CONTRATANDO A MÍ CITA

ADAPTACION… CON LOS PERSONAJES DE NAOKO TAKEUCHI

Libro del que ha sido adaptado: TU TE LO HAS BUSCADO - Elizabeth Young

Película de la que ha sido adaptado: THE WEDDING DATE

Ultimo Capitulo

CAPITULO 7

POV Serena

Ya había pasado un par de meses desde la boda de mi hermanita, su luna de miel fue todo lo que ellos deseaban, la tranquilidad regreso a la familia Kou, Seiya desapareció después de la boda y durante un tiempo no se supo de él, extrañamente con el único que tenía contacto era con Yaten, como sea ya todo estaba en su debido lugar.

De regreso a mi casa, las cosas poco a poco empezaron a cambiar, llevaba un rato sin tener una relación así que al principio fue extraño tener a Darien en mi casa, después de la primera cita que fue algo tropezada, debido a que lo llamaron de emergencia del hospital, las cosas empezaron a tomar un tono de normalidad.

Sorprendente mi nueva relación llego de la mano con un acercamiento a mi madre, se hicieron costumbre los domingos familiares, en uno de ellos insistió mi madre tanto en que su vida no tenia emoción que utilice el dinero que me rembolso Darien (con intereses y a regañadientes) para pagarles un viaje de una semana a mis padres, mi madre estaba tan agradecida que no volvió a darme consejos ni menciones de mi supuesta boda ni de mis anteriores relaciones.

Todo iba viento en popa, mi trabajo en la agencia de publicidad estaba más estable que nunca, mi relación era de lo más divertida a pesar de que nuestro tiempo juntos no era demasiado, solo había un pequeñísimo detalle que hubiera sido insignificante de no ser que era algo que cambiaria mi vida.

Después de las veces de mis relaciones sin protección a Darien se le ocurrió empezar a utilizar condón, demasiado tarde diría yo ya que al tercer mes de que no aparecía mi tan esperada menstruación decidí que era hora de dejar de postergarlo, además ya había tenido tiempo de planear como se lo diría, aunque seguía esperando un milagro, así que el siguiente paso era acudir al médico, no pensaba decirle a Darien que me revisara, capaz de que le daba el sincope antes de mencionárselo. Ni siquiera opte por la opción de una prueba de farmacia, quería lo seguro, así solo sufriría una vez

Fui al médico en calidad de delincuente, lentes negros, peluca y poco me falto para que me pusiera un pasamontañas, no sé por qué sentía que todos me reconocerían y me dirían "miren es la que rento al novio y de paso pago por un bebe", creí que con mi disfraz anularía la posibilidad de que mi única preocupación fuera real, no es que fuera yo una quinceañera, o lo era solo que elevada a la segunda potencia y con más razón no podía creer mi tremenda estupidez, ya había cometido un par de omisiones en mi vida, pero creer que el espíritu santo omitiría mi olvido por tercera ocasión era tentar demasiado a mi suerte.

La prueba después de tres días de tortura me confundió un poco pero lo que me importaba estaba más que claro "POSITIVO", poco falto para que me desmayara, pero a quien engañaba si ya me lo esperaba, aunque también esperaba el milagro aunque en este caso el milagro ya se había dado tenía 30 y estaba embarazada.

Lo primero que se me ocurrió fue hablarle a Mina para confirmarle que mi temor de hace meses ya se había comprobado, después de dar un gran grito, me alentó a que le dijera a Darien lo más pronto posible.

Era Sabado, prepare una comida…. Compre una cena deliciosa, aunque no tan elaborada para que pensara que yo la había cocinado, había comprado una revista de "papas primerizos" y la escondí debajo del mantel, creí que si era lo bastante inteligente entendería la indirecta, fui a cambiarme, pensé en vestirme despampanante, pero luego pensé que antes de soltarle la noticia era mejor un poco de ejercicio mutuo para que estuviera feliz y la noticia no le callera tan pesada ya si no comía pues era lo de menos.

El teléfono empezó a sonar, pero no podía entretenerme en contestar llamadas, Darien no tardaría en llegar así que tenía que dejar todo listo, oí a la contestadora a lo lejos.

