Autora: De cosas y cosas. Una viñeta ScotlandxUk. Odio no poder resumir todo en pocas palabras y escribir viñetas one-shots decentes… Debo practicar ¿Qué mejor que un poco de esta pareja incestuosa para practicar? Les tengo sorpresitas por publicar antes de que vuelva a clases.

Disclaimer: Himarura, HI!maruya… Bye!Maruya… Fuck!Maruya… Hetalia es de Hidekaz Himaruya.

Advertencias: Ninguna.

Nunca es tarde para comenzar una tradición.

Inglaterra revisaba concentrado unos papeles en su escritorio. Todo tranquilo. Sería un día normal y monótono como muchos donde sólo se dedicaba a revisar y firmar papeles traídos desde el Parlamento, observar en cada descanso por la ventana mientras tomaba una taza de té y de vuelta a leer y firmar hasta que se le quemaran los ojos.

Dos y media. Quince minutos más y pediría su taza de té a Albert, su mayordomo.

Paso de hoja, siguió leyendo atentamente hasta que unos ruidosos pasos lo hacen quitar los ojos verdes de aquel conjunto de celulosa blanqueada y observa con molestia como Escocia entra a su oficina, fresco como una lechuga.

— Ah… De nuevo pudriéndote en tu sillón y firmando aburridos papeles que a nadie le importa, ya te he dicho que puedes contratar a un pobre imbécil para que lo haga por ti— La voz rasposa y grave del pelirrojo hace eco en el espacioso cuarto.

—Prefiero hacerlo yo y no hacerlas de vago como tú, hablando de eso ¿Qué haces precisamente aquí y no en tu país? — Le soltó agrio. Escocia rodó los ojos ante tanta dulzura.

— Qué te importa, no te incumbe.

— Claro que me ha de incumbir, bastardo, si es mi cuarto de trabajo donde estás metido— Scott mueve su mano como si fuera ella quien hablara, en son de burla. Inglaterra enrojece de la ira. Lo regaña por grosero y vago. Le advierte que se vaya en menos de tres minutos o llama la guardia de seguridad y una mierda si es su hermano, lo echará con una patada en el trasero igual.

Ay… pobre Arthur. Si supiera que Escocia tiene un doctorado en no escucharlo.

Los ojos cobalto de Escocia lo observan entretenido. Inglaterra es interesante de ver cuando se enoja, más aún cuando no es escuchado porque se sonroja. Los sonrojos del muy hijo de puta son adorables, pero él como buen mal hermano mayor no se los dirá nunca.

— Arthur, hazte un favor y cállate— Le comenta con tranquilidad mientras se acerca hacia él, rodeando la mesa de roble.

— ¡Pues me tendrás que hacer callar tú! Que te crees, hijo de puta, esta es mi casa— Le suelta desafiante, baja los papeles y lo señala. Escocia alza una ceja ¿Lo está provocando? No puede evitar sonreír burlón.

— ¿Me estás desafiando? — Se acerca a su hermano con soberbia. El menor se inclina hacia él, frunciendo las cejas.

—Tómatelo como quieras, de cual…— Las palabras quedaron detenidas cuando unos fríos labios se posan en su boca, dejándolo atónito. Escocia lo está besando. ¿Escocia lo está besando? Momento. ¡Lo estaba besando! Se separa con brusquedad y lo empuja hacia atrás.

— ¿Por qué mierda hiciste eso? — Le preguntó con horror el inglés mientras se tocaba sus labios profanados. Escocia se alzó de hombros.

— Tradición familiar. Aparte quería que te callaras.

Mentira sucia, sólo lo hacía para disfrutar de unos momentos los labios de Inglaterra, cosa que volvería a hacer en un futuro cercano.

— ¡Mentiroso, nunca he visto que te beses con William o Ryan! De cualquier forma ¡Existen otras maneras de hacer callar a alguien que no sean con un beso!

— Lo que pasa, mi tonto hermanito, es que eres algo retardado y no te das cuenta que sucede a tu alrededor— Se acercó hasta el escritorio donde Arthur seguía sentado observándole con cara de idiota y le comentó con una sonrisa arrogante— De cualquier forma, si no fuera verdad… Se puede comenzar una tradición desde ahora mismo. ¿No crees?