que habita dentro de ti crece.

Al entrar escuchas a dos hombres conversando, uno de ellos es tu padre. Corres a abrazarlo mientras él le dirige una mirada a su esposa llena de terror. No lo comprendes en ese instante, no sabes lo que va a ocurrir, te concentras en el hecho de sentir los fuertes brazos de tu padre rodeándote. Su cálido abrazo es la mejor bienvenida que tienes luego de un largo día en la escuela. A pesar de que te esfuerzas no eres capaz de conseguir más amigos pero no te importa.

El extraño hombre se acerca cuando rompes el abrazo con tu progenitor, toma una de tus manos y te saluda. Sus ojos negros te producen miedo al igual que la enorme cicatriz que marca la mitad de su rostro. Parece un largo corte producido por una navaja. Te cuesta desviar la mirada de ese defecto incluso cuando saca un arma y la apunta directamente a tu sien. No comprendes del todo la situación por lo que no tienes miedo.

Escuchas a tu madre gritar sin embargo el hombre te toma por el cuello llevándote hacia la sala. Tu familia te sigue y pronto los cuatro están sentados en el sillón. Observas la desesperación en los rostros de tus padres, sabes que nada está bien e incluso la pequeña Serah comienza a llorar desconsoladamente sin que tu madre pueda evitarlo.

-Te advertí que no jugaras con nosotros Farron. – El hombre sonríe de medio lado, tiemblas ante su mirada penetrante que se fija nuevamente en ti. Quieres gritar pero de pronto el arma parece más real que nunca, entiendes que si te atreves a pedir auxilio tu familia sufrirá un horrible fin aunque claro no sabes que lo hará de todas formas.

-Por favor, déjalas ir. Esto es entre tú y yo. – El extraño ríe a carcajadas.

-¿Me está rogando comandante Farron? Lamento decirle que ya es demasiado tarde para eso, dejar que su familia viva es una gran ventaja. Tu vida no significa nada, quiero ver el sufrimiento en tu mirada antes de que fallezcas. Todo esto es tu culpa, tenías que dejarnos en paz pero tu orgullo te obligó a seguir adelante. Yo sólo estoy aquí para terminar lo que tú iniciaste. Mataste a tu familia en el momento en que decidiste perseguirme por todo Bodhum. – El hombre obliga a tu madre a pararse y entonces tomas a Serah. La acercas más a tu pecho, no importa lo que te suceda no dejarás que nadie le haga daño. – Las damas primero. – En un instante tu madre está arrodillada en el centro de la sala, las lágrimas se deslizan lentamente por sus mejillas y pronto también por las tuyas.

-Las amo. – Puedes leer esas palabras de sus labios antes de que un disparo surque el aire. Se escucha apenas como un soplo de viento cruzando el silencio pero es la muerte que viaja rápidamente hasta destruirte.

Tu padre intenta acercarse pero un nuevo tiro acaba con su vida. Quieres gritar, lo intentas pero el dolor se ha quedado en tu garganta ahogando todo atisbo de voz. Ves como la alfombra se mancha de sangre, se tiñe de un intenso color carmesí. No te percatas de que aquel hombre extraño ya está frente a ti, intenta arrebatarte a tu hermana pequeña pero te aferras a ella con tanta intensidad que para arrancarla de tus brazos necesita golpearte con la culata del arma.

Te empuja y quedas detrás del sillón, apenas puedes ver la escena, todo parece transcurrir en un silencio aterrador. Apenas puedes escuchar los suaves sollozos de tu hermana hasta que de un momento a otro el silencio regresa dejándote saber que ya nada queda de tu familia. La oscuridad te envuelve, te asecha, te ahoga como una serpiente enroscándose en tu cuello hasta el punto de robarte el aliento, la vida. Las lágrimas salen incontenibles, una tras otra pues es el único modo en el que puedes liberar tu dolor, tu frustración, tu impotencia.

Te mueves lentamente, te escondes en las sombras de una esquina intentando escapar a tu cruel destino. Él sabe que estás ahí, entiende que no ha terminado el trabajo por completo pero simplemente parece ignorarte por unos instantes. Lentamente toma el cuerpo de tu hermana y lo saca de la casa, poco después dos hombres fornidos hacen lo mismo con tus padres en un vano intento de limpiar la escena del crimen. Tienes la opción de huir sin embargo el miedo te ha hecho presa a tal grado que ni siquiera tienes voluntad para moverte. Respirar por necesidad y no porque quieras hacerlo, en ese momento no le temes a la muerte ya que sería la opción indicada para dejar de sufrir.

Lamentablemente sabes dentro de ti por qué te dejaron con vida, sufrirás el precio de lo que hizo tu padre incluso si no sabes lo que fue. Temes enfrentarte a ese infierno sola, temes olvidarlos en algún momento cuando los años sigan su curso y seas sometida a incontables sesiones de tortura hasta que olvides incluso quién eres en ese momento.

