Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de las criaturas malignas mayores a.k.a CLAMP.


~Capitulpo VIII: The Hardest Part

Parte II

Syaoran's Pov

—¿Alguna vez escalaste un árbol?

Acarreaba conmigo una cierta ansiedad mientras esperaba la luz verde cerca de Baker Street. Calle que solía tener un tráfico espantoso, especialmente durante las cinco de la tarde… pero esta vez parecía un barrio fantasma, casi increíble de creer. La imagen de Holmes fumando con su pipa vino a mi cabeza instantáneamente luego de pasar frente a su abandonada casa cuando el reloj marcaba las once de la noche, y consideré que sería el momento perfecto para sacar un tercer cigarrillo de chocolate y poder fumarlo en su memoria y honor.

—¡Oye, no fumes mientras conduces!

—¡Maldita sea, Sakura, no me quedan muchos! —no esperé que su mano, literalmente, me quitara el cigarrillo de la boca. ¿Quién se creía que era? No, más bien… ¿pensaba que tenía tanto dinero como para desperdiciar los cigarrillos a gusto suyo? Quité mi atención del semáforo por un segundo para hacerme respetar por una vez en lo que iba de la noche —Devuélvemelo.

—No.

—Sakura… regrésame el cigarrillo.

—¡Estás rompiendo una ley, no te voy a dejar hacerlo!

¿Me estás hablando en serio?

Inmediatamente comencé a negar con la cabeza mientras mi boca se entreabría producto de la, ¿indignación, quizás? Esto, señores, era una de las consecuencias de meter a una chica que había pasado la semana entera con fiebre en tu auto a las tantas de la noche.

—Oh, pues perdón por romper las leyes de este país, señorita "me voy a escabullir a la casa de un imbécil a tocar algo de su propiedad" —repliqué tan sarcásticamente como pude.

Conseguí nada más que silencio, sin embargo jamás llegó a ser incómodo. Éste entregaba una agradable sensación de triunfo para mí. Del cual estaba sumamente agradecido. Tenía clarísima la idea de que Sakura no respondería nada luego de eso, y fue así como terminó ese pequeño percance. Aunque si lo pensaba bien, aún no tenía el cigarrillo de vuelta. Pero me contuve a la idea de insistir, puesto que sabía que en algún momento tendría la oportunidad de recuperarlo. Sobre todo si ella se ponía a escalar árboles… espera, ella no había contestado mi pregunta.

—Hey, Sakura.

—No voy a regresarte el…

—¡No quiero el cigarrillo! —le interrumpí antes de arrepentirme sobre la idea de tener paciencia y esperar. Ya llegaría mi turno. Ahora no— Mierda, sólo quería reiterar mi pregunta. ¿Sabes escalar?

Miré de reojo hacia mi izquierda mientras aguardaba por su respuesta. Esta vez no quitaría la vista del camino. Nunca es de esperar que Londres de noche pueda rodearte con tanta tranquilidad. Y si lo hace, en definitiva no quieres atravesar Oxford Circus teniendo en cuenta lo bullicioso que llega a ser de día. Pero estaba jodido en gran parte, puesto que era ruta obligada para llegar a Kensington Gardens, que era más o menos el camino que debía seguir para llegar a casa de Eriol.

No me quejaba de que el señorito viviera en un barrio tan… de alta sociedad en comparación a donde vivía yo, pero daría todos mis cigarrillos —menos el que ya me han arrebatado— para pasar al menos una noche en una casa como la suya.

Quizás mi sueño no estaría tan lejano a volverse realidad.

—¿Y bien?

Sakura suspiró —Tengo buen equilibrio.

—¿Cuánto es bueno para ti?

—El necesario como para no matarme si caigo.

—¡Oh, qué bien! —respondí— ¿Eso cuenta también si tienes fiebre? Porque créeme que no soy tan suave como para amortiguar alguna caída tuya.

