Discalimer: Los personajes de Kuroshitsuji son de Yana Toboso yo solo me adjudico la trama y a Lee-Lee.


VioletaBlak on.


Notas de la autora: Este es mi primer fic de Kuroshitsuji, espero les guste, soy nuevita en el anime, solo como 2 semanas perdón si tengo algo mal D:, aún así espero que les guste.


Aclaraciones: Semi A.U., despues de Kuroshitsuji II, Ciel y Sebastian no se fueron, se quedaron en el mundo humano.


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Capitulo I:
Boda interrumpida

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Un nuevo día nació en Londres, un día bonito, el Sol brillaba mas de lo normal, las flores parecían tener brillo propio, los pajaros cantaban alegremente, con sus dulces melodías al viento. La gente sonreía, todos parecían ser feliz ese día. Todos, excepto un demonio apuesto, de 16 años de edad, el cual estaba parado en el altar, con su único ojo visible inexpresivo y el otro tapado por un parche. Se preguntarán, ¿que hace un demonio en una iglesia? Fácil, estaba a punto de casarse con su prometida, Elizabeth. Por eso estaba tan amargado. No es que no la quisiera, si no que el no la quería de la manera que ella deseaba y se merecía. Aparte de que ahora era un demonio, y si como humano casi no tenia sentimientos, solo imaginense ahora.

El pobre demonio irritado, desesperado y con un aura que mataría a cualquiera, era nada mas que Ciel Phantomhive.

Ciel, estaba vestido para la ocasión con una etiqueta de gala, color negro, lo tradicional. El chico miró al techo, aburrido y hastiado de aquello.

Taratatan, taratatan, taratataaaaan, taratataaan...

Empezó la danza nupcial pero Ciel ni se giró a voltear a ver a la hermosa chica que se acercaba con su traje blanco de cola larga y un ramo de flores rojas. Sus cabellos caían como rizos de oro hasta su espalda, su maquillaje ligero, pero bonito, y su sonrisa hermosa, adornando su angelical cara.

- Que hermosa - susurró Bard muy bajo, con las mejillas levemente sonrojadas.

A pesar de que Bard estuviese en los asientos y el en el altar, Ciel lo escuchó perfectamente.

''Por mí quedatela y hazla feliz'', pensó con un suspiro.

Pronto llegó Elizabeth a donde el se encontraba, por lo cual tuvo que tomarle de la mano.

- Comenzemos con la ceremonia - dijo el Sacerdote.

...

Mientras tanto, en un lugar lúgubre, con hojas secas, arboles muertos, el cielo cubierto de espesas nubes grises, niebla esparcida por el suelo, tumbas, cadáveres y huesos esparcidos por todos lados, se encontraban dos personas, una de ellas era un hermoso hombre, de piel blanca como la nieve, de ojos carmesí, pelo negro como la oscuridad de la noche, y traje de mayordomo.

La otra persona era una chica de cabello negro corto y unos ojos azules brillantes, penetrantes. Sus ropas negras, con medias de tela de araña y unas largas piernas cruzadas al igual que sus brazos. A pesar de tener un cuerpo muy pronunciado, tenia rasgos de una niña. Sus ojos eran grandes, sus pestañas largas y gruesas, sus cejas finas, su nariz fina y unos labios gruesos y rojos.

El mayordomo estaba parado frente a la chica, la cual estaba sentada en una de las lapidas. El estaba sosteniendo una copa de plata y cristal, la cual contiene un liquido rojo espeso con olor raro, lo miraba atentamente como si quisiera descifrar de que estaba hecho, luego miró a la chica que tenia frente a si.

- ¿Segura que esto servirá? - dijo arrugando la nariz y alzando una ceja.

- Sebastian-san, ¿acaso no confía en mi? - preguntó con una sonrisa la chica, pestañeando dos veces.

Sebastian miró el cielo relampagueante.

- No es eso Lee-Lee, es que mi amo me dio ordenes especificas, y para una hora en especifica, y si no las cumplo me odiará toda la eternidad. - susurró entre dientes.

Lee-Lee se rió.

- Si no confías en la hija de tu creador, no creo que merezcas ser demonio, aparte que sabes que te quiero mucho - sonrió de medio lado.

Sebastian rodó los ojos asintió, tomó fuertemente el liquido entre sus manos y lo fue acercando poco a poco a sus labios. Bebió el liquido poco a poco.

- Ñiahahahahaha - se rió Lee-Lee cuando un rayo envolvió a Sebastian.

...

Ciel no sabia cuanto tiempo había pasado, a el se le había echo eterna la ceremonia sagrada, y lo peor de todo es que su mayordomo no había aparecido a interrumpir la boda como se lo había ordenado...

- Ciel Phantomhive, ¿acepta a Elizabeth Middleford, como su esposa, para amarla, respetarla, por toda la eternidad? - le preguntó el sacerdote.

Suspiró resignado y entre dientes escupió un:

- Sí, acepto.

Elizabeth ignoro el tono y chillo de emoción para sus adentros.

- Elizabeth... - pero ella no lo dejó terminar.

- Sí, sí, sí, sí, acepto~~ -cantó la chica abrazando a su ya casi esposo.

''Si Sebastian no llega en menos de 10 segundos, lo descuartizo''

''10''

''9''

''8''

- Si alguien tiene alguna objeción...Que hable ahora o calle para siempre...

''7''

''6''

''5''

''4''

''3''

''2''

Se abrieron la puertas de la iglesia.

''1''

- ¡Yo me opongo! -gritó una mujer de cabellos negros, amarrados en dos coletas a cada lado de su cabeza, vestía de un traje negro de sirvienta hasta la rodilla, el cual resaltaba todas sus esbeltas curvas por ser ceñido al cuerpo, con unas medias blancas debajo, unos zapatos de tacón de madera, sus manos estaban entrelazadas al frente de su cuerpo, tenia las mejillas sonrosadas, sus labios rojos entreabiertos, sus ojos eran de un rojo escarlata grandes y finos. La chica no pasaba de los 15 años.

En lo que Ciel se fijó cuando volteó fue en la marca que tenía en una de sus manos, en forma de estrella y la uñas pintadas de negro.

Ciel sonrió.

''Justo a tiempo...Sebastian''


Como me quedó?

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Hagan feliz a esta loca :3

XoXoX