— ¿Serena? Estas ahí, necesito hablarte, digamos que es urgente, llámame

Oí la voz de mi hermanita, al otro lado de la línea pero creí que su urgencia podría esperar un rato, en la noche le llamaría, seguro era para saber cómo lo había tomado Darien. De pronto escuché mi celular, lo mire de reojo y vi el teléfono de Mina pero me llamo más la atención el reloj que ya marcaba la 1 de la tarde, así que no le hice caso a la llamada nuevamente, el llegaría en cualquier momento habíamos quedado de comer juntos ya que en la noche le tocaba guardia y se iría relativamente temprano, así que pensé que darle la noticia ese día lo mantendría despierto toda la noche, esa me pareció la mejor opción, me vestí solo con una de sus camisas que el había dejado en mi casa, básicamente podría decirse que vivíamos juntos ya que solo iba a su casa por ropa y la dejaba en la mía, eso me agradaba, estaba yo inmersa en mis pensamientos cuando oí que abrían la puerta, me sobresalte cerré las cortinas de la cocina y corrí a prender las velas de la mesa.

POV Darien

Estuve en mi departamento en la mañana, ahora ya no parecía mío debido al poco tiempo que pasaba en él, el teléfono comenzó a sonar se me hizo un poco raro ya que casi nadie me llamaba aunque podía ser Serena

— ¿Si? Diga

— Buenos días Darien — escuche una voz conocida del otro lado de la línea

— ¿Kenji?

— Se que te ha de extrañar pero a veces es bueno tener un medico en la familia y aprovecharse de el — Me decía como de broma el padre de Serena

— No es ninguna molestia, aunque te recuerdo que mi especialidad es la ginecología, pero dime ¿en qué puedo ayudarte?

— Pues básicamente necesito una revisión rápida de la presión, me he sentido algo mareado y no quiero preocupar a Ikuko, se pone más mal ella cuando se entera de mis ataques, así que no sé cuando puedas darte una vuelta — para mi fortuna mis suegros vivían muy cerca de la casa de Serena

— Voy en este momento, si te parece

— Excelente porque mi mujer no se encuentra, así ni se entera

Colgué y tome mi maletín informal, me dirigí a la casa de los señores Tsukino, revise rápidamente al padre de Serena que se encontraba con la presión un poco elevada, le recomendé un especialista de la clínica y comenzamos a charlar amenamente, no sé en qué momento sucedió pero creo que Kenji era un especialista en sacar la verdad de las personas.

— Kenji, creo que me falto pedirle permiso de poder cortejar a su hija

— No creo que a estas alturas necesites mi aprobación, a menos de que te sientas culpable por algo

Empezó por indagar como fue que conocí a su hija, la verdad es que ya no recordaba que era lo que le había dicho Serena en la boda, así que empecé a hacerme bolas y al final de ya no encontrar otra mentira, suspire sonoramente.

— ¿Quieres saber la verdad?

— Si eso me gustaría más que el elaborado y falso cuento de hadas — me decía algo serio

— Solo te pido que no juzgues demasiado duro a Serena y… que sepas que yo a estas alturas aria lo que fuera por ella

— Si me di cuenta, el pobre Seiya sufrió esa advertencia, así que no te cuestiono — Reí entre dientes al escuchar esas palabras

Le conté lo de la revista, la perseverancia de su hija por encontrarme, el día de la despedida de soltera y el beso que me robo el alma, omití un poco los encuentros, aunque le conté lo de su hija Mina, note su reacción de sorpresa y tristeza, pero le consoló saber que lo había hecho casi sin conciencia y que fue lo suficiente madura para aceptarlo y recuperar la confianza de su hermana.

— Así fue como Serena dio conmigo, pero le aseguro que jamás me quise aprovechar de su hija — me justifique esperando que no me sacara de su casa a patadas.

Kenji comenzó a reírse tan fuerte que la señora que les ayudaba en la casa volteo a vernos como extrañada.

— Cielos Darien, sabía que mi pequeña Bunny estaba algo… sola, siempre preocupándose por lo que dijera la gente de ella, pero creo que conocerte fue la mejor cura para su seguridad, me alegra que hayas visto en ella lo que yo siempre he sabido — Me decía Kenji con una sonrisa, me sentía tan aliviado de que lo hubiera tomado tan bien y que entendiera que a estas alturas amaba demasiado a su hija para dejarla. Después para rematar le conté mi venganza contra el hermano menor de los Kou y él me previno nunca contárselo a nadie, así por lo menos si volvían a lastimar a sus hijas sabría a quien acudir sin estar prevenidos de ello, eso me causo mucha risa y sentí complicidad compartida con mi suegro.