Desvié la mirada sólo un segundo para notar la mueca que habían formado sus labios. Comencé a reír, preguntándome a mí mismo por milésima vez la razón por la cual hacía esto. Qué motivos me tenían justo ahora conduciendo bajo la medianoche de Londres con una sensación de adrenalina, la cual era nueva pero que al mismo tiempo me gustaba. Tal vez por los recuerdos de las aventuras que solía tener cuando vivía en París, sólo que en esta circunstancia corría el riesgo de irme a la estación de policías si el hijo de puta nos descubría.

Sakura había hecho pocos comentarios durante el trayecto, y si no fuese porque cambiaba cada tanto las canciones en la radio, pude haber jurado que iba conduciendo el auto sin compañía en un extraño paseo nocturno. Era una noche merecedora de uno, la verdad. Mentiría si dijera que no sentí a ratos el deseo de detenerme a un lado del camino y recostarme un momento para mirar el cielo a través del techo corredizo del auto. Qué bien se hubiera sentido eso.

Y me prometí hacerlo, pero no ahora. No me daría el honor de ser yo quien lo disfrutase primero.

Cerca de diez minutos más tarde, el improvisado paseo acabó cuando llegamos a Colmore Row. Reduje considerablemente la velocidad del vehículo al acercarme cada vez más a la gran casa de Eriol. Pretendía a toda costa no delatar tan obviamente lo que hacía. Claro, era una acción que le daría para sospechar a cualquiera que anduviese por la calle a esta hora, incluso a algún adolescente pasado de copas. Pero me importaba una verdadera mierda a estas alturas. Estacioné en la siguiente esquina sólo para asegurarme que él no reconocería el auto en caso de que regresara a casa, y así contaríamos con la distancia y tiempo perfecto para escapar en caso de que realmente lo hiciera. Pero Sakura había comentado que usualmente no pasaba las noches en su mansión. Vaya a saber uno en qué gastaba su tiempo.

¿Realmente te vas a meter en la casa de este tipo?

Asentí ante la pregunta del público. Si aquello no bastaba para convencerlos, les mostraría desde este momento, cuando acababa de apagar el motor del auto y abierto ambas puertas para comenzar con esto de una buena vez.

No obstante, aún no tenía claro cómo justificar todo esto. Mucho menos si debía ser yo el que tendría que dar explicaciones si alguien nos descubriese, abriera la boca y llamase a la policía. Entonces miré hacia mi derecha buscando alguna pista en Sakura, pero todo lo que obtuve fue el sonido de sus… ¿tacones? Pero... ah, esto podría resultar siendo un gran problema.

—¡Pensé que tenías experiencia escalando! —le reclamé entre susurros, tomándola del brazo para frenarla— ¿En qué mierda estabas pensando cuando te pusiste esos malditos tacones?

—¿No has visto tus zapatos? —respondió de inmediato— No soy la única haciendo ruido al caminar, Syaoran.

La miré con una mueca y me llevé la mano al rostro. No, ella no me estaba prestando atención como de costumbre.

—Ugh, no me refiero al ruido, señorita. ¿De dónde sacaste la pésima idea de que ésos te serán útiles para escalar un jodido árbol? —le reclamé apuntando sus tacones.

—Ah…

—¿Ah?

—No, ¡pero descuida! —exclamó— Los productos de Tomoyo son de confiar. Ella jamás me entregaría algo que terminase lastimándome.

Estuve a punto de resignarme luego de escuchar lo que parecía la excusa más estúpida para defenderse. Me sorprendía que pudiese poner toda la confianza en su amiga, claramente olvidándose que fueron esos mismos tacones los que llevaba puestos cuando se tropezó e hizo el número del siglo en el aeropuerto. Pero decidí callarme y seguir con el plan. La perseverancia de Sakura me convencía de que la posibilidad de un cambio por parte suya resultaba nula.

Damas y caballeros, daría por encender un cigarrillo justo ahora.

