Capitulo 7: "El Deseo de Pecar"

Desde las oscuras aguas una sirena de cabellos ondulados color aguamarina observaba la situación que se estaba llevando a bordo del navío, veía como Hydra y Haruka cruzaban palabras y manos, esperaba que la rubia demostrara rechazo hacia la pelinegra, pero solo veía que esta le sonreía y le hacía ojos, desde donde se encontraba no podía oír lo que se decían, aguardaba impaciente visualizar algo de su agrado, lo último que soporto ver era como la capitana del barco se acercaba a la blanquecina mujer tomando sus cabellos en sus manos, la criatura más bella que podía existir en los mares comenzó a sentir que su corazón palpitaba cada vez más rápido, en sus ojos se podía notar decepción, comenzaron a entrarle celos, no sabía porque ya que ni siquiera cruzo palabras con la marina que tanto observaba, pero esos celos la estaba ahogando, por lo cual decide sumergirse en sus amadas aguas alejándose de Urano rápidamente.

Mientras tanto Umbriel se encontraba recostado en su cama tratando de conciliar el sueño, pero algo lo estaba inquietando "la leyenda, la sirena, el poder de los mares otorgado por Neptuno", unas voces lo sacaron de su trance, agudizando el oído pudo reconocer la voz de su capitana, la curiosidad lo invadió, "seguramente tiene que ver con la leyenda", y sin pensarlo dos veces se levanta de su cama y sale en puntillas a cubierta escondiéndose detrás de unos cañones, logra escuchar algo de una sirena, ve a una mujer de pelos negros tratando de persuadir a Haruka, mira hacía los mares y ve como la sirena observa lo que está pasando en el navío y como de golpe se aleja. Con la esperanza de volverla a ver, se queda allí hasta que la mujer de ojos grises decide retirarse, bajando a su camarote, espera un tiempo prudencial y al sentir que ya era prudente ponerse bajo la luz de la luna se asoma por la popa, con un tono muy suave casi inaudible

-Sirena… Sirena, se que estas allí… Sirena sal por favor

La hija de Neptuno oye una voz que no conoce que la está llamando, sabía que era de alguno de los marinos que estaban a bordo de ese montón de madera flotante, duda un instante, pero luego se asoma para ver quien el que lo estaba llamando. Cuando el joven logra visualizar a la sirena queda estupefacto y boquiabierto por unos segundos, "Entonces era verdad… la sirena es real"

-¿Que deseas?-

Esa dulce voz llega a los oídos del joven, era una voz clara y tan delicada como el sonar de las cuerdas de un violín

-Conocerte

-¿Conocerme?

-Si, he escuchado cosas asombrosas de ti

La sirena de ojos color mar, agita su cola de pez un poco ansiosa, aun que no lo reconociera era un poco vanidosa.

-¿Si?... y dime joven marino, ¿qué has escuchado de mi?

El pelicastaño estaba tan emocionado que comenzó a elevar la voz.

-Que tu canto tiene poderes sobre las aguas, que tienes el poder de convocar criaturas marinas, que eres la hija del Dios de los mares-

Llevándose una de las manos a la boca pega una pequeña risa, y relajándose un poco más en el agua le dice

- Dime ¿cómo te llamas gentil marino?-

-Umbriel… ¿y tu?

-Umbriel… como uno de los hijos de Urano, que interesante, soy Michiru

Los susurros llegaron a los oídos de Haruka despertándola, un poco desorientada se acomoda en su cama, cuando escucha el nombre de uno de sus tripulantes más jóvenes abordo, esto la despabila inmediatamente, colocándose las botas sale de su recamara y ve al muchacho de ojos negros en la popa, al acercarse un poco más escucha una voz que le acelera el corazón diciendo Michiru sin poder controlar sus pies avanza a su encuentro, mientras se acercaba sus botan retumbaban en la fría madera de Urano, provocando el nerviosismo de Umbriel. La capitana estaba cerca y sus ojos ven esos cabellos color mar incitando su desesperación por verla nuevamente, Michiru siente que la brisa marina se hace un poco mas fuerte eleva su mirada un poco mas cruzando sus ojos con los de la rubia, pasaron unos segundos en que todo se paralizo por un momento.

Umbriel se percato de la presencia de su Capitana, por lo que voltea tranquilamente.

-Haruka!

La pelimarina aprovecha esa oportunidad para esconderse en las aguas, no quería encontrarse con aquella mujer, no por el momento, todavía tenía las imágenes en su cabeza de cómo se acercaba delicadamente a la mujer de piel color nieve.

-ESPERA!- la voz de la rubia tenía un timbre de suplica-

-Capitana…¿se encuentra bien?

Llevando su mirada al marino

-¿Por qué Umbriel?, ¿Por qué no me dijiste que la sirena esta…-

-¿Sirena?...¿Cual sirena?

-Vamos muchacho, si no era una sirena, entonces dime ¿que estabas viendo?

-No podía dormir por lo que vine a observar el mar

-¿Y con quien hablabas?

-Con nadie mi capitana… ¿Está segura que se encuentra bien?... Valla a descansar, quizá tanto observar las aguas la está agotando

El marino parecía muy convencido de sus palabras, por lo que la pirata se queda reflexionando un momento, pegando una última ojeada al mar le dice.

