Hola a todos, personajes de Fanfiction ( Es difícil encontrar una forma de llamarles, digo, habitantes?... ah!, visitantes... xD) primero quiero aclarar que en esta historia, los personajes que le pertenecen a Dreamworks, no son míos :(, es algo obvio :l, pero hay que mencionarlos para evitar demandas, persecuciones, ataques, o la visita de un equipo altamente armado a mi estancia, todavía no se exactamente en que género clasificar la historia y me gustaría recibir su ayuda y consejos, sin nada más que decir, es hora del primer capítulo de esta historia llamada:

-Desde el olvido.-

1er Capítulo: Resurgir.

Era de noche en el Valle de la Paz, una noche como cualquier otra en el valle que había sido salvado por segunda vez… de las amenazas de otro sujeto con poca mira a las posibilidades, todos los aldeanos descansaban en sus casas, y los mismos Furiosos, junto al guerrero Dragón venerado una vez más por otra hazaña… en el Majestuoso palacio de Jade, sin embargo, cierto individuo no descansaba, a veces las noches siempre llegan a ser fieles amigas de aquel que hace algo secreto, interesante, o simplemente diferente a los demás que descansan, los que se olvidan del sueño ven cosas que los demás pueden no ver, escuchan lo que los demás no pudieron escuchar, pero pueden llegar a ignorar más, más que aquellos que descansan y sueñan….

El maestro Shifu estaba sentado en el centro del campo de entrenamiento, tenía a su izquierda una caja de madera que lucía muy frágil, además de que ya tenía los años encima y el café que una vez fuerte, ahora estaba decolorado y opaco, a su derecha tenía un farol chino con tela netamente blanca, ningún añadido divertido, atractivo… nada, y en sus manos yacía un rollo que había sufrido el mismo destino que la caja, a pesar de todo, sus bordes se mantenían sanos y era tan largo… que necesitaba levantar sus brazos un poco, como para al menos dominar el rollo y evitar que éste se realice con el control, la mirada del maestro Shifu hacia el rollo era bastante seria, y se observaba en sus pupilas las claras intenciones de no perder detalle alguno que el rollo posea, todo a su alrededor tenía un ambiente muy desolador, todo vacío, sin rastro de vida además de él, casi triste, sin embargo empezó a leer en voz muy baja, solo para sí mismo.

—"Leonard puede llegar a ser buen aliado, hará que los días solitarios se muevan más rápido y te protegerá de tus enemigos, pero… —Leyó Shifu, a partir de allí, la sección restante del rollo era completamente incomprensible, era como si hubieran letras superpuestas, y aunque Shifu agudizara su vista no podía distinguir un carácter de otro, a continuación rebuscó a ciegas en la caja con su brazo izquierdo, mientras trataba de seguir leyendo lo que tenía el rollo, pero se resignó a eso, al mismo tiempo había conseguido algo de la caja además del tacto de otros rollos: Un muñeco, como las figuras de acción de Po que le habían sido mostradas por el Sr. Ping en una ocasión que había hablado con él.

Con la luz muy lúgubre del farol lo distinguía: Era antropomorfo con ropas de entrenamiento típicas y estaba articulado correctamente en una posición neutra, lo único que alteraba su forma de sobremanera era la mandíbula que le había sido diseñada, parecía de un felino, pero estaba muy salida de su lugar, quizás lo prominente que era le mantenía en ese lugar, era de madera y… solo eso, no tenía un diseño fijo, tenía marcas de pintura roja y verde muy sutiles en todo el cuerpo, pero el color de la madera vieja se imponía, lo levantó y sacudió levemente, adoptando una expresión de casi enojo al hacerlo, notó como los brazos estaban muy flojos, quizás el niño que había jugado con él lo había dejado así, sus piernas no tenían mucha movilidad, pues apenas se movieron cuando el maestro Shifu lo sacudió, su cabeza se había deslizado lentamente hacia atrás dejando que la mandíbula se abriera torpemente, el maestro Shifu trató de restaurar la posición neutra del muñeco, ahora tenía sus dos manos sobre el muñeco, mientras que con la mano izquierda sujetaba el torso, con la mano derecha trataba de reacomodar su cabeza, pero sus intentos fueron inútiles, si no se desplazaba hacia al frente dejándola caída semejando la posición de un ahorcado, se quedaba tiraba hacia atrás semejando a…. un vago.