Sakura's POV

El día que llegué a Londres, supuse que la travesía más grande que tendría para contar una vez que llegara a Japón sería cuando me perdí en el centro de París luego de que el avión se desviara por obra del clima. Pero les aseguro que si de travesías se trataba… quizás escalar un árbol podría tomar el primer puesto si lograba salir viva de esto.

No estaba asustada en lo absoluto. Verás, por años había utilizado el árbol de mi casa para salir a escondidas por diversas razones. La mayoría de las veces con un rotundo éxito sin que Touya o mi papá me descubriesen. Por lo tanto si hoy la suerte me daba la mano, terminaría resultando todo bien.

¿Verdad?

Y tal vez ya tenía sujetada de la mano a esa suerte cuando confirmé que, efectivamente, el árbol que recordaba sí se encontraba a poca distancia de una de las ventanas de la casa de Eriol. Así que ahora ya no quedaba otra opción que poner el plan en marcha y confiar en la experiencia que había ganado al huir de casa un montón de veces cuando iba en secundaria.

Me sentía segura de poder lograrlo, y con aquella seguridad respiré hondo y me acerqué al pie del árbol. Incliné mi cabeza hacia atrás, dejando que inconscientemente un escalofrío recorriera toda mi espalda al darme cuenta de lo alto que se hallaba la ventana. Me quedé inmóvil con la mirada hacia arriba mientras no paraba de respirar y exhalar profundamente una y otra vez.

¿Puedes sentirlo?

Boom, boom, boom

¿Tienes alguna razón para explicarte a ti misma por qué tu corazón está palpitando tan veloz dentro de tu pecho?

—Que sean tus ganas de tocar el piano del ático las que te ayuden a subir, Sakura —susurré tan bajo como pude, asegurándome que Syaoran no pudiera oírme.

No tenía motivos para temer. No pretendía robar, después de todo. Mis intenciones eran completamente buenas y justificables por cualquiera que entendiera cuán importante es la música para uno, y el horrible sentimiento de abstinencia cuando no puedes acercarte a ella por tanto tiempo.

Ya había dado el primer paso al estar de pie frente al árbol, por lo tanto asumí que quedarme quieta un segundo más comenzaría a ser casi ridículo. Con un pequeño impulso toqué el árbol con ambas manos, y luego lo envolví con mis brazos hasta más no poder. Levanté mi pie derecho y lo dejé reposar sobre el tronco antes de repetir el mismo movimiento con mi pie izquierdo.

Pero por alguna razón fracasé en este último paso.

Me había quedado ahí, abrazando el árbol en una pose que justo ahora no podría explicar, reposando mi frente en el tronco.

Fue cuando un pequeño recuerdo me hizo poner en duda sobre la experiencia que creía poseer. La verdad es que se me daba perfecto bajar por los árboles cada vez que salía a escondidas… pero cuando volvía a casa nunca usaba la ventana de mi dormitorio para entrar. Siempre lo hacía por la puerta trasera.

Jamás había subido un árbol en mi vida, ¡y no tenía idea cómo hacerlo!

¡Bien! ¡Qué bien, Sakura!

Volvíamos a quedar en el primer paso.

—¿No ibas a subir? —escuché detrás de mí— No creo que el árbol vaya a abrazarte de la misma forma para levantarte mágicamente hasta estés lo suficientemente cerca como para alcanzar la ventana.

Volteé la cabeza sin alejar mis brazos del árbol, encontrando a Syaoran con un cigarrillo a medio consumir en su boca. Fruncí el ceño y me llevé la mano al bolsillo rápidamente, hallando sorpresivamente el tabaco de chocolate que le había arrebatado mientras veníamos en el auto.

—Oye, ¿cómo es que tú…?

—Te sorprendería saber lo que puedes encontrar en mi abrigo —respondió—. Aunque para tu mala suerte, no tengo las llaves de esta casa. Por supuesto que no, ¿por qué tendría que tenerlas en primer lugar?

Syaoran le dio una última calada al cigarrillo antes de apagarlo con la suela de su par de Dr. Martens, y comenzó a caminar acortando la distancia que hasta ese entonces nos separaba.

