Sueña Conmigo

Cuanto vacío hay en esta habitación,

tanta pasión colgada en la pared

Cuanta dulzura diluyéndose en el tiempo,

tantos otoños contigo y sin ti, solo.....

*Ricardo Montaner. 'Déjame llorar'

Capítulo 1: Recuerdos.

Apareció en la casa con una leve sonrisa en los labios. A pesar de estar agotado por su trabajo, siempre le alegraba poder llegar a su casa. Bajó la mirada hasta la caja plateada con un listón azul.  Sin poder evitarlo, su sonrisa se hizo un poco más dulce. Estaba seguro de que le gustaría.

- Bienvenido, señor Malfoy. –Dijo levemente un elfo doméstico. Draco asintió levemente, dejando su capa en las manos de la pequeña criatura.

- ¿Hubo algún problema mientras no estuve?

- No señor, claro que no. Nosotros cuidamos a su familia, como lo pidió.  Missy cuidó de su señorita, señor. –El elfo se vio orgulloso al decir eso, y Draco dedujo que él era Missy.

- De acuerdo Missy. Muchas gracias. Puedes retirarte.

- Si, señor Malfoy. Diga a Missy, ¿no va a cenar con la señora Malfoy?

- No tengo hambre por el momento.  Voy a ir a ver a mi hija.

Y en menos de un destello, apareció de nuevo en una habitación grande, pintada con suaves tonos pastel de azul.  Sonrió al notar el aroma de bebé que impregnaba la recamara. Simplemente estando ahí sentía que el haberse aparecido desde Francia a la mansión Malfoy valía la pena.

Se quitó la pesada túnica negra, y la dejó en uno de los sillones de la sala. 

Sin lugar a dudas, la recamara de su hija era la mejor de toda la casa.  Eso era bueno. Así era como lo había pedido.

Pensando que podría estar dormida, se acercó con cuidado, sólo queriendo ver su cabecita rubia, y dejar un beso en su frente.

- ¡¡Da-da!!

La sonrisa en sus labios se amplió cuando vio a la pequeña de un año sentada en su cama, jugando con un viejo oso panda.  Los ojos miel con pecas verdes brillaron, y en cuanto vio a Draco, dejó el muñeco, y se acercó gateando hasta las rejillas de su cuna de oro.

- Samantha –dijo suavemente, antes de dejar la caja en el suelo, y luego, levantar a la bebé en sus brazos. – No pensaste que papá olvidaría tu cumpleaños, ¿o si?

- ¡¡Da-da!!- dijo riendo la pequeña, su alegría notoria por estar en los brazos de su padre.

Él rió levemente, adorando la energía de la pequeña. Besó la blanca frente de la pequeña, y acarició suavemente los bucles de cabello platinado, y escondió su rostro entre las caras ropas de dormir de la niña, nuevamente el aroma que escapaba de su cuerpecito haciendo que todo lo que había tenido que pasar ese día valiera la pena.

- Me alegra que lo sepas. Te tengo un regalo.

Sosteniendo a su hija con sólo un brazo, se inclinó hasta poder tomar la caja, y fue, con el regalo y su hija, hasta un sofá.

Cuando se sentó, puso a la pequeña en sus piernas, y con la ayuda de su varita desenvolvió el regalo. Metió una elegante mano, y luego salió con lo que parecía ser un joyero de madera. La pequeña Samantha lo observó curiosa, antes de voltear a ver a su padre con curiosidad.

- Es una cajita mágica, hija –explicó, como si supiera de la confusión de la pequeña- puede hacer que escuches cualquier voz cantando cualquier canción que quieras.

- Da-da.....

- Probablemente aun eres muy pequeña para apreciarlo..... pero estoy seguro que lo harás- dijo con un suspiro. Dejó la caja encantada a un lado suyo, y luego sostuvo su varita en lo alto.

- Accio Sr. Manchas.

Cruzando la habitación, el oso panda de peluche con el que había estado jugando Samantha antes de que entrara Draco, estuvo en sus manos.  Se lo dio a la bebé, que chilló contenta antes de abrazar al muñeco.  Sonriendo, él dejó a la niña en el suelo, y rodeo a lo más importante de su vida con los cojines del sofá.

