Capítulo 15: Compañeros de armas

.

.

.

Para John, su madre nunca significó nada, puede que en sus primeros años de vida hubiera sentido amor por ella, pero en los siguientes ese sentimiento paso al odio, hasta llegar a la indiferencia. Siempre se convenció a sí mismo, en los fríos inviernos, solo, en esa terraza, que la odiaba con la misma intensidad con la que odiaba a su padre, o incluso más. Se dice que hasta que no pierdes algo no te das cuenta de lo valioso que era, puede que este fuera el caso, puede que todos estos años de odio solo fueran la manera de amarla a su manera, pero aun así, John nunca lo admitiría en voz alta. La amaba, y ahora estaba muerta.

John observó con fingida indiferencia la foto en su mano, en ella aparecían su madre, Harry y él de niños, y a un lado, un poco más apartado, su padre con su pose solemne, su cara seria y meticulosamente inexpresiva.

"Esos eran buenos tiempos" diría alguien normalmente, en su caso preferiría no tener que recordarlo, pero aun así nunca se pudo deshacer de esa foto que lo ataba a su pasado. John siempre mantuvo la esperanza que en algún rincón de su mente conseguiría hallar un momento feliz, aún lo esperaba.

-No deberías haberla guardado- le dijo Sherlock, dejando aparte su experimento para mirarle, estaba preocupado aunque no lo dejara notar- Deberías haberla tirado junto con las otras.

-Puede que tengas razón- le contestó John con un suspiro y con pesar la volvió a guardar en un cajón.

-Siempre tengo razón- afirmó con superioridad, volviendo a su experimento- Siempre acierto en un 97,897% de los casos eso me convierte en una persona muy fi…

-Muy egocéntrica- le interrumpió- Tienes el ego tan subido que podrías construir un palacio con él… espera- interrumpió su discurso con cara reflexiva- Ya lo has hecho- se burló de él.

-Mi palacio mental ha sido meticulosamente diseñado por mi brillante cerebro de 152 de coeficiente intelectual y…

-Sí, si lo que tú digas. ¿Ahora eres vendedor de casas?- le interrumpió- Yo también puedo imaginarme un palacio. No es una técnica tan inaudita la de guardar información en un espacio imaginario.

-Mi palacio mental no se puede comparar con cualquier otro "espacio imaginario"- se molestó el mayor- Mi palacio tiene cientos de habitaciones catalogadas para cada una de las cosas.

-Si, por eso no recuerdas que planetas del sistema solar giran alrededor del sol.

-Toda casa necesita limpieza general y eso me parece información prescindible como para recordarla. En mis habitaciones solo hay cosas importantes.- declaró solemne.

-¿Y hay alguna habitación para mí?, ¿o soy como los planetas? Prescindible.- John se levantó molesto, molesto con Sherlock, molesto con su madre, con él mismo por soltar tanta mierda sin sentido. Estaba siendo un auténtico capullo, estaba irritado y asustado. Sabía perfectamente que eso no era cierto.- Voy a dar una vuelta- salió a la calle dejando a un Sherlock preocupado y desconcertado.

El calor lo azotó con fuerza y le entraron unas ganas terribles de dar media vuelta y volver entre las refrescantes paredes de 221B pero ignorando el calor y la intensa luz que le martilleaba en la cara continuó adelante sin un rumbo fijo.

En Afganistán hacía mucho más calor, el sol te martilleaba des de que te levantabas hasta que te ibas a dormir y el uniforme militar no era de lo más refrescante. En ese momento habría matado por este calor de Londres, ahora 2 años después de todo eso este calor le parecía el peor que haya sufrido nunca. Gotas de sudor corrían por su frente y toda su cara y brazos ardían en el sol. ¿Una especie de autocastigo? Vete a saber, ni él sabía. ¿Autocastigo por qué? No había respuesta, simplemente necesitaba aliviar esa culpa que se cernía entorno su pecho des de hacía muchos años.