—Aún te quedaba la mitad del cigarrillo.

—Sí —afirmó—, pero no voy a fumar a tu lado mientras estás enferma. Ya podré volver a encenderlo más tarde, o fumaré el que tienes en tu bolsillo. Bueno, eso si es que no lo rompes al momento de caer del árbol.

—No voy a….

—Aunque pensándolo bien, si sigues abrazando el árbol en lugar de escalarlo, no veo el punto de preocuparme por el cigarrillo.

Sonrió.

Sonrió porque sabía cuánta razón tenía. Fruncí el ceño y desvié la mirada hacia el árbol demostrándole que tenía todas las intenciones de subirlo.

Iba a subir ese árbol, creyera o no en mí.

—¡Por la música…!

Tomé un poco de impulso y cuando finalmente di el pequeño salto para comenzar a subir, sentí cómo Syaoran rodeaba sus manos sobre mi cintura, trayéndome con fuerza de regreso hasta el piso, oyendo al mismo tiempo el ruido de mi tacón raspando el tronco con un crack que probablemente no significaría nada bueno

—¡Syaoran, qué te…!

—Shhh, quédate en silencio.

Todo ocurrió tan rápido que no tuve tiempo para reaccionar. Quería saber qué pasaba. Tenía el corazón latiendo tan rápido que sentía que se me saldría del pecho cuando menos lo esperara. ¿Por qué estaba tan oscuro? ¿Por qué Syaoran me había tomado de esa forma? Haciéndome girar para quedar con mi espalda apoyada en el tronco.

No podía moverme. Syaoran me tenía atrapada entre el árbol y él, cubriéndonos a ambos con su abrigo.

¿Por qué?

Me quedé ahí, quieta y sin decir ninguna palabra en voz alta. El hecho de susurrar tampoco parecía ser una opción si quería tener una respuesta suya. Ninguno de los dos se movió en lo que pareció ser una eternidad. Prefería esperar a que Syaoran dijera la primera palabra, y de paso comprender la situación.

Si alguien haría el primer movimiento, definitivamente sería él.

La oscuridad desapareció cuando se alejó y quitó el abrigo que nos cubría, acomodándolo nuevamente. Lo vi dar una media vuelta y alejarse. Paso a paso hasta que finalmente dio fin al silencio.

—Creo que no nos vieron.

Parpadeé perpleja por un segundo, y luego fijé mi mirada en él. —¿Quiénes no nos vieron?

Syaoran suspiró, llevando una de sus manos hacia su cabeza para ajustar su beanie antes de responder mi pregunta.

—Es increíble que no te dieras cuenta que venía un auto. No me sorprende que te lanzaras al árbol sin fijarte —dijo—. Mierda, Sakura. Sabía que eras despistada pero, ¿a ese extremo?

Hice una puchero instantáneamente mientras arreglaba mi postura y sacudía un tanto mi ropa.

—Syaoran, eres un idiota —le reclamé— ¡Vaya susto me has dado! Sin mencionar que… —levanté y apunté hacia mi pie derecho— rompiste el tacón de mi zapato.

Ya estaba. Ahora sí que Tomoyo me mataba.

—¿Yo rompí tu zapato?!

—¡Sí! —respondí, cruzándome de brazos.

—¿Debería sentirme culpable por eso? —preguntó— Porque si es lo que pretendes, no resultará.

A este punto estaba empezando a inquietarme. Me tambaleé un poco, y de no ser por el árbol probablemente hubiera caído al suelo. Quizás la fiebre había regresado. Me llevé las manos al rostro, palpando lo caliente que estaba a pesar de que estuviera percibiendo una pesada ola de frío nuevamente.

Cerré los ojos y negué con la cabeza antes de responder.

—Olvídalo.

Permanecí así hasta que de pronto sentí a Syaoran empujándome hacia un lado. Abrí los ojos y sólo pude verlo frotando sus manos antes de dar un pequeño salto y aferrarse al árbol.

