Chapter 7: Confessions.

Por fin Alice me había terminado de arreglar. Como siempre, sabía qué hacer para hacerme ver muy bonita. Pero apenas eran las cinco, y el baile de graduación era hasta las seis y media. Decidí gastar mi tiempo en leer mi recién adquirido libro de Sherlock Holmes, adoraba a ese personaje. Era sumamente listo, no, no era listo, era brillante. Se parecía en cierta medida a Patrick Jane. Es emocionante ver cómo saben todo. No lo saben, lo intuyen, según Jane, pero siempre están en lo correcto.

Era interesante leer ese libro porque habían palabras que no conocía y las iba buscando en el diccionario. No era algo común, pero siempre lo hacía cuando leía algo complicado, o cuando estudiaba, así podía comprender completamente lo que leía. Y me encantaba hacerlo.

Sonó el timbre. Vi mi celular y marcaba las seis en punto. Abrí la puerta emocionada por verlo, aunque podría ser Alice, pero algo me decía que no era ella.

–Hola hermosa –apenas abrí la puerta la voz ronca de Jacob me saludó.

–Jacob, ¿qué haces aquí?

–¿No puedo venir a verte? –preguntó con rostro dolido, para nada convincente.

–No, Jacob. Y justo hoy... –no quería que Jacob estuviese aquí cuando Edward llegara. No quería problemas. Sé que a Edward no le gustaría llegar a los golpes con Jacob, pero si lo tenía que hacer lo haría, por mí. Y eso es precisamente lo que quería evitar. Odiaba las peleas. Eran estúpidas e irracionales, aunque a veces eran por motivos bastante válidos. Y a veces no.

–¿No quieres salir a dar un pequeño paseo? –preguntó.

–No, Jacob, cualquier otro día te diría que no, y hoy no es la excepción. Llevo prisa –dije. Él me miraba con ojos impacientes.

–Bueno, no quería hacer esto a la fuerza, pero tú lo pediste –dijo, mientras se acercaba a mí peligrosamente.

–¿Qué? Jacob, aléjate –demandé. Pero no lo hizo. Me acorraló contra la pared y puso sus manos a cada lado de mis hombros.

–Bella–

–Isabella –le corregí inmediatamente. Solos mis amigos me decían así.

–Isabella... –pareció dudar un momento– el pedazo de idiota que tienes por novio, no te conviene. Solo te está utilizando. Él hizo una apuesta con Mike y Tyler y–

–Cállate –le corté nuevamente, sabía que venía a hablar de Edward, y no iba a dejar que lo llamara de esa manera–. No tienes ningún derecho a llamarlo así. Aléjate de mí, ahora

–Sólo lo hago por tu bien, no quiero verte lastimada por su–

–Jacob, he dicho que te alejes.

Por supuesto, y de nueva cuenta, no me hizo caso y tomó mis manos por mis muñecas y las puso nuevamente a la altura de mis hombros, sujetándome.

–¡Suéltame! –chillé. Jacob se estaba propasando. Comenzó a acercar su rostro al mío y yo me volteé. No iba a dejar que me besara, jamás.

–Quédate quieta –dijo en un susurro ronco.

–¡Aléjate! –justo en el momento que dije eso, escuché como un auto aparcaba en la entrada de mi casa. Edward, pensé con alivio.

–¡Quita tus manos de encima de ella! –gritó Edward cuando se bajaba del Volvo rápidamente, azotando la puerta y corriendo en nuestra dirección. Jacob nuevamente se las dio de sordo y me miró intensamente–. ¡Suéltala, idiota! –gritó Edward furioso, cuando ya estaba junto a nosotros y quitaba bruscamente a Jacob lejos de mí, sin lastimarme.

–¿Cómo te atreves a tocarla? –y le lanzó un golpe directo a la cara. Jacob casi lo esquiva, pero le dio en el pómulo izquierdo. Hizo que Jacob caiga al piso por el impacto.

–Edward, por favor ven aquí –dije casi agónica. No soportaría ver que Edward saliera herido frente a mí. Edward me volteó a ver con su ceño preocupado y caminó hacia mí.

–Vámonos –me susurró. Cerré la puerta de mi casa y Edward me dirigió hasta su auto, poniendo una mano en mi espalda.

–¿Te tocó? –preguntó. Su voz salió como si lo quisiese saber realmente, pero se escuchaba ahogada, como si no estuviese seguro de que la respuesta le fuese a gustar. –Sólo lo que viste –susurré.

