NARUTO Y SUS PERSONAJES © MASASHI KISHIMOTO
"Amores De Leyenda" © SAKURA_TRC

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"AMORES DE LEYENDA"
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Epílogo. Un Nuevo Amor de Leyenda

Época actual, siglo XXI

El reloj marcaba pasadas las siete de la mañana y una joven esperaba frente a la parada de autobús lidiando con una difícil decisión– Era la ruta 6 parada 9 o era la ruta 9 parada 6, ¡kami! ¿Por qué soy tan olvidadiza?

Horas después se veía a la misma chica corriendo por los pasillos de la preparatoria Konoha High. Extremadamente agotada y con la respiración acelerada, se detuvo frente a una puerta marcada con el letrero Año 1 Grupo A. Respiro profundamente y calmó su acelerado corazón, tocó la puerta y esperó que alguien contestara.

- Si, dime –salió una hermosa mujer, de cabello castaño, largo y ligeramente rizado, con unos impactantes ojos escarlatas.

- Lo siento –dijo la chica haciendo una reverencia– Soy nueva y me perdía al venir en el autobús.

- Ah, está bien, adelante –la mujer se hizo a un lado y dejo que la chica pasara al aula– Lo mejor será que hables con el tutor de la clase para que te dé indicaciones y no te pierdas mañana.

- Si, gracias –dijo la estudiante con una alegre sonrisa.

- Bien siéntate –la maestra buscó con la mirada algún lugar vacío, rápidamente encontró uno – siéntate junto a Hinata, por favor Hinata indícale donde.

- Si Kurenai-sensei –una chica de largos cabellos azulados y tiernos ojos aperlados se levantó de su lugar y le sonrió a su nueva compañera indícalo el asiento junto a ella.

La maestra esperó a que la chica nueva se acomodara y que Hinata le indicara lo que estaban haciendo– Bien, Ino podrías continuar con la lectura.

- Con gusto Kurenai-sensei –una deslumbrante rubia de hermosos ojos azules tomó su libro del escritorio y aclaró su garganta para seguir leyendo– La sacerdotisa pidió a su amigo volador que descendiera para poder admirar el lugar donde el shinobi había crecido como persona y entrenado para ser el mejor. Su amigo amablemente accedió, buscó un claro donde poder aterrizar y cumplir a su amiga sus últimos deseos. En cuanto pisaron la tierra, la sacerdotisa no dejaba de admirar los terrenos de la familia del shinobi.

- Gracias Ino, continúa por favor Shikamaru –pidió Kurenai a un chico que estaba medio dormido sobre el libro de literatura.

- Que problemático –se quejó un joven de cabello castaño amarrado en una coleta. Se levantó de su lugar y tomó su libro en alto– El shinobi insistía desesperadamente en llevarla al hospital, pero ella solo quería pasar sus últimos momentos a su lado. La bestia que protegía a la sacerdotisa se despidió de ella señalando que la esperaría al otro lado del portal de la muerte. Con lágrimas en los ojos, la sacerdotisa se despidió de su inseparable amigo diciéndole que lo alcanzaría en poco tiempo. El shinobi le pidió resistir, pero ella le dijo que ese era su destino y que no había podido cambiarlo por más que se esforzó. De un segundo a otro, la sacerdotisa empezó a desintegrarse en pequeñas lucecitas de colores, algunas se elevaban al cielo, otras desaparecían entre la hierba integrándose con la tierra. La sacerdotisa se despidió del shinobi acariciando su rostro con su débil mano y regalándole una sonrisa con su último aliento. El equipo del shinobi llegó un día después tras un largo recorrido sin descanso desde el templo en la montaña. Cuando buscaron a su compañero pero nadie lo había visto desde su partida de la aldea. Tras buscarlo por toda la aldea, el hermano mayor del shinobi lo encontró sentado a mitad de un claro con las ropas ensangrentadas de la sacerdotisa.

- Puedes sentarte Shikamaru, ahora es el turno de… –la maestra buscó con la mirada clavándola en Hinata– Termina la lectura Hinata por favor.

