Disclaimer: Naruto es copyright de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

La trama de la historia no me pertenece, le pertenece a SisterCullen quien me ha dado previamente su consentimiento para la adaptación de la menciona historia, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida. Muchas gracias por su atención prestada.

Advertencias: AU, OoC, Lenguaje vulgar.

Rating: " M+ " Aunque no haya ese rating, yo lo considero así.

N/A: Hola, pues dirán, que anda haciendo está loca por aquí ¿No? Bueno no les daré explicaciones ya que no soy muy dada a darlas, pero realmente espero y les guste esta historia. Un agradecimiento especialmente a Sister-sempai quien me ha dado su consentimiento, gracias nena sois la mejor. Bueno sin nada más que agregar las dejo.

Enjoy…


En el capitulo anterior:

Ino, había tirado de mi hermano hacia las escaleras y subían como alma que teme el diablo.

-Esto es….- no pude terminar.-Caminé hacia el sillón, arrastrando entre mis pies la rueda del Twister y me senté; aún alucinando con la escena que había presenciado.

-¿Incomoda?

La voz de Sasuke me hizo alzar la cabeza y contemplarlo en todo su esplendor adolescente.

Era tan bello que conmovía.

Un estremecimiento de absoluto deseo me recorrió; y entonces, solo entonces; comprendí a Ino.

-Más bien sorprendida.- corregí; intentando sonreírle.

Caminó hacia mí lentamente y quedó con las piernas separadas delante de mí.

-¿Qué tal si vamos a tomar algo?...Es probable que dentro de unos minutos nos sintamos más incómodos…

Me llevé la mano a la frente y asentí.

Levanté mi cuerpo de aquel sillón y cogí una chaqueta para dirigirme a la puerta sin mirar a Sasuke.

-¿Sakura?

Su voz hizo volverme.

-No debes juzgarlos.- me dijo serio; con sus impenetrables ojos clavados en mi.

-No los juzgo Sasuke. Los envidio.


.-Capitulo 10.-

Sasuke POv.

El corazón me latió con fuerza, al oír escupir aquellas palabras en Sakura.

Había sentenciado la acción de Itachi y su amiga Ino con rabia, como si ellos se adentraran en una aventura donde ella nunca tendría derecho a sucumbir.

Mi mirada se perdía en su rostro y en su cuerpo; algo mas curvilíneo de lo que recordaba.

Esperó que llegara a su lado, pacientemente, apoyándose en mi auto.

-Tú dirás, Sasuke.- me dijo, sin mirarme.- Tú eres el que vive en Kiwasaki.- jugueteó con las puntas de su cabello.

Puse una mano en su hombro y sentí temblar mi estomago.

Era turbador lo que lograba hacer aquella mujer en mí. Parpadeé un par de veces y sonreí sin saber porqué, admirando sus largas pestañas y su boca perfecta, haciendo un mohín de incomodidad…¡Oh vaya…la estaba incomodando!.

Separé mi contacto de su carne y noté la ausencia como un puñetazo a mi espíritu. Yo. Sasuke Uchiha; necesitaba a aquella mujer conmigo. Me pasaba por el forro de los cojones que fuese mayor que yo y que eso no fuera bien visto…Yo la seguía amando… ¡Maldita sea!

Mis placenteras contracciones abdominales cuando la tenía cerca…aquellas putas mariposas en el estomago cuando me sonreía o posaba sus ojos en mi.

Estudié su rostro nuevamente; sin pudor y suspiré llevando una mano a mi cabello desordenado.

-Iremos a relajarnos un poco…Dios sabe que nos hace falta a ambos.

Ella no habló y abrió la puerta del auto, cuando sonó el pitido de la alarma.

Me acoplé en mi asiento y la miré por enésima vez desde que había regresado a Kiwasaki; estaba encandilado con mi pequeña y frágil Sakura…..

El transcurso del viaje, fue divertido.

Hice una ruta turística por todos los lugares donde habían hecho nuevas obras desde que ella había dejado el pueblo. También le indiqué la gran calle que contemplaba todos los lugares de ocio nocturno y aparqué en doble fila. Aquel lugar estaba atestado de vehículos.

Caminé muy cerca de ella; casi rozándola. Mi mente y mi cuerpo, me gritaban que entrelazase mis dedos con los de ella y sintiera aquel calor suyo rodear mi cuerpo…pero debía de pensar fríamente. Sakura no era Ino, y algo me decía que debía ser cauto con ella. Llevaba el dolor escrito en su rostro y yo iba a ser el encargado de aliviar todo aquello que la martirizaba. Amaría hacerlo.

Nos adentramos en un antro oscuro y al llegar a la barra; ella me miró y sonrió.

