Hola a todos!

FELIZ NAVIDAD, aquí les dejo este pequeño regalo que llega algo tarde, pero como dicen: más vale tarde que nunca, cierto? Espero que esten de acuerdo conmigo :)

Espero hayan tenido una linda Noche Buena y Navidad quienes lo celebran, y pues aquí les dejo el nuevo capítulo.

Disfrutenlo ;)

DISCLAIMER: CUALQUIER DIALOGO Y PERSONAJES RECONOCIBLES SON OBRA DE STEPHENIE MEYER, LO DEMÁS ES DE MI OBRA.

GRACIAS POR SUS REVIEWS:

Emotica G. W

karenov17

Abigail Robsten Cullen

Gretchen CullenMasen

Grace Potter Evans

Guest


Capítulo 19. EN LA CAFETERÍA

Salí de ahí, ignorando la mirada asesina que me echaba la bibliotecaria en la entrada, después del "desorden" que había causado. Pude haberme… divertido con ella, pero decidí dejarlo pasar. Quizá un día no muy lejano volvería a verla, y no precisamente en la biblioteca.

Empecé a caminar de regreso a mi apartamento, cuando repentinamente sentí un revoloteo extraño en mi estomago, y luego un ligero rugido.

Ooh, pensé, tengo hambre.

Casi había olvidado por completo las reacciones humanas que había recobrada al regresar a la Tierra. Como ángel oscuro o de la luz, no teníamos tales necesidades como comer o dormir, pero aquí si las tenías.

Maldecí en voz baja, volviendo mi mirada al suelo, deteniéndome por unos segundos a considerar. Había tomado una de las tarjetas de crédito que Rosalie había puesto a mi disposición, pero no conocía este lugar. Nunca antes había estado en Dartmouth. Así que no me quedaría otra opción más que seguir adelante, y entrar en el primer restaurante o cafetería con la que me encontrara.

Odiaba la convivencia con los humanos, pero estaba consciente de que habían varias cosas que tenía que hacer obligatoriamente para empezar, y luego con Bella.

Esta vez fui absorbiendo todo a mi alrededor, los lugares que pasaba, las personas, los ángeles que los acompañaban las veinticuatro horas del día; y por primera vez en años, me pregunté que estaría haciendo la que una vez fue mi familia, y los que seguirían siéndolo por más que yo lo negara.

Borré ese pensamiento de mi mente de inmediato. No me importaba, no tenía por qué importarme, ni a ellos porque interesarse en mí.

Me detuve en seco, viendo un lugar prometedor a unos cuantos metros.

"El Pozo" leía el nombre del lugar, parecía un bar/restaurante.

Alcé ambas cejas, "Veamos que tal esta," dije para mi mismo, avanzando hacia la entrada, con más hambre repentinamente, es como si mi estomago supiera que había comida muy cerca.

Y en realidad lo estaba, así que no me sorprendía.

El olor a comida me asaltó unos cuantos pasos antes de alcanzar la puerta, que daba la ilusión de ser muy vieja y a punto de caerse en su lugar si la movías de la forma incorrecta, o simplemente si la abrías. Dentro, se escuchaban platicas murmuradas, tranquilas; el lugar daba la impresión de un bar de baja categoría, pero se escuchaba como una cafetería cualquiera.

Al entrar, era toda una sensación distinta de lo que parecía por fuera. Estaba a medio llenar, alguna que otra familia dispersa en varias mesas, varios solitarios como yo, estaban sentados en bancos que alineaban la cocina donde atendían los mismos cocineros, parejas y amigos ocupaban también las mesas. El lugar lucía tranquilo, de alguna forma parecía rendirle tributo al Viejo Oeste.

Decidí sentarme en una pequeña mesa para dos personas, pero que más bien parecía apenas poder servir para una sola persona. Y luego esperé a que una mesera viniera a dejarme el menú y tomar mi orden. En este momento, no me importaba demasiado lo que hicieran aquí.

Escuché unas risillas, y levanté la mirada. A unas mesas de distancia, había un grupo de chicas – universitarias, por lo que veía – mirando hacia mi dirección.

Las ignoré, bajando la mirada sin mostrar reacción alguna ante su indeseada y no pedida atención. Algunas chicas estaban solteras, estaba seguro, porque pedían, rogaban demasiado por un poco de atención.