Me quedé boquiabierta ante lo que estaba presenciando.

—¿Qué-qué estás haciendo?!

—A este paso jamás vamos a lograr entrar a la casa —respondió a medida que escalaba el árbol—. Escucha, te tenderé la mano cuando logre llegar hasta esa rama. Asegúrate de sujetarte bien. Si caes, no podré hacer nada.

Esto no estaba pasando.

Era demasiado increíble como para ser verdad.

Syaoran no tardó en llegar hasta la rama en donde fácilmente se recostó para poder tenderme una mano y así ayudarme a subir. Aún dudando si esto era realmente en serio o había comenzado a delirar gracias a la fiebre, me acerqué nuevamente al árbol y tomé su mano con fuerza.

—No vayas a soltarme.

—Mierda, Sakura. Como si quisiera hacerlo.

—Por si acaso.

—Confía en mí —insistió— ¿Lista?

Asentí con la cabeza en señal de respuesta. Procurando que el resto del tacón no me impidiera escalar, empecé a subir poco a poco. Ignoré a toda costa los escalofríos que había comenzado a sentir y seguí subiendo hasta lograr llegar a una altura en donde Syaoran ya no necesitaba sujetarme.

—¡Ya casi, Syaoran! —exclamé— ¡Ya casi!

Con un último esfuerzo, me sujeté por mi cuenta y tomé asiento junto a Syaoran.

La noche había caído completamente sobre la ciudad. Jamás esperé que de verdad esto estuviese ocurriendo. Estábamos sentados arriba de un árbol cuando la capital del Reino Unido actualmente era víctima de un nuevo invierno. Probablemente tenía fiebre y quizás alguien nos descubriría si no entrábamos a la casa cuanto antes, pero ¿sabes qué?

Esto se sentía tan bien.

Sería una mentira si dijera que no me estaba divirtiendo en este instante, por lo cual aproveché de respirar tan hondo como pude y disfrutar un poco la vista desde este punto.

¡Nos encontrábamos un paso más cerca!

La ventana de la habitación se encontraba medianamente abierta. La suerte parecía estar de nuestro lado, y estaba segura que haríamos lo que fuese para que se quedara aquí y no nos abandonara en el momento más inoportuno.

Syaoran deslizó la ventana hasta el punto en el cual fuimos capaces de entrar a la habitación. Pero tuvimos que movernos tan rápido, que al momento de poner un pie dentro, olvidé que el tacón de mi zapato se había roto minutos antes.

¡Wow! Casi caigo y ocasiono un alboroto.

No, les diré la verdad.

Eventualmente… sí terminé cayendo. ¡P-pero descuiden! No fue en una zona peligrosa.

—¡Estoy bien! —dije antes de hundirme completamente sobre la cama, la cual había amortiguado mi caída.

Syaoran's POV

Luego de atravesar la ventana, me hallé sentado en el piso, apoyando mi espalda sobre la cama y repitiéndome una y mil veces cuánto odiaba el maldito calzado femenino por culpa de todos los malos ratos que me había hecho pasar hasta ahora. Y por si fuera poco, los culpables seguían siendo el mismo par que me ocasionó protagonizar la peor primera impresión que pude dar en el aeropuerto.

Sí, ésas son cosas que no olvidas fácilmente.

Me prometí que una vez volviéramos a casa, me encargaría personalmente de deshacerme de ellos. Me importaba una mierda si Sakura protestaba o se ponía a lloriquear. Aunque considerando lo que acababa de ocurrir, dudaba que fuera a impedírmelo. Ya contaba dos… a la tercera de seguro se mataba.

—Si planeas regresar, te harán falta un par de éstas —comenté, haciendo referencia a mi calzado— Conseguiremos un par en Camden uno de estos días.

—¿Quieres que vayamos juntos?

Hey, tú ¿es que la acabas de invitar a salir?

¿Qué?

Espera, ¡no! Eso no había sonado como una invitación, ¿verdad?

Mierda, mierda, mierda.

