Historia de Savitar

Esta historia está basada en la saga de Cazadores Oscuros de sherrilyn kenyon solo algunos personajes me pertenecen :D

Vanessa estaba en una sala con paredes de piedra, hacía mucho frio la decoración le era muy ajena, todos los muebles eran de madera cruda, dio gracias al universo por ser una diosa, sino se hubiera congelado. Estaba preocupada por Savitar, ella ya sabía porque él no quería que nadie entrara a su isla y aun así a ella la habían raptado de allí, no quería que a Savitar le sucediera nada, estaba pensando en la expresión de su rostro cuando la vio siendo llevada por el desconocido. Vanessa no supo quien era pero Savitar si lo reconoció, ¿como la habían encontrado? Si ella era indetectable para todos los seres sobre-naturales, su madre se lo había dicho y gracias a eso había sobrevivido mientras no tenia poderes.

Estaba sumergida en sus pensamientos hasta que una puerta se abrió tras ella, se dio la vuelta para enfrentar a la persona que la había capturado, se sorprendió al ver que esa persona era el hombre con el que Savitar había peleado en sus recuerdos, a quien Savitar le había cortado el rostro con su daga, se pregunto por qué Gaia no había hecho nada si ella sabía que esto iba a ocurrir, recordó lo que ella le había dicho, si Didymos no hubiera muerto la historia de Savitar sería distinta y la suya propia también lo sería, ella no lo hubiera conocido o ¿tal vez si? Que vueltas tan extrañas daba el destino, todo era siempre muy extraño y muy complicado desde su punto de vista. No podía creer lo que apareció tras el hombre, allí estaba de pie en todo su esplendor Didymos, a quien todos creían muerta, ¿Qué estaba sucediendo? No podía creer lo que veía.

-. Veamos ¿Qué tenemos aquí?, la nueva adquisición de Savitar, otra diosa – dijo el hombre con actitud de desprecio

Vanessa se sorprendió ante la risa estúpida que salía de los labios de Didymos, ¿Qué no era ella misma una diosa?, ¿Qué ella no había estado con Savitar, no lo había amado?.

-. Cariño por favor, estemos claros de que a Savitar le gusta jugar con sus inferiores – dijo la mujer.

-. Díganme ¿Quienes son ustedes?, ¿Por qué me tienen aquí? – Dijo Vanessa

-. Tú estás aquí porque es lo más conveniente para nuestro plan, nunca nos imaginamos que Savitar iba a volver a caer ante una adorable palomita que en realidad no es nada más que una presa, un señuelo para que él caiga – Dijo el hombre.

-. ¿Quiénes son ustedes? – Repitió Vanessa - ¿Por qué odian tanto a Savitar?.

-. Se nota que realmente nunca has conocido a Savitar, estemos claras, tu y yo sabemos que él siempre será un bastardo… un bastardo de la tierra, que vergüenza que allá nacido – Dijo Didymos desde su posición detrás del hombre.

-. A ti ya te conozco – Dijo Vanessa – tu eres Didymos, la que supuestamente le dio un hijo a Savitar, no puedo creer que estés apoyando justo a la persona que te asesinó junto a tu hijo.

-. Él no me asesinó, ¿Qué no me ves aquí?, ¿O acaso estas siega?, ah ya se! Tú crees en fantasmas.

-. Tú y yo somos diosas y él un Chthonian – Dijo Vanessa – claro que creo en fantasmas, o que me dices de las sombras.

-. A o sea que tú ves las sombras – Dijo el hombre.

Vanessa no respondió eso, no quería que la trataran como una loca, ya estaba lo bastante irritada estando secuestrada como para además tener que soportar insultos.

-. ¿Por qué tanto rencor? – pregunto Vanessa

-. Créeme que no tenemos nada contra ti, solo queremos que Savitar caiga en la trampa para poder deshacernos de él – Dijo Didymos.