Había quedado de comer con Serena así que me fui a cambiar, entre al departamento de Serena como ya era costumbre desde hace casi 3 meses, me había echo un juego de llaves casi al mes de que empezamos a salir, hice el intento de prender la luz de la sala ya que extrañamente la casa se encontraba a oscuras, las cortinas estaban todas cerradas y pero pensé que algo se traía entre manos así que solo me despoje de mis cosas, las deje en el sillón y cuidadosamente me acerque a la cocina que era el único punto de luz tenue de la casa.

Para mi sorpresa Serena estaba de espaldas prendiendo unas velas que se encontraban estratégicamente acomodadas en el centro de la mesa, la tome por la espalda rodeando su cintura, me percate que traía puesta una camisa blanca que me pertenecía.

— ¿Acaso celebramos algo? — le pregunte al oído depositando un beso en su mejilla, ella se veía sonriente aunque algo nerviosa

— Pues depende de cómo lo tomes — su respuesta me saco de balance, no sabía a qué se refería, pero al verla así, con mi ropa, descalza y con el rubio cabello suelto, ya no me tome la molestia de pensar a que se refería.

Ella se giro quedando de frente a mi poniéndose de puntitas me abrazo por el cuello y puso sus dulces labios sobre los míos, yo la sujete por la cintura y la levante para depositarla sobre la mesa.

— ¿Qué haces? — se reía divertida mientras yo me dedicaba a estrujar su cuerpo — necesitamos comer primero — me decía entre risas pero sin soltarme el cuello, cuando note que realmente solo traía puesta mi camisa, sin nada debajo.

— ¿En serio? Y crees que te voy a creer con este atuendo — la sujete del cuello de la camisa y me asome en ella, en efecto no había nada más que piel debajo — creo que tomare primero el postre.

La sujete por la cintura sin dejar que se callera de la mesa mientras ella desabrochaba mi camisa y me la iba sacando poco a poco entre risas de ambos, cuando la tiro al piso la tome de sorpresa y me aprese con los labios en su cuello, le fui desabrochando lentamente la camisa y la iba bajando de sus hombros, mientras ella buscaba con desesperación el cierre de mi pantalón, de pronto sentí que brinco en mis brazos y soltó un grito

¡Hay mi madre! — me decía Serena tratando de levantarse

— Mi amor pero si todavía ni siquiera estoy en ropa interior… — yo seguir aprisionándola con mis brazos y mis piernas en la mesa pero ella intentaba zafarse desesperadamente, cuando oí un fuerte voz detrás de mi

— ¡Suelta a mi hija, degenerado! — trate de girarme pero resbale debido a que Serena ya había logrado bajar un poco mi pantalón y los dos caímos estrepitosamente al suelo, yo amortigüe completamente la caída ya que Serena estaba sobre mi y vi la mirada de Ikuko taladrándome.

— Tu…tu madre — dije tratando de incorpórame al tiempo que Serena también se levantaba cerrándose la camisa, pero antes de poder pararme la señora Tsukino se me fue encima golpeándome con su bolsa en la cara, solo atine poner los brazos como escudo mientras seguía tirado en el suelo, sin camisa y con los pantalones a media pierna.

—Mama que te sucede, tranquila — Serena trataba de detenerla pero ella seguía arremetiendo contra mi persona

— Pérfido, aprovechado, libertino, oportunista — cada palabra iba acompañada de un golpe, la señora Tsukino se había aprendido el diccionario de insultos.

— Mama por dios, detente — Serena suplicaba mientras jalaba a su madre, Mina salió de la nada prendiendo las luces de la casa

— Basta Mama ya es suficiente — Mina separaba a su madre de mí, sujetándola del otro brazo, ambas hermanas se miraban, Serena completamente desconcertada, soltó a Ikuko y me auxiliaba para levantarme, me dio la camisa y me vestí lo más rápido que pude. Mina se había llevado a su madre a la sala.

— ¿Que paso? — pregunte desconcertado a Serena que parecía estar igual de confundida que yo, no creía que solo por encontrarnos a punto de… se hubiera puesto de esa manera.