—C-claro —respondí, agachando la cabeza a la vez que oía una pequeña carcajada desde la cama—. Oye, no te rías.

—Lo siento. Realmente te preocupas mucho por mí, Syaoran.

Ojalá hubiera tenido los argumentos suficientes como para negarme, pero carecía de ellos completamente. Desde el día en que la encontré casi inconsciente fuera del auto, me había dado cuenta que todo lo que había pensado sobre vivir por las mías ya no tenía sentido. Jamás fue así, para ser sincero. Resultó increíble que me tardara tanto en entenderlo. Vamos, ¡ni siquiera tenía el departamento para mí solo!

Si no fuera porque me sentía un poco culpable de que su gripe empeorara, ahora no estaríamos aquí en casa de Eriol ni escalando árboles, por ejemplo. Sentía que, de alguna forma u otra, el poder acompañarla remediaría el comportamiento de mierda que había tenido aquella vez. Aunque a pesar de estar actuando para limpiar el cargo de consciencia… estaba disfrutando de esta pequeña aventura después de todo.

Pero Sakura no tenía que saber eso ahora.

Ni nunca.

En fin, no queriendo perder más tiempo, considerando que nos habíamos tardado un buen rato en poder entrar a la casa, me levanté y caminé hasta ella para ayudarla a levantarse.

—Anda, levántate —le dije, tendiéndole la mano—. ¿No tienes un piano que tocar?

Sus ojos se abrieron cuando tomó mi mano y se sentó a los pies de la cama. Me atreví a mirarle el rostro fijamente por unos segundos. Noté que lucía un tanto decaída. Tal vez estábamos avanzando muy rápido hacia la siguiente etapa, y a diferencia mía, ella necesitaba un poco más de tiempo para recuperar energías.

Esta vez no quise preguntarle si se encontraba bien. Sabía que ella intentaría ocultarlo en caso de que algo anduviera mal. Aunque podía decir que después del mes y algo que llevábamos viviendo juntos, había aprendido a entenderla mejor de lo que pensaba. Y aquí, señores, algo no iba a la perfección.

Le sonreí cuando alzó la vista para mirarme. Todo lo que pude ver en su expresión se traducía en un Oh uh.

—Descuida, Syaoran. Todo…

—Todo estará bien —interrumpí—, lo sé.

Tomé el teléfono de mi bolsillo y utilicé la diminuta luz que tenía para observar su rostro con mayor atención. Se notaba tan cansada que llegué a pensar que tal vez lo mejor sería desistir y regresar al departamento. Pero entonces nada hasta ahora hubiera valido la pena.

Yo no quería regresar. Sakura probablemente tampoco estaba dispuesta a volver aún.

¿Y ahora qué?

Solté su mano y me acerqué hasta la puerta para abrirla y echar un vistazo alrededor. No había rastro de Eriol, lo que mejoró de forma notable la situación.

Hey, no todo estaba tan mal.

—Pequeña —la llamé—, ¿recuerdas el camino hasta el ático?

—Sí.

—Bien —volví a entrar a la habitación y me senté nuevamente junto a la cama dándole la espalda a Sakura—. Vamos, sube. Te llevaré hasta allá.

Sus tacones están destrozados, está decaída, no parece tener energía y decides cargarla. Vaya, qué caballero de brillante armadura eres.

Oh, cállense. Es lo menos que puedo hacer.

Supuse inmediatamente que ella dudaba si estaba hablando en serio o no, puesto que permanecí en la misma posición más de lo normal. Suspiré antes de voltear mi cabeza y encontrarla con la mirada fija en mí.

—¿Qué esperas? —pregunté— No hay tiempo que perder.

Sakura tomó un pequeño impulso, pero se detuvo cuando sus brazos estaban a medio camino de mi espalda, retrocediendo al mismo lugar en donde se encontraba antes.

—¿Estás seguro? Soy un poco pesada.

