Capitulo 7

Los rumores del encuentro entre Margaret Hale y John Thornton corrieron como el fuego alimentado con queroseno. El sencillo encuentro entre ambos fue tomado como el encuentro entre dos enamorados y como los dos ya habían sido comidilla en barios círculos sociales por la defensa de Margaret hizo a Thornton el día que la huelga tomo fin.

El agarre de John a Margaret en la entrega de la levita. Se había tomado, por los ojos de la señora Biggs, como una entrega de amor y si ella podía imaginar eso porque no podía añadir a su relato lo que ella creía que habían sucedido con anterioridad. Declaración de amor por parte de Thornton a Hale, las miradas cómplices, el sonrojo, las manos entrelazadas y el beso apasionado, como no, entre el amor aplastante y la lascivia mas indecorosa. Toda una historia digna del Marqués de Sade (permitidme la licencia). La señora Biggs no dudaba en relatar su historia a quien tuviese un par de oídos para escucharla. No escatimaba en detalles de los protagonistas y difundía su historieta con un tono realmente convincente. No tardo mucho en llegar el asunto a los oídos de la señora Watson, la cual escucho divertida la historia sentada de espaldas a las contertulias compartiendo una taza de buen té rojo con la prima de su esposo. Divertida hasta que escucho el nombre de los protagonistas de la historia. Estrello su taza de té en el finísimo platito de cerámica y salió disparada hacia el despacho de su hermano. No reparo en los charcos de barro que manchaban sus enaguas. Traspaso la fabrica rauda y sin detenerse ningún momento. Abrió la puerta de la oficina de un golpe y se apoyo en ella para utilizar toda su energía para enfrentarse a John.

"Eres el chiste de Milton – gritó estridente"

"¿Por qué? – dijo John con hastió sin levantar la vista de sus papeles"

"¿Por qué? – Repitió ella continuando con el tono - ¿Por qué? ¡Tu escena en el jardín del párroco te parece poco!"

"¿Qué escena Fanny?"

"Tú y esa señorita Hale – John levanto la vista – en el jardín, intercambiando miradas y gestos – Fanny se derrumbo en la silla dando un portazo"

"¿Quién dice eso? – Fanny había acaparado el interés de su hermano"

"Todo Milton ¿Dónde has estado metido? – Fanny se abanicaba con brío – hasta el último perro pulgoso de Milton sabe lo de vuestra tórrida historia en el jardín de la iglesia ¡de la iglesia, John, de la iglesia! Esto sin duda te cierra todas las posibilidades con Andrea"

"¿Quién es Andrea? – John entrelazo sus dedos delante de la cara y fijo la vista en Fanny"

"Watson y yo creímos conveniente presentarte a una prima suya muy bien relacionada, hoy sin ir más lejos estaba tomando un deliciosisimo té negro en una maravillosa vajilla de por…"

"¿Qué te hizo…? ¿Por qué intentas dirigir mi vida? ¿Por qué no te encargas de tu matrimonio ventajoso y no te metes en mi vida?"

"¡oh John! – suspiro – solo quiero ayudarte y visto que tú no tienes el más mínimo interés en respetar el nombre de nuestra familia – se quedo mirando a John, sus ojos azules centellearon por la rabia – o el de la señorita hale – finalizo en tono mordaz"

"¿Qué pasa con ella?"

"Por todos los santos John. Es una mujer mayor ya. Si rica, pero mayor y seamos serios poco agraciada, mas aun ahora que la enfermedad la ha marcado, ahora que está en entredicho ni su amigo Lennox se acercara a ella."

"Eso es lo que te han contado a ti, pero no fue lo que pasó"

"Da igual lo que pasara. Ahora todo Milton lo sabe y quedara en entredicho su…"

John se quedo pensativo. No había vuelto a casa de Margaret desde el incidente. Igualmente aunque estubiera dolido esto debían solucionarlo. Se despidió de Fanny sin mayor ceremonia y se dirigió a casa de la señorita Hale. Por la calle notaba las miradas y los murmullos de los ciudadanos de Milton "Porque toda aquella gente no se metía en sus asuntos".

Toco la puerta de la señorita Hale y percibió el grupo de habitantes a sus espaldas. La puerta se abrió y una fragancia da flores penetro en John. Tras la puerta apareció Edith en vez de Dixon.

"señor Thornton – dijo ella asombrada y con un tono de voz dulce"

"Señora Lennox, no sabía que usted…"

"¿Cómo? – Aun parecía mas asombrada - ¿no ha visto usted a mi esposo?

"no lo siento ni tan siquiera me lo he cruzado"

"Pase le estábamos esperando"

El panorama en el salón de Margaret era tenso cuando menos. Ella estaba sentada en una silla en el centro del salón, a su derecha en el sillón la señora Shaw y a su espalda Dixon de pie apoyando su mano en el respaldo. A la izquierda había una silla vacía y a continuación el sofá. Todos miraban a John cuando entró, él esbozo una media sonrisa y entono un tímido "buenas tardes" pero nadie respondió. La señora Lennox se adelanto y tomo asiento en el soda indicando que se sentara junto a Margaret en otra silla que Edith había acercado. Tomo asiento y miro a Margaret ella no se movió.