Ya no le quedaba nada y lo poco que aún mantenía a su lado parecía que desaparecería de un momento a otro, escurriéndose entre sus dedos sin poder hacer nada al respecto. Como la sangre, líquida, caliente, que se escurre entre tus manos y se lleva la vida y todo lo que atesoras.

Sacó su teléfono móvil de su bolsillo derecho y buscó en su otro bolsillo el pequeño papel. Marcó uno a uno los números. Los observó en la pantalla por unos minutos, indeciso. ¿Eso contaba como traición?, ¿Sherlock podría perdonarle algún día? No, seguramente no, pero al menos estaría vivo para odiarle. Llamó.

-Acepto.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssoOossssssssss sssssssssssssssssssssssssssssssss

John cerró la puerta y Sherlock se pudo permitir suspirar lastimeramente y hundir su cabeza entre sus decaídos hombros. Apartó el microscopio a un lado y lanzó la muestra, vacía, contra la pared. Estaba molesto, triste, preocupado. No sabía que se suponía que tenía que hacer, como tenía que reaccionar ante este nuevo John que le ignoraba y prefería pasar las horas solo y había adquirido esa aura melancólica de fatalidad a su alrededor, como una soga muy estrecha apretando en su cuello y cada día veía como esta se iba apretando, ahogándolo, ahogándolos a los dos.

Él no era el de los sentimientos, él ponía el cerebro y John el corazón, pero últimamente eso parecía haber cambiado, ahora era Sherlock el que sentía y John el que se pasaba horas absorto en su mente.

Él quería a John, el John temperamental pero vital, lleno de vida, de ganas de salir y socializar, el que le reprendía por los cuerpos en descomposición y decía "¡Brillante!" cada dos segundos sin darse cuenta de que lo estaba diciendo en voz alta.

Pero aunque él se hubiera vuelto el corazón entre ellos dos, continuaba siendo el más listo y sabía que algo pasaba por su cabeza, algo sumamente estúpido y peligroso, porque si Sherlock había aprendido algo de la gente como Moriarty, era que nunca te puedes fiar de ellos, nunca, y John siempre creía en la gente.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssoOossssssssss sssssssssssssssssssssssssssssssss

-Seb- le llamó Jim, estirado a su lado observándole atentamente.

-…- le ignoró y se concentró en su objetivo que caminaba a unos metros más abajo, en la calle.

-Seb- le volvió a llamar.

-…- intentó ignorarle, centrando su víctima en el objetivo.

-Seeeeeeb- continuó con voz infantil, pataleando las piernas arriba y abajo.

-¿¡Qué quieres maldita sea?! ¿¡Quieres que lo mate o no, joder?!

-¿Acaso te he dicho que no?

-¡Pues deja de joder!- se volvió a centrar en su objetivo que se había movido de su posición inicial.- Joder, ahora no lo encuentro.

-Pues vaya mierda francotirador he ido a contratar- suspiró resignado Jim.

-Si me dejaras trabajar, sin hacer ruidos ni preguntas cada dos por tres habría terminado hace tiempo- murmuró entre dientes, machacando en cigarrillo casi consumido en su boca. El objetivo se paró finalmente y pudo apretar el gatillo, causando el caos en la calle. – Ya está, ya podemos irnos- se incorporó y con agilidad comenzó a desmontar su arma.- No sé porque quisiste venir si sabes que te aburren estas cosas.

-Me gusta molestarte- comentó simplemente.

-Mmmm… ya veo- le respondió sin interés- ¿No estabas ocupado con tu juego?

-Seeehh… Ya sería hora de hacer algún avance, mi pequeña presa se ha metido toda solita en mi trampa.- le robó el cigarrillo de entre los labios e hizo una calada para luego devolverlo a su dueño.

-Así que me toca hacer un poco de trabajo de campo, ¿no?- se colgó en el hombro la mochila con el arma.- ¿Vamos?

- Si Dr. Moran.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssoOossssssssss sssssssssssssssssssssssssssssssss

-Así que Sebastian Moran, eh…- Observó la foto entre sus manos de Moriarty y Moran caminando por la cera. -Parece que te estás rodeando de los mejores- comentó Mycroft.

