Doble Negativo.

Summary: Una relación exótica, competitivos por naturaleza, buscando el límite entre lo permitido y lo prohibido, podrían caer presos de sus intensos juegos, victimas de lo exquisitamente desconocido.

Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephenie Meyer, la historia aquí desarrollada es de mi completa autoría y por ende queda PROHIBIDA la copia parcial o total del texto sin mi autorización previa. Gracias por su comprensión.


Prologo.


Dedicado a mi querida Lizzy_liz, una amiga estupenda que ha estado para mí en este momento de inspiración, para ayudarme a organizar esta historia y añadirle un poquito de condimento.

Te quiero amiga.


El quehacer matutino definitivamente no era lo que más a Bella le agradaba, levantarse temprano por el calor agobiante del sol entrando por su ventana no era su manera favorita de despertar, simplemente prefería ignorarlo hasta que volviese a reconciliar el sueño y así lo hizo, aunque su tranquilidad no permaneció por mucho tiempo, una mosca andaba volando cerca de su cabeza y le impedía dormir. Obviamente, ser despertada por obligación era sinónimo de levantarse con el pie izquierdo.

Se preparó desayuno, un café y tostadas, mientras escuchaba los mensajes de su contestadora. Uno de Alice, dos de su madre pidiéndole dinero y uno de Edward.

"¿Qué harás esta noche? Tengo unas buenas recomendaciones para un nuevo bar que se abre a las afueras de la ciudad. Te paso a buscar a eso de las ocho"

Como si no tuviese nada mejor que hacer —pensó Bella —, aunque para qué me miento, no tengo nada mejor.

Dejó todo arreglado para no tener problemas de horario, en su trabajo ella podía administrar los tiempos como quisiese, era la ventaja de ser su propia jefa. Tenía un spa en uno de los lugares más visitados de la ciudad, tenía una buena clientela y era reconocida como una de las mejores masajistas de la zona, además de un staff de masajistas y trabajadoras estupendo. Un día viernes, por lo general no se aparecía en su trabajo y hoy, no sería la excepción.

Cuando sonó el timbre de su departamento y comprobó la hora sabía que era Edward, su puntualidad eran uno de los efectos más cautivadores, además de su presencia, pero no admiró el buen gusto para vestirse, ni el exquisito aroma que desprendía su cuello, así como tampoco su corte de pelo y su peinado desprevenido que parecía haber salido recién de la ducha. Tampoco admiró en él su voz ronca y cautivadora, ni su mirada felina, era, algo así, como inmunidad a la galantería y belleza que este poseía. Bella abrió la puerta sin esperar saludarle y que Edward entrase.

—¿Qué tal? —sonrió de medio lado al verla echa un lío con sus cosas —. ¿No me darás un beso de bienvenida?

Bella seguía buscando las llaves, no podía creer que estas tuviesen vida propia, cada vez que las dejaba en un lugar, al rato que las necesitase estaban desaparecidas.

—¿Para qué? —dijo Bella revolviendo los cojines del sofá —. Acabas de irte en la madrugada. Reserva tus besos para las que de verdad los deseen.

—¡Uy! —rió —. Me parece sentir que alguien está hormonal y ovulando por estos días.

—Muy gracioso —dijo cuando encontró sus llaves en el bolsillo de su chaqueta —. Ya estoy lista, andando.

Para los amigos que conocían a Edward y Bella era un misterio como ambos podían permanecer más de cinco minutos en una misma habitación, así como tampoco comprendían en qué momento se hicieron inseparables. Cuando Bella viajaba con Edward no llevaba su coche, pero sabía que tenía libre disposición de el Audi RS 5 que Edward poseía, todo dependía de cómo se dieran las cosas esa noche.

—¿Qué has oído de este nuevo bar? —le preguntó Bella mientras terminaba de alargar sus pestañas con rímel.

—Hay excelentes críticas de los tragos y del ambiente, es un bar libre, va gente de todas las edades… me pareció interesante —respondió sin mirarla.

Cuando Bella estaba aplicándose un poco de brillo labial, Edward frenó casi en seco al ver que la luz del semáforo cambiaba de amarillo a rojo, por lo que el brillo quedó esparcido por toda su mejilla. Una mirada fulminante le dio a entender al conductor que el resultado del maquillaje no era de la satisfacción de la víctima del inesperado frenado.