-Bueno ya viste demasiado, ahora lárgate.

-Si mi señora

El joven se dirige a su cama con una sonrisa en su rostro, dejando a la mujer de ojos verde olivo sola y confundida. "No puede ser… estoy completamente segura que estaba hablando con ella…esa era su voz, no puedo estar equivocándome…Michiru ¿será ese su nombre?..."Mientras sus pensamientos atormentaban su mente como un remolino la comandante de Urano regresa al camarote donde se sienta y se sirve un vaso de Ron mientras marca unos puntos en el mapa, luego de unos largas horas pensando se queda dormida.

A la mañana siguiente el contramaestre es el primero en levantarse, siendo el inaugural de todos los navegantes en recibir los primeros rayos del sol, se dirige al timón y se percata que todavía estaba roto, "Menos mal que lo querías arreglar de inmediato", apoyándose de espaldas al suelo termina el labor que el día anterior Haruka no logro finalizar. El ruido de las cadenas comienza a despertar a los demás oceánicos los cuales fueron apareciendo de a uno arriba en cubierta, cada uno con su garra y su pan mientras charlaban tranquilos. El barullo logro despertar a la rubia, la cual estaba contracturada por quedarse dormida en la silla y con dolor de cabeza a causa de la cantidad de ron que había bebido.

-No pueden hacer más ruido-

Acomodándose un poco la camisa blanca y frotándose los ojos, sale para encontrarse con los demás.

-Capitana

-Jules, habla mas bajito ¿quieres?, no soy sorda

-Capitana huele a ron

-¿Qué?

-¿Estuvo bebiendo?

-Un poco, no podía dormir

-¿Un poco?, al juzgar por su apariencia creo que te has bajado más de una botella

-Puede ser, no me medí…¿y Umbriel?

-Sigue durmiendo, como todavía es temprano pensé en dejarlo dormir un poco más, vio que los más jóvenes necesitan descansar más.

-Jules no seas tan amable con él, no es tu hijo, dile que se levante sino a la noche no duerme y anda deambulando como un fantasma por acá-

-Está bien- Philips un poco extrañado por la actitud de la pirata al mando, se marcha en busca del marino mientras le dice-Ha por cierto Haruka, arregle en timón-

-Gracias Jules- Acercándose al pértigo la pelirrubia trata de recordar lo que había pasado la noche anterior.

El pelicastaño estaba durmiendo plácidamente cuando siente que algo lo sacude provocando que se despierte un poco sobresaltado

-Vamos muchacho arriba, ya están todos por comenzar sus labores-

-Hay voy Jules

-Arriba

-Está bien, está bien tranquilo

-Más vale que te apures, que la capitana está preguntando por ti

-A ¿sí?

-Sí, no sé porque le molesta que estés a cubierta durante la noche, pero procura no volver hacerlo

-No estaba haciendo nada

-Como sea, pero arriba

Dicho esto último el hombre canoso le deja las botas al borde de la cama y se marcha, el muchacho se rasca la cabeza como todas las mañanas, se coloca sus botas y sale a reunirse con los demás.

Cuando estaban todos en el revestimiento del navío comenzaron sus labores, Philips estaba al mando observando que todos estén cumpliendo con sus obligaciones, algunos estaban puliendo, otros sacando el oxido a los cañones, acomodando los rieles de las velas, todos tenían algo que hacer, Umbriel se encontraba juntando agua de mar para baldear el piso evitando a toda costa la mirada inquisidora de la rubia, podía sentir en su nuca como vigilaba cada movimiento del chico.

-Tenoh

-¿si?

-¿Le pasa algo?

-¿Por qué lo preguntas contramaestre?

-No le saca la mirada al pobre chico, el es un buen muchacho, me la pasó la mayor parte del tiempo con él y puedo apostar que no es capaz de realizar un motín en su contra.

- No es eso Philiphs… no temo que haga un motín

-¿Entonces?

-Nada, no me hagas caso, no dormí bien… estaré adentro por cualquier cosa-

Dicho esto se encierra en el compartimiento principal de la nave, el contramaestre Fokgs se acerca al pelicastaño

-Umbriel, ven aquí

-Si- tomando el balde y apoyando en el suelo se acerca a su maestro- Dime Jules ¿en qué te puedo ayudar?

-¿Qué hiciste anoche?- el tono de su voz no era de enojo ni de regaño más bien de preocupación

-Nada, solo estaba observando el mar para poder conciliar el sueño, ¿por?

-¿Estás seguro?, La capitana no te a sacado la vista en ningún momento en lo que va del día-

-Estoy seguro…Si estoy seguro que no hice nada Philiphs…¿Enserio? No me había dado cuenta… aun que no me sorprende después de lo que vi anoche-

-¿Qué viste muchacho?

-No se si contártelo.

-Vamos chico, ¿Qué tan grave puede ser?

-No se, quizá no me creas-

-Has el intento

-Está bien, pero ahora no… nos está observando por la ventana-

-Muy bien muchacho, así se hace, ahora sigue por este lado- Entendiendo la preocupación del fresco marino Philips hace una pequeña actuación. La bucanera al mando del navío nombrado Urano los observo por un tiempo, conociendo a su mano derecha sabia que hablaría con el chico, después de un tiempo se recostó en su lecho.