Pero había algo que le llamaba la atención, y fue encontrar este juguete viejo entre algunas cosas de su amigo el maestro Oogway, ¿habrá sido de él?, tenía que serlo, quizás a eso se debía también los desgastes en el juguete, ya demasiado tiempo solo.

En la caja habían varios rollos más, lo cuales ya habían sido leídos por él y sabía que hablaban de cosas que él ya conocía, muy importantes, pero quizás ya no había necesidad de repetir todo nuevamente, cerró la queja, quedándose fuera solo el muñeco y el rollo al que aparentemente se le acoplaba, rescatarlo de un rincón olvidado quizás logre que el alma de su viejo amigo y maestro sonría por unos instantes, pero de las cosas de éste y del otro mundo… solo podemos obtener probabilidades, suposiciones, jamás teorías o afirmaciones.

Acomodó a "Leonard" junto a su rollo en la mano derecha y como si fuera un plato y él el mesero, la caja en su mano izquierda, y entre tanta oscuridad empezó a caminar lejos del centro de entrenamiento, y lo notó… oscuridad, depositó la caja en el piso y aún con su valiosa carga en la mano derecha regresó su camino hasta la lámpara, la recogió y volvió hacia la caja, depositó, cansado, la lámpara en la caja y continuó su camino, esta noche alguien custodiaría los sueños del maestro Shifu.

La curiosidad es buena, hasta cierto punto, pues puede arruinar todo lo que creíste en algún momento… —Decía una voz, parecía conocida, pero algo susurró al mismo tiempo que la voz resonaba en todos lados, era como si alguien hubiera guardado trozos de madera consistentes en una maraca y la estuviera sacudiendo con fuerza, pero con "duda", ya no había voz, solo ese extraño sonido, en unos momentos llegaba a durar 1… 2… 3… , y no se escuchaba más hasta dentro de unos instantes en los que solo se escuchaba una sacudida de aquella "maraca", todo era completamente oscuro, frío, pero el ambiente poco a poco parecía despejarse, era como estar en un lugar a oscuras por tanto tiempo que la adaptación natural en conjunto con la visión hace su trabajo, entre el vacío se distinguían paredes, así… hasta que el ángulo de vista pareció cambiar, lento, muy lento Shifu pudo observarse durmiendo en su habitación como si fuera con "la cola del ojo" en la esquina izquierda, su punto de vista cambió un poco más, y ahora estaba enfocada de lleno en todo su cuerpo, podía ver su respiración, cada profunda y relajante inhalación, hasta que de repente fue como tener un tropezón desde donde estuviese, pero solo unos centímetros, su punto de vista cambió de todo su cuerpo a solo su cabeza, pero por unos segundos más….

Shifu abrió los ojos rápidamente, despertándose con la sensación de caerse, típica, invasiva, total, se quitó la sábana rápidamente y se sentó en su lecho, frotó sus ojos y observó a su alrededor, a su derecha y caído en el suelo notó el rollo que anoche había traído a su habitación, descansaba junto al curioso muñeco, que se había quedado acostado boca arriba con su mandíbula abierta, Shifu sonrió al ver al muñeco, era como si un recuerdo de su gran amigo en época de infancia se cruzara por su mente durante unos instantes, y recordaba entonces a los niños del Valle jugar con juguetes que representaban a los Furiosos.

Pero algo le hizo abrir los ojos de manera que parezcan platos: ¿Qué hora era exactamente?

Shifu se levantó, caminaba apresurado hacia la puerta de su habitación, se había olvidado de despertar a sus estudiantes, sin embargo de algo se acordó completamente al estar a punto de salir, volteó, y observó al muñeco abandonado, quizás se podía hacer algo con él, repararlo, pintarlo… lo importante era considerarlo parte valiosa de la historia de Oogway, curiosamente Shifu tenía una extraña seguridad de quien fue el dueño original, se acercó al muñeco con la misma agilidad que se había levantado de su lecho de descanso y lo recogió del suelo, después tuvo que completar el recorrido que se había plantado originalmente… con el muñeco en su mano derecha.