-. ¿Por qué eres tan cruel? Savitar te amaba.

-. Savitar nunca ha amado a nadie, el solo es un engendro de la naturaleza

-. Recuerda que estas en mi poder, y mientras estés aquí puedo hacer lo que quiera contigo.

-. No te atreverías – dijo Vanessa.

-. Que no se te olvide, yo soy uno de los pocos seres que te pueden asesinar sin causar un desastre en el mundo, así que no se te ocurra volver a hablarme así de nuevo – Dijo el hombre acercándose a ella – Yo trabaje mucho para tener el poder que tengo, en magia y sobre los Chthonians, así fue como pude dividir a mi gente y hacerme la vida más fácil para poder llegar a Savitar.

-. Definitivamente estas mal de la cabeza – Dijo Vanessa con expresión de desprecio.

-. ¿Yo estoy mal de la cabeza? ¿Qué me dices de ti?, una asquerosa diosa. – Dijo el hombre con asco.

Savitar escuchó a Vanessa llamándolo, por su tono de voz sabía que algo no estaba bien, se tele-transportó hasta la habitación donde ella estaba y se encontró con una escena que no se hubiera esperado jamás, vio a Vanessa siendo arrastrada por nada más y nada menos que por Zebulón, no lo pudo detener "¿qué demonios está pasando?" pensó Savitar, no entendía como si siempre había funcionado su método para proteger su isla ahora todo el que quería entraba como si nada, esperaba que los destinos no tuvieran nada que ver porque si era así lo iban a pagar muy caro.

Savitar estaba en su estudio buscando a Zebulón en una de las dos tablas donde se podía ver la ubicación de todos los Chthonian, su tabla era la única que quedaba, la otra había sido destruida en los tiempo de la guerra civil entre su gente. Lograr ver algo le fue imposible, necesitaba ayuda con esto.

-. Acheron! – llamó a su amigo.

-. ¿Savitar? – Preguntó Acheron apareciendo ante él - ¿Qué necesitas hermano?.

-. Necesito que rastrees a alguien por mi – Dijo Savitar odiando tener que pedir un favor.

-. ¿Quién? – pregunto Acheron, Savitar sabía que Acheron estaba sorprendido de que él mismo no pudiera hacerlo pero gracias al buen sentido común que su amigo poseía no hizo ningún comentario al respecto.

Savitar le pidió a Acheron que lo siguiera hasta la habitación que ocupaba Vanessa, al llegar frente a la puerta Savitar escucho unos ruidos dentro de ella. Abrió la puerta bruscamente y se encontró con las dos personas que menos se hubiera esperado encontrar en su isla.

-. ¿Cómo demonios ustedes están aquí? – pregunto él con cólera.

-. Igual a como mi hija estaba aquí – dijo Selkis – con ayuda de tu madre.

-. Y que se supone que quiere mi madre para intervenir así en mi territorio.

-. El deseo de toda madre – Respondió Apollymi en su forma de proyección – ver a su hijo superar sus miedos.

-. De qué demonios están hablando? – dijo Savitar

Savitar entro a la habitación para darle paso a Acheron que estaba esperando en el pasillo. Este entro con cara de pocos amigos y miro a su propia madre con expresión de exasperación, él no había reparado en la otra mujer que estaba en la habitación hasta que ella dijo:

-. Acheron tiempo sin verte

-. ¿Selkis? – Dijo Acheron con expresión de sorpresa – ¿Qué haces aquí?

-. ¿Algo más que yo deba saber? – Dijo Savitar irritado – Ahora se supone que hasta tú sabías de Vanessa y no me lo dijiste

-. ¿Quién es Vanessa? – dijo Acheron, él realmente no conocía de quien estaban hablando.

-. Mi hija – dijo Selkis llamando la atención de Acheron.

-. ¿Tu tienes una hija? – Dijo sorprendido, él no se lo hubiera imaginado, Acheron recordó que su madre Apollymi estaba en la habitación – ¿y se supone que ustedes se conocen?.