Hinata se puso de pie y con una sonrisa empezó a leer– El shinobi estaba en estado de shock, llevaba un día entero ahí, con la mirada perdida y sin decir palabra alguna; tras dos días de estar así, el shinobi por fin habló y les contó a sus amigos lo que había sucedido con la sacerdotisa. Y como se lo había prometido, el shinobi visitaba el lugar donde la joven sacerdotisa murió y cuando no podía llevaba un ramo de flores para compensar su ausencia. –en la última parte del relato las adolescentes veían a Hinata con éxtasis por lo que estaba por leer– Cuenta la leyenda que en el lugar donde se juraron amor la sacerdotisa y el shinobi, aquel donde el shinobi lloró también la muerte de la sacerdotisa, nació un árbol que reflejaba el amor que se juraron los dos jóvenes amantes y que dio origen a "La Leyenda de los Amantes Eternos".

- Gracias HInata, ¿Quién me puede decir cual es su impresión de la historia? –preguntó Kurenai paseando sus ojos por sus alumnos.

- Si nos esforzamos podemos encontrar a nuestra alma gemela –dijo Ino en un suspiro de romanticismo.

- No exactamente –negó Kurenai.

La chica nueva levantó la mano para participar en el debate– Para mi esta historia me dice que el destino no esta escrito, la sacerdotisa se suponía debía morir después del ritual, pero su deseo por estar con el shinobi fue más fuerte y logró vencer ese obstáculo.

Otro de los alumnos levantó la mano para intervenir, la maestra le cedió la palabra – Pero aun así la sacerdotisa murió, ese era su destino y se cumplió.

- Eso es correcto –señaló la chica nueva– la sacerdotisa murió, pero no fue por el ritual sino porque fue atacada en un momento de descuido, si hubiera sido como estaba predicho ella hubiera caído muerta en cuanto terminó el ritual.

- Ella tiene razón –apoyó Ino el análisis de su nueva compañera– Si alguien hubiera detenido al enemigo, ella hubiera disfrutado de su amor con el shinobi.

Shikamaru levantó la mano con desgano– Pero aun no sabemos si los dos pudieron haber estado juntos, no sabemos si ella hubiera sido obligada a regresar al templo.

- También estaba la ley de la familia de él, solo podía casarse con gente de su clan –señaló tristemente Hinata.

- Otra cosa que nos cuenta la historia es que él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella –añadió la alumna nueva– Él cumplió su promesa de visitar el lugar a diario y otra promesa que él hizo fue de llevarle flores cuando no pudiera hacerlo.

- Eso es una muestra de verdadero amor –dijo Ino con aire de romanticismo – El shinobi era mejor que muchos hombres de hoy en día.

- ¿Lo dices por tu novio Ino? –intervino un chico con una sonrisa divertida.

- No solo por él Kiba, lo digo por todos.

El timbre de cambio de clase sonó, Kurenai guardó sus cosas con una sonrisa– Bien, es todo por mi parte, agradézcanle a su nueva compañera que inició este pequeño debate que no van a tener tarea hoy.

- ¡Súper! ¡Bien! ¡Gracias chica nueva! –agradecieron los compañeros al oír la buena noticia.

- Ven un momento por favor –pidió la maestra a la chica nueva, ella asintió y la siguió fuera del aula – Creo que lo mejor será que mañana te presente el maestro titular, solo quedan unas cuantas clases y la que sigue es educación física, así que disfruta el hermoso día y bienvenida.

- Gracias Kurenai-sensei.

Antes de marcharse la maestra giró sobre sus talones– Por cierto, tu maestro titular se llama…

- Hatake Kakashi –dijo la chica nueva con una gran sonrisa en su rostro.

- Si, ya veo que tus compañeros te hablaron de él –señaló Kurenai extrañada, en su clase no la había visto hablar con nadie más en el momento que participó de la lectura– ¡Cuidate nos vemos en clase!

- Si –se despidió la chica regresando a su salón.

El resto de las clases terminaron muy rápido, según la chica nueva, sus compañeros se burlaron y le dijeron que era porque era su primer día.

- ¿Qué te dijo tu novio Hinata? –preguntó Kiba alcanzando a la ojiperla.

- Puedes preguntárselo tú mismo Kiba –contestó Hinata señalando a la puerta del colegio. Dos chicos sin el uniforme escolar esperando platicando a la entrada de la institución. A lo lejos se podía apreciar a ambos jóvenes, uno de cabello rubio y otro de cabello negro.

- ¡Hinata! –gritó el rubio agitando su mano alegre– ¿Cómo estuvo la escuela?

