Capitulo 1: el huevo

¡Por fin! ¡Por fin mi madre me había dejado ir a pueblo Arcilla por mi cumpleaños numero 15! Había escuchado muchas cosas lindas sobre ese lugar y quería experimentar por mi misma. Mi nombre es Kairu, nací y crecí en ciudad Gres, pero no conocía ninguna otra región en toda Teselia pues mi es en extremo sobreprotectora y me costó mucho convencerla de que me dejara ir a pueblo Arcilla, que era el lugar que mas anhelaba visitar. Tomé mi bici y mi bolso el cual llené con pociones, semillas, pokeballs, repelentes, bayas y cualquier otra cosa que necesitara por si atrapaba un pokemon, me había decidido a tener solo uno al menos mientras aprendía como entrenarlos, además mucha gente en ciudad Gres me había dicho que era algo muy bello compartir tus aventuras con un solo pokemon, así solo estarías pendiente de él y este al recibir todo tu afecto será más apegado a ti, por lo tanto solo compre una pokeball para no poder dejarme llevar por la tentación de atrapar más.

Al llegar a la entrada del pueblo detuve la bicicleta y contemplé el ambiente natural y el cielo despejado, con Pidgeys surcando felizmente las nubes blancas pintando el suave cielo del atardecer.

-no eres de aquí ¿cierto?- una voz ronca y calmada llegó hasta mi oreja izquierda. Era un señor de avanzada edad con traje y sombrero marrón y una moderada barba gris.

Me di la vuelta y sonreí a la vez que negaba con la cabeza.

-¿tienes lugar donde quedarte? Claro.. si piensas quedarte…- dijo ajustando su sombrero graciosamente, como si hubiese hecho una pequeña broma incitando a quedarme.

-bueno… no tenía la intención de quedarme, solo venía a visitar- bajé de la bicicleta.

-pues que mal…- el señor bajó su sombrero tapando sus ojos y dio por acabada la conversación en un intento evidente de psicología inversa, no entendía por qué el señor tenía tanta insistencia con que me quedara aunque no estaba segura si de verdad quería eso o solo empleaba gestos muy particulares.

-aunque.. Este lugar no está nada mal, además pronto se hará de noche y sería peligroso ir en bicicleta por la noche.. ¿Sabe donde puedo quedarme?-

-¡por supuesto! ¡Renta una de las habitaciones en mi humilde hotel!- dio un salto cambiando su expresión completamente, comprendí por que intentaba disuadirme con su simpática personalidad.

Empezó a caminar, tome la bici por el manubrio y le seguí

Llegamos y por dentro era tan lindo, muchas cosas y detalles estaban tallados en madera y mayoría portaba color marrón arcilla, haciendo tributo al nombre del pueblo.

-firma aquí, aquí, aquí, también aquí, aquí y… aquí- moví mi mano desesperadamente tratando de firmar rápido a la vez que pasaba las hojas con insistencia cambiando el dedo de línea, al terminar solté exhausta el bolígrafo jadeando.

Sonrió abiertamente y salió del lugar dejando las llaves de mi habitación sobre el mostrador. Tomé las llaves, tomé el ascensor de la nada se metió una chica de pelo corto y traje aniñado con un Whimsicott en brazos mientras le hacía cosquillas.

-¡hola! ¿Eres nueva aquí no? Se te nota un aire muy de ciudad y ¿a qué has venido? A visitar seguro jeje esto es muy lindo he de admitir, ¿sabes? Todas las mañanas me asomo junto a mi Whimsicott por el barandal hacia el mar para ver el amanecer ¡es tan bonito! ¡Es como magia!- las preguntas salían disparadas de su boca, sin dejarme asimilar respondía ella por mi.

-em.. mi nombre es Kairu, gusto en conocerte, tu eres…-

-soy Mila jiji- rió amistosamente –tengo 9 años ¿y tú? ¡Ya se, ya se! Déjame adivinar.. ¿15 verdad? ¡15 años!-

-jeje pues sí, hoy cumplo 15 años-

-woooow ¡¿hoy es tu cumpleaños? ¡Felicidades! Aahhh ya entiendo viniste a visitar pueblo Arcilla por tu cumpleaños ¿verdad?- saltaba moviendo su pokemon de arriba a abajo haciéndolo reír.

-exacto, vivo en ciudad Gres y había oído muchas cosas bonitas sobre este lugar y bueno… quería ver si valía la pena-

-¡la vale, sí! Y mucho, este es uno de los lugares más lindos y tranquilos de Teselia-

#ti run!# sonó el timbrecito del ascensor anunciando la llegada al piso indicado.