–Lamento no haber estado aquí antes para...–

–Edward, no es tu culpa, además estoy bien. Tranquilo –se veía realmente molesto. Pero ya no sabía si era más consigo mismo o con Jacob.

–Debería regresar y arrancarle la cabeza –bufó molesto. Sus nudillos estaban blancos de tanto apretar el voltante con sus manos.

–No, no deberías –puse mi mano encima de la suya, en el volante y pareció relajarse un poco.

–Lo siento –replicó un poco más calmado–. No debería perder los estribos así contigo –me volteó a ver con ojos de súplica. Era tan condenadamente tierno.

–No te preocupes –le sonreí–. Además, realmente te ves sexy así –dije para relajarlo.

Rio con una fuerte carcajada y todo rastro de molestia pareció irse.

–Te quiero –dijo de repente. Me sobresaltó que lo dijera después del silencio que se había formado pero sonreí.

–También te quiero, Edward. Mucho –vi cómo sonrió con la sonrisa torcida que tanto amaba.

–Llegamos –avisó. Dirigí mi vista al frente y ya estábamos en el estacionamiento de la escuela. Ni siquiera me di cuenta del tiempo. Realmente manejaba rapidísimo cuando estaba enojado.

Se bajó del auto y lo rodeó para abrirme la puerta. Sonreí ante su caballeroso gesto. No sé por qué, pero me había tocado el mejor hombre, en todo el planeta tierra. Al menos mí parecer.

–¿Me concedería el honor de aceptar ser mi acompañante durante esta romántica noche, Miss Swan? –preguntó, mientras extendía una mano hacia mí, con una sonrisa hermosa.

–Por supuesto caballero –respondí. No pude evitar sonreír como idiota. Estar con él, me hacía inmensamente feliz. No cambiaría a Edward, por nada. Absolutamente por nada.

Estaba por entrar sana y salva con Edward, al gimnasio, cuando me percaté de que había un puesto de fotografías. Si pasabas por ahí, tenías que ser fotografiado. Paso, pensé.

Edward me volteó a ver divertido.

–Vamos Bella, no tuve una foto contigo en tu casa –pidió a modo de súplica.

Y no pude negarme. Al menos él saldría en la foto, así nadie se fijaría en mí al ver la foto. Toda la atención se la llevaría él.

El flash me cegó por unos instantes y por poco tropiezo con mis propios pies, cuando Edward me sostuvo firmemente por la cintura. Me besó la mejilla y suspiró.

–¿Qué voy a hacer contigo, Bella? –reí ante su comentario y obviamente me sonrojé también. Por fin entramos al gimnasio. Debía admitir que Alice se había esforzado para que las cosas salieran perfectas. Todo estaba impecable en colores rojos, azules, blancos y pequeños detalles de negro y dorado. Combinó perfectamente los colores de la escuela. Sí, estaba muy bonito, pero tan pronto como estuve dentro, ya quería salir. No me gustaba el amontonamiento de gente y claramente, aquí había más gente de lo que me gustaba. Además de la música, por supuesto.

–¿Te parece si salimos? –preguntó Edward, acercándose a mi oreja, para poder escucharlo con claridad y su aliento envió corrientes eléctricas por mi cuerpo.

Al fin salimos del bullicio de gente, y me sentí mejor. Estar entre multitudes no era lo mío.

–Con todo lo que pasó, no tuve tiempo de decirte lo hermosa que te ves esta noche, amor –mis ojos se abrieron por la sorpresa. Un furioso sonrojo cubrió mis mejillas rápidamente y mi corazón se aceleró. Me había dicho amor. No sé si estaba siendo estúpida con respecto a esto, pero se sentía increíblemente bien y reconfortante que me llamara de esa manera. Al parecer Edward malinterpretó mi reacción.

–¿Bells, estás bien?, ¿dije algo malo? –preguntó con voz preocupada.

–Me... me llamaste amor –susurré la última parte.

Su rostro dejó de lado la preocupación, para que una hermosa sonrisa torcida, tomase su lugar.

–Es lo que eres para mí, Bella. Es lo que significas. Te amo, Bella. Jamás había sentido esto, por nadie –sus palabras me tenían aturdida. ¿Me amaba? ¿Edward Cullen me amaba? Sentía que mi pecho iba a estallar en cualquier momento de felicidad. ¡Edward me amaba!