Hinata sonrió al recibir el cariñoso beso en los labios tras la pregunta– Bien, pero te extrañé –dijo en un tímido susurro.

- Te lo compensaré llevándote a comer un helado al centro comercial, ¿Qué dices? –dijo el chico con una gran sonrisa.

- Hn, me encanta la idea, pero sería más divertido si fuéramos todos, ¿no crees?

- Claro –accedió encantado de pronto vio a alguien nuevo en el grupo de amigos– ¡Hola! –saludó el rubio, que tenía unos brillantes y vivaces ojos azules– ¿Quién eres?

- Perdón, no te la presente… –se disculpó Hinata parándose junto a su novio.

- Hola Naruto, ¿Cómo has estado?

- Yo bien, ¿y tú? –contestó el rubio extrañado de la familiaridad que mostraba la chica.

- Ahora muy bien, gracias –la nueva alumna parecía muy alegre al ver a Naruto.

- ¿Vienes con nosotros…? –preguntó Naruto sin poder decir el nombre de la chica porque aun nadie se lo decía.

- Lo siento, será otro día, tengo algo importante que hacer –se acercó a Naruto y le dio un beso en la mejilla y luego se lo dio al otro chico que esperaba en la entrada– Me dio gusto verlos, Naruto, Sai, nos vemos mañana en clase –la nueva chica se despidió con la mano en alto de todos los demás y se fue corriendo.

Los compañeros de clase 1 salón A se quedaron boquiabiertos al ver la actitud tan extrovertida de su nueva compañera.

- ¿Tienes algo que decirme… Sai? –requirió Ino con un tono amenazador.

El chico de cabello negro y ojos negro estaba más impactado por el beso que por el tono de la rubia– No, es la primera vez que la veo.

- ¿Y tu Naruto-kun? –preguntó tímidamente Hinata con el temor de alguna respuesta que no le gustara.

- Yo también es la primera vez que la veo –respondió Naruto tomándose la mejilla que la chica besó y con la otra mano el corazón– Pero tengo una extraña melancolía mezclada con alivio…

- Como cuando ves a un viejo amigo después de mucho tiempo –terminó la frase Sai mirando extrañamente feliz a Naruto.

- Hn –asintió el rubio más que feliz.

- No sean tan problemáticas, ¿Por qué les mentirían Naruto y Sai? –defendió Shikamaru a sus amigos caminando tranquilamente para que olvidaran el extraño suceso.

- Por cierto, ¿Cómo esta? ¿Cuándo va a volver a la escuela? Ya tiene casi una semana así –preguntó Ino olvidando el tema.

Naruto suspiró preocupado– Mikoto-san nos dijo que solo esta deprimido, ¿Por qué? No lo saben, pero si sigue así van a llevarlo al doctor.

- Él va a estar bien, aunque debo admitir que la depresión no es algo común en él, pero es fuerte y seguramente se repondrá –declaró Sai con una visión más positiva que la perspectiva de Naruto.

- Sai tiene razón –animó Kiba tomando la delantera del grupo– Ahora, vayamos al centro comercial por algo de diversión.

- Antes de disfrutar nuestra tarde debemos saber que hicieron en clase –preguntó amablemente Naruto depositando un tierno beso en los labios de Hinata.

Ino se abrazó al cuello de Sai y con una linda sonrisa le dio un beso en la boca– Leímos la más hermosa y trágica historia que jamás se haya escrito.

- ¿Cuál? –curioseó Sai divertido.

- La Leyenda de los Amantes Eternos –contestó Hinata, quien se sabía la historia de memoria.

Naruto enarcó una ceja confundido– ¿De que trata?

- ¡No es posible que no la conozcas! Es mi leyenda favorita.

- Lo siento Hinata, pero no soy muy ávido de las historias románticas.

- Ni de las románticas, ni de ningún otro tipo de lectura –se burló Sai dándole un golpe en la cabeza.

- Tú tampoco eres fan de la lectura Sai, te pasas todo el tiempo haciendo horrendos garabatos –Naruto trato de defenderse diciendo algo más que la verdad– ¿O es que sabes de que hablan?