No pensó siquiera en arreglarse para presentarse de forma apta para sus estudiantes, pero era importante saber que era lo que estaban haciendo, llegó al pasillo donde a ambos lados se encontraban sus "hijos" durmiendo, y pasó ágilmente a través de él, era como si sintiera que no estaban allí, ahora tenía otro objetivo…

El maestro , en esta ocasión… se acercaba al salón de entrenamiento, y parecía escuchar lo que era movimiento de las tiras de madera que a manera de serpiente, se movían y movían, todo por el equilibrio, finalmente pudo asomarse por la entrada, llegando a encontrar a nadie, no estaban aquí, entonces solo quedaba el… —Al aire…libre… —Murmuró el Maestro Shifu, efectivamente, su última lugar para buscar era el ring que tenían al aire libre, en esos instantes pasó por su mente el fugaz recuerdo de cuando le propinó una no merecida paliza a Po, además de un encuentro con sus mortales enemigas: Las escaleras… 2 veces.

Finalmente los había encontrado, por un lado estaba Po hablando con Grulla, quien asentía positivamente la cabeza a lo que le estaban hablando, Mono, Víbora y Tigresa parecían estar planeando algo, quizás la teoría de algún movimiento grupal, mientras que Mantis….

—Bonita bata, Maestro Shifu —Dijo de buen ánimo apareciendo a su lado derecho, el maestro no lo había notado.

—Oh, buenos días, ya han desayunado…¿verdad? —Dijo el maestro Shifu, ignorando el halago del maestro a su vestimenta.

—¡Maestro Shifu! Buenos días —Dijo Po acercándose corriendo, —La próxima vez que planee despertarse tarde debería avisar, estuve preparado en la puerta por laaaaargo tiempo — Añadió, un vago intento de hacer humor, el maestro Shifu solo miró el suelo a su alrededor, no conseguía palabras para responder.

—Hey… ¿qué tiene allí? — Preguntó Po, observó el muñeco que el maestro cargaba en su mano, Mantis también prestó atención a ese detalle, tenía los ojos entrecerrados, como si eso le permitiera dar un análisis más detallado.

—Ah… —Dijo el maestro Shifu, levantando al muñeco un poco, los demás estudiantes se acercaban caminando.

—Buenos días, maestro —Dijo Tigresa educadamente uniendo el puño derecho con la palma de su mano izquierda e inclinando la cabeza, así le seguían los demás furiosos, excepto por Po que ya había brindado su propio saludo.

—Buenos días a todos, hoy ya les tengo una tarea, encuentren alguien que pueda arreglar este juguete, ¿de acuerdo? — Dijo el maestro Shifu sonriendo, al mismo tiempo cedía el juguete a Po, quien estaba más cerca, al instante ganó las curiosas miradas de todos sus estudiantes, excepto por Grulla, no se podía distinguir con el sombrero cubriéndole la expresión, después de todo, éste podría ser el pedido más extraño jamás realizado.

—¿Por qué no solo a Po? —Preguntó Víbora, aun conservando la expresión, Mantis y Mono rieron por lo bajo, Tigresa y Grulla solo se miraron por unos instantes.

—Hey, ¿insinúas algo Víbora? —Dijo un muy serio Po, Víbora solo le sonrió exageradamente en traducción de "Lo siento, pero lo sabes".

—Maestros, vayan en dos grupos: Mono, Grulla y Po en uno, Tigresa, Víbora y Mantis en el otro, busquen algún lugar… emm, algunos y me avisan cuando terminen, tengo cosas que hacer. —Dijo el maestro Shifu, regresando de nuevo hacia los interiores del palacio.

