Disclaimer: Los personajes son la maravillosa Stephenie Meyer, solo yo juego con ellos junto a mi imaginación. La historia si me pertenece.

Summary: El sentimiento de pérdida está latente en la vida de Bella Swan, quien lucha día a día para darle lo mejor a su pequeño hijo siendo la secretaria del solitario y ermitaño Edward Cullen, quien no quiere ni confía en nadie, ¿Será que se necesitarán mutuamente para ser los que eran antes y dejar de lado sus dolorosos pasados?

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Solo necesito a alguien como tú.

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Outtake: El pequeño gran hombre

THOMAS POV

Una vez, hace mucho tiempo atrás o tal vez no fue hace mucho, mi mami me explicó que en cada estrella del cielo habitaba una persona especial que ya no estaba con nosotros.

Me esforcé para mirar las estrellas buscando a mis abuelitos. Imaginé que mi abuelito Charlie estaría pescando nubes; mi mamá me había contado que le encantaba pescar… en la televisión había visto que utilizaban una cuerda laaarga para que los peces que vivían en el agua los comieran y los empujaran fuera de su casa. ¿A las nubes también les gustaría comer cuerda como a los peces?

No sabía, pero por las dudas yo no comería cuerda… los nenes como yo solo comemos comida deliciosa de mi mami o mis tíos.

Apenado por no poder ver a mi abuelo, corrí mi vista hacia la estrella de al lado, buscando a mi abuelita Renée. Mi tía Rose me había hablado mucho de ella, explicándome que les hacía ropa, mucha ropa, a ella y a mi mamá cuando eran chicas; sobre todo prendas de lana o ropita calentita para los días de frío. ¿Se podrá hacer ropa en una estrella?

Otra vez volví a sentirme triste por no poder verlos.

Mi amigo Joseph me contó muchas de las travesuras que hacía con sus abuelos, él estaba junto a ellos… ¿Qué se sentiría tener un abuelo cariñoso que te abrazara y te dejara jugar con su bigote?

Mamá me había explicado que mi abuelo Charlie tenía un bigote, yo no sabía qué era eso, pero luego supe que era un poco de pelo arriba de su boca, lo vi en una fotografía y no pude evitar reírme hasta que mi estómago dolió.

Joseph también me contó que su abuelita le contaba cuentos cuando sus papás no estaban. ¿Qué se sentiría eso también?, además me había dicho que su abuela era la que lo defendía cuando hacía alguna travesura donde sus papás los regañaban, ella siempre salía a su favor.

¿Por qué yo no tenía a mis abuelitos conmigo? ¿Me habré portado muy mal?

— ¿Tendría que asustarme por verte tan pensativo?

Me bajé de la cama y salté corriendo a los brazos de mi mamá.

— ¡Mami! —dije abrazándome fuertemente a ella, la había extrañado.

—Hola hermoso, ¿Cómo fue tu día?

—Te extañé mami.

—Yo también cielo, yo también —me acarició la cabeza una y otra vez. Las caricias de mi mami eran lo mejor del mundo.

Acaricié su cabello y coloqué mi cabeza en el hueco de su cuello. Amaba su perfume, me sentía muy feliz y protegido cuando lo olía.

—No fuiste a buscadme —hice un puchero, mi mami me picó la nariz.

—Lo siento cielo pero tuve que trabajar. ¿Te has portado bien con la tía Rose?

Asentí repetidas veces.

—Si mami, la ayudé a haced las compas y me dejó subidme al cadito —sonreí recordando que casi me caí tratando de subirme, pero mi tía me ayudó a mantenerme en pie.

—Me imagino que no te habrá comprado chocolates, la última vez te han sentado mal.

Mis mejillas me ardieron. Bajé la mirada apenado.

—¿Te compró? —suspiró—. Le dije que no lo hiciera, pero claro… como pones carita de perro mojado, ¿Quién en su sano juicio te dirá que no?

Pedón —murmuré. Había sido un mal niño, mi mami me cuidaba y yo no la obedecía. La última vez que comí chocolate había vomitado todo y tuve que tomar unas pastillas horribles que me costaba tragar.

—Está bien Tommy —me sonrió y pellizcó mi mejilla—. Pero quiero que tú también te cuides, no quiero que enfermes, ¿de acuerdo?

Asentí.

—Además tu estómago todavía está sensible, si querías comer golosinas debías esperar más tiempo, pero no importa ahora. ¿Te sientes bien?

— ¡Pod supuesto! —exclamé levantando las manos.

Mi mamá rió y me abrazó fuertemente, yo hice lo mismo, apretando mis bracitos a su alrededor tanto como me fue posible.

—¿Qué quieres hacer?

—¿Podemos ved cars? —pregunté esperanzado.

—¿Otra vez esa película? —sonrió—. Thomas te sabes todos los diálogos de memoria, ¿Por qué no vemos otra?

Pedo es mi peli favodita.

Mi mami se rió divertida. Yo sabía que veíamos mucho esa película, mi tío Emmett bromeaba y decía que la película estaría más delgada por las muchas veces que nos juntábamos a verla, pero era mi favorita y nunca me cansaría de verla.

—Está bien, está bien… tú ganas. ¿Carrera al sillón?

—¡Siiiiiiiii! —exclamé. Mi mami me dejó en el piso y dijo:

—A la cuenta de uno, dos y… ¡tres!