- Por supuesto, es la leyenda de la sacerdotisa y el shinobi, ellos estaban enamorados incluso antes de conocerse; el destino de ella era morir tras realizar un ritual, y aunque logro sobrevivir, un enemigo la hirió de muerte –Sai había tomado una postura de sabelotodo que irritó al rubio– Lamentablemente la joven sacerdotisa murió en los brazos del shinobi y su amor quedó congelado en el tiempo.

Naruto se entrecerró los ojos molesto y sacó un as de la manga– Conozco la historia y mejor de lo que crees.

- Lo dudo, Naruto-baka –rebatió Ino orgullosa de que su novio conociera la leyenda.

- ¿Alguno de ustedes sabía que existe un manuscrito original de la leyenda? Apuesto que no –soltó Naruto con una sonrisa victoriosa– Y ustedes no saben que esa no es toda la historia.

- ¿Cómo sabes del manuscrito Naruto-kun? –preguntó Hinata hambrienta de saber más de la hermosa historia.

- Conozco a alguien que lo ha tenido en sus manos y lo ha leído, esa persona me comentó que el árbol es un cerezo y que el manuscrito esta… ilustrado –contestó pensativo Naruto. De pronto buscó en la dirección por donde se había ido su nueva compañera y murmuró al aire– Supongo que es el destino, ¿no?

Alejado de todo el barullo de la ciudad, un adolescente se encontraba tirado bajo la sombra de un frondoso y verde árbol. Su cabello negro caía a los costados de su cabeza, sus ojos negros estaban perdidos entre las ramas del árbol; el joven estaba perdido en sus pensamientos.

- ¿Hay algo interesante allá arriba? –una chica se hincó a su lado e interpuso su cara entre él y el árbol.

El joven se levantó de golpe evitando la cercanía con la chica– ¿Cómo entraste aquí? ¿No viste el letrero que dice "Propiedad Privada"?

- Si, pero me gustó tanto que me metí de todos modos –contestó la chica sentándose para apreciar el hermoso jardín.

Era una chica poco común, su cabello rosa se movía al son de la silenciosa melodía del viento, sus ojos verdes reflejaban el hermoso atardecer. Algo en ella le inspiraba confianza. Cuando la vio detenidamente notó que llevaba el uniforme escolar de su preparatoria.

- ¿En que clase estas? No creo haberte visto antes en la escuela, pero me resultas muy familiar.

La chica sonrió– Hoy fue mi primer día, aunque me perdí en el camino y llegué tarde. Tal vez has soñado conmigo.

- ¿Cómo voy a soñar contigo si no nos conocemos? Con ese tipo de ideas estoy seguro que te llevaras bien con Kakashi –señaló el adolescente con una sonrisa divertida.

- Claro, el maestro titular de la clase.

- Hn, él siempre se pierde en el camino de la vida y llega tarde a todos lados.

- Esa es una excusa muy mala –dijo la chica riendo.

- Es la peor que he escuchado.

- Dime Sasuke-kun, ¿Por qué no fuiste a la escuela? –la pregunta no le resulta extraña al moreno, sino el hecho que la chica supiera su nombre.

- ¿Te hablaron de mí?

- Algo así –dijo la chica restándole importancia.

- Eso es injusto, tú sabes mi nombre, el de mi maestro y conoces a mis compañeros, yo no sé nada de ti.

La pelirrosa sonrió divertida– Sakura, Haruno Sakura.

- Sasuke Uchiha, pero supongo que no es importante –dijo solo por formalismo el chico.

- Todo lo contrario Sasuke-kun, es un placer verte –Sakura se dio cuenta que ya había oscurecido por completo. Se levantó y sacudió su uniforme– Debo irme, ya es tarde y necesito comprar algo para la cena, me dijeron que había un excelente lugar en la ciudad para comer ramen, ¿lo conoces?

Sasuke rodó los ojos, sabía quien se lo había recomendado– El Ichiraku Ramen…

- Si, exacto, ¿Cómo puedo llegar ahí?

- Sabes… si eres nueva en la ciudad es mejor que andes sola por ahí en la noche –Sasuke desvió la mirada y chasqueó la lengua, su madre constantemente le decía que sus amigos siempre eran bienvenidos en su casa, tal vez era el momento para poner aprueba ese ofrecimiento– Mi madre siempre prepara comida como si fuéramos un ejercito, porque no vienes.

- ¿Estas seguro? –preguntó dudosa Sakura.

- Claro, vamos –Sakura caminó en dirección opuesta a Sasuke– Hey, Sakura, es por aquí.

