Bella y Edward son propiedad de Meyer, el contenido fue escrito por mi, por simple aburrimiento, no se preocupen si no le hayan sentido

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.Besarlas todas.

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Cuando era siempre tuve un trauma hacia mis pecas. Las encontré como una maldición hacia mi.

Mi piel era demasiado sensible y el sol de Arizona era muy fuerte, provocando que me salieran más. Mi familia pensaba que eran adorables, decían que tenía esa apariencia de niñez y que jamás la perdería. Eso jamás me importo. Nunca. Hasta que entre en la universidad. Los hombres me miraban como si fuera su amiga y nadamás. Recuerdo esas frases dolorosas hacia mi. Quizás no lo hacían de manera consciente, no lo sé. Pero me dolía su rechazo, con las típicas frases de : Eres una niña. Eres muy inocente. Eres mi hermanita. Bella, eres hermosa, pero no eres lo que busco. Aún no eres una mujer.

¿Qué mierda sabían ellos? ¿El simple hecho de que mis mejillas estuvieran llenas de esas estúpidas pecas significaba algo? ¿Sería una niña eterna? ¿Sería la pura inocencia? ¿Eso me hacía menos mujer? Había intentado de todo, todo menos arrancarme la piel… lo estaba considerando seriamente.

De acuerdo… siempre tuve un trauma hacia mis pecas... hasta que lo conocí a él.

Edward.

Con una simple propuesta, puso mi mundo de cabeza.

-Te propongo un trato- tomó mis manos y con sus pulgares me acarició suavemente –Tu dejas de llorar por tus pecas y yo hare algo a cambio.

-¿Qué?- dije con la voz entrecortada, el entrelazo nuestros dedos y pego nuestras frentes.

-Prometo pasar un día entero a tu lado, besando todas las pecas de tu cuerpo, solo para demostrarte cuan hermosas me parecen- se me corto la respiración en la garganta y abrí más los ojos, observando el esmeralda de sus ojos brillar con la luz del sol. El me sonrió y su sonrisa me pareció tan sincera, que mi corazón latió apresuradamente.

-Eso es imposible- dije mordiéndome el labio.

-Nada es imposible- me miró y sonreí, después me sonroje por sus palabras.

¡Dios mío! Solo podía imaginar sus perfectos labios recorriendo mi espalda, mis brazos, mi pecho… sentí un escalofrío y suspiré. Sentí sus perfectos labios comenzar a besar las pecas de mis mejillas, mientras yo enredaba mis manos en su cuello, colgándome de él, cerrando los ojos y acariciando su cabello mientras sentía mi cara llena de su aroma, solo quería quedarme así todo el tiempo, cuando se acercó a mis labios, hable…

-Cuando dices todas tus pecas…

-Me refiero a todas las pecas de tu cuerpo…

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Estoy subiendo todos los OS que tenía antes, tratando de corregir los horrores ortográficos a la carrera.

Saludos.

Nere Vara.