-bueno Mila espero volvernos a encontrar ya me tengo que ir, hasta luego- me despedí frotando suavemente su cuero cabelludo.

-hasta luego amiga ¡feliz cumpleaños!- me reí y salí esperando a que las puertas del ascensor se cerraran nuevamente. Caminé hasta la puerta con el número 21, anotado en la llave. Entré y me acosté en la cama a descansar luego del largo viaje en bicicleta…

-¡bicicleta!- me levanté -¡Dejé mi bicicleta en la entrada!- me levanté y miré por la ventana, al parecer me había dormido y se hizo de noche, localicé mi bici y ví un bulto oscuro acercándose a ella, intenté acostumbrar la mirada a la oscuridad para enfocar bien, era un Haxorus cuando me dí cuenta tomó mi bicicleta y se adentró con ella en el bosque.

Me enojé, salí corriendo de mi habitación, preferí bajar las escaleras a mi propio paso, me apresuré y salí del hotel, pude ver la cola del Haxorus perdiéndose entre los arboles del bosque. Lo seguí tropecé varias veces pero no podía rendirme, estaba dispuesta a pelear contra ese pokemon a pesar de no tener uno con que defenderme.

-r-roooaa- me detuvé al escuchar unos gruñidos enojados que parecían ser del Haxorus, seguí el sonido y lo encontré peleando con alguien, ese alguien traía una capucha marrón que no dejaba ver su rostro, intentaba proteger algo entre sus brazos, era blanco pero no podía distinguir bien que era, tenía que ocupar una mano para aguantarlo y luchar con la otra, el Haxorus lanzó a su contrincante al suelo y estaba a punto de asestarle el ultimo golpe.

-(vamos, Kairu, piensa en algo ¡rápido! ¡Tienes que detenerle!)- pensé mirando apresuradamente de un lado al otro, ví mi bici tirada detrás del Haxorus, seguro que la había soltado para pelear con esta persona misteriosa.

La agarré y con toda mi fuerza lo golpeé en la cabeza con la bicicleta, lanzando un quejido de dolor se llevó las manos a la cabeza, se dio la vuelta y me rugió en la cara exhalando un fuerte aire caliente. Me puse en guardia y volví a acomodar la bici detrás de mi hombro para volver a soltarle un golpe si se atrevía a atacarme.

-¡¿quieres más, Haxorus idiota? ¡dejalo en paz y lárgate antes de que te vuelva a golpear!- el pokemon me gruñó y se continuó sobando a la vez que abandonaba el lugar a toda velocidad.

Volví mi mirada a la persona encapuchada tirada en el suelo, estiré mi mano para ayudar a levantarse, sacó su brazo de la capucha y lo que se aguantó a mi mano fue una pata negra con el resto del brazo azul supuse que era un pokemon, reaccioné ensanchando los parpados y las cejas pero no pensaba soltarlo, era de mi altura, a penas y se sostenía de pie, tuvo que aguantarse de mi hombro para no volverse a caer.

-(gracias por ayudarme…)- una voz ajena resonó en mi mente.

-d-de nada- dije aunque, si podía comunicarme con este pokemon por medio de telepatía no veía lógico hablar con él.

-(estoy muy débil… tú.. necesito un favor tuyo…)-

-(esta bien.. ¿Q-qué necesitas?)- estaba un poco nerviosa pero quería terminar de escucharlo.

-(ten… necesito que cuides de esto por mí…)- dejó al descubierto el objeto que ocultaba entre sus brazos.

-(yo ya no puedo seguir más y no tengo las fuerzas suficientes… no se si me recupere pero.. tienes que cuidar mi huevo por mí)- lo depositó en mis manos y se fue saltando sobre los arboles a pesar de que resbalaba un poco debido a lo débil que estaba.

-(buena suerte….)- un último pensamiento fue dirigido hasta mi cabeza por parte de ese misterioso pokemon. Miré el huevo tibio en mis manos, podía sentir que había algo formándose ahí dentro, no sabré qué pokemon haya sido el que me entregó este huevo pero… juro... Que lo cuidaré con mi alma…

Me saqué la bufanda del cuello y acurruqué el huevo en ella para que no se pusiera frío pues ya había calentado ese pedazo de tela con el calor de mi cuello. Lo llevé hasta el hotel, entré a mi habitación y lo puse cuidadosamente sobre la cama, encendí la chimenea con unos fósforos que había sobre la mesita de noche y me acosté sobre la cama dispuesta a dormir hasta el día siguiente, cogí el huevo y lo apretujé contra mí para que entrara en calor, poco a poco fui cayendo en un plácido sueño.