—No sé para qué te preocupas tanto en maquillarte y arreglarte, al final de la noche tu brillo labial quedará estampado en otros labios, el sudor de tus mejillas correrá la base y las lágrimas de satisfacción en tus ojos derramarán tu rímel y delineador por todo tu rostro. Es inevitable, tu maquillaje está destinado a destrozarse al final de esta noche —sonrió.

—Si se llega a derramar por la causa que imaginas, entonces merece la pena intentarlo —alzó una ceja mientras ambos tenían en sus mentes las imágenes pervertidas de Bella dejado hecho un desastre toda la obra de arte que era su rostro maquillado.

Una vez sentados en la barra del bar, Edward pidió un Whisky doble sin hielo, mientras que Bella pidió un Vodka Naranja. Tal cual Edward había señalado había gente de todas las edades y preferencias sexuales, además que la música de ambiente era agradable, por lo que Bella se sintió en confianza.

—Deja de acomodarte el cabello —sonrió Edward sin dejar de mirar a las personas que estaban en el lugar.

—Estas ondas se mandan solas —dijo acomodándose la onda que se formaba detrás de su oreja.

—Otro arreglo sin sentido —alzó las cejas —. Al final de esta noche tu cabello estará derramado por toda la almohada.

—Tienes demasiada fe, Cullen—rió Bella sensualmente bebiendo de su trago.

—Te he visto en acción, fierecilla —sonrió haciendo un brindis breve con Bella.

—No cómo quisieras verme, claro está, pervertido —alzó una ceja.

Bella no continuó respondiendo a esa osada invitación, ese tipo de invitaciones sólo llevaban a caer en el juego del misterioso y seductor Edward Cullen. Le conocía demasiado bien, cada técnica que usaba era para seducir, jamás diría ni una sola palabra que no tuviese por fin meter a una mujer en su cama. Así era y no cambiaría jamás.

—¿Has encontrado algo? —sonrió Edward.

—No lo sé, ¿Y tú? —devolvió la pregunta.

—Un par —sonrió Edward.

—¿Elegirás a una? —dijo mirando a las dos mujeres sentadas en una mesa conversando mientras se bebían un trago.

—¿Para qué elegir a una si con dos es mejor? —sonrió Edward.

Debía evitar conseguir esos comentarios tan directos y punzantes de Edward, solía sacarla de quicio ver como conseguía todo lo que se proponía. Jamás había visto, de todo el tiempo que llevaba conociendo a Edward en acción, una mujer que le dijese que no cuando él se lo proponía.

—No hay desafío en esas rubias de allí —insistió Bella desafiante.

—¿Alguna propuesta?

—No aún —dijo Bella haciendo una breve señal al barman para que le sirviese otro trago.

—Debes tener a alguien en la mira, Bella —sonrió Edward —sino no habrá placer en el juego.

—Escucho atentamente, maestro —rió ella burlándose del tono sobreprotector y superior que usaba cuando le señalaba a quién conquistar con esa seguridad que caía en la arrogancia.

—Mira hacía tu izquierda, chaleco abotonado azul, bastante belleza, buen físico y aún no está en estado de ebriedad —susurró Edward —. ¿Qué te parece?

—Podría ser —sonrió Bella ante la propuesta.

—Entonces, manos a la obra, veamos quién conquista primero a esta chica —dijo Edward y luego se bebió todo el Whisky que quedaba en su copa.

—No me desafíes, Edward, saldrás perdiendo —sonrió Bella adelantándose unos pasos.

—No será difícil, estoy seguro que no es de tu equipo —volvió a mirarla —. Será feliz de compartir una noche conmigo y tú, perderás la diversión de esta noche, pequeña fierecilla.

—No, cantes victoria, Cullen, esta noche tendrás que pedir un taxi, me llevaré a esa morena curvilínea y además a tu Audi RS 5. La noche de pasión… será toda mía —rió Bella acercándose a la mesa de la joven—. Esta noche sufrirás la soledad en tus sábanas, Cullen —le susurró.


Buenas Noches (acá por lo menos)

¿Cómo están todas?

Nueva historia para ustedes, en mi twitpic podrán encontrar portadas hechas para este fic.

No sé cuantos capítulos tenga, probablemente cerca de diez o más, ya saben que los personajes se mandan solos.

Espero conocer su reacción respecto a esta historia, es especial y me gustaría saberla.

Cariños a todas.

Nos leemos.

Manne Van Necker