Ni hao.- aquí reportándome publico querido con una historia perversa, así que están advertidos leer bajo su propia responsabilidad.

Advertencias: es un mundo alternativo, Kushina es ninja de la aldea remolino y Minato Hokage de Konoha.

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PARA EL RETO DE LEMON del CLUB HERMANITAS NARANJA.

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LOS PERSONAJES DE NARUTO NO PERTENECEN, YO SOLO SUEÑO CON ELLOS.

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SEDUCIR… UNA MISION DE PLACER.

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BY. ANIYASHA

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Cuando encontramos a la persona que nos inspira deseó la locura nos hace actuar.

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Kushina se escondió de tras de la puerta de la oficina de su padre, escuchaba atentamente las instrucciones que su progenitor le daba a su hermano ken.

Al obtener la información necesaria se retiró del lugar en caminándose a su cuarto, llegando saco su equipo ninja y empezó a meter lo necesario para realizar la misión, ya teniendo todo listo, salió del lugar sin ser vista, perdiéndose en el bosque de la aldea remolino.

En el camino pensaba lo injusto que era su padre, ella le había demostrado que era una excelente ninja, pero el cabezotas de él nunca le daba las mejores misiones, siempre su hermano ken se quedaba con lo mejor y así obtenía el reconocimiento de todos.

A sus dieciocho años estaba harta de no realizar algo importante para su aldea, pero eso cambiaria cuando ella lograra lo que parecía imposible.

Sonrió con autosuficiencia y apresuro el paso saltando por los árboles.

La misión era obtener la información que el cuarto Hokage de la aldea Konoha entregaría al Sannin Jiraiya.

Según se decía en ese pergamino estaba la prueba de que la aldea remolino se encontraba aliándose con otras aldeas para iniciar la guerra, lo cual era cierto pero tenía que desaparecer toda prueba, por eso era fundamental, quitarle al Hokage de la hoja esa información.

Se decía que el cuarto Hokage era muy inteligente y un excelente ninja. Debía de ser cierto ya que a los 24 años que él ocupaba tal título, era conocido como el rayo amarillo, por la velocidad con la que se desenvolvía.

Frunció el ceño, sabía que no sería fácil enfrentarse a tal adversario, pero ella jugaba con el factor sorpresa.

Tenía que encontrar una manera de acercarse y robar la información, porque una batalla era arriesgase a que todo se saliera de control.

Además había otras formas de lograr los objetivos y como que se llama Kushina Uzumaki, lograría encontrar la alternativa.

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Llevaba una semana en la aldea roma, las investigaciones que había realizado la habían llevado hasta ahí, según sabia el Hokage se reuniría con su Sensei dentro de dos días.

Sus ojos violetas se sorprendieron al llegar al lugar del encuentro de esos hombres.

Era un burdel…

Que disque "funcionaba " también como Hotel.

Su cuerpo tembló, ella nunca había visitado ese tipo de lugares.

En la entrada principal del lugar, un cartel se apreciaba.

"se necesitan camareras".

Su mente se quedó en blanco su cuerpo se movió solo y se adentró al lugar sin saber el porqué de sus propios actos.

-buenos días.- dijo un hombre serio con un semblante firme.- ¿has venido por el empleo?

Kushina salió del trance.

-así es ttebane.- hablo nerviosa.- soy nueva en esto, pero necesito el trabajo.

El hombre de oscura piel y ojos del mismo color la miraron evaluando su cuerpo, segundos después asintió sonriendo.

-muy bien, tienes el puesto, servirás los tragos en el salón principal, arreglaras las camas de las habitaciones de arriba y si quieres una comisión extra puedes acostarte con los clientes.

Las mejillas sonrojadas de Kushina se apreciaban en su rostro, tuvo que contenerse para no eliminar a ese tipejo de pacotilla que la miraba como si ella fuera una prostituta.

-acepto ttebane.

-sígueme, te daré lo necesario para que empieces ya.

Así empezó a trabajar en ese burdel, esperando paciente mente a su víctima, la suerte le sonrió cuando intercepto a ese viejo pervertido y se deshizo de él.

Ahora solo faltaba eliminar al rayo de Konoha.