-¿Qué quieres tomar?- Le pregunté a gritos. Pues la música estaba a todo volumen y si no era así. No había manera de comunicarnos.

-Lo que tú bebas, me parecerá bien.- Me dijo, escondiendo un mechón de su cabello en la oreja.

Le sonreí y busqué a la camarera para pedir nuestras bebidas.

Oh…vaya, estupendo. La rubia siliconada que se me insinuaba cada dos por tres. ..

Miré a Sakura a hurtadillas y no correspondí a la tentadora sonrisa de la camarera.

-¿Qué tomas Sasuke?.- Me dijo a voces. La rubia siliconada.

-Dos Jack Daniels con hielo. En vaso de tubo.- espeté hosco. No quería que comenzara a insinuárseme delante de "mi Sakura".

Sakura apenas nos miró. Y noté un pellizco en mi alocado corazón.

Me acerqué a ella con las dos bebidas sin perder la sonrisa.

-¿Nos sentamos?.- le pregunté.

Ella asintió un poco perdida. Lo miraba todo y a todos. Kiwasaki debía de haber cambiado mucho desde que ella era adolescente.

Nos adentramos en el fondo del local; en un íntimo rincón, adornado con unas tenues lamparitas. Era perfecto para una pareja de enamorados; perfecto para mí.

Jugueteé con los cubitos; haciéndolos rodar dentro del vaso y miré su rostro, empleando la mejor de mis sonrisas.

-¿Todo muy cambiado no?

-Sí.- dijo ella en un tímido susurro.- Me siento increíblemente vieja a tu lado.- su vista se perdía en cada uno de los chicos que bailaban o se lo pasaban bien en aquel lugar.- Debo de ser la abuela en este sitio. La verdad; no creo que mi humor mejore hasta que me beba el cuarto Jack Daniels.

Intensifiqué mi mirada; notando como un rubor delicioso teñía sus mejillas. ¡Parecía una colegiala!

-¿He hecho mal en traerte aquí, Sakura; no te sientes a gusto? Porque si es así, podemos irnos inmediatamente…- resolví rápidamente.

Ella bebió un largo trago a su bebida y negó con la cabeza y manos.

-No…no me hagas caso.-sonrió.- Estoy bastante desfasada en este tipo de ambientes. En Londres, Naruto y yo no solíamos hacer este tipo de salidas…

Ella había comenzado a hablar del tema y yo seguí haciéndolo…

-¿Ni siquiera con tus amigas?- inquirí; como si no pudiera creerlo.

-No. La pura realidad es que últimamente la única amiga de verdad era Ino y ella es hermana de Naruto…Mi vida allí era bastante lúgubre. El trabajo, mi hogar…Naruto…- fijó su mirada en un punto perdido del local.- Me he olvidado de mi misma. Y lo más importante de vivir…

Yo no supe que decir.

Quizás y solo quizás, es que mi mente no estaba demasiado madura para continuar con aquella conversación tan adulta.

Sabía que algo muy grave debía de haber apartado a Sakura de Naruto, aunque ignoraba los motivos, algo me decía que el primer paso no lo había dado Sakura; precisamente.

Llevé mi bebida a los labios y sonreí enseñando todos los dientes.

-Bienvenida a la diversión.- dije sin perder la sonrisa.

Ella me la devolvió y paseó sus ojos por mi rostro; haciendo que me cohibiera y recordara que al lado de ella; era un mocoso de mierda.

-Debes llevar a todas las chicas de calle; Sasuke. Y no solo a Karin. Supongo que ella será una de la infinita lista. ¿Me equivoco?.- elevó una ceja al terminar la frase y yo negué con convicción.

-No. No hay una infinidad de chicas. No te niego que he tenido mis escarceos…tengo casi 18 años, Sakura y por supuesto que no soy virgen; pero ninguna significa nada para mi.

Pude ver como el rostro de Sakura se distorsionaba y sentí como el terror se adueñaba de mi.

-¿Ninguna significa nada para ti? ¿Y eso que quiere decir Sasuke Uchiha? ¿Qué las utilizas? ¿Te las llevas a la cama y cuando te cansas las tiras como si fueran un pañuelito de papel? ¡Menuda juventud! ¡Vaya valores! ¿Dónde están el primer amor, la ilusión y la esperanza?

Mis oídos no estaban preparados para semejante discurso, de labios de precisamente ella. Y con un gesto seco, apoyé con fuerza el tubo de cristal en la pequeña mesita que nos separaba.

-Todos esos sentimientos que has citado…yo sé lo que se sufre con ellos. Si no eres correspondido al amor que realmente anhelas, es inútil que intentes algo más que algo esporádico, Sakura. – Miré su carita que avergonzada; se mordía el labio. Me armé de valor y saqué mi primera bomba.