—Espero que encuentre la comida… — Dijo Po, dirigiéndose a Mantis, quien después de escucharle comenzó a caminar hacia las escaleras, Tigresa y Víbora le siguieron, así mismo empezaron a caminar Grulla y Mono, Po al contrario, espero unos segundos en su lugar, estaba observando al muñeco que le había dado el Maestro Shifu, lo miró por todos los lados posibles, hasta que lo levantó a nivel de sus ojos y por mal movimiento su cabeza quedó tirada hacia atrás, abriéndose la mandíbula al acto, ya tenía su conclusión sobre el muñeco, era muy, muy extraño….

—¿Vienes Po? — Preguntó Mono a lo lejos, esto hizo que el Panda sacudiera la cabeza, haciendo que vuelva a pisar Tierra, trató de ignorar al muñeco y empezó a correr en la misma dirección de Grulla y Mono, vaya trabajo que tenían entre sus manos.

===En el lado no conocido del Valle de la Paz===

Las casas abundaban en los alrededores, y frente a cada una de ellas habían mostradores con diversos objetos, algunas eran frutas, otras eran verduras, incluso juegos de platos y utensilios de cocina, pero ahora a lo que buscaban: Muchos contenían juguetes.

Los furiosos se habían dispersado, y aunque buscaban en diferentes lugares todos curioseaban con lo mismo: Juguetes de sus propias figuras.

-Hey, mira Tigresa, ¡esas somos nosotras!- Exclamó alegremente Víbora al ver como un estante exclusivamente estaba lleno de juguetes de sus figuras, Tigresa sonreía al verlos, era curioso estar representada en una pequeña figura con la que los niños juegan, y los no tan niños… recordó a Po, se podría decir que más extraño fue que el Señor Ping le mostrara los juguetes del gran panda en esa ocasión, antes de viajar lejos del valle de la Paz.

En un estante frente al que estaban Tigresa y Víbora, se encontraban Mono y Grulla observando figuras de todos los furiosos revueltos, uno que otro maestro Shifu se encontraba por allí, en éste se observaba más variación, habían diferentes colores de ropa, incluso otros diseños, y más diversas posiciones que las que tenía Po en su habitación, la movilidad solo era limitada a las articulaciones más distales.

-Hey Po, ¿no quieres renovar tu colección?- Exclamó burlescamente Mono, todos los furiosos se enfocaron con una sonrisa en el panda que estaba a unos cuantos metros en otro estante junto a Mantis, o debajo de él, pues el insecto estaba ubicado en el hombro derecho y también le miraba sonriendo.

-Deberíamos trabajar ¿no creen?- Dijo Po, levantando sus manos en señal de "¿Para qué estamos aquí?", Tigresa sonrió por lo bajo ante la actitud del panda.

-Buenos días, disculpe señora, ¿usted recompone juguetes?- Preguntó Tigresa a la señora Cerda que vigilaba el estante, tenía un vestido de cuerpo completo color verde, con un cinturón del mismo color pero con bordes negros que estaba ubicado de muy buena manera.

-Buenos días, lamento decirle que solo los vendo, me llegan como un encargo que realizo a una aldea vecina- Dijo la señora Cerda sonriente, especialmente al ver que quien tenía justo delante era una de las figuras representadas en tantos juguetes que vendía, y también una de las más pedidas.

-Gracias, ah, ¿Conoce alguien que los repare por aquí cerca?- Preguntó Tigresa, tenía que cumplir con su trabajo y si podía saber algo que le ayudase debía saberlo.

-Creo que por aquí había alguien que los renovaba, era un conejo, aunque no estoy muy seguro de donde esté, solo he escuchado las charlas de ciertos individuos que caminan por allí- Dijo la señora Cerda extendiendo su brazo derecho hacia adelante por un instante.

-Muchas gracias- Dijo Tigresa, empezó a alejarse con Víbora siguiéndole.

-Un conejo… para haber tantos juguetes aquí me parece impresionante que solo haya un constructor de Juguetes en todo el valle de la Paz- Dijo Víbora, su rostro reflejaba intriga y asombro al mismo tiempo.

-Sí, tienes razón, pero solo es uno, ¿qué tan difícil puede ser encontrar un conejo?- Preguntó Tigresa mirando a Víbora que se deslizaba junto a ella sutilmente.