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Minato suspiro de frustración cuando llego al lugar del encuentro donde vería a su Sensei, ¿Por qué siempre lo citaba en estos lugares?.

Entro al lugar con incomodidad, rogando a kami que su maestro no tardara tanto en llegar, la última ves llego dos días después del día que lo cito.

Sus pasos se encaminaron a la recepción del lugar y cuando toco la campana del mostrador esperando que alguien lo atendiera se sorprendió de la mujer que apareció ante él.

Los ojos azules la miraron incrédulos y al parecer tuvo el mismo efecto en ella.

Recupero su voz y se sorprendió de lo ronca que salió.

-buenos días señorita, necesito una habitación.

Kushina sintió las mejillas sonrojarse y tranquilizo su acelerado corazón, se encamino al tablero de las habitaciones le dio el número 9 .

El rubio firmo la libreta con su nombre, se olvidó de ese detalle, estaba tan perdido observando de reojo a la pelirroja.

Pero ella si lo noto, sus ojos adquirió un mayor brillo de determinación y supo que tenía que actuar.

-te llevo a tu habitación.- Kushina se encamino a las escaleras

Minato la siguió, y trago duro cuando noto que la ropa de la chica se ajustaba a su hermoso trasero.

Se golpeó mental mente, él nunca había pensado de esa forma, sin embargo esta mujer lo hacía sentir extraño.

Su mirada azul recorrió el cantoneo de las caderas de ella, su largo cabello rojo le atraía, su calor corporal aumentó en el rubio cuando sus pensamientos lo traicionaban a pensar de manera indecorosa sintiendo algo que nunca había sentido antes.

-esta es tu habitación- abrió la puerta y entraron, espero a que el rubio estuviera adentro.

El cuarto era una habitación especial, cortinas rojas, había una oscuridad tenue, una gran cama con sabanas de seda blancas, el piso estaba cubierto por una alfombra, en la mesita que se encontraba a lado de la cama había diversos artículos para hacer el sexo.

Cuando las miradas se encontraron se sonrojaron.

-gracias.- fue todo lo que pudo decir Minato, mirándola con gran interés.

Kushina lo noto y sintió que sus fuerzas abandonaban su cuerpo.

Se quedaron parados mirándose.

Cuando el rubio dio un paso hacia ella, la pelirroja salió de la habitación corriendo rápidamente del lugar, dejando a Minato con una sensación de ansiedad.

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La noche llego y el ambiente en el burdel estaba en su apogeo.

Minato no podía moverse de ese lugar, conociendo a su maestro podría aparecer en cualquier momento, así que resignado bajo a cenar algo.

Pero se arrepintió en seguida al encontrarse en medio de ese ambiente, estaba a punto de darse la media vuelta y regresar a su habitación cuando noto que un hombre empujaba a una mujer en un rincón y quería robarle un beso.

Eso le molesto, como caballero no podía permitir que una dama sufriera un abuso, sin embargo las mujeres ahí estaban para eso, así que no sabía cómo actuar ante tal situación.

Pero cuando sus ojos captaron el color del cabello de la mujer en cuestión, una furia despertó en él.

Por qué no creía que hubiera otra pelirroja aparte de la que lo atendió a él.

Sus pasos se encaminaron dispuestos a arrebatársela de las manos cuando noto que el tipo se encogía de dolor doblándose a la mitad entonces sus ojos la miraron asombrados.

Ella se acomodó su cabello y se alisó la falda tan corta que le hacían ponerse.

-cuando digo que no, es que no.- le grito Kushina pasando sobre el tipo, pero se paralizo cuando se encontró frente al chico rubio.-¿Qué tanto me miras ttebane?.- pregunto cruzándose de brazos a la defensiva.

-yo solo quería cenar.- comento sonrojado y sorprendido.

-sígueme.

Y él la siguió apreciando nuevamente esas curvas que lo hacían delirar.

Lo llevo a una mesa que estaba en la esquina de la habitación, donde se podía observar todas las escenas pervertidas que hay dentro de un lugar como ese.

-¿Qué deseas?.- pregunto la pelirroja.

Minato respondió sin pensar

-a ti.

Al escuchar las palabras del rubio se sonrojo por completo y él al darse cuenta de su respuesta se sonrojo por completo.

