Actualidad, pasillos desiertos de W&H. Los Ángeles, EEUU.

Llevas por lo menos una hora delante de las elegantes puertas de la biblioteca, sin atreverte a entrar. Sabes que Spike está al otro lado, espatarrado sobre el sillón de cuero, rodeado de libros exquisitamente encuadernados. Escuchando tu aparato de música, bebiéndose tu whisky. Al principio, cuando al pasar por delante notaste su olor, fuíste hasta allí decidido a echarlo a patadas. Pero entonces le oíste murmurar triste algo de poesía, y su voz sonó tan abatida que te quedaste congelado con la mano en el pomo de la puerta. Algo debió de molestarle entonces, porque cambió bruscamente de postura, tiró de mala manera el libro sobre la mesa y poco después se levantó para encender la radio. Demasiado silencio, aventuras. A tu Childe nunca le ha gustado la soledad ni el silencio extremo, ése que se te clava en el pecho. Porque en el completo silencio es cuando tu fantasmas se dejan oír, susurrándote palabras que no quieres escuchar, desempolvando recuerdos que preferirías mantener en el olvido.
Dios, pensaste durante un instante, que no se le ocurra tocar mis vinilos. Pero no lo hizo, se limitó a sintonizar una cadena de grandes éxitos y a rellenarse el vaso de whisky.
Suspiras cansado. Ni siquiera sabes cómo soporta estar ahí, con las enormes estanterías de madera, el familiar olor mezcla de tinta y papel antiguos, regusto de polvo dormido en la garganta. Cómo es capaz de esconderse ahí dentro, con ése recuerdo acechando en cada rincón. Tal vez por eso Spike vuelve a agitarse en el sillón, puedes visualizarlo perfectamente; una pierna sobre uno de los brazos del sofá, la otra dolorosamente apoyada sobre la delicada mesa tallada, el codo hundido en el otro reposabrazos, sujetando levemente la cabeza inclinada, ávidos los ojos sobre el libro.
Quieres abrir las puertas y sacarlo de allí. Pero ahora no es porque esté en la biblioteca sin tu permiso. Ahora sólo quieres protegerlo, salvarlo de sí mismo, de su pasado, salvarlo de lo que le hiciste, hace ya tanto tiempo, en un lugar demasiado parecido a éste.
Y no lo entiendes. Esa obsesión por volver atrás, aferrarse a los malos recuerdos, revivir el dolor. A Spike le encanta hurgar en la herida, impidiendo que cicatrice. O tal vez simplemente es que su herida sigue abierta, sangrando desde entonces. Quizás eso es lo que brilla en el fondo de sus ojos, el misterio de su cuerpo de nácar bajo el sol. ¿Y cómo salvarlo de eso? Si ni siquiera puedes atravesar el umbral de una maldita biblioteca. Si cada vez que lo tienes delante la sangre te hierve y a duras penas controlas las ganas de estamparlo contra la pared. De estacarle el pecho. De besarlo hasta el siguiente Apocalipsis.
Una guitarra se cuela en la habitación, inundándola con notas profundas, oscuras, densas. Crees reconocer la canción, pero no estás seguro. Quien sí parece reconocerla es Spike, porque al otro lado de las puertas sientes cómo tu Childe se pone en pie de un salto, corre hasta la radio y sube el volumen. Permanece tenso a pocos pasos, sin volver al sofá, rehuyendo el escudo de los libros.
"No one knows what it's like
to be the bad man, to be the sad man
behind blue eyes"
La letra hace que la respiración de Spike se interrumpa, como si fuese demasiado esfuerzo, como si doliera demasiado hasta el movimiento más pequeño. Sigues sin entenderlo pero puedes oler su desesperación, el grito que lo está rompiendo por dentro, como el cristal de un espejo contra la fuerza de tu puño.
"No one knows what it's like to be hated
To be fated to telling only lies"
Es demasiado, ya no puedes más, el dolor que emana de Spike es insoportable, y nadie se merece sufrir tanto, mucho menos él. Así que sin pensarlo demasiado giras el pomo de la puerta, y ésta se abre pesadamente.
Spike está de espaldas a tí, frente a la ventana, asomado a la ciudad, ajeno a todo, hundido en la oscuridad.
" But my dreams they aren't as empty
As my conscience seems to be…
La voz sigue lamentándose amargamente, seguida por los tristes acordes de la guitarra, y un bajo que a veces asume demasiado protagonismo. Mientras, salvas la distancia que te separa de Spike, y sin decir una palabra, lo abrazas por detrás, besando sus cabellos. Él se deja hacer, suspirando al contacto con tu cuerpo. Como si hubiese estado dolorido y tu piel lo aliviase. Para cuando Daltrey declara eso de que:
"I have hours, only lonely
My love is vengeance that's never free"
Ya te has apoderado de los labios de Spike y lames las lágrimas que recorren silenciosas sus mejillas, acariciando dulcemente el cuerpo de violín que se estremece contra el tuyo, entre tus brazos. Porque eres el único que sabe lo que realmente se esconde, lo que siempre se ha escondido tras esos ojos azules: el poeta con el alma más bella que jamás existirá.