-Sí, se está cubriendo bien la espalda y tu parece que le estas ayudando dándole información de Sherlock- le reprochó Irene.- Más que protegerlo, parece que quieras enterrarlo.

-Sabe perfectamente que no haría algo que dañara mi hermano si no fuera necesario, tengo las manos atadas en esto.

-Me da igual, aunque ahora parezca inofensivo estoy segura que está detrás de todo esto, esa chica no es nuestro peor problema ahora mismo, será lista, y estará loca, pero por mí que solo es una pantalla de humo y cuando sea el momento Jim se deshará de ella en un chasquido, luego tendremos que preocuparnos de verdad.

-Mmmmm… sí que estas enterada, ¿cómo sé que no trabajas para él?

-No digas tonterías, sabes perfectamente porqué lo sé.

-La difunta Clara y Harriet Watson- suspiró- Tu querida Harriet Watson- suspiró otra vez- No sé qué tienen estos Watson…

- Son calientes.

- No quiero saber más, gracias.

-Dudo que haya algo que no sepas, Mycroft- suspiró Adler- Clara y su problema de dinero… Harriet y su alcoholismo… Aunque eso no sea ningún secreto. Clara nunca había de haber aceptado trabajar por Moriarty, por mucho dinero que le debiera. Se metió en algo que estaba destinado a terminar mal.

-Moriarty puede ser muy tentador, al fin y al cabo trabajaste para él.

-Lo sé, por eso necesito tu ayuda

-No te preocupes, ya le tengo un ojo echado. Sé que te hace de espía para ti.

-Harry no tendría que haberse metido en esto- apretó el borde de su vestido entre sus manos.

-Conociendo a los Watson, solo puedo decir que ella solo quería ayudar a la persona que más le importaba en ese momento, aún a costa de su vida.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssoOossssssssss sssssssssssssssssssssssssssssssss

-¿Mary?- Harry empujó la puerta abierta de la habitación- He traído comida china para cenar- al no recibir respuesta decidió entrar- ¿Aún estas aquí?

-Estoy admirando mi obra de arte- le contestó sonriente.- he pensando en el siguiente movimiento.

-Mmm…- murmuró pesadamente la Watson mayor- Nunca os entenderé a los genios- suspiró derrotada- Solo piénsatelo bien, no quiero morir como Clara- le reprochó con cierto dolor.

-A veces se tienen que sacrificar piezas para ganar- contestó airosamente ignorante de la rabia que circulaba por la venas de la otra chica.

-¿Qué quieres ganar?

-El corazón del rey- admiró una vez más su obra.

-Moriarty te ha desechado como una bolsa de basura, Mary.- Intentó razonar con ella.

-No, no, Jim no puede entenderlo, pero yo haré que se dé cuenta- Mary acarició con obsesiva lentitud uno de los recortes de la pared.- Él me necesita, ¡él me eligió a mí!

-¡Té eligió a ti como podía haber sido cualquier otro!- le gritó Harriet- ¡¿Es que acaso no te das cuenta?! ¡Le importas una mierda, solo te está utilizando para llegar a mi hermano y finalmente a Sherlock!, ¡está jugando contigo!

-¡No!- sacudió la cabeza con fuerza, despeinando su larga melena-¡Yo estoy jugando con él! Yo soy la que lleva el juego, ¡él me eligió para dominar el juego y eso es lo que hago! Estoy juagando- una risa maníaca salió de sus labios- El juego del gato y el ratón… y el ratón está a punto de salir por los aires.

-¿Qué…?- pronunció despacio, con la voz helada la mayor de los Watson.

-¿Comida china decías?- cambió de tema radicalmente, mostrando una de sus mejores sonrisas.- ¡Sabes que me gusta más el tailandés!- se quejó teatralmente- Venga, tengo hambre, ¿has traído yakisoba?- preguntó despreocupadamente y con una sonrisa salió de la habitación.