- Pensé que saldríamos del parque –la pelirrosa se excusó buscando la salida del jardín.

- Mi casa queda por allá –señaló Sasuke una enorme mansión tras los frondosos árboles – Y el parque no es un parque, es el jardín de mi casa.

- ¡Oh! Todo un chico de la alta sociedad.

Sasuke sonrió arrogante– Si tan solo fuera mi dinero sería mejor.

- El dinero no compra la felicidad –rebatió Sakura con una brillante sonrisa.

Una sonrisa que provocó un vuelco al corazón de Sasuke y una extraña sensación de nostalgia– ¿Estas segura que no nos hemos visto antes?

- Puede que haya sido en una vida anterior, dicen que hay personas que las recuerdan.

- ¿Crees en eso?

Sakura asintió fervientemente– ¿Y tú?

- No lo sé, pero supongo que si es como la energía, puede ser cierto –en ese momento habían llegado a la puerta trasera del hogar de Sasuke, él abrió la puerta y le cedió el paso– Bienvenida a la casa Uchiha.

- La cocina es muy linda y grande –exclamó Sakura echando un vistazo rápido– Comparada con la del templo, es como la de un palacio.

- ¿Templo? –preguntó Sasuke extrañado– ¿Vives en un templo?

- Si, mi familia se encarga de un templo a las afueras de la ciudad.

- Entonces eres una…

- ¡Sasuke-chan! Que bueno que llegas, estaba por servir la cena, ya sabes que tu papá es muy exigente con los horarios.

- ¡Okaa-san! –se quejó Sasuke– Deja de llamarme así.

- ¡Lo siento! No sabía que teníamos visitas.

- Buenas noches –Sakura hizo una reverencia para saludar a la mujer de cabellos y ojos negros, muy parecida a Sasuke.

- ¡Que linda chica! No sabía que tenías amigas tan bonitas Sasuke.

- Una compañera de la escuela, Haruno Sakura, ella es mi madre, Uchiha Mikoto –presentó brevemente Sasuke a las dos mujeres.

- Mucho gusto Uchiha-san.

Mikoto sonrió encantada con Sakura, le parecía encantadora– Llámame Mikoto linda.

- Siempre y cuando me llame Sakura.

- Claro Sakura-chan –Sasuke comenzaba a sentirse raro, tanta familiaridad entre su madre y una chica que apenas conocía era algo… extraño.

- Kaa-san, invité a Sakura a cenar, espero que no te moleste.

- Por supuesto que no me molesta Sasuke y menos cuando traes a una chica tan linda.

Sasuke pensaba, ¿Qué su madre no se cansaba de decir lo linda que era Sakura? Bueno, si, era una chica linda, pero como siempre, su madre tenía razón. Y es que seguía teniendo la sensación de haber visto a Sakura antes de ese día, pero no sabía cuando o donde.

- ¡Ya llegué! –se escuchó una voz proveniente de la puerta principal de la casa.

- Pasen a la sala, inmediatamente los alcanzo –dijo sonriente Mikoto dejando a los adolescentes solos en la cocina.

Sasuke le mostró el camino a Sakura, solo estaba a una puerta de distancia y unos cuantos pasos. Sakura mantenía esa sonrisa tímida al ver tanto esplendor– Que la suntuosidad no te intimide, velo como… adornos.

- Buenas noches –canturreo una vocecilla divertida– ¿Quién es nuestra invitada?

- Itachi –gruñó Sasuke.

- ¿No me presentas a la señortia? –Itachi veía con una sonrisita diabólica a Sakura, que le sonreía divertida.

- Una nueva compañera de escuela, Haruno Sakura, mi hermano mayor, Itachi –presentó con desgano Sasuke.

- ¿Te quedarás a cenar Sakura-chan?

- Hn, Sasuke-kun me invitó.

- Bien, entonces siéntate aquí –Itachi movió una silla invitando a Sakura a sentarse– Yo me sentaré aquí –el hermano mayor de los Uchiha se sentó a su lado, obligando a Sasuke a sentarse frente a ella.

En ese momento, Mikoto entró acompañada de un hombre de actitud hosca, de facciones muy parecidas a Sasuke e Itachi– Buenas noches.

Inmediatamente los hermanos se levantaron y saludaron con una reverencia al hombre, Sakura los imitó y saludó de la misma manera– Buenas noches –dijeron los tres.