-. Apostolos nosotros tres fuimos grandes amigos alguna vez – dijo Apollymi

-. Obscuros tiempos aquellos en que los fuimos – Dijo Savitar queriendo regresar al tema importante - Vanessa.

-. ¿A ella es a quien quieres que rastre? - Le pregunto Acheron, Savitar asintió – no puedo, no la veo, ella está en blanco para mí.

Savitar juro por lo bajo, eso era lo último que quería escuchar, necesitaba encontrar a Vanessa antes de que Zebulón le hiciera algo de lo que el muy bastardo se pudiera arrepentir toda la vida. Savitar salió de la habitación sin decir nada, al estar en la puerta les pidió que se fueran de su isla, ellos así lo hicieron, él necesitaba hablar con la única persona que no quería hablar luego de tanto tiempo. Se dirigió a su habitación y desde allí de proyecto en el salón del palacio de su madre.

-. Savitar te estaba esperando – dijo la voz de su madre desde una sala justo al salón.

-. Madre – dijo Savitar entrando a la habitación que era una biblioteca que dejaba a la suya propia como una broma.

-. Ven y siéntate junto a mí – dijo Gaia, Savitar camino hasta estar frente a ella pero no se sentó, ella suspiro ante ese acto de distancia por parte de su hijo.

-. ¿Por qué estas interfiriendo en mi vida? – Pregunto Savitar sin rodeos – Se supone que no interferimos en el libre albedrío de los demás.

-. ¿Qué te hace pensar que estoy interfiriendo en el tuyo? – Dijo Gaia calmadamente – si es por lo de Vanessa, yo solo la puse en tu isla, además pudiste haberla matado o mandado de vuelta a tierra firme, pero no lo hiciste y en eso yo no tuve nada que ver, además ahora la quieres ir a buscar, ninguna de nosotras esa haciendo nada para obligarte a ir – Prosiguió ella antes de que él pudiera opinar.

-. ¿Cómo es que convenciste a Selkis a sacrificar a su hija de esta manera?

-. Yo no hice nada, ellas vinieron a mí con todo el plan armado, solo necesitaban mi ayuda.

-. Ellas ¿Quienes? – Dijo Savitar.

-. Selkis y Apollymi, ambas – Savitar abrió la boca para opinar pero Gaia no se lo permitió – si Savitar, Apollymi también, ella te perdono hace mucho tiempo pero tu nunca lo aceptaste.

-. En el hipotético caso de que lo hubiera hecho, ¿no crees que su actitud hacia mí tendría que ser distinta?.

-. No realmente, ella trato de pedirte disculpas y tú nunca la dejaste, y estemos claros, es de Apollymi "La Destructora" de quien estamos hablando.

Su madre tenía un punto "ella siempre lo tiene" se dijo Savitar. Él nunca había tratado de mejorar las cosas entre ellos, no después de todo lo que ella le había dicho. "Enfócate" se dijo a si mismo en ese momento lo importante era Vanessa.

-. ¿Cómo la encuentro? – Dijo Savitar sabiendo que su madre sabía de quien estaba hablando.

-. Debes mantenerte enfocado en qué es lo que realmente es importante para ti en este momento – Le dijo su madre antes hacer un gesto con la mano.

Savitar ya no estaba en el palacio de su madre, estaba en un lugar tan frio que sintió como se helaba su sangre, "Joder" pensó antes de hacer aparecer una ropa mas adecuada sobre su cuerpo. Solo a Zebulón se le ocurriría vivir en un lugar tan desgraciadamente frio, con razón y seguía vivo el muy cobarde, a este nivel de temperatura a nadie se le ocurriría venir a molestar.