"Señor Thornton – comenzó la señora Shaw – creí que usted era un hombre discreto, decente y fiable. Para mi desgracia he podido comprobar que usted no es discreto – John iba a protestar pero la señora Shaw le hizo un gesto de que se mantuviera callado. Dixon sonrió victoriosa – llego hace dos días a mis oídos los escarceos…"

"¡Tía! – protesto Margaret"

"¡Silencio! – Ordeno ella – escarceos que ustedes dos han tenido por Milton… creo que ambos son mayores para entender que no es posible tener esa actitudes en público. Y aun teniéndolas se han expuesto al populacho, no solo al suyo sino a los cuchicheos de todas las partes. Tristemente me veo en la obligación de venir aquí – miró la casa con desdén – a Milton, a poner la solución."

"Señora si me permitiera usted intervenir…"

"No le permito nada señor mío. Usted es un hombre y como hombre ve lo que ve y hace lo que puede"

"¡Tía! – Margaret se levanto de la silla"

"¡Silencio Margaret! – Edith levanto el tono y le hizo un gesto seco para que se sentara de nuevo"

"Si la historia es real o no es lo de menos. Lo que importa es la repercusión de la misma"

Margaret soltó un suspiro. Permanecía en silencio y no se movía apenas.

"Esperemos a que llegue el capitán – se sosegó Edith"

El silencio se adueño de la estancia. Un silencio incomodo que no dejaba respirar casi a John. Margaret seguía inmóvil con la vista fija en sus manos en el regazo. Pudo ver una de sus rojeces detrás de la oreja, abrumado volvió a fijar su vista en el frente.

"Señora Shaw – dijo John rompiendo el silencio – ¡ahora le diré lo que paso!"

"Señor Thornton – dijo ella cortante – realmente no me importa lo que pasara, me importa las repercusiones, como bien he dicho, los actos en los cuales hemos dejado de ser invitados. El nombre de los Shaw, Lennox y Hale que se degrada por el hecho que sucedió aquella tarde."

"Señora Shaw – John elevo el tono – no me importan las invitaciones que su familia… - se paro al notar la mano de Margaret sobre la de él"

Cuando hubo callado Margaret le soltó la mano y volvió a posarla en su pierna. El silencio volvió a reinar solo roto por la suplica de Edith a Dixon de que trajera una taza de té para el señor Thornton.

Dixon salió de la habitación pero su andadura a la cocina quedo suspendida por el tintineo de la campana de la entrada. Dixon abrió con precaución la puerta y entro en la casa el capitán Lennox con el semblante más serio que jamás podía haber visto en él nadie y la señora Thornton pálida.

Al verla Margaret dio un brinco, se levanto de la silla y se fue a esconder tras los cortinones del salón. La señora Thornton se sentó junto a su hijo en la silla que Margaret había desocupado y le dio un beso en la mejilla. El silbido de la tetera era lo único que amenizaba la velada. El capitán caminó ceremoniosamente hasta Margaret la dio un toque en el brazo y le indico que se sentara alado de la tía Shaw.

"Ahora que estamos todos reunidos no podemos abandonar este asunto sin la resolución clara de él. ¿Sabe usted señora Thornton cuál es la cuestión que hoy nos ha reunido?"

"Si señora. Mi hija me lo ha contado todo – ella acariciaba la mano de su hijo – y el Capitán Lennox ha tenido a bien de informarme del motivo de su visita. He de decir que este tipo de circunstancias ya se han acontecido en el pasado y no sé qué nueva solución puede haber cuando ella anteriormente la rechazo"

"Ella ahora no lo rechazara señora Thornton – comenzó a hablar de nuevo la señora Shaw – Margaret sabe el daño que ha hecho a su familia y se atendrá a las consecuencias de sus actos. Eso esta hablado y solucionado"

"Disculpe señora pero ¿Qué consecuencia hay frente a un acto en el que no paso nada?"

"Casarnos – dijo Margaret de forma grave – la solución que propone mi tía es… Casarnos. De esa manera la gente vera nuestro acto como el de dos enamorados que se veían a escondidas y no como si yo fuera una cualquiera."

"Margaret ambos sabemos que nuestro encuentro en el parque no fue en ninguna medida un encuentro de enamorados. ¡ Por dios santo si nos gritamos y nos insultamos mutuamente!"

"Bien señor Thornton – gruño la señora Shaw – he de entender entonces que prefiere que la desventura de su encuentro privado provoque la mancha en mi familia y que nos veamos obligados a abandonar nuestras vidas aquí en Inglaterra? ¿O aceptara su parte de error por su parte de imprudencia y aceptara el matrimonio?"

¿Margaret irse? Como iba a permitir aquello. Es cierto que deseaba a Margaret sabia que debía de haber aceptado el día que en Londres ambos se encontraron pero no lo hizo. Fue vanidoso y estúpido. Ahora pagaría las consecuencias. Margaret se casaba con el por la obligación, para que su familia no pasara vergüenza. Él se casaba con ella para que ella no se fuera de su lado. Casi sin darse cuenta las palabras brotaron de sus labios cuando aun su cabeza pensaba en lo acontecido.

"Si señora Shaw. Acepto mi culpa y por ello acepto casarme con Margaret"