–Yo también te amo, Edward. Muchísimo –la sonrisa más grande que le había visto en la vida, se posó en su rostro. Se veía radiante y eso me hacía exageradamente feliz.

Me sentía dichosa de poder eso por él. De poder hacerlo feliz.

–¿En qué piensas? –susurró, mientras me estrechaba en sus cálidos brazos.

–Que me fascina el hecho de que te pueda hacer feliz, y al mismo tiempo te podría hacer tan desdichado, que asusta –dije sincera. Era cierto, lo podía hacer increíblemente infeliz, si alguna vez por alguna razón, yo terminara con él. No es que lo desee. No. Nunca. Pero saber que tengo ese efecto en él, es halagador. Más que eso, pero también es aterrador.

–¿Cómo podrías hacerme infeliz, Bella? –preguntó en una mueca confundida e incrédula.

–Piénsalo. Si alguna vez te alejo de mi vida, sé que sufrirías tanto, como yo, si tú hicieras lo mismo –le expliqué. Por un momento quiso interrumpir mientras le decía esto, pero pareció pensarlo un poco mejor.

–Estamos hablando hipotéticamente, ¿cierto? –se había puesto un poco pálido.

–Por supuesto, Edward. Nunca quiero tenerte lejos. Entiende eso. Solamente quería explicar mi punto –le di un profundo beso en los labios. No quería que pensara que lo quería cortar, jamás.

–Bésame otra vez –demandó. Le obedecí y nos besamos nuevamente. Sentir sus labios presionados contra los míos era simplemente perfecto.

–Bien –dijo, después de un rato de separarnos–, porque yo tampoco quiero estar lejos de tí. Nunca.

Le sonreí y asentí.

–Por mí no hay problema.

La música, dentro del gimnasio, había dejado de ser movida y sin sentido. Ahora había una suave balada de piano, traspasando las puertas y llegando hasta nosotros. –¿Me concede esta pieza? –Edward hizo de caballero de siglo XVII, mientras extendía su mano hacia mí.

–Claro que sí.

De nuevo me atrapó en sus brazos y comenzó a dirigirnos, en un suave movimiento, de un lado a otro. Ocasionalmente me daba pequeñas vueltas, tomando mi mano. Pero la mayoría del tiempo me sostenía muy cerca de él. Podría apostar que olía mi cabello cada tanto. Pero yo hacía lo mismo con él. No su cabello, era demasiado alto, pero incluso su sofisticado traje se había impregnado de su varonil aroma y no lo desaprovechaba. –Bella, ¿te puedo preguntar algo? –pareció inseguro por unos momentos.

–Por supuesto –le respondí con mi cabeza, recostada en su pecho, mientras trazaba círculos en mi espalda con sus dedos.

–¿A qué fue el per... Black a tu casa? –aún parecía inseguro. Sonreí. Era muchísimo más caballero de lo que pensé.

–Me fue a decir que no me convenías. Y que además habías hecho una apuesta con Tyler y Mike –respondí simplemente. Nunca daría crédito a nada de lo que Jacob me dijo.

–Respecto a Tyler y Mike, hay algo que quiero decirte –automáticamente me congelé en mi lugar. Cerré mis ojos por pura inercia. No quería pensar en los siguientes segundos. Me daría un colapso nervioso si lo hacía. Me obligué a dejar mi mente en blanco.

–Bella, tranquila –dijo Edward suavemente–. No es nada malo. No es ninguna asquerosa apuesta.

Sentí que mi corazón volvía a la normalidad, aunque ahora palpitaba erráticamente, por haberse detenido tan súbitamente.

–Es solo que creo que les debería agradecer a ellos, por que, en parte, ayudaron a abrirme los ojos –explicó serenamente. No le entendía nada–. Lo que quiero decir es que los escuché hablando de ti, que ambos te querían invitar al baile de fin de curso. Ellos hicieron la apuesta, yo solo escuché de casualidad. Pero fue lo mejor que pude haber hecho. En realidad, no sé qué fue lo que apostaron, pero obviamente el ganador, sería el que viniera contigo –escuchaba atónita sus palabras. Estaba molesta con Jacob por inventar cosas estúpidas sobre Edward, de tal magnitud–. En ese momento, me enojé con ambos. Porque para empezar, eres una chica, y son unos cerdos haciendo esa clase de apuestas. Y luego, me imaginé a tí, realmente yendo con uno de ellos. Me hirvió la sangre de celos. No quería verte de la mano con ninguno de los dos. Mi parte egoísta salió a flote. Yo quería que me tomaras a mí de la mano. Que vinieras conmigo al baile. Yo quería ser el hombre que te hiciese feliz.