Aquellos hombres no saquearon tu casa pero te robaron una familia, la felicidad, quizá la identidad y lo más importante es que con sólo siete años presenciaste la muerte de todos a los que amabas perdiendo así la inocencia.

Fin Flash Back.

Estás temblando cuando el recuerdo finaliza, la tarjeta cae de tus manos con un débil sonido. Vanille se acerca a ti, su rostro muestra una enorme preocupación pero no lo notas pues sigues sumida en la oscuridad de tu pasado. La pelirroja se acerca lentamente, mueve una mano frente a ti en un intento de atraer tu atención y lo logra.

No te detienes a pensar en tus actos cuando observas sus verdes orbes, no le temes en ese instante, la necesitas en un sentido que jamás aceptarías de ser cualquier otro momento pero estás ahí, en medio de la sala con un inmenso temor y necesitas de alguien que te haga sentir segura. No importa quién pero necesitas que alguien te brinde una de las protecciones más débiles físicamente pero enormes cuando al espíritu se refiere. No lo piensas, actúas impulsivamente abrazando a la pelirroja quién un poco sorprendida corresponde el gesto.

Para tu sorpresa y la sorpresa de ambas mujeres empiezas a llorar. No es como aquella vez en el hospital donde las lágrimas salieron de forma inconsciente antes de que despertaras gritando el nombre de tu hermana. Esta vez tienes completo control de tus facultados, estás en la realidad y las lágrimas van acompañadas de sonoros sollozos desesperados pues ahora comprendes que jamás podrás recuperar esa parte de tu vida incluso aunque recuperes la memoria en su totalidad. ¿Por qué debes seguir viviendo cuándo ya no tienes un motivo para hacerlo?


utau-mizuki: Siento lo de la poca información T_T pero todo debe llevar un tiempo. Sobre tus hipótesis son bastante buenas pero ya veremos si son verdaderas. Lo único que puedo adelantarte con respecto a eso es que si bien el cabello de Vanille le recuerda al fuego eso no influye en el temor que le causa aunque parezca irónico debido a que en sus anteriores "recuerdos" el fuego era un elemento que aparece continuamente pero ya explicaré a que se refiere todo eso, las causas de todo pero como dije anteriormente todo a su tiempo. ^^

No te enojes con la página, sé que a veces está un poco loca pero supuse lo de los capítulos. No te preocupes ^^ bueno eso de recordar a Serah... digamos que es sólo una suposición de como se vería, quizá con la nueva información obtenida de su pasado pueda quitarse el polvo de una parte de su vida. Una parte sumamente dolorosa que será el pie para descubrir lo que la convirtió en ese ser cruel y despiadado. Espero te haya gustado la actualización y gracias por ser sumamente paciente en esperar mi tardada continuación. ^^

The Brightness of An Angel: Realmente no sé cómo contestar a tu comentario. Me dejó un poco confundida y quizá con una sensación que no puedo (o no quiero) explicar. Bueno, si es verdad que no volverás a comentar entonces es mejor que aproveche esta oportunidad de responderte por última vez.

¿Qué puedo decirte? No sé muy bien cómo empezar pero creo que lo más adecuado sería con un enorme gracias. Ya lo he dicho anteriormente pero aquí volveré a repetirlo, tú fuiste la persona que me apoyó en mis inicios en Final Fantasy. Me impulsaste a seguir adelante incluso si no te diste cuenta, por eso sigo aquí en este instante escribiendo sobre las parejas que me gustan, y ahora escribo disfrutando un poco más cada palabra, cada letra.

Fueron tus comentarios los primeros en hacerme sonreír con sinceridad puesto que anteriormente había escrito una historia con bastante éxito en otro fandom y sin embargo me siento más feliz aquí porque disfruto más esta pareja. Yo nunca he pedido grandes críticas porque todos tenemos opiniones diferentes, lo que a muchos puede gustarles nosotros podemos odiarlo. Para mí todo comentario es perfecto, diferentes maneras de ver un mismo trabajo a veces para bien a veces para mal pero aún así significa que esa persona se tomó el tiempo para leerlo.

Así que nuevamente gracias por estar ahí siempre y te agradezco de antemano si es que seguirás leyendo aunque yo no pueda percatarme de ello. Me reí mucho con tus comentarios y espero algún día volver a saber de ti. Lo único que me queda por decir es que ha sido todo un placer conocerte aunque fueran sólo algunos intercambios de palabras a través de esta red. Espero que siempre te encuentres bien, hermosa. Cuídate siempre, besos.


Espero que este capítulo les haya gustado. Gracias por leer.