-El yakisoba es japonés, no chino- dijo Harriet que con un suspiro cerró la puerta con llave, observando en el proceso las paredes cubiertas de fotos de Jim Moriarty. Tenía que avisarles.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssoOossssssssss sssssssssssssssssssssssssssssssss

Las puertas de vidrio se abrieron ante él como todas las mañanas. En recepción ya había algún que otro enfermo esperando des de bien entrada la mañana y una que otra enfermera corriendo arriba y abajo. Últimamente el hospital estaba corto de personal y las urgencias parecían haberse incrementado el doble. Como siempre, llegaba veinte minutos antes, pasaba por el lado de la recepcionista y fichaba. Se dirigió hasta su despacho. Delante suyo vio a Sarah que cuando lo vio se acercó a él sonriente.

-Hola Sarah

-Hola John, ¿sabes qué? Han contratado a otro médico, ya era hora, aquí era imposible atender a los enfermos solo tú y yo…

-¡Por fin contrataron a alguien! – suspiró aliviado. Las horas extras hacían bien a la economía pero a la larga pasaban factura.

-¿Quieres conocerle? Estamos tomando un café con los de cardiología, aún falta un cuarto para nuestro turno- con un sutil toque en el hombro le dirigió hasta la cafetería que estaba allá al lado.- Por cierto John, ¿estas mejor ya? Des el accidente y la muerte de tu madre que has faltado muchos días y todos hemos estado preocupados- le comentó.

-Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing. Una llamada de Harriet, colgó. -No te preocupes estoy bien- le intentó tranquilizar con una sonrisa y se dirigieron hasta la mesa donde unas cinco personas ya estaban reunidas charlando.

-¡John!-exclamó un chico joven y moreno- ¡Has vuelto tío!- con la mano le indicó para que se acercara y se sentara a su lado- ¡Hacía tiempo que no te veíamos! ¿Ocupado resolviendo casos?- le palmeó la espalda con fuerza.

-Más o menos- río un poco aturdido por la fuerte sacudida.

-ÉL es el nuevo de tu sección. Sebastian Moran- le indicaba con la mano el hombre sentado delante de él, que le observaba con una sonrisa burlona.

-Hola John

-¡Tu!- Me levanto de repente. ¿¡Qué hace este aquí?!- ¿¡Qué haces aquí?! Co-como…- me siento lentamente.

-¿Os conocíais?- Pregunta Sarah curiosa.

-Sí, servimos juntos en Afganistán, ¿verdad, John?- me mira fijamente riéndose de él.

-S-si, no sabía que habías vuelto-mintió.

-Si, ya sabes, Jim me dejó volver, al menos por un tiempo… Me dijo que te echara un ojo, John, hace tiempo que no sabe nada de ti.

-¿Jim?- Pregunta el chico moreno.

-Nuestro jefe, por así decirlo ¿verdad?- el hombre se iba burlando de él descaradamente. Así que era eso, había enviado a Moran para vigilarlo o ayudarle, vete a saber. Ahora eran compañeros, los dos trabajaban por el mismo hombre y si fallaba seguramente no dudaría en matarle.

- Veo que tenemos que hablar de muchas cosas, ¿no crees?- le comento.

-¡Fuaahh tíos que emocionante!- dice un chico pelinegro- Que casualidad que los dos hayáis sido compañeros y ahora os habéis rencontrado aquí- dice emocionado.- Seguro que tendréis que contaros muchas cosas.

-Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing- otra vez Harriet, le volvió a colgar, no estaba para tonterías.

-Bueno chicos o dejamos solos, ¿John puedes hacerle un tour por el hospital? Yo cubriré tus pacientes.- Le casi ordena Sarah que con un apretón en el brazo se despide, seguido de los demás.

-¿Qué haces aquí? ¿Vienes a vigilarme?- le preguntó alarmado.

-No vengo a vigilarte, estoy aquí para ayudarte- terminó su café y se levantó. – Bueno, ¿me enseñas el hospital?