— No te muevas de aquí, no te le acerques, voy por unos pantalones — me decía susurrando, salió de prisa de la cocina cuando, buscaba uno de mis zapatos que había perdido en la caída, note que algo se asomaba debajo del mantel, parecía un libro, lo jale y leí en la portada "Padres Primerizos", la mandíbula se me desencajo y caí en cuenta que la sorpresa que me esperaba me estaba cayendo como balde de agua fría.

POV Serena

Me puse los primeros pantalones que encontré en mi cuarto, me calce unas sandalias mientras mi cabeza trabajaba a mil por hora, no entendía que demonios estaba pasando, ¿acaso a Mina se le había salido mi secreto?, el momento no era para buscar culpables, la única que sabia a estas alturas de mi embarazo era mi hermana, pero no creía que mi madre lo tomaría tan mal, me enjuague el rostro y salí a enfrentar a mi madre.

— ¿Que fue lo que se te metió? — pensé en decirlo más sutilmente pero no pude controlarme

— ¿Que me sucede a mi?, ¿Qué demonios te sucede a ti? — Me encaraba mi madre parándose del sillón — Eres hermosa, inteligente, tienes una profesión…

Mama, se mi curriculum pero no entiendo que fue lo que…

— ¿Rentar a un novio? — me lo soltó justo frente a mi cara y no pude más que voltear a ver a Mina y tratar de torturarla con la mirada, ella solo se sobaba su frente con una mano y con la otra me hacia una seña de negación y entre diente me susurraba "Yo no fui", mi cara regreso a la cara de mi madre que se encontraba furiosa y yo tenía el entrecejo fruncido con la pregunta en los labios.

— ¿Quien te lo dijo?

— ¡Hay por dios!, yo esperaba que por lo menos lo negaras — mi madre alzaba los brazos al cielo y caminaba de un lado a otro — que tenias en la cabeza, ese hombre es un oportunista, no quiero ni pensar en cuanto le pagaste para quedar bien con tu loca familia y ahora cuanto le pagaras para que te haga sus …. Favores

¡MAMA! — soltamos al unisonó Mina y yo cuando vi que Darien salía de la cocina, blanco como el papel pero sin acercarse demasiado, pero mi madre ya lo había pescado en su radar y se acercaba amenazadoramente a él señalándolo con el dedo.

— Tu maldito arribista, aventurero… — mi madre le clavaba el dedo en el pecho, pero Darien ni se inmutaba — explotador, rufián, ventajista, abusador... — a mi madre se le habían agotado los sinónimos, Mina se acerco a ella y la tomo por los hombros

— Mama ya para, se te acabaron los adjetivos

— No claro que no — volvió a arremeter contra el agredido que la miraba como perdido — Interesado, calculador…. Abusador

— Ya basta Ikuko eso ya lo dijiste — todos nos giramos hacia la puerta, mi padre hacia acto de presencia y a mí se me cayó al suelo la cara de vergüenza, ahora si la familia entera se enteraría de mi verdadero yo — El chico no tiene la culpa de que tu hija sea insistente e irresistible, igual que tu.

— ¿Pero de que estás hablando Kenji? — mi madre nos miraba a todos confundida

— ¿En verdad quieres que les cuente a tus hijas como fue que nos conocimos?— mi madre al oír esas palabras de mi padre se le desencajo la mandíbula y se puso nerviosa. Fue hacia el sofá a tomar su bolsa, a mí se me dibujo una pequeña sonrisa al igual que a Mina, mi padre hace mucho nos había confesado que había conocido a mi madre en una despedida de soltera donde el se había prestado para ser el "anfitrión" de las muchachas.

— Mama, detente esto no fue culpa de Darien, fue absoluta y completamente mi culpa, no estaba en mis planes enamorarme y… — estuve a punto de soltar lo del embarazo pero en ese momento sentí la mano de Darien sujetando fuertemente la mía, voltee a verlo y me hizo una negación con la cabeza, baje la cabeza y vi que sostenía algo en la otra mano pero no le di importancia, de pronto recordé lo que había dejado debajo del mantel y regrese la vista a su mano, sentí que mi temperatura corporal disminuía y busque los ojos de Darien, sorprendida note que me sonreía, sentí que sacaba fuerzas de aquella mirada.