- Sospecho que aun no tienes sueño, preciosa. ¿Te parece bien que tu padre te haga compañía mientras tanto?

Un alegre chillido de la niña,  que hasta la fecha la única palabra que podía decir era 'Da-da' fue su respuesta. Con un suspiro, Draco se acomodó en el sofá.

Observando a la pequeña Samantha jugar, súbitamente la melancolía envolvió su ser.

- Samantha Drake..... –volteó a ver a la niña, que estaba ocupada jugando con el osito y con los cojines- ahora, lo más cercano que tengo a ti, es a mi hija. Samantha Drake Malfoy.

Pasó una mano por sus cabellos platinados, sintiendo la misma angustia que había anidado en su pecho cuando la había perdido.

¿Cuánto había pasado?

Un leve sonido como de risa surgió de su garganta, pero era la risa más triste del mundo. Se estaba engañando. Sabía muy bien cuánto había pasado desde la muerte de Sam. Hacía una semana había ido a su tumba a dejar un ramo de rosas blancas, por ser Navidad.

En Junio serían doce años.

Se volvió a sentar bien, y tomó la varita que había dejado junto a la caja de música.

- ¡Accio caja de recuerdos de Samantha Drake!

En segundos estuvo frente a él un pequeño contenedor de metal. Lo tomó con manos temblorosas, y recorrió el nombre grabado 'Samantha Drake' con los dedos por unos momentos, antes de abrirlo.

Lo primero que lo recibió fue un olor indiscutible a fresas. El olor de ella. Era por eso que una de las primeras órdenes que había dado respecto al cuidado de su hija era que siempre fuera bañada con jabón de olor a fresa.

Luego, encontró una fotografía muggle, de una chica de dieciséis años, con cabello castaño rojizo largo y lacio cayendo alrededor de su cuerpo, un ramo de rosas blancas en sus brazos, y sus ojos miel brillando.  Había una leve sonrisa en sus labios rosados, y en sus pálidas y lisas mejillas brillaba un leve rubor.

Pasó un dedo tembloroso por la fotografía, acariciando el rostro en ella suavemente. Dejó la fotografía inmóvil, para tomar una de las mágicas.

En esta, estaban él y la misma joven de la fotografía anterior. Él, de unos diecisiete años aproximadamente, y ella de dieciséis, estaban abrazados, sin moverse. Lo único que se movía de vez en vez era el largo cabello rojizo que volaba con el viento, y el movimiento del sol ocultándose, al reflejarse en el lago.

Sonrió con pesar. Nunca supo quien había sido el que les había tomado esa fotografía.

Siguió observando las fotografía, el dolor que nunca lo había dejado por completo al perderla, golpeándolo con fuerza. Casi sintió el peso de las lágrimas derramadas hacía doce años volver a sus ojos grises.

Y sin poderlo evitar, volvió a recordar a esa chica, Samantha Drake, que lo había salvado de ser un mortifago, y a quien le debía todo......

Incluso la vida.

Continuará.....

NOTAS DE LA AUTORA:

¡Ya sé, ya sé! Tengo demasiados fics empezados como para ahora venir con otro. Pero esto es más que nada para recordarme que tengo un fic empezado, y que tarde o temprano tengo que seguirlo.

¿De que va a tratar el fic? Draco y otra chica, Samantha Drake.  Esta chica salió durante unos segundos en 'En las Casas de Hogwarts', un fic mío. Es una chica a la que Draco comparó con Ginny.

No, no es un self insert, Samantha no va a ser un Mary Sue. Y bueno, espero terminarlo pronto.

No sé cuantos capítulos vaya a haber, pero trataré de tener el próximo pronto.

La historia se sitúa cuando Draco, Harry, etc, etc, etc, están en su séptimo año. La pelea final contra Voldermort aún no empieza.

Y bueno, creo que es todo.

Comentarios, preguntas, sugerencias y demás a hechicera_kali_cefiro@yahoo.com.mx o a hechizera_kali_cefiro@hotmail.com

¡¡Nos vemos!!

Ja ne

XO

Kali