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssoOossssssssss sssssssssssssssssssssssssssssssss

Tengo que ir más rápido, joder con Lestrade y la puta policía. El taxi queda parado en un atasco considerable y la música pakistaní le empieza a taladrar la cabeza.

-¡Vaya más rápido!- le grita.

-Señor, no puedo ir más rápido, estamos atascados.

-¡Váyase a la mierda! Tenga- le tira un fajo de dinero-¡Quédese el cambio, iré corriendo!- abre la puerta y emprende la marcha.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssoOossssssssss sssssssssssssssssssssssssssssssss

-Y esto es mi despacho- le muestra la habitación blanca.- Está al lado del tuyo.

-Es bonito- comenta Sebastian.- Mira, no estoy aquí para joderte ni nada. Estoy haciendo mi trabajo y me gustaría que nos lleváramos bien si tenemos que trabajar juntos. Los dos hemos sido soldados, sabes perfectamente que un equipo con desavenencias está destinado al fracaso. Por eso terminaste con una bala en tu hombro.

-¿Cómo sabes eso? ¿Acaso no era un farol eso de Afganistán?

-No, era verdad. Que tú no supieras quien era no quiere decir que yo no lo sepa. Hace mucho tiempo que quería conocerte, John.

Un sonido les pone alerta.

Tic Tic Tic

-Viene de ese cajón- comenta el nuevo.- ¿Tienes un relog?

-No, no tengo nada que haga este sonido.- Se acercan al cajón que está cerrado con llave.

Un mensaje en el móvil de John les alerta. Lo desbloquea. Un mensaje de Sherlock. ¿Primera Harriet y ahora él, qué querrá? Lo abre.

¡HAY UNA BOMBA EN TU DESPACHO!

¡COJE EL TELÉFONO!

S.H

-¡Corre!- Moran lo coge por el brazo y en un instante se encuentran en el suelo del pasillo, con moran protegiéndole con su cuerpo y un montón de runa cayendo encima de los dos.

Los gritos se expanden por el hospital, el pasillo está desierto, todo el mundo ha salido corriendo. Una humareda de humo se expande por todo el lugar.

Giró la cabeza aturdido, aún en el suelo, aún con moran encima de mí. Aparto suavemente el cuerpo queme aplasta. Aún está consciente.

-Moran- le toco lacara- ¿Estas consciente?- le observo las pupilas. Dilatadas. – Tienes una conmoción cerebral ¿Puedes levantarte?- le pregunto. A lo que él asiente torpemente.

-¡John!¡John!- escucho a la lejanía. ¿Sherlock? Alzo la vista y veo a la figura de Sherlock corriendo entre el humo.- ¡John!- se arrodilla a mi lado y me observa con terror. Pasa sus manos frías por mi frente. Y me abraza.- ¡Oh John! ¿¡Por qué no cogías el puto teléfono!? ¡Pensaba… pensaba que ahora estarías volando por los aires!

-¿Qué?- que estaba diciendo Sherlock.

-Volvamos a casa, el inútil de Lestrade se ocupará de eso- le tira del brazo, a lo que John le retiene- ¿Qué haces?

-¡Mi compañero está herido, no puedo dejarle aquí, me ha salvado la vida!- me dispongo ayudar a Moran a levantarse, está desorientado y tiene sangre en la espalda y cabeza. – Tiene una contusión cerebral y está sangrando.

-Déjale- me contesta frío mirando fijamente al herido que le devuelve la mirada desafiante.

-Sherlock, ¡soy médico!- se suelta de su agarre- ¿¡Como quieres que le deje aquí?!

-Los de urgencias no tardaran en llegar- contesta brusco- No le pasará nada, además tú también estas herido.

-Yo no…- Un dolor comienza a extenderse por su frente. Levanta la mano y esta está manchada de sangre que le cotea por la cara.