— Lo siento Serena no debí meterme en tus decisiones, eres una mujer adulta y tu sabes lo que haces, pero no me apetece que ese hombre sea tu decisión, el tiempo me dará la razón — mi madre ya había tomado su bolsa y se dirigía a la puerta donde mi padre la miraba, ella no volteaba a verme

— Mama, tarde o temprano te vas a enterar así que será mejor que sea ahora — Darien y Mina me miraban nerviosos y logre captar la atención de mis dos padres al soltar esa frase

— Vas a tener que acostumbrarte a que mi "decisión" buena o mala es mía, y ahora es nuestra — mire de reojo a Darién quien se notaba nervioso — y el tiempo lo único que hará será unirnos más porque ya no solo tendrás que omitir el cómo este hombre entro a mi vida, a menos que también — puse la mano que sostenía la mía sobre mi vientre — quieras omitir a tu nieto.

Vi la mirada atónita de mis padres, que no daban crédito a lo que les había dicho, mi hermana se encontraba cruzada de brazos esbozando una leve sonrisa, sus ojos empezaban a cristalizarse y el hombre a mi lado me miraba como si fuera la primera vez que nuestros ojos se cruzaban, pero un grito me saco de transe

¡No puede ser! — Mi madre alzaba nuevamente los brazos con una sonrisa en su rostro que me desconcertó, y corrió hacia nosotros — voy a ser abuela — nos rodeaba con sus brazos a Darien y a mi — y bueno por lo menos tengo la certeza de que va a ser guapo mi nieto

Todos comenzamos a reír, mi padre corrió a abrazarnos al igual que Mina, Darien entre sonrojado y algo desconcertado recibía las felicitaciones.

Las cosas se relajaron y nos sentamos en la sala, mi madre pedía disculpas pero a la vez me reclamaba, mi padre estaba lo más tranquilo como si la noticia de mi contratación no le fuera extraña, Darien se limitaba a sonreír y sobarme la mano que seguía sujetándome hasta que le salió la pregunta que a mí también me rondaba

—Perdón Ikuko, pero si Mina y Kenji — al oír el nombre de mi padre puse cara de sorpresa — no le dijeron, ¿Quién fue?

— Bueno — mi madre nos miraba a todos con un avise de pena en su rostro— yo oí tal vez una pequeña conversación de las chicas el día de la boda pero estaba un poquito entonada para entender a que se referían y pensé que bromeaban, pero me quede con la duda, así que contrate a un investigador y luego fui a hablar con Mina hoy en la mañana, no necesito decírmelo, porque lo único que hizo fue defenderlos a ambos y decirme que tu amabas demasiado a Serena, pero yo la verdad me negué a creerlo.

— Le puedo decir con seguridad que no tiene de que dudar de que yo la ame — Darien me besaba la palma de la mano y me miraba tiernamente — no podía yo tener más suerte de que ella confiara en mi.

Al parecer mi madre quedo completamente convencida después de eso, los meses siguientes fueron tortuosos, decidimos que el bebe no era motivo para una boda de emergencia, además de que ni Darien ni yo queríamos eso, casarnos era solo papeleo y nosotros ya éramos mas que un papel.

Mi madre, mi hermana y después mis amigas se organizaban en turnos para ser mi tortura continua, no me dejaban ni a sol ni a sombra, Darien me realizaba ecografías cada que quería mi padre me compraba libros y ropa de maternidad de toda clase. Fueron los seis meses más largos de toda mi vida, aunque lo mejor fue la relación con Darien mejoraba mas y mas con el tiempo, el termino por mudarse a mi Departamento que era más espaciosos y tenía un cuarto grande para el bebe a los 7 meses renuncie a mi trabajo porque ya no podría salir de viaje, así que mi jefe me dejo ir aunque me hizo prometer que después de la cuarentena reconsideraría el regresar.

Al fin después de 30 años y 9 meses de espera, el momento que toda mujer teme después de la aparición de la menstruación estaba por llegar.