Podía sentir como mis mejillas se humedecían por las pequeñas lágrimas. Él las limpió con delicadeza.

–Esa noche, la pasé con Emmett y Jasper, les conté que estaba decidio a ganarme tu corazón, a conquistarte. Y caíste rendida a mis pies, Swan –lo último lo dijo con tono arrogante y di una carcajada por su ocurrencia.

–¿Cómo no hacerlo, Cullen? No podría no hacerlo, después de ver la sinceridad en tus ojos, de ver cómo brillan y de lo mucho que sonríes. Y supongo que la epifanía, consistía en esto, ¿no?

–Sí. Eras tú. Te amo, Bells. Como no tienes una idea –dijo en un suspiro.

–Yo igual, amor –sonreí y me abracé a su pecho de nuevo.

–Vaya, ¿esto sentiste cuando te dije amor? –su voz estaba cargada de emoción.

–Sí –suspiré– no te acostumbrarías –le informé.

–Por supuesto que no, amor –mi estómago traicionero me hizo volver a sentir que algo bajaba por él.

Me separó levemente de él, para besarme. De nuevo sentía como que las piernas me fallaban y mi aliento también, con cada segundo que sus labios estaban sobre los míos. Mordió gentilmente mi labio inferior y se sintió maravilloso. El beso fue bajando de intensidad. Hasta ser solamente un dulce roce de labios.

Mi Bella –susurró, mientras me estrechaba más contra él y seguíamos meciéndonos juntos con la música. Él haciendo todo el trabajo por los dos.

–Tuya siempre –corroboré.

–Siempre –me besó el cabello, para seguir moviéndonos juntos.


Chicas... este es el final de la historia. Sinceramente, es mi capítulo favorito. Disfruté mucho escribiéndolo. No sé por qué me gustó tanto haha.

Perdón por no haberlo subido ayer, pero hice muchísisisimas cosas. Lo siento muchísimo de verdad.

¡Muchas, muchas gracias a WithMusicSong, Miila Cullen Potter, isa-21 y a Romby por sus reviews!

Agradecimientos: Maka Cullen por agregarme a favoritos.

De verdad, gracias a todas las chicas que siguieron mi historia. Me gustó mucho hacerla. El one-shot que les mencioné, quizá tarde un poco más de lo esperado. A más tardar el lunes o no sé... ya que tengo exámenes. Terminan el jueves, pero quiero descansar un poco. Hahaha. De verdad muchísimas gracias por su apoyo. De verdad las aprecio.

P.D.: Estoy viendo los Oscars, pero... no va a ir ni Robert ni Kristen. Estaba tan emocionada de verlos en la tele. En los Oscars del 2009 fue... y se veía sexy. Hahaha. Bueno, ¿cuándo no? Siempre lo veo hermoso, no soy muy parcial. Pero, si estoy equivocada y sí fue, díganme.

Hahah y cuando fue a los People's Choice Awars... se veía tan guapo. Aunque se haya rapado su hermosa cabellera (que por cierto, extraño muchísimo), aún así se veía hermoso. Y me fascinó que haya ido tan casual. No se puso tux ni nada. Hahahaha. (Uy, acaban de pasar un cortito de E! News y... salió Robert con Kristen en la premiere de Breaking Dawn L.A. hahah, fue un flashazo nada más, pero me fascina verlos en la tele).

P.D. 2: ¿Ya vieron la foto de Robert y Kristen tomados de la mano, caminando por la calle? Casi se me sale el corazón cuando la vi. Me fascina la sonrisa en la cara de Robert. Hahaha si no la han visto, mandenme un MP con su correo para que la vean, junto con otra donde Kristen está abrazando a Robert, que está sentado. Se ven tiernos, y quizá no querían que la foto se esparciera, es su vida privada, lo entiendo, pero es que me hizo muy feliz verlos juntos. No pude evitar guardar la foto. Aunque, sinceramente, dudo que ustedes no hayan visto las fotos ya.

Bueno, espero que sí les guste Robert y Kristen... hahah, si no estoy hablando en vano hahahha.

Bueno, nuevamente, gracias por todo. Las aprecio muchísimo.

Creo que me explayé. Hahahaha.