-Yo…estoy enamorado.- dije mirándola intensamente.

-Sasuke….- susurró, atrapando una de sus manos en la mía y acariciando mi palma con su pulgar.- Ya sabía yo que tenias sentimientos. ¿Y quién es ella?.- su voz sonaba extraña entre tanta música. Sentí la necesidad de acercarme más a ella y cogí un pequeño puf y lo acerqué a la mesa. Me senté justo a su lado, si movía mi brazo la tocaba; cara a los demás parecíamos dos amantes susurrando palabras de amor.

-Ella no…ella no sabe que la amo. Creo que nunca lo ha sabido. Y yo soy tan imbécil que no he tenido el valor de decírselo. La dejé escapar de mis brazos hace mucho tiempo porque me sentía un niño. Pero ahora que soy un hombre no la dejaré escapar. No. No lo haré.

Sakura se había quedado seria y me miraba sin pestañear.

Todo esto, lo había dicho tan entregado en cada palabra que casi no había deparado en su rostro. Algo en él había cambiado, en sus ojos, una sombra de tristeza se había instalado y yo me sentí un bastardo por haberle recordado algo que se me escapaba completamente.

-Yo amaba a Naruto. Lo amaba de verdad….pero hubo un momento, en el pasado que creí haber perdido la razón. Hubo…hubo una persona que me robó el corazón. Eran tan tierno…tan encantador que su sola mirada hacia que mi corazón latiese con más fuerza…- ella sonrió, sin perder aquel color suyo; tan perturbador.-Fueron días en los que me pregunté por mis verdaderos sentimientos hacia mi novio…pero cedí y marché junto a él; cosa que nunca debía de haber hecho.

-Sigue Sakura.- la animé.

Ella me sonrió y despejó su frente con un pulcro movimiento.

-Naruto y yo… Naruto siempre soñó con tener hijos, es una cosa de la que lleva hablándome prácticamente desde que éramos unos críos. Cuando veíamos que no me quedaba embarazada, la tensión en nosotros aumentó. Todo era por y para procrear. Me sentía tensa y poca mujer para jactar los deseos de mi desafortunado marido.

Cuando por fin quedé embarazada; a los meses, me tuvieron que meter en quirófano y provocarme el parto de un hijo de poco meses que había muerto en mi vientre.

A partir de aquel momento, e incluso antes, las distancia entre nosotros fue abismal.

Conoció a una mujer; Hinata Hyuga, la dejó embarazada y decidimos separarnos.

Ella lo ama y le va a dar lo que más desea en el mundo. Yo en cambio estoy yerma…no puedo dar vida…

Me lancé hacia ella y acaricié su cabeza; pegándola a mi hombro.

Aspiré la dulce fragancia de su cabello y acaricié su espalda en suaves movimientos giratorios.

Su rostro se despegó de mi piel y me miró a los ojos. Me sentí perdido, aniquilado, tocado y hundido.

-Pero ¿sabes?.- dijo; sin dejar de mirarme.

-Dime.- dije ronco. Estallaba por dentro y toda la culpa la tenía aquella bruja de cabellos rosados.

-No me importa. No me importa nada. Lo he comprendido cuando he vuelto aquí; a Kiwasaki. Aquí soy yo, estoy entera. Y ¿Quién sabe? Puede que encuentre el amor aquí en Kiwasaki…- rió de manera autentica y yo la acompañé.

Me gustaba tenerla así pegada; su rostro y el mío se distanciaban por unos pocos centímetros. Miré su boca perfecta y suspiré sin poder remediarlo.

-Sasuke…- susurró ; clavando sus ojos en mis ardorosos labios.- Me gustaría ser ella…me gustaría ser esa chica de la que estas enamorado…la envidio; en verdad la envidio con todo mi ser….

Tardé varios segundos en comprender aquella frase. Mis ojos la miraron al completo y entonces busqué sus labios.

Los busqué con el ansia de la sed, del hambre, del deseo. De algo que había sido una fantasía en mis sueños y que ahora me recreaba en ellos; sintiéndolos: suaves, poderosos, adictivos. Sumergí la lengua en su boca con voracidad y en este trance sentí sus manos en mi cabello; como siempre soñé. Abrí los ojos para contemplar tan anhelante sueño, me sentí volar y estremecer, quise gritar, reír, llorar y gemir….estaba besando a Sakura; estaba besando a mi amor y lo más importante…ella me estaba respondiendo de la misma manera que había soñando siempre; con furia y deseo; ese deseo y esa furia que me había acompañado desde los doce años de edad…


Continuará…