-quiero decir que tú, ¿qué me recomiendas?.- dijo incoherentemente.

Ella sonrió.

-eres raro ttebane, pero me gusta la gente rara.- se dio la media vuelta a buscar algo para él.

Se tapó el rostro con las manos en señal de sufrimiento, era un estúpido, como podía comportarse como un crio con ella.

Alzo su rostro y volvió a taparse la cara.

Su maestro lo metía en cada problema, este lugar lo alteraba, por todos lados veía besos, caricias excesivas, pasión desenfrenada, y muchas cosas que por primera vez lo hacía pensar en "eso".

-te ves muy incómodo.- Kushina le dio un plato de ramen .- ¿puedo sentarme?

Él asintió y comenzó a comer en silencio, mirándola a ella furtivamente y mirando el lugar.

-no estás acostumbrado a esto ¿verdad?.- pregunto curiosa Kushina.

-no.- afirmo Minato.- me siento fuera de lugar.

-¿Por qué?

-pues, no soy del tipo de hombre que visita estos lugares.

-aun así, no creo que esto sea nuevo para ti.- hablo mirando la mesa de alado donde la mujer se devoraba a besos al cliente.- todo esto es sexo simplemente.

Minato no opino nada y siguió comiendo, cuando Kushina volvió a hablar.

-a menos de que seas virgen, esto sería muy incómodo para ti.

Entonces él se atraganto con la comida y ella lo miro sin creerlo.

-por kami.- exclamo sonrojada.- eres virgen!.

El Hokage trato de recuperarse de la impresión.

-eso es información clasificada.

Una sonrisa radiante le dio la pelirroja.

-si lo eres ttebane.- afirmo ella.- es increíble, como un hombre como tú, no ha… bueno tu sabes.

Él la miro con interés.

-por qué no había encontrado a alguien que me atraiga.

Kushina sintió temblor en su cuerpo por la mirada azul y supo cómo podría lograr su objetivo.

Tendría que utilizar su cuerpo para seducirlo, era una mujer ninja capaz de todo para lograr su objetivo. Entonces tomo una difícil decisión.

Se paró de la silla y ante la mirada atónica del rubio se sentó en su rezago de las piernas de él.

Enredo sus manos en el cuello, toco el cabello y se sorprendió de lo bien que se sentía.

-¿Qué haces?.- susurro Minato.

Pero cayó bajo el hechizo de la mirada violeta.

-me gustas ttebane.- bajo su rostro, sintió la respiración cálida de él antes de posar su labios delicadamente sobre los de Minato.

Un simple rose de labios fue el primer contacto, pero al notar que él no respondía mordió el labio inferior y esto le permitió tener acceso a la boca masculina.

El gemido no se supo de quien fue.

Porque al entrar en contacto sus lenguas, danzaron en una batalla.

Había mantenido sus manos quietas de la impresión de que ella lo besara, pero cobraron vida cuando el beso se intensifico, la acomodo mejor sobre su rezago donde pudiera ser testigo de su excitación, movió las caderas en un rose sensual.

Ambos perdidos en la pasión del momento, cuando tomaron aire, la mirada azul y violeta entrelazada, sintieron el chispazo del amor.

Ella volvió a unir sus labios y él correspondió gustoso probando el sabor de su boca nuevamente.

Kushina ahora se movió encima de él, intensificando el roce de su excitación.

El gimió e interrumpió el beso, agitado.

-aquí no.- dijo simplemente, parándose y jalándola rumbo a su habitación.

Kushina apretó la mano que la aprisionaba y lo siguió, subieron las escaleras rápidamente, como si el tiempo fuera a acabarse.

Él abrió el cuarto temblando cuando metió la llave.

Ambos adentro de la habitación se miraron, él dio un paso, ella dio otro y terminaron la distancia que los separaba.

A tropiezos cayeron en la cama, disfrutando el beso.

Se miraron minutos después completamente agitados y sonrojados.

-yo soy nuevo en esto.- confeso él.

Ella le sonrió abiertamente, le acaricio el rostro con su mano y él acepto gustoso la caricia.

-ya me lo habías dicho ttebane.- susurro.- yo también soy nueva en esto.

Ahora él sonrió.