- Otou-san, ella es mi nueva compañera Haruno Sakura, mi padre, Uchiha Fugaku –en la voz de Sasuke había un tono de respeto hacía el imponente hombre.

- Sakura, es un gusto conocerte.

- El gusto es mío Uchiha-san y me disculpo por ésta visita improvisada.

- No te preocupes, no es muy común que Sasuke invite a alguien a la casa y me alegra que tenga más amigos además de Naruto y Sai – Sentémonos a disfrutar de nuestros alimentos, espero que la comida sea de tu agrado.

- Gracias –pronunció Sakura con una reverencia y se sentó después de que el hombre lo hizo.

La cena fue un delicioso banquete, acompañado de pláticas triviales. Pero a pesar de tener una visita, apenas conocida, Fugaku no evitó incomodar a su hijo con preguntas directas.

- ¿Cuándo piensas regresar a la escuela Sasuke?

Sasuke sintió que la comida se le atragantaba en la garganta, Sakura y Mikoto lo miraron preocupadas. El menor tomó un sorbo de té para aclararse la garganta y poder contestar.

- Creo que mañana, hoy me sentí mejor –y no era mentira, desde hacía un rato Sasuke sentía que la angustia que lo asaltaba desde hacía una semana empezaba a desaparecer.

- Ni un día más, has estado en casa casi una semana y no quiero que bajes tu rendimiento académico, ¿me entendiste?

- Si, otou-san.

- Sakura-chan –interrumpió Itachi para romper el tenso ambiente que se había formado– Dime, ¿Qué hicieron hoy en el colegio? ¿Hubo algo interesante?

Sakura terminó su vaso de té y contestó rápidamente– Leímos "La Leyenda de los Amantes Eternos".

- Es una historia muy bonita –señaló Mikoto con gran ilusión.

- ¿Ya la habías leído Sakura? –preguntó seriamente Fugaku.

- No exactamente, conocía la historia, pero yo la sabía un poco diferente, supongo que depende de quien la cuente es como cambia.

- Tienes razón –dijo Itachi siguiendo la conversación– ¿Sabes a que había ido la sacerdotisa al templo?

- Si mal no recuerdo, ningún libro lo dice –Mikoto había leído varias versiones de la misma historia, pero todas tenían diferencias y ninguna contaba esa parte de la historia.

Sakura sonrió altiva– Yo si lo sé –Fugaku e Itachi miraron intrigados a Sakura y Sasuke pudo darse cuenta del cambio en la actitud de su padre– La sacerdotisa había ido a hacer un tributo a la madre tierra como agradecimiento por sus bondades, le permitía al país vivir de sus recursos, regando los cultivos con las lluvias, dándoles tierras fértiles, evitando los desastres y sobre todo le agradecía que le hubiera permitido nacer.

- Es impresionante que sepas esa parte de la historia –reconoció Fugaku asombrado– Algo más que no cuentan los libros es sobre el árbol que creció después de la muerte de la sacerdotisa, algunos dicen que era un roble, otros dicen que era ciruelo.

- Los textos se equivocan –dijo Sakura con seguridad– Cuando la sacerdotisa murió, su cuerpo se desintegró en pequeñas partículas de energía, cayendo al suelo y dando vida a un cerezo…

- Un cerezo que espera la reunión de los enamorados –pronunció Sasuke lentamente, como si las palabras se formaran por si solas en su boca– Un cerezo que nunca se marchitará, pero que jamás ha florecido –Sasuke decía las frases como si las supiera de memoria– El árbol espera a que la joven pareja se vuelva a reunir bajo sus ramas y cumplan su promesa de amor, y así florecer y mostrar la belleza de "La Leyenda de los Amantes Eternos".

Los padres Uchiha estaban sorprendidos, al igual que Itachi, porque sabían que Sasuke no era del tipo romántico– ¿Cómo lo sabes Sasuke? –preguntó Itachi.

- No lo sabía, solo es como si… lo recordara –se justificó Sasuke igualmente sorprendido– Supongo que lo leí en algún lado.

- Bien, ¿alguien quiere postre? –Mikoto estaba tan emocionada que quería algo dulce con que acompañar la plática de sobremesa que había empezado, aunque sabía que su familia no era especialmente fanática del dulce.