-Emm…- Murmuró Víbora atónita, mientras apuntaba con la punto de su cola a todo el sendero formado entre las casas donde en los estantes y paseando por allí… habían conejos, muchos conejos.

-Pero solo hay uno que prepara juguetes…- Añadió Tigresa asombrada por la gran cantidad de conejos que circulaban por todo el área.

-Hey, muchachos… nuestro diseñador es un conejo.- Dijo Víbora mirando a su izquierda donde cerca unos de los otros se encontraban Grulla, Mono, Mantis y Po.

-Solo uno ¡vaya!, con tantas figuras de acción pensaba que nuestra labor sería más fácil…- Dijo Po, su voz mostraba cansancio y ahora con el dato que les dio Tigresa, el trabajo podría verse de dos formas: Extremadamente difícil o muy fácil.

De repente Po se llevó la mano izquierda a la frente, cerraba los ojos con fuerza, su cabeza dolía muy fuertemente.

-¿Ocurre algo Po?- Preguntó Mantis, al ver el gesto que había adoptado.

El Guerrero Dragón abrió los ojos, y lo primero que su vista le permitió ver fue una casa muy cerca de donde estaban, después de donde otro sendero cruzaba horizontalmente, era pequeña, más que las otras, y parecía tener además más años que todas las otras construcciones, incluso algunas grietas se extendían desde las bases de las paredes hasta más o menos la mitad de éstas.

-Mantis, creo que ese es el lugar- Dijo Po entrecerrando los ojos.

-¿Por qué crees eso?- Preguntó Mantis arqueando la ceja derecha, y mirando al lugar como si fuera Po cuando hace mucho tiempo aterrizó del cielo en una bola de fuego.

-N-No sé, simplemente vamos, no perdemos nada…- Dijo Po casi sonriendo, mientras empezaba a trotar de manera optimista hacia el lugar, Mantis se salió del hombro de Po y se dirigió a donde estaban Mono y Grulla.

-Parece que Po tiene una pista- Dijo Mantis incrédulo, se reflejaba en su rostro, no era alguien que se dejaba llevar fácilmente, señalaba el lugar a la distancia con su tenaza derecha.

-Vaya, un poco tétrico ¿eh?- Dijo Grulla al ver el lugar.

-Será mejor que nos movamos- Dijo Mono, empezó a caminar en dirección al lugar, además llamó a Tigresa y Víbora que se estaban alejando del lugar con un movimiento de brazo, inmediatamente ambas furiosas se reunieron con los demás a paso muy acelerado, el deber que les había asignado el maestro Shifu podía terminar realmente pronto.

Cada vez que Po seguía sus instintos las cosas funcionaban correctamente, quizás sea muy difícil comprender lo que pasaba por su cabeza, pero como actuaba, como reaccionaba, eso era lo importante y quizás lo que le haya convertido en guerrero Dragón, no podía fallar, al menos no ésta vez.

Po tocó la puerta de la casa 3 veces, la madera en esa parte también lucía envejecida, detrás de él estaban todos los furiosos mirando calculadoramente, como si en lugar de algún civil fuera a haber una respuesta agresiva al acto, se escucharon unos pasos aproximarse, lentos y bastante silenciosos, eran la excepción de todo el ambiente que se vivía en el exterior, la puerta finalmente se abre mostrando a una coneja de avanzada edad con una túnica blanca opaca y un lazo ubicado en su oreja izquierda.

-Emm… hola, buenos días, soy Po, y aquí mis amigos los 5 furiosos… -Dijo el panda, pero se vio interrumpido por la pequeña coneja, con una voz suave, sin embargo padecía los típicos "problemas" de la edad.

-Mi nombre es Hoa….. ¿Qué desean?- Dijo la coneja, su rostro brillaba, estaba consciente de que estaba en frente de los héroes de toda China… en 2 ocasiones.

-Disculpe, es que hemos escuchado que usted… repara juguetes…- Dijo Po con la mirada baja por la timidez, se podría decir que le resultaba difícil de aceptar el hecho de que varios guerreros del Kung Fu habían llegado a un hogar preguntando por reparadores de juguetes.