Juntaron sus labios saboreando las sensaciones, ella tímidamente lo abrazo y él correspondió.

Un ninja siempre debe estar preparado para todo y no caer preso de sus instintos carnales, cuando estén en una misión, la prioridad será llevarla a cabo, nunca subestimes a tu adversario, porque el lobo puede estar disfrazado de oveja.

Ese fue el pensamiento lógico que cruzo por Minato, pero la lógica lo abandono cuando sintió la mano de ella queriendo quitar su chaleco.

Él tenía un club de fans, era muy perseguido por el género femenino y lo habían tratado de seducir incontable veces, pero la mujer que tenía en sus brazos este momento lo hacía sentir como fuego ardiendo.

-tengo curiosidad por tocarte.- Kushina retiro el chaleco y la camisa, miro maravillada el abdomen trabajado.

-no se tu nombre.- susurro y gimió cuando sintió los dedos de ella tocándolo con delicadeza, pero sintiendo el deseó por su mirada hambrienta.

-Kushina.- y bajo su boca a besar la piel descubierta.- sabes a menta.

-es injusto, tu estas aun vestida.

-entonces arregla eso.

El temblor de las manos de Minato recorrió el cuerpo de Kushina, sintió la mirada azul firme como una tormenta sobre ella. Nunca se había considerado muy femenina, pero él la hizo sentir hermosa.

-no tengo palabras para describirte.- ahora él se posesiono arriba de ella, y descendió por su cuello lamiendo el sabor de su piel.

Kushina le permitió tocarla como ningún otro hombre lo había hecho, sintió las manos de él sobre sus senos y cuando fue retirado el sostén quedando expuesta esa zona, chillo cuando la boca de Minato aprisionaba con sus labios su pezón izquierdo erizando toda su piel.

La mano derecha de él subió por el sendero de su pierna acariciándola gentilmente, ella se removió por la intensidad de sensaciones en su cuerpo y él dejo de besarla para mirarla a la cara.

-no parece que fueras virgen.- los ojos violetas miraron a un sonrojado Minato tan rojo como su cabello.- me haces sentir a punto de explotar.

-yo soy el que está a punto de estar.-dijo algo incómodo.

-entonces explotemos juntos.- ella lo atrajo y lo beso.

él aprovecho el beso para seguir con las caricias en las torneadas pierna de Kushina y pudo llegar a retirar la odiosa prenda , dejándola en ropa interior.

-me miras y siento que me olvido de todo.- su voz sonó exaltada.- al verte tan cerca de mí , me pierdo en tus ojos mina-chan.

Su mirada azul recorrió el cuerpo de Kushina, su cabello como alfombra sobre la sabana roja resaltaba, sus pechos hinchados , jugosos, lo invitaban a apoderarse de ellos, siguió el recorrido , el vientre plano, la cintura pequeña, las caderas anchas y gimió cuando noto que la ropa interior revelaba parte de su zona intima.

-¿te gusta lo que ves?.- pregunto alzando su cuerpo como invitación a tocarla, sus manos retiraron la última prenda de su cuerpo y quedo completamente expuesta ante él.-tócame.- pidió

Minato hipnotizado por el deseo y solo en calzoncillos se acercó a ella, poniéndose arriba.

-bésame aquí.- indico sus pechos.- me gusto la sensación de tu boca sombre mí.

Ahogo un grito cuando él siguió sus instrucciones y la beso delicadamente, primero sintió el rose de su aliento erizando su pezón, después la lengua de él la lamio al contorno, y finalizo abriendo su boca y cubriendo el pecho, succionando, masajeando.

Pero eso no fue todo ya que aprovechando que ella se entregaba a gozar la caricia, por lo que su mano llego a la zona más primordial, su feminidad, toco despacio, a dentro un dedo en sus pliegues para comprobar la humedad, y quedo complacido cuando Kushina alzo más las caderas en señal de que le gustaba lo que él hacía, por lo que probo nuevamente introduciendo otro dedo frotando así el clítoris.

-más, mas…- era todo lo que ella podía decir.

Y él siguió con la caricia hasta hacer que explotara el mundo alrededor de la pelirroja.

Suspiraban agitados, ella por la experiencia y él porque quería introducirse en ella, lo necesitaba, nunca había necesitado algo tan intensamente como en estos momentos.