- Sasuke dijo que eras nueva en la escuela –apuntó Fugaku enfocándose en su joven invitada a la mesa– ¿A que se debió el cambio? ¿Tus padres fueron trasladados de su trabajo?

- Ahora que recuerdo, me habías dicho que vienes de un templo, ¿no Sakura? –preguntó Sasuke para ver la reacción de su padre y es que era extraño que Fugaku quisiera saber algo de uno de sus conocidos.

- Hn, mis padres dirigen el templo que esta cerca de la frontera del país, yo vine aquí por que recibí una beca para estudiar en Konoha High.

Mikoto que regresaba de la cocina con un pastel sonrió emocionada– Entonces eres una sacerdotisa.

- Si –contestó Sakura orgullosa– Pero por el momento he dejado mis labores de sacerdotisa para venir a estudiar a la ciudad.

- Debió ser difícil decidir entre tus padres y la escuela –Mikoto cortó dos trozos de pastel, uno para ella y otro más para Sakura, después de servir una taza de café a su esposo.

- Ellos son muy comprensivos y me animaron a seguir adelante, dijeron que era mi destino venir y que ellos jamás se opondrían.

Itachi sonrió irónicamente– El destino eh –murmuró –se acercó a Sakura y le habló al oído– Te voy a decir un secreto Sakura-chan, ¿sabias que nuestra familia desciende de un clan shinobi?

- No, no lo sabía –contestó Sakura tímidamente.

- Bien, si me disculpan estoy un poco cansado –Fugaku se levantó para retirarse pero antes de hacerlo, puso una mano en el hombro de su hijo menor– Acompaña a Sakura a su casa Sasuke, no es seguro para una chica andar sola tan tarde.

- Si, otou-san.

- Buenas noches –se despidió el patriarca de los Uchiha y se retiró.

- Visítanos cuando quieras Sakura-chan, me dio mucho gusto conocerte –Mikoto le regaló una tierna sonrisa a Sakura y siguió a su marido.

- No me gusta hacer mal tercio, así que me voy –Itachi se levantó y se retiro, pero no sin antes murmurarle algo al oído a Sasuke.

Sasuke miró a su hermano con los ojos entrecerrados– Dice mi hermano que… te desea feliz cumpleaños.

- Gracias –agradeció Sakura con una sonrisa divertida.

- ¿Es tu cumpleaños?

- Hn.

- ¿Cómo lo supo?

- Tal vez solo lo adivinó.

Sasuke rodó los ojos, su hermano y su padre estaban comportándose muy extraño y no comprendía por qué. Como lo había dicho su padre, Sasuke escolto a Sakura a su casa, pero justo a la salida de la casa Uchiha sintió una leve corriente fría. Al notar que Sakura solo llevaba el uniforme puesto, fue al armario al lado de la puerta y sacó un chaleco que él solía usar, colocándolo en los hombros de Sakura para cubrirla del frío. En ese momento sintió algo extraño, su estomago se contraía y sentía mariposas revoloteando. No solo era su familia, ahora también él era el extraño.

Itachi salió al jardín para apreciar la noche de luna llena, era hermosa y la luz natural alumbraba maravillosamente los alrededores. Caminó un rato para disfrutar la suave brisa que soplaba, algo llamó su atención. Fugaku estaba parado bajo el árbol más viejo de la propiedad, un viejo cerezo que nunca había florecido y que nunca se había marchitado.

- ¿Disfrutando la noche? –preguntó Itachi parándose junto a él.

- Si y pensando en nuestra visita.

- ¡Ah! También te dejó pensando.

- Esa chica en verdad se parece a las ilustraciones del libro.

Itachi asintió– ¿Crees que ellos dos sean los mismos de la leyenda?

- No lo sé, ella sabe muchos detalles que nadie más sabe, son demasiadas coincidencias.

- Permíteme añadir otra más, le dije a Sasuke que la felicitara por su cumpleaños y adivina qué.

- Hoy es su cumpleaños –intuyó Fugaku seriamente.

- Exacto, igual que el de la sacerdotisa, ella vio la luz del mundo un 28 de marzo y perdió su vida después de sobrevivir al ritual, justo el día que cumplía 16 años.

- Ese detalle nadie más lo sabría, es una nota que escribió el shinobi al final del libro y que nadie más sabe, a excepción de los miembros del clan Uchiha.