Aunque no sabía dónde estaba, vio una casa grande, como una mansión que estaba en el borde de la ladera, allí debía ser donde vivía Zebulón. Ya que Savitar no sabía con que se podía encontrar no se proyecto directamente dentro ella, mejor anduvo hasta llegar lo más cerca posible pasando desapercibido, no se encontró con nada en todo el trayecto, todo estaba muy tranquilo, demasiado, como para que Zebulón lo estuviera esperando.

Savitar proyecto su mente dentro de la mansión y supo que allí estaba Vanessa, se encamino hacia dentro de los muros de la mansión, cuando ya estaba lo suficientemente cerca de ella escucho música, dentro debían de tener un baile o algo así porque Savitar a demás de Vanessa sentía a muchas más presencias allí dentro, se acerco a una ventana por donde se escuchaba más fuerte la música, vio a mas de 200 seres que estaban reunidos en una ceremonia festiva, todos estaban vestidos con ropas muy elegantes y a la moda, de ese estilo de ropa que él odia tener que ponerse, pero tendría que hacerlo si quería sacar a Vanessa de allí.

Contra su voluntad se vistió como los que estaban dentro y de proyecto en una esquina donde no había nadie que lo viera, por suerte era un baile de mascaras así que no tuvo problemas con que alguien lo reconociera, estaba seguro de que muchos de los que estaban allí no eran precisamente pro-Savitar, sentía a Vanessa en el centro de la sala, así que camino hacia allí para lograr verla, cuando la encontró la vio bailando con Zebulón, ellos eran el centro de atención de toda la audiencia.

Savitar iba a interrumpir la romántica escena para llevarse a Vanessa de allí lo antes posible, pero una mujer le interrumpido el paso y lo llevó a un lado para bailar con él, esta mujer le parecía conocida, en sus brazos se sentía como se había sentido Didymos alguna vez, pero eso era imposible ya que ella estaba muerta, el bastardo de Zebulón la había matado sin compasión, a ella y a su hijo, por eso debía de sacar a Vanessa de allí antes de que le hicieran daño, al terminar la canción trato de zafarse de la mujer para ir por Vanessa pero ella era más que insistente en bailar con él. Al darse cuenta de sus intenciones de dejarla sola ella le dijo:

-. No podemos interrumpir a los prometidos, sería una descortesía de tu parte entrometerte en uno de los días más felices de sus vidas – esa voz era la de Didymos, él la reconocería donde fuera, no podía verle el rostro debido a la máscara que llevaba puesta así que se la quitó con sus poderes y para horror suyo la mujer con la que estaba bailando era la misma a la que había amado muchos años atrás.

En ese momento Savitar olvido la razón por la que estaba allí, para él lo único que importaba era que Dídimos había vuelto a él, luego de tantos años de sufrimientos y soledad ella había vuelto a él, no iba a perderla de nuevo, Savitar la atrajo cerca de su cuerpo y la besó como no lo había hecho nunca, sus labios tenían un sabor extraño pero no le importo nada más que el tenerla entre sus brazos. Bailo con ella el resto de la noche, como presa de un hechizo, hasta que ella le pidió que se detuvieran, ella le dijo que subieran a su habitación así que se encaminaron, pero primero debían despedirse de sus anfitriones así que se acercaron al centro de la habitación donde estaban sentados los agasajados, se excusaron y se retiraron de la sala. Al llegar a la habitación de Didymos, Savitar se sentó sobre la cama mientras ella le servía vino, Didymos se acerco a él, lo besó en los labios y le entrego la copa, Savitar bebió con calma un sorbo y quedo inconsciente sobre la cama.

Vanessa no podía creer lo que estaba pasando, Savitar la había dejado a disposición de Zebulón por irse con Dídimos, realmente ellos tenían razón ella no era más que una distracción para él. Lo que ella no entendía era por qué la afectaba tanto la actitud de él, ella sabía que él estaba enamorado de Didymos y aún así le dolía que la hubiera dejado por irse con ella. Todo lo que quería Vanessa en ese momento era salir corriendo de esa fiesta, quería estar sola para poder calmarse, para convencerse de que todo esto estaba sucediendo y de que ahora lo único que le quedaba era hacer la voluntad de Zebulón hasta que se decidiera a dejarla ir.

