PROHIBIDO.

Era un día como cualquier otro volvía de la secundaria un tanto sonrojada como la gente nos voltio haber, ella no parecía darse cuenta de aquellas miradas y los murmullos que la genta daba, pero debía tomar su ejemplo, pero era muy difícil, todavía recuerdo cuando todo esto empezó.

Al comienzo solo eran miradas, que después se transformaron en sonrisas, que luego se convirtieron en una confesión y un beso, que después se transfor…

Mis pensamientos fueron interrumpidos por la voz de la persona que me tenía fuertemente agarrada de la mano.

¿Kagami, sucede algo?

No nada solo estaba pensando.

Le respondí con un nerviosismo ya que caminábamos así su casa, no es porque viviera en un lugar peligroso no, era porque hoy no abría nadie en su casa solo seriamos nosotras dos, llegamos nos cambiamos, preparamos la cena y por ultimo jugamos un poco de videojuegos cuando ya era bien entrada la noche, lo que temía avía comenzado, me recostó sobre la cama con mucha delicadeza, como ella muy lentamente baja los pantalones de mi piyama dejándome solo en ropa interior, poco después me quita la camisa dejando expuesto mi pecho ya que no tenia un sostén.

Ella se despojo de su ropa y no pude dejar de mirar su pequeño cuerpo, su pecho aunque pequeño era hermoso, su cadera igual en especial su entrepierna.

Comenzamos con besos que se transformaron en manoseos, que en momentos después se convirtieron en una caricia a mi entrepierna para luego hundir su lengua en mi feminidad, después de un rato me separé de ella, estaba mal lo que hacíamos.

Simplemente me parecía mal que disfrutara tener sexo con mi amada, deseaba poder negar lo que siento.

Respiré hondamente, ella se me acercó de nuevo, trataba de separarla de mi, pero su fuerza era mayor a la mía, se que ignoraba mi resistencia ya que seguía besándome, después ella se acerco a una consola vieja de videojuegos la cual abrió ala mitad y de ella saco un vibrador el cual lo humedeció con su boca lo cual me excito un poco mas y comenzó a introducir ese vibrador dentro de mi.

No me molestaba en lo absoluto pero ciento que estaba prohibido, que sentimientos tan contradictorios los míos. -Ahh, kona-ta.-La nombrada sonrió con suficiencia.-Esto esta mal. -No seas tonta, solo estas retrasando lo inevitable. Me penetró más fuerte, gemí y grite por más luego de unas embestidas me corrí. Sonreímos ya de acuerdo las dos con que deberíamos seguir haciéndolo.

Me voltee y ella introdujo con cuidado otro vibrador en mi entrada trasera, el vibrador que yo tenía escondido el cual lo avía traído desde mi casa, lo introdujo en mi vagina, mientras movía su mano me masturbaba, gemíamos fuertemente, las embestidas eran fuertes.

Con un gemido culminaron su acto de amor, me voltee así ella como me acurruque aun lado de su pecho y le pregunte: ¿Me amas, Konata? Por supuesto Kagami sobre todas las cosas tú eres lo más importante que me a pasado en la vida.

Y con un beso caímos en un profundo sueño pero nada impedía que volviéramos a repetirlo y al día siguiente te lo hicimos de nuevo, se que lograre acostumbrarme a esto algun dia y con mi pequeña otako lo lograre aser.

FIN.