—Argh —me quejé—… Sakura, sólo sube de una buena vez —sin pronunciar ninguna palabra más, rodeó mi cuello con sus brazos y subió a mi espalda. Me levanté lentamente, sujetándola con fuerza para que no se cayera nuevamente. Cuando logré equilibrarme, volví a caminar hacia la puerta antes de detenerme bajo el umbral—. ¿Quién diablos te dijo que eras pesada? ¿Tu maleta extra gigante?

—Mi hermano.

—Que se joda.

El repentino sonido de su risa fue realmente un alivio. Esperaba que dijera cualquier cosa, pero jamás eso. Tal parece que no podía adivinar sus acciones sin verla a la cara. Sin embargo me pareció genial saber que al menos tenía energías para reír.

—Cinco pasos en línea recta, luego gira hacia la izquierda. Encontrarás una escalera que nos llevará al ático.

—¿Cuántos peldaños?

—Ocho.

—Mierda —exclamé—, ¿cómo es que recuerdas eso?

—No lo sé —respondió—. Supongo que son detalles importantes. También conozco cuántos pasos tengo que dar en mi casa para ir desde mi dormitorio al baño. Son trece.

—Genial. ¿No contaste cuántos hay en nuestro departamento? —pregunté curioso.

Si acaso sabía la cantidad, nada de lo que pudiera ocurrir más adelante me resultaría impresionante viniendo de ella. Pero no quería cerrarme ante la posibilidad tan pronto.

—Hum… no realmente —no tuve la oportunidad para preguntar cuando Sakura me reveló las razones—. Siempre dejas una luz encendida, así que no necesito contar cuántos pasos debo dar para ir al baño durante la noche.

Oh, entiendo. Así que sólo contaba pasos cuando tenía que dar vueltas alrededor de la casa por las noches. Y ahora que ella lo mencionaba, no recordaba haber hecho un hábito el dejar siempre una de las luces del departamento encendidas antes de meterme a la cama. Pero si con eso le facilitaba las cosas a Sakura, no me tomaría la molestia de apagarla. Sin importarme cuánto podía subir la cuenta de luz. A la mierda las cuentas que no pago.

Cuando giré hacia la izquierda y me encontré frente a frente con la escalera que nos llevaría hasta el ático. Confié en la memoria de Sakura teniendo en cuenta los ocho peldaños que tendría que subir con ella sobre mi espalda. Respiré hondo y sujeté sus piernas con fuerza antes de subir el primer peldaño. Al sobrevivir con éxito, seguí subiendo uno por uno hasta dar con el octavo y último.

Si piensas que escalar un árbol es difícil, intenta caminar por una casa que no conoces de noche y cargando a una chica sobre tu espalda.

Al escuchar que el piano se encontraba en el ático de la casa, siempre imaginé que éste sería un lugar lleno de polvo, con cajas por doquier e incluso con una chimenea como parte de la decoración. Pero no saben lo equivocado que estaba. Me llevé una grata sorpresa y un amargo sabor en la boca al ver el ático que este hijo de puta se gastaba. Mi auto tenía una pequeña ventana en el techo de la cual me sentía orgulloso, pero aquí el techo había sido reemplazado al cien por ciento. La vista era demasiado increíble como para no sentir envidia.

Divisé el piano a unos metros de distancia y caminé lentamente hasta quedar junto a él. Me agaché un poco para que Sakura bajase de mi espalda sin problemas, utilizando el piano como apoyo. Me volteé una vez que el peso de mi espalda había desaparecido y la hallé con una sonrisa gigante pintada en el rostro.

Mierda, ¿por qué se veía tan…?

¿Adorable? Ésa es la palabra que buscas, ¿verdad?

¡No! Digo, sí… no, espera.

¡Maldita sea!

Está bien, está bien. Cálmate. No es como si lo estuviera haciendo a propósito. Es sólo que… Sakura no era como las otras chicas que hasta ahora había tenido la ocasión de conocer. Incluso Luke se había percatado de eso antes que yo.

¿Por qué tenía que ponerme a pensar en cosas como éstas ahora?