-. ¿Me puedo retirar? – Le pregunto a Zebulón al oído.

-. ¿Duele verdad? – Dijo con una sonrisa encantadora – ver partir a quien quieres con otra persona.

-. Por favor déjame ir – Dijo Vanessa forzando una sonrisa, en ese momento era lo más difícil de hacer en todo el mundo.

Para sorpresa de Vanessa, Zebulón se levanto y excusándose con los invitados la acompañó hasta una habitación que ella no conocía, era mucho más cálida que en la que había estado antes del baile, tenía una cama con dosel y estaba todo muy limpio. Ella entro y Zebulón se paro en la puerta y le dijo:

-. Solo recuerda que esto no es contra ti, es contra él – Luego de decir esto se retiró dejando la puerta cerrada sin llave.

Vanessa quería dar la vuelta y salir corriendo para encontrar a Savitar y hacerlo sufrir, pero en vez de eso decidió darse un baño, eso siempre la calmaba, al salir se acostó en la cama y lloró hasta quedarse dormida.

Vanessa se despertó asustada debido al estruendo que se escuchaba en el pasillo, de pronto se abrió la puerta de la habitación y entro su madre, que corrió hacia ella y la abrazo, Vanessa se sintió como una niña cuando su madre busco alguna herida o signo de maltrato en su cuerpo.

-. Debemos irnos – dijo su madre sacándola de la cama de un tirón, Vanessa la siguió fuera de la habitación - ¿Dónde está Savitar? – le pregunto su madre.

-. No lo sé, ayer se retiro de la fiesta con Didymos – Dijo Vanessa recordando el dolor que había sentido.

-. ¿Con Didymos? – Dijo Selkis con incredulidad – eso es imposible – hizo una pausa como notando algo – ¿tu como sabes sobre Didymos? ¿Savitar te dijo?

-. Gaia me lo dijo – Dijo Vanessa, que estaba desorienta por el dolor de las acciones de Savitar y el despertar tan repentino.

-. Debemos encontrarlo, no es posible que él se haya "ido" con ella así como así olvidándose de ti – Le dijo su madre.

Vanessa entendía y sabía que lo debían ayudar pero sinceramente prefería dejarlo allí. "¿Qué me pasa?" se pregunto Vanessa, no era normal que ella tuviera ese tipo de pensamientos y menos con alguien a quien acababa de conocer

Savitar se despertó con un serio dolor de cabeza, donde estaba y que hacía allí eran dos grandes misterios para él, lo último que recordaba era haber estado sentado sobre su tabla esperando la ola perfecta, lo cual no era realmente un buen punto de referencia ya que eso era lo que él hacía más a menudo, trató de levantarse pero el amarre en sus muñecas no se lo permitía, luchó contra el amarre pero al no conseguir nada comenzó a estudiar la habitación en la que se encontraba era de piedra rustica pero bien cuidada, habían unas cortinas que suponía detrás tenía una ventana detrás y lo que más llamó su atención fue una chimenea de fuego violeta que no proyectaba luz y le era tan familiar como su propio cuerpo, el fuego de su gente.

"Donde demonios estoy?" se preguntó, algo estaba muy mal allí, había algo que no recordaba y que era muy importante, algo que había sucedido en su playa que no recordaba, su cerebro no funcionaba como debía, deliraba sobre su playa, Zebulón y Didymos. Nada tenía sentido en ese pensamiento pero no pudo dejarlo ir, dando vueltas sobre el de pronto oyó una voz femenina, esa voz que lo dejaba sin aliento y que lo estaba llamando en un grito de auxilio, él debía de ayudarla pero su dolor de cabeza aumentó a tal nivel que perdió el conocimiento nuevamente.