-Oh, es mi esposo quien hace eso, ahora mismo está de viaje, ¿tenían algún pedido?- Preguntó Hoa, había lástima en su voz, la típica de no poder hacer algo en un determinado momento de necesidad.

-Sí, bueno…- Dijo Po, levantó en alto el muñeco.

-¿Cuándo cree que vuelva del viaje?- Preguntó Tigresa, había incomodidad en su rostro, y Víbora la notó muy claramente, pero no era como las muecas que habría notado al vivir con ella, era casi asco.

-Ya tiene que volver, no lo empezó recién hoy día, pero creo que yo les podría ayudar, cuando se viven muchos años con alguien llegas a conocer como hace las cosas perfectamente, así que… ¿Me confiarían el juguete?- Preguntó Hao extendiendo su mano, el trato se realizaría con Po cediendo el juguete y así se hizo, en ese preciso instante, los furiosos se miraron unos a otros con los ojos bien abiertos, ¿habría Po realizado la decisión correcta?, era un deber encomendado por Shifu, y lo estaba dejando en manos de la suerte, quizás no era la decisión más precisa, pero….

-Le aseguro que realizaré un buen trabajo, aunque no parece un diseño de juguete con el que haya experimentado frecuentemente…- Decía Hao, mientras observaba al juguete por todos los lados posibles.

-De acuerdo, muchas gracias, ¿Cuándo podríamos volver para recogerlo?- Preguntó Po con una sonrisa y buen ánimo reflejado en su rostro, no pasaba lo mismo con los furiosos a sus espaldas, que estaban sumidos en confusión e intranquilidad.

-Podrían volver más tarde para ver como va todo, que tal si vienen a almorzar aquí ¿de acuerdo?- Dijo amablemente Hao, su voz era como la de una tierna abuelita queriendo pasar más tiempo con sus nietos y nietas.

-Oh, no se debería molestar…- Dijo Po balanceando sus brazos entre Hao y él.

-No se intriguen jejeje- Exclamó la abuelita, cerraba la puerta, su palabra había sido definitiva.

-¿Po?- Exclamó Tigresa curiosa, no parecía enojada, solo que con su mirada exigía explicaciones rápidamente.

-Tenemos un compromiso pendiente….- Exclamó Po bajando la mirada, tratando de evitar la mayor cantidad de contacto con las figuras de los furiosos, éstos empezaron a caminar de vuelta al Palacio de Jade, Po los persiguió hasta que estuvo junto a Tigresa, ahora todos recorrían un sendero limitado por las casas a su lado.

-¿No les parece un poco extraño ese muñeco?- Exclamó Po, quizás porque él conocía de muñecos muy bien.

-No es un juguete que yo tendría- Dijo Mono, en su voz había cierta duda de lo que decía, quizás no era lo más correcto.

-¿Por qué querrá el maestro Shifu que lo renovemos?- Preguntó Grulla, enojo parecía murmurar en sus palabras.

-Lo más importante… ¿Qué significa este juguete después de todo?- Preguntó Tigresa con sospecha en su mirada, que aunque dirigida al suelo todos pudieron distinguirla.

-Yo creo que es probable que sea un juguete de la infancia del maestro Shifu, de repente le dio nostalgia volverlo a encontrar perdido por allí y pensó en renovarlo para tenerlo de vuelta con el…- Dijo Po, según el habría llegado a una magnifica conclusión.

Hubo un molesto silencio de cinco segundos…. De repente Grulla gira su cabeza a los lados, en un intento de enfocar a todos los furiosos.

-¿Alguien más se lo imaginó?- Preguntó Grulla aún con esa inquietud en su cuerpo.

Tigresa sonrió por lo bajo mientras que los demás casi reían a carcajadas, sin embargo de repente su baja sonrisa fue cambiada por una expresión de incomodidad, acto seguido se llevó la mano derecho a la frente conforme cerraba los ojos con fuerza, Po a darse cuenta de esto dejó de reír y se acercó a la maestra.

-Tigresa… ¿estás bien?- Preguntó Po, ubicaba su mano en la espalda de la Tigresa, el típico movimiento de "estoy contigo".