—Sabes, Syaoran —comentó Sakura, distrayéndome de las mierdas que tenía en la cabeza—, cuando Eriol hizo que me marchara de aquí, sentí como si el corazón se me hubiera destrozado al saber que me alejaría de este lugar.

El tono de su voz era tan suave cuando hablaba, que pude entender que el vínculo entre un músico y su instrumento podía llegar a ser igual de fuerte como el de un actor con el escenario.

Alcé la vista encontrándome con un mar de oscuras nubes grises sobre nosotros y sonreí. Anhelé el dulce sabor del chocolate en mi boca, pero encender el cigarrillo aquí dentro no era una buena idea por donde quiera que la mirases.

Intenté pensar en algo, pero no hallé nada que decir respecto a cómo a causa de esa decisión ella había terminado viviendo conmigo. Sin embargo, quería que la sonrisa que tenía no se borrara de su rostro. Era seguro que terminaría sucediendo si seguía charlando sobre el tema.

—Hey —llamé su atención agitando mi mano frente a su cara—, ya pasamos por una de las partes más difíciles. ¿Qué tal si tomas el premio por haber llegado hasta aquí?

Señalé el taburete del piano y Sakura no tardó en tomar asiento.

Ahora que lo pensaba, ésta sería la primera vez que la oiría tocar. Quizás estaba igual de ansioso que ella, ¿quién sabe?

—¿Listo?

Claro que sí, pequeña.

—Que comience la función.


Notas capitulposas: It was about fucking time for me to update (•‾⌣‾•) Para el que no se enteró (lo dudo porque lo habré dicho en FB) hoy es el aniversario número 4 de TIFY. Si bien quería actualizar el año pasado, no lo hice porque me faltaba escribir la última escena desde el POV de Sakura… cosa que aún no hago xD Pero descubrí que puedo dejarlo para el siguiente capitulpo y ahí jugar más o menos con alguna que otra maldad incluyendo a Luke, porque sí, jamás hay suficiente Luke Lafertte para este mundo.

Lo siento por estar TAN inactiva con este fic :c. Escribir este capitulpo me tomó más de 3 años :DDDD y aún hay cosas de la planificación original que no he incluido (ejemmensajesdeteléfonoejem) pero ya se verán, ya se verán yaaahooo.

Muchísimas gracias si estás leyendo esto, en especial a las personas que siguieron agregando TIFY a su lista de favoritos en estos dos años D': significaba mucho para mí saber que me tenían fe en que algún día eventualmente iba a actualizar esta weá jakjshdad.

¿Qué les pareció la segunda parte del capitulpo? ¿Qué tal la actitud de Syaoran uwu? Ya me dirán todo en un review que estaré esperando con ganas porque hace 84 años que no recibo uno xDDD Así que por fa, tómense el tiempo de dejarme algún comentario. Cualquier duda, reclamo, etc la contestaré LO PROMETO.

Aprovecho de adelantar un poquito un nuevo proyecto en el que estoy trabajando con mi mejor amiga. Se llama "Feels & Lil Shits" que involucra principalmente a Luke, Lucas y su banda de amigos chilenos. Es un WebComic. Con mi amiga estaremos subiendo algunos dibujos a Tumblr supongo para que puedan ir conociendo a los personajes. Este WebComic estará en INGLÉS. De verdad espero que nos puedan dar todo su apoyo con esto, le tenemos muchas ganas y los personajes son increíbles cada uno con un tema interesante del que hablar (Ansiedad social, pansexualismo, homosexualidad, música, teatro, arromanticismo, etc etccc) Hay una gran diversidad de personajes con los que se pueden relacionar, así que no se lo pierdan :3 Cualquier información la estaré adelantando en mi FB: Pau Capitulpo Anshi.

No sé para cuándo sea la otra actualización. Debo organizarme y pensar bien qué mierda hacer con esta historia, pero haré lo que esté a mi alcance para que no sean dos años de nuevo hsjlkdfdf :')

Gracias por seguir aquí, de verdad.

Pau.