Kushina se sintió despierta, viva y quería mucho más placer, sabía que él necesitaba liberarse, así que tomándolo desprevenido lo volteo de posición dejándolo a su merced.

-no te importa si te toco como tú lo hiciste conmigo.

-soy tuyo.

Desnuda y sin timidez alguna, retiro la prenda que ocultaba el miembro de él, el cual estaba erguido y listo para la batalla.

Se mordió el labio.

Nunca pensó como seria esta parte de la anatomía del hombre cuando estaba excitado.

Le producía curiosidad y deseó.

Por lo que toco tímidamente el miembro sintiendo la sensación de dureza sobre su mano pero también fragilidad al ver la cara de Minato, estaba a su merced su sentido de mujer le aseguraba el poder sobre él.

-te gusta si lo toco.

Él gimió como respuesta.

Ella comenzó un lento movimiento de arriba y abajo.

-por favor.- suplico él.- tengo que poseerte.

Kushina dejo de tocarlo y se alzó quedando su feminidad exactamente arriba del miembro.

-seré yo quien ponga el ritmo.

Él asintió.

Y ella empezó a bajarse, sentía como se conectaban en uno solo, cerró los ojos disfrutando la intromisión a su cuerpo.

Minato no pudo evitar que sus manos acariciaran los pechos de ella, la visión de ser cabalgado era una experiencia demasiado excitante y tuvo que utilizar todo su control para evitar que sus manos fueran directo a las caderas de ella y la terminaran de unir a él.

Era un sufrimiento sentir como se desplazaba poco a poco, pero a la vez esto solo lo excitaba más.

Kushina llego al punto donde la barrera de su virginidad era tocada, abrió sus ojos violetas pidiendo ayuda a su amante.

él percibió el mensaje, y por fin pudo poner sus manos sobre las caderas de ella para introducirla.

Ella grito de dolor.

El rubio grito de placer, el estrecho sendero en donde estaba infundado lo invitaba a moverse.

Pero no podía tenía que permitir que el cuerpo de ella lo aceptara.

Así que masajeó los pechos de ella que estaban a su alcance, la atrajo y succiono nuevamente.

Esto provoco que Kushina se relajara y por instinto comenzó a moverse sobre.

Minato al sentir nuevamente que ella estaba deseosa ocupo sus manos para ayudarla a tener un ritmo que los satisficiera ambos.

Ella montada sobre, siendo besada por él.

A un ritmo lento, luego rápido y luego más rápido.

Sintieron como entraba y salía, como se unían y alejaban, como se conectaban mágicamente en ese instante, en la danza más antigua del mundo.

-Minato .- fue el grito que se escuchó en la habitación cuando alcanzo el orgasmo.

-kushina.- y todo exploto dentro de la mujer que lo había hecho perder la cordura.

Jadearon, conectados aun, se miraron con tantos sentimientos, ella lo beso delicadamente y el correspondió.

Así quedaron dormidos, abrazados, unidos.

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Cuando Minato sintió que estaba despertándose, con su mano busco a su acompañante.

Al encontrar un papel en el lugar donde se suponía que estar ella , lo tomo y al leerlo su rostro cambio por completo.

Mina-chan, gracias por la maravillosa experiencia, pero me tengo que ir, también te aconsejo que nunca olvides la primera ley ninja, el lobo puede estar vestido de oveja.

Cuídate.

Arrugo el papel enojado, furioso, y solo un pensamiento cruzaba por su mente.

La encontraría, costara lo que costara.

Porque no solo había robado los pergaminos importantes, no, también le robo el corazón

-TE ENCONTRARE KUSHINA.

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HASTA AQUÍ.

Si lose raro, extraño y tal vez algo perverso.

Esta historia fue escrita para el reto de lemon, que nació entre mi querida hermana TSUKIMINE Y YO.

Hermanita es para ti con todo mi cariño, jajjaja , escribes muy LINDO. Y no lo puedes evitar.

Espero que les haya gustado, la verdad es que la historia pienso que podría hacerse larga, pero no sé.

Tengo muchas historias que actualizar.

Gracias por leer y agradecería sus comentarios ya que son mi fuente de inspiración.

Sayo que estén muy bien.