Para suerte mía, la fuente se me rompió justo antes de que Darien se fuera a su guardia un domingo, me tomo 20 horas de labor de parto, muchas emociones se mezclaban, estaba aterrada de que me doliera, asustada de que al bebe le doliera, cada contracción era como una bajada en la montaña rusa, la enfermera me dio una pelota anti-estrés para controlar mis impulsos de salir corriendo, yo lo único que quería era apretarle a Darien las bolas cada que me decía que esta ya era la última contracción, a pesar de que lo jalaba y le enterraba las uñas no se separo de mi en todo el tiempo de espera, disfrutaba viendo el monitor donde oía los latidos del corazón de mi próxima razón de insomnio, al final del día tenia en mis brazos a la niña más perfecta que mis ojos conocían hasta el momento.

— Hey princesa somos tus papas — susurraba Darien quien se apoyaba en la cabecera de la camilla rodeando mi cabeza con su brazo y sosteniendo su pequeña manita con un dedo, mientras la pequeña Serena descansaba en mis brazos

— Hola hermosa, al fin te conozco—le decía mientras besaba su pequeña cabecita mientras se retorcía en mis brazos, sus pequeños ojitos se abrían y cerraban, de pronto un leve quejido y algo parecido a una sonrisa se dibujo en su carita

— Mi pequeña Dama, asiéndome ojitos, igualita de coqueta que su madre — Darien besaba mi frente y sentí que ya la tranquilidad por fin llegaba a mi vida… mi definición de tranquilidad no sería exactamente la correcta.

Meses Despues….

Llevaba semanas sin dormir, a pesar de que Darien me ayudaba el tenia que dormir por las 3 guardias nocturnas que tenia a la semana, me encontraba sola en la casa y después de tres horas había logrado que la pequeña Bunny, como le decía mi padre, se durmiera, prendí el intercomunicador y la deje en el cunero tratando de no despertarla, tenia la mala costumbre de solo dormir por el día, pretendía hacer lo mismo, cerré cuidadosamente el cuarto de la bebe, traía yo el otro intercomunicador en la mano cuando oí llegar a Darien, cerré los ojos de forma frustrada

— Hey como están mis princesas….

— ¡Shuuuuu! — le hice una seña con el dedo en la boca — por favor baja la voz tarde mucho en dormirla — el me rodeaba con sus brazos besando mi nariz, yo estaba muy cansada y algo molesta por mi falta de sueño — no empieces por favor quiero dormir

— ¡Hey! Esa es la forma de recibirme — el iba metiendo sus manos sobre mi blusa y me arrinconaba en la puerta del cuarto de la niña — llevamos meses sin… ya sabes

—No por favor, ahora no en verdad no he dormido — pero el insistía y poco a poco fui dejando que sus besos me llevaran al sofá, entre sus carisias yo me iba quedando dormida, no sentí cuando el trato de quitarme el pantalón y al no cooperar tiro fuertemente de el y ¡oh oh!, tiro una lámpara que a su vez tiro un florero que cayó estrepitosamente y se rompió en mil pedazos, me desperté de sopetón y mi mayor temor lo oí en mi mano que sostenía el intercomunicador de bebe, esa niña tenía el oído más sensible del planeta y su llanto retumbaba en mi cabeza.

— ¡Ups! — fue lo que atino a decir Darien mientras yo le lanzaba una mirada asesina, lo quería ahorcar como Homero a Bar Simpson— creo que ahora escribiré un artículo de cómo lograr hacer el amor con tu esposa sin despertar al bebe, ¡cueste lo que cueste!.

Los dos soltamos una risa y nos dirigimos al cuarto de nuestra tortura nocturna.

FIN

Con este episodio doy por terminada la historia no sin antes agradecer a las que se tomaron la molestia de leer este mi primer FIC, espero que me sigan en el próximo

Gracias a yesqui2000 y karly15 por ser mis número 1 en Review, a Eileen Prince Snape por sus comentarios que me sacaron una gran sonrisa, a Elsy82 y CrimsonMizzle por alentarme a seguir escribiendo, Artemisa por su consejo, a Dms Moon Adap por ser mi lectora y autora de uno de mis fic favoritos y a todas aquellas que aunque no dejaron comentarios tuvieron la gentileza de leerme y a las que me agregaron como favoritos, así me hubiera leído una sola persona por lo menos tenia la certeza de que las pude entretener un rato, y agradezco en especial a una amiga que se tomo el tiempo de ser mi editora y darme consejos y reírse de mis burradas gracias EsposadeEsquinca

Espero que les aya gustado, nos leemos en el próximo FANFIC aaaaaaaaaaaaaaaaaDIOS.