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Capítulo I

Novio

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–¡Quiero irme a casa!

No me importo ser grosera con el joven cochero, pero estoy segura de que él me entendería sí supiera del por qué de mi reacción. La verdad es… que le tengo fobia a todo lo relacionado con lo sobrenatural, especialmente los fantasmas.

Serena

Por el tono de su voz, comprendí que se trataba de él; no había duda de que mi novio había planeado esta terrorífica velada. Aun así no voltee a verlo, estaba decidida a irme de aquel lugar.

–Serena… –me abrazo antes de que diera el siguiente paso en dirección al carruaje– Te amo…

Su declaración de amor me paralizo por completo, era la primera vez que alguien me decía que me amaba. Gire para estar frente a frente. Lucia un antifaz, pero reconocí el inconfundible color de su iris.

–¡Te amo! –volvió a decirlo, entonces sentí sus labios sobre los míos. Me sorprendió con aquel beso que esperaba hasta el final de este día. Cerré mis parpados y mis sentidos se dejaron llevar por la maravillosa sensación de ser amada. Me rodeo con sus brazos y me recargue sobre su tórax. Me sentí embriagada por su esencia a jazmines, y esto me trajo a la mente el día en que nos conocimos. El se separo de mí y vi que sobre mi cuello en lugar de mi collar se encontraba un hermoso relicario con una luna grabada y una letra "D" en el centro.

Él me tomo de la mano y camino en dirección a la reja abierta del cementerio. Yo no lo seguí y vi en dirección al carruaje, pero para mi desgracia este ya no estaba. El volteo a verme; yo quería protestar, pero me sentí hipnotizada por su mirada melancólica. Lo seguí casi inconscientemente.

–Les doy la más cordial bienvenida … –dijo una niña de cabello negro. Parecía una muñeca de porcelana. Posiblemente este efecto era causado por la luz de la linterna antigua; que se reflejaba sobre su rostro– …a mi hogar.

Sentí un escalofrió recorrer todo mi cuerpo, el pareció entender mi miedo, apretó la palma de mi mano y para reconfortarme me sonrió de la manera más encantadora.

–Me llaman Hotaru… –me vio y no pude sostenerle la mirada– ¿Estas segura de que quieres entrar?

Por supuesto que no quería entrar, pero al recordar la declaración de mi novio, no me atreví a arruinar nuestra "cita". Así que solo asentí con la cabeza.

–¡Síganme!

Trataba de no ver hacia los lados; me aterraba visualizar las tumbas. Mi mente se distraía escuchando el ruido que hacían los tacones de mis zapatillas, sobre el camino empedrado. Aun me sentía incrédula de estar deambulando por este lugar un 14 de febrero, ¿estaba loca –de amor–?, era lo único que podía justificar mi conducta. Los que me conocen simplemente no lo creerían.

El fulgor que provenía de las flamas de las velas que se encontraban sobre el suelo; impregnaban cada recoveco de un –macabro– ambiente romántico. Trato de asimilar el motivo por el cual él planea celebrar esta fecha tan especial, en un lugar como este. De repente recordé por segunda vez como es que nos conocimos.

Yo nunca he sido buena en deportes, pero no me quedo de otra que entrar en el equipo de Soffbol, ya que era obligatorio inscribirse a algún club. La entrenadora era muy exigente conmigo, no dejaba de decirme lo mala que era y mis compañeras la apoyaban. En una practica, siguieron las burlas y todo mi coraje lo dirigí a la pelota que me habían lanzado. Mis compañeras se sorprendieron, pero al escuchar que había roto un vidrio, todas se rieron de mí. No lo soporte y me fui corriendo en dirección a donde había ido la bola; no quería que me vieran llorar.

No podía creer mi mala suerte, estaba segura que llamarían a mis padres y ellos me castigarían. La pelota había roto una de las ventanas del invernadero de la escuela. Entre y vi a un joven hincado, tratando de quitar los restos de vidrio que se encontraban sobre unas hermosas flores blancas. Pero se lastimo la mano con uno de los trozos. Yo corrí a auxiliarlo y sin pensarlo tome su mano y lo cubrí con uno de los listones de mi cabello.

–Lo siento no fue mi intensión… –supongo que él relaciono mi uniforme deportivo con la pelota.

–¡Por tu culpa se maltrataron los pétalos de los jazmines! –retiro bruscamente mi mano de la suya.

–Lo siento, te prometo que vendré todas las tardes a ayudarte… –se fue molesto.

Regrese al día siguiente y me di cuenta que el vidrio había sido cambiado y el incidente no había pasado a mayores. Cumplí mi palabra, y me quedaba por una hora, pero él me ignoraba. Me sentí atraída por la dedicación con la que cuidaba de todas las plantas y flores del invernadero. Trataba de aprender sobre sus conocimientos referentes a la jardinería; paso un mes sin que él me dirigiera la palabra. Aun así, por mis compañeras me entere de que aquel introvertido chico se llama: Diamond Kuroi, también me entere de que él es dos años mayor que yo y cursaba el tercer año de preparatoria. Él ha sido muy popular entre las chicas del colegio, pero él siempre permanece distante ante las insinuaciones de ellas.

El invernadero se convirtió en uno de mis lugares favoritos de la escuela; un martes me dispuse a leer una novela que nos había dejado leer la profesora de literatura, a él no pareció molestarle. Estaba tan entretenida en mi lectura que no me di cuenta cuando anocheció. Me quede en la entrada del invernadero viendo asustada el panorama. La escuela se veía aterradora, y no quería caminar por los oscuros corredores. Sentí una penetrante mirada y me di cuenta que no estaba sola, el estaba a mi lado. Me arme de valor y le dirigí la palabra.

–Podrías acompañarme a la salida de la escuela… –susurre.

Él camino; no estaba segura de su respuesta, hasta que volteo y me vio, dándome a entender que me acompañaría. No dijimos nada en todo el camino y cuando estaba a punto de bajar uno de los escalones de la salida. Me tropecé –no por nada Sammy, me dice: "Serena torpe"– el me sostuvo entre su brazos y unos segundos después me beso, al principio me sorprendí, pero después correspondí el beso. No hubo necesidad de que él me pidiera que fuésemos novios, ya que desde ese día lo hemos sido. De eso ya ha pasado ocho meses.

Él siempre me ha parecido una persona enigmática, he inconscientemente he sabido que él no es como los otros chicos a los que he conocido. Así que no debería de sorprenderme su actitud de esta noche. Ahora comprendo que a su manera me preparo un romántico día de San Valentín. No imagino como acabara todo esto.

Hotaru camina con paso lento, y parece que no llegamos a ningún lado. Me dio la impresión de que leyó mis pensamientos, cuando dijo:

–Por fin hemos llegado…

Me percatarme de que no éramos la única pareja que se encontraba en el centro del cementerio, –no puedo negar que me parece extraño– pero me tranquiliza saber que no somos los únicos.

De repente el ambiente se torno frío, y mi novio me abrazo. Me di cuenta que en el interior del mausoleo, se encuentra una persona que viste una túnica negra con capucha; que impide que se vea su rostro.

"Comencemos…"–dijo aquel hombre con una profunda y sepulcral voz; mientras bajaba por los escalones,.

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Continuara…

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20/02/2012