Un minuto después, un chico que usaba unos lentes en mal estado, se acercó a mí con un pedazo de cartón en la mano, que lucía como las puertas de las cantinas del Viejo Oeste. Definitivamente ese era el tema de este lugar.

"Hola, soy Ben," el chico dijo, tenía un aire de cerebrito o de esos que se la pasaban escondidas tras libros de comics. "Y el día de hoy seré su mesero. Aquí tiene el menú," me explicaba mientras me entregaba el pedazo de cartón que era el menú y colocaba una taza boca abajo sobre un pequeño plato. "¿Quiere un poco de café mientras decide que pedirá?"

Asentí lentamente, evitando mirarlo por mucho a los ojos.

El chico, Ben, levantó la tasa y vertió el liquido que tanto parecía gustarle a los humanos, que llamaban café, diciendo, "En un momento vuelvo para tomarle su orden."

Tomé un lento sorbo del café, puro, sin azúcar ni crema, pensando en cual sería mi siguiente paso. Quería simplemente salir de aquí y dirigirme al apartamento de Bella, obligarla a ser mi amiga. Pero creía que eso levantaría sospechas, empezaría a preguntarse porque tenía tanto interés.

Observé ausentemente el menú, decidiéndome en otra parte de mi mente que ordenar, mientras seguía ponderando mis opciones actuales.

Después de cinco minutos, el chico Ben regresó. "¿Listo para ordenar?"

"Dame un momento," le pedí, volviendo mi mirada al menú rápidamente. Entonces Ben se distrajo con el sonido de un celular sonando, su celular.

Me miró de reojo disculpándose, yo solo asentí. Ben sacó su celular y contestó. "Ang, amor, estoy trabajando."

Quien sea que estaba al otro lado de la línea, obviamente se disculpó y dijo algo más. "Angela, te dije que iríamos. No te preocupes, te veré en el apartamento de Bella y Jessica…"

¿Bella y Jessica? ¿Cuáles eran las posibilidades?

"Sí, allí estaré…" Ben respondió prometiendo. "bien, a las 6… claro… bien, te veo entonces… yo también te quiero, Ang, adiós."

"Lo siento," Ben murmuró cuando guardó su celular, volteando a verme. "Era mi novia, quería asegurarse que no olvidara nuestros planes. Quiere salir…" claramente el chico era platicador cuando estaba nervioso. "con su amiga Bella, quien es genial, pero debo estar allí, porque al parecer, nunca hacemos nada juntos… pero, ¿qué quiere que haga? Bells no deja que le presenten a nadie, y espanta a todos aquellos que si le presentamos. Como este chico, Demetri, no sé que le hizo o dijo, pero jamás volvimos a verlo…"

Alcé una ceja, interesante.

Ben, al parecer, creyó que me molestaba su palabrerío. ¡Que equivocado estaba!

"No te preocupes, Ben… ¿cierto?" Ben asintió, y seguí. Esta era una oportunidad que no me podía perder. "Al menos tú tienes una novia y amigos con quien salir. Yo soy nuevo aquí, y no conozco a nadie."

La expresión de Ben cambió; esta chico era extremadamente bueno. "Pero bien," dije bajando la mirada menú. "No te aburriré con eso, mejor ordeno."

Ben asintió, pero parecía como si quisiera decir algo más. Después de pedirle lo que comería, Ben se retiró. Si lograba mi objetivo, al volver, el chico me invitaría a acompañarlos. Los humanos eran fácilmente manipulables.

Me concentré en lucir solitario y algo melancólico; así que cuando Ben volvió y después de colocar mi comida en la mesa y dijo "¿Sabes, podrías acompañarnos? Donde vamos 3 podemos ir 4, ¿cierto?" no me sorprendió para nada.

Sonreí, porque esta cafetería había sido una grandiosa elección; no solo por Ben, la comida lucía increíble.


Okay, ojalá les haya gustado y espero sus reviews.

Lo siento chicas, por no haberles mandado adelanto esta vez, pero se me atrevesaron algunas cositas, por ejemplo la Navidad y su semana anterior llena de idas y venidas, casi no tuve tiempo de escribir, terminé el capítulo ayer en casa de mi abuela, donde pasamos las fiestas.

Nos vemos con el próximo capítulo.

GRACIAS :D