-."¡Vamos chicas!, ¡Eso es!, solo una vuelta más"-. La voz de un muchacho de 15 años resonaba en el gimnasio de la escuela.

Una jovencita los observaba sentada en un banco a un lado de la cancha. Su pelo era largo y de un inusual azulado claro, acompañado por unos lentes protectores diseñados para ella. Esta chica, cuyo nombre era Saki Nagatsuka, finalizó el ejercicio físico más rápido que sus compañeras, lo cual le dio tiempo de descansar y observar, tanto a sus compañeras como a quien más le llamaba la atención, su entrenador.

Subaru Hasegawa era el nombre del chico. Con unos 15 años y midiendo 1,72 m. no era que destacase mucho físicamente, pero desde que el primer momento que se hizo cargo del equipo de baloncesto, se había metido en el corazón de las chicas ganándose el cariño y la simpatía de éstas.

No fueron pocos los contratiempos iniciales, que a punto estuvieron de obligar a Subaru a abandonar el equipo. Pero gracias al esfuerzo de todas, pudieron salir adelante.

Ahora, cinco meses luego de aquel lento comienzo, Saki podía notar los cambios que habían experimentado cada una de ellas, como el amor común al baloncesto las había unido y permitido madurar.

En ese momento el resto de las chicas habían finalizado los ejercicios físicos, por lo que se dirigían hacia donde estaba ella. Mientras Saki las observaba acercarse, oyó una voz a sus espaldas:

-."¡Hoy has estado muy bien, Saki! ¡Incluso terminaste antes que las demás! ¡Felicitaciones!"-. La voz de Subaru le llegó cansada, al parecer el entrenador se había contagiado del cansancio de sus alumnas durante el ejercicio.

-."¡Subaru-san! No…no es nada importante, sólo que me sentí con más energía que otros día"-. Replicó Saki con leve sonrojo, no muy acostumbrada aun a las palabras de aliento de Hasegawa por más que ya lo conociera por casi medio año. -."Gracias a Ud. por entrenarnos como todos los días"-. Continuo diciendo mientras realizaba una leve reverencia.

-."Ya, Saki-chan. Sabes bien que no tienes que ser tan formal conmigo."-. Respondió Subaru con una sonrisa y una mano tras su cabeza.-."De todos modos, gracias a ti también por realizar este esfuerzo de cada día para venir a entrenar" mientras, dedicándole otra sonrisa, acarició la cabeza de Saki con su mano derecha mientras daba la vuelta y se encaraba con Maho y Tomoka, seguramente para hablar del próximo entrenamiento.

Saki se quedó callada por un momento, con un pequeño sonrojo y la vista perdida. En tan sólo un momento, Subaru le había dedicado dos gestos de cariño que no había realizado antes, el llamarla con el sufijo –chan y que le toque la cabeza en señal de agradecimiento. Sin duda para él solo era una forma de acercarse a ellas, pero para Saki significaba más que eso. Era el tipo de señal que estaba esperando para confirmar lo que venía sintiendo en su interior.

Quizás el día de hoy marcase algo distinto, el inicio de una amistad más intima que podía desembocar en (esperaba ella) algo más serio. Pero para ello faltaba algo de tiempo, quizás años, mientras tanto se aferraría a su ilusión y seguiría esforzándose al máximo, ya que de algo estaba segura que la unía con su querido entrenador y eso era el amor mutuo por el baloncesto.

Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer este pequeño fic. Agradecería cualquier Review que hagan sobre esta historia, ya que me ayudará en un futuro a mejorar como escritor aficionado.

Atte.

LIRION