- Pero sería demasiado loco pensar que los dos son los de la leyenda.

Fugaku se dio la vuelta y miró al cielo– No tanto como pensar que un árbol de quinientos años florezca por primera vez.

Itachi miró al cerezo y lo que vio lo sorprendió, el árbol que toda su vida había visto verde ahora tenía capullos– Igual que como dicen en el viejo libro –se refería a aquel manuscrito que había pasado de generación en generación en su familia; una reliquia escrita e ilustrada por los dos mejores amigos del shinobi.

En el camino a la casa de Sakura, Sasuke trató de aclarar sus dudas– ¿Cómo sabes tanto de "La Leyenda de los Amantes Eternos"?

- Tal vez sea porque de niña me la contaba mi mamá todas las noches.

- ¿Tal vez? Eso no suena a una explicación convincente.

- Llegamos –interrumpió Sakura evitando dar más explicaciones– Gracias por traerme.

Sasuke miró el edificio de apartamentos frente a él– ¿No quieres que te acompañe hasta arriba?

- Estaré bien, no te preocupes.

Algo en Sasuke se removió, era como verla partir una vez más. ¿Pero como podría ser eso si acababa de conocerla hace pocas horas? Llevado por un extraño impulso detuvo a Sakura por la muñeca y la jaló fuertemente, quedando a escasos centímetros cara a cara. Sus labios, su sonrisa, su cabello, su rostro y sobre todo sus ojos lo atraían como un imán. Sasuke, dejándose llevar por sus instintos, besó a Sakura intensamente en los labios; como si hubiera esperado toda su vida para poder hacerlo. El contacto duró tanto como sus pulmones se los permitieron, sentían que sus almas hubieran esperado una eternidad para ese momento.

- Perdón –se disculpó Sasuke apenado– No suelo hacer eso, es que era algo que necesitaba hacer.

- Si no lo hubieras hecho tú, yo misma lo hubiera hecho –Sasuke se sorprendió de la sinceridad de Sakura, pero le encantó.

Sakura se despidió agitando la mano y con una sonrisa– Nos vemos mañana.

- Hn, tenlo por seguro –contestó Sasuke con una sonrisa arrogante y emprendió el regreso a casa.

- Ésta vez no te dejaré, ésta vez lograré forjar mi destino a tu lado como debió ser desde el principio –declaró Sakura, segura de cumplir su juramento– Como te lo prometí… nos volvemos a ver.

La leyenda se había vuelto realidad, en el momento en que Sakura y Sasuke se besaron, revivieron el viejo cerezo en los jardines del clan Uchiha y como se había predicho, el primer botón de cerezo floreció. Y así nació la primera flor de una infinidad de flores que embellecerían el jardín de la familia Uchiha, como el amor que sentían Sasuke y Sakura y que perduraría como un amor de leyenda.

A la mañana siguiente Sakura se encontró con una gran sorpresa a la puerta de su edificio, Sasuke la esperaba para ir juntos a la escuela. No quería perderla de vista y ella encantada permanecería a su lado.

XOXOXOXOxoxoxoxo – FIN –oxoxoxoxOXOXOXOX

Por fin, terminado, no más sufrimiento, ni más suspenso. Sasuke y Sakura por fin comienzan su amor de leyenda después de siglos de haberse encontrado y que el destino les jugó una mala pasada separándolos. ¿No creían que se quedaría con ese final o si? ¡Nunca! ¡Nunca los dejaría separados! Mis historias siempre tienen un final "feliz" aunque no siempre sea a la primera.

Gracias por su constante apoyo, amó sus RR's:

Strikis

vikolove13

Mitsuko Ayame

SNoodisKoroKoro

Cherryland

Nati 3

ryu akai

sweetmaxi18

amaizen

Eriika-chan

shusun

Me encantaría que me dejaran un RR, porque su opinión me es muy importante:

spartan ghostwolf

lukenoa31

candy-de-keynes

vivs-chan

o

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"CIRCO DE 3 PISTAS"

(。◕‿◕。)

Summary: Sasuke deberá resolver el misterio tras los extraños robos de cosas sin valor aparente. Sakura tendrá que esforzarse por combinar las exigentes actividades en su vida: trapecista, mesera y… ¿ladrona? ¿Cuál será el siguiente acto de "Arlequín"?

O