-¡¿Están bien?! – Oímos a los médicos gritar corriendo hacia nosotros.

sssssssssssssssssssssssssssssssssssssoOossssssssss sssssssssssssssssssssssssssssssss

Me toco la venda que cubre la cabeza y me duele horrores. Estoy sentado en una silla, a mi lado, Moran en una cama, durmiendo. La puerta se abre. Sherlock con su mirada indiferente me llama para que salga.

-Vamos- me dice y empieza a caminar pasillo arriba.

-Yo me quedo aquí

-No, tu vienes a casa conmigo.- se gira desafiante.

-No, él me ha salvado la vida, es lo mínimo que pueda hacer por él.

-¡¿Y quién cojones es ese tipo!? ¡Que yo sepa no lo conoces de nada! ¡Ya está a salvo, ahora vámonos a casa!- me grita y me intenta arrastrar.

-¡No!- me suelto de su agarre- ¡¿Qué te pasa?! ¿¡Qué es lo que te molesta?!

-¡Has estado a punto de morir John!¡Eso es lo que me pasa!- me agita entre sus brazos.- Esta es la tercera vez… Ya van tres veces que te he visto muerto…- susurra en mi oído, con su cabeza escondida en mi clavícula.- No puedo más… Están intentando matarte y ya no sé qué más puedo hacer.- susurra.

-Sherlock, nadie está intentado matarme…- le consuelo. No a mí, a ti Sherlock, a ti quieren matarte. Solo quiero protegerte. Sherlock me aparta bruscamente.

-¡Pensaba que tu inteligencia llegaba a más John! ¡Te tiraron de un tercer piso! ¡Te apuntaron con una pistola y te han metido una bomba en el despacho! ¡Creo que más evidente es imposible!

-¡Te estoy intentando proteger! ¡Es a ti a quien quieren muerto!- le grito- ¿Para que me querrían ver muerto a mí? ¡No soy nadie!

-Quédate- me contesta con los puños cerrados colgando a cada lado y la cabeza baja.

-¿Cómo?

-Quédate aquí y no vuelvas al 221B… nunca.- se gira a paso lento.

-¿Sherlock que estás diciendo?- le sigue.

-¡Que te vayas! ¡Que no vuelvas nunca más, no te quiero, solo traes problemas! ¡Eres estúpido como todo el mundo! Si quieres tus cosas te las haré llevar a casa de Harriet- me mira fríamente, se gira y se va.

-¡Sherlock!,¡Sherlock!- pero él no vuelve. Abre la puerta de la habitación y deja su mirada en Moran que duerme plácidamente en la cama. Sherlock se ha ido, finalmente algo se ha roto, ese fina hilo que se había ido tensando durante los ultimos meses finalmente se ha roto, y él ha sido el detontante. Finalmente ha conseguido lo que pocos creieron possible, separarles y en l processo romper el corazón de SHerlock Holmes. Ahora solo le quedaba esperar que su nuevo compañero, Sebatsian Moran, despertara.

CONTINUARÁ...


¡Ya estoy de vuelta! Sí, soy yo. No, no es un espejismo. He vuelto con un nuevo capítulo y cada vez estamos más cerca del final. Quería, necesitaba meter a Seb dentro... es que lo adoro . ¿Pero que pasara con esta nueva adquisición al reparto? Sherlock y John separados, Moran por el medio. Hemos descubierto que Mary está obsesionada con nuestro Jim y que quiere matar a John (bueno eso ya lo sabíamos). También sabemos que Clara le debía dinero a Jim i por eso se puso a trabajar para él y Harriet como que intentó ayudarle o algo y se vio envuelta. Además por alguna razón pasó de manos de Jim, a Mary y ahora hace de espía para Adler... Resumiendo ¿Con quién está Harriet?, ¿Espía doble, triple, cuádruple?

Perdón por la tardanza de… meses xD Y seguramente hasta finales de junio tampoco habrá más capítulos. Estoy estudiando para entrar en la universidad. Hasta ahora tenía que terminar el curso, exámenes finales, un trimestre de solo un mes… un lio. Ahora he tenido unos días de relax, pero ya se acerca selectividad y me tengo que poner las pilas.

¡Nos vemos! Gracias por leer.