-Sí… solo un poco mareada- Respondió Tigresa, aun manteniendo esa postura, los demás al verle así dejaron de reír.

-Quizás sea mejor que nos adelantemos…- Dijo Po preocupado aun, -Los vemos allá arriba muchachos- Añadió dirigiéndose a los demás furiosos que se quedaban atrás, pues Po había acelerado el paso y Tigresa seguía el mismo ritmo.

Es mientras tienes tus ojos cerrados… que un extraño espectáculo de luces se apodera del vacío que puedes "ver", donde múltiples formas aparecen y se mezclan entre ellas, era la situación por la que pasaba Tigresa, de repente entre todo ese mosaico de colores, una figura antropomorfa parece hacerse cada vez más grande entre toda franja, círculo o cuadrado, semeja a alguien caminando hacia ella, aún mantenía su mano sobre la frente y poco a poco el brillo del sol que adopta un color rojo al tener los ojos cerrados parece hacerse más inmenso, la figura que ella podía ver era irreconocible, y cuando está bastante cerca….

Abre los ojos repentinamente, aunque despacio y de manera sutil, como cuando te levantas en la mañana a causa de perturbaciones en el ambiente, y con cierta ceguera tratas de observar todo a tu alrededor, y eso hacía Tigresa, quitó su mano de su rango de visión y pudo observar como los ojos verde esmeralda de Po estaban enfocados en los suyos…

-¿Estás bien, Tigresa?- Preguntó el gran panda al ver como Tigresa resultaba desconectada del mundo en ese instante.

-Si… - Respondió Tigresa, bajó la mirada, y su expresión cuyo origen había sido en la alegría se convertía en una especie de preocupación y lástima a causa de… nada.

-¿Estás segura?, no se te ve bien- Dijo Po Bajando la mirada, le resultaba un poco incómodo hablar de esa forma con Tigresa, podría pensar que se está preocupando demasiado por ella o quien sabe que más…

-Todo está en orden…- Respondió Tigresa, en su voz había cansancio y fatiga, posteriormente "abrazó" al panda, se había acercado bastante a él, su brazo izquierdo sujetaba el hombro del panda y su mano derecha el brazo, Po se ruborizó por la actitud que había tomado Tigresa con él, además a la distancia los furiosos no observaron más a Po o a Tigresa, lo que observaban era como una especia de pareja de enamorados, Po no sabía como actuar, de repente notó algo que no había notado antes, o al menos no por mucho tiempo: La temperatura corporal de Tigresa, ya la había sentido a ella en ciertas ocasiones, dos las más "importantes", cuando ella lo abrazó en la prisión y cuando él la abrazó en el momento en que todo terminó….

Pero esta vez todo era diferente, no había calidez alguna, era por un momento tocar un cadáver, Po pisó tierra y la separó completamente de él, a cierta distancia estaban uno frente al otro, Tigresa parecía perdida, sus ojos entrecerrados… estaba muriendo…

Po tocó su frente con la mano derecha, y posteriormente la parte posterior de su cuello, solo frío…, la agarró de los brazos y con un rápido pero delicado y bien calculado movimiento, se puso a Tigresa de mochila, empezó a andar a paso acelerado a través de la aldea, ambos guerreros así habían sido objetivos de la atención de muchos, sin embargo Po solo seguía caminando rápidamente, eso, hasta que muy delicadamente Tigresa desliza su mano derecha hasta el pecho de Po y haciendo un mínimo de presión hace que sus cuerpos estén más juntos…

-Rápido Po…- Exclamó Tigresa débil, su voz fuerte y decidida, seria e imponente, había sido reemplazado por la voz de alguien al borde de la muerte, a Po le recorrió un escalofrío tremendo en ese instante, jamás la había escuchado así, simplemente no podía estar pasando, fue demasiado rápido…

-Po- Por favor Tigresa, ¡resiste!- Casi gritó Po, empezó a correr lo más rápido que sus piernas le permitían, atravesaba el valle contra el reloj, literalmente, en este punto solo una persona podría saber qué hacer, y ese era el maestro Shifu, ¡tenía que saber que hacer!, él tenía que…