Vanessa estaba muy desorientada al seguir a su madre por los pasillos del "hogar" de Zebulón,debían de salir de allí y el hecho de que no las habían atacado aún, indicaba que las dejarían salir ya que él tenía a Savitar en su poder. ella realmente quería dejarlo allí pero su madre y la razón la obligaban a ir a ayudarlo. Estaban perdiendo mucho tiempo, y su madre estaba comenzando a desesperarce ya que en cualquier momento Zebulón podria cambiar de idea con respecto a ellas.

-. Acheron! - Había llamado su madre.

-. Que ocurre? - dijo un hombre detras de ella, era el hombre más hermoso que había visto – donde estamos?

-. Estamos en los dominios de Zebulón – Dijo su madre - buscando a Savitar ya que fue capturarlo.

-. No lo capturaron, él se fue con Didymos por su propia voluntad - Dijo Vanessa y ambos la miraron

-. Como que Savitar se dejó capturar? - Dijo Acheron tras sus gafas envolventes - y quien demonios es Didymos que te pone tan tensa Selkis?

-. Una larga historia que el mismo Savitar debe contarte – Dijo Selkis – ahora ayudanos a encontrarlo.

-. Simi – Llamó Acheron y una sombra salió de su cuerpo y tomo la forma de una joven chica de 19 años con el cabello rojo sangre y un par de cuernitos negros que sobresalían del mismo, su ropa al igual que la de su dueño era del más puro estilo punk que pudiera existir.

-. Si Akri? - dijo Simi en medio de un bosteso

-. Necesito que encuentres a Savitar - Le dijo Acheron con un tono de voz más suave del que usaba con Vanessa y con su madre – e intenta no comerte nada ni a nadie.

-. Bu! Akri la Simi no tiene hambre en este momento – dijo Simi con un puchero – aúnque un bocadillo no caería nada mal – dijo más para si misma que para la audiencia.

-. Simi NO te comas a nadie – dijo Acheron – hablo en serio.

Simi saco su lengua, se la mostró a su Akri en señal de rebeldia y se convirtió en una especie de dragon que comenzo a guiarlos por los pasillos, todos se pusieron alertas ante cualquier amenaza que se pudiera presentar. Cuando Vanessa pensó que estaban perdidos, Simi se detuvo ante una pared sólida y miró a su Akri, Acheron asintió y ella se fue dejandolos allí.

-. Que fue eso? - quiso saber Selkis

-. Él está aquí – Dijo señalando la pared – pero la envié a buscar una entrada real, no queremos armar un alboroto si lo queremos sacar silenciosamente – Apoyó su espalda contra la pared contraria, extendió su mano en dirección a Vanessa – Acheron.

-. Se quien eres Apostolos – Dijo Vanessa mirando su rostro – Yo soy Vanessa hija de Selkis y Vali. Disculpa que no te dé la mano pero realmente dudo que quieras q sepa todo sobre tu vida.

-. Interesante union de genes que posees – Dijo Acheron – Realmente agradesco que tu respeto por mi privacidad - Dijo bajando su mano.

-. Viene alguien – Anuncio Selkis – acerquense – A lo que Vanessa y Acheron se pararon cerca de ella, Selkis hizo un conjuro para que no los vieran ni escucharan.

-. Este poder seria muy util para mis Dark-Hunters – Dijo Acheron en un susurro.

Los pasos que se oyeron por en pasillo eran suabes para ser de un hombre, y en efecto quien aparecio fue Didymos, Vanessa sintio a su madre ponerce en guardia debido a la mujer. Didymos movio su mano y la pared desaparecio, dentro estaba inconciente Savitar y amarrado sobre una cama, Vanessa no pudo resistir y entro a la habitación detras de Didymos, se paró junto a la ventana y vió como la pared se cerraba dejando a su madre y a Acheron fuera y a ella dentro con Savitar y Didymos