Apenas dijo la última palabra, mis pies comenzaron a correr lo más rápido que pudieron. Pero mis piernas todavía eran muy cortitas y no podía correr con mucha velocidad. Como siempre pasaba llegué yo primero pero sabía que mi mamá me dejaba ganar. En mi jardincito era el más lento de mis compañeros.

Estuvimos riendo y disfrutando de unos dulces junto a la película hasta que sentí la llegada de mis tíos a la sala. Cenamos tranquilamente y cuando se hizo la hora en la que los niños tenían que dormir, lo hice.

Amaba a mi pequeña gran familia.

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—¿Pod qué no vino mami, tía Rosie? —pregunté tomando la mano extendida de mi tía.

—Ha tenido que seguir trabajando, Tommy. El ogro de su jefe no la deja respirar.

—¿Ogo? ¿Como Shrek? —pregunté mirando las baldosas del piso evitando pisar las rayas… ¡amaba ese juego!

—No lo conozco pero estoy segura que si lo pintamos de verde será igual —rió.

Fuimos hasta la parada del bus y esperamos tranquilamente hasta que llegara, cantando algunas canciones y hablando de lo que había hecho hoy en el jardín de niños. Hasta que un hombre feo nos encontró.

—Rose, pequeñín… ¿Cómo están? —la saludó a mi tía y se agachó para saludarme a mí pero me escondí detrás de mi tía, yo no quería saludarlo.

—Hola Jacob —lo saludó mi tía—. Salúdalo Thomas, no seas maleducado.

—No quiedo —me agarré más fuerte de la pierna de mi tía Rosie.

—Thomas…

—Déjalo Rose, espero que algún día le caiga bien. Todavía no sé qué fue lo que hice para que no quiera verme.

Pude ver como mi tía se encogió de hombros.

Jacob no me agradaba porque un día le dijo hermosa a mi mami. Mi mami es hermosa pero esa palabra solo se la puedo decir yo o mis tíos, además todas las parejas se dicen así, mi tío Oso se lo dice a mi tía y ella le da un beso en su boca. Yo no quiero que Jacob se lo diga a mi mami y también la bese… ¡guácala!

Yo no quería un papá como Jacob, él no me gustaba para mi mami.

Recién cuando Jacob se fue pudimos volver a casa. ¡Al fin!

Apenas llegamos al departamento hicimos una carrera hasta el sofá y mi tía me ganó, pero yo salté encima de ella y comenzamos a reírnos, me reí aún más fuerte cuando ella comenzó a hacerme cosquillas por tooooda mi pancita.

—Tía Rosie —dije cuando las risas cesaron y mi tía más favorita de todo el mundo me trajo un jugo de naranja.

—¿Qué sucede, corazón?

—¿Tu conociste a mi papi?

La boca de mi tía se abrió muy chistosamente y me miró fijo—. ¿Por qué me preguntas eso?

—Hoy unos compañeros se pusiedon a hablar de sus papis y me peguntadon a mí por el mío, pedo yo les dije que él vivía en el cielo como me dijo mi mami; yo no lo conocí, tía. ¿Eda bueno como tío Oso?

Mi tía me iba a responder pero escuchamos una voz detrás de nosotros.

—Ven aquí pequeño. —Dijo mi mami abriendo sus brazos.

Sonreí al verla y corrí hasta ella abrazándola fuerte, fuerte. Ella me levantó en brazos y nos llevó hasta nuestro cuarto, cuando llegamos me sentó en el medio de la cama y fue a buscar algo en su armario. Yo miraba expectante sus movimientos. Cuando se acercó nuevamente a mí, en sus manos traía una pequeña cajita decorada con muchos corazones.

—¿Qué es eso mami?

Se sentó a mi lado y me atrajo junto a ella, sentándome en el medio de sus piernas.

—Te contaré la historia de tu papá. ¿Quieres escucharla?

—¿De veritas, de veritas? —pregunté.

—Si hermoso, de verdad. —Abrió la caja y sacó una foto de adentro—. Thomas, te presento a tu papá, él es Benjamín Whitlock.

Tomé la foto en mis manos y en ella había un hombre muy guapo. Tenía los ojos raros, no eran como los míos o los de mi tía Rosie, los de él eran de un color azul. Sonreía muy lindo y sin querer le sonreí a la foto.

—¿Este es mi papá?

—Si Tommy —respiró profundo—. Él te amó desde la primera vez que se enteró que venías en camino, fuiste toda una sorpresa para nosotros pero te amamos apenas supimos de ti. Aunque tu papá no te haya conocido siempre vivirá con nosotros, cuidándonos de donde sea que esté, amándonos desde lejos y protegiéndonos de todo y todos.

—¿Po qué se fue, mami? ¿Se enojó conmigo?

—No Tommy, él tuvo que irse por cuestiones de la vida. Nunca nos hubiese abandonado y enojado contigo. Pero hay cosas que no podemos manejar y… son difíciles de explicar por qué suceden.

—¿Él vive con buelita y buelito?

—Estoy segura que si —besó mi cabeza.

—¿Pedo entan los tes en una nube, mami?

Escuché su risa—. Las nubes son grandes, supongo que si entran los tres juntos.

Siguió mostrándome las fotos de mi papi: en algunas estaba él solo y en otras estaba junto a mi mami; pero había una que era mi favorita, en la estábamos los tres. Aunque yo era una pelota dentro de la barrigooota de mi mami.

—¿Nunca tendé oto papi, mamita?

—Benjamín siempre será tu papá Tommy, nadie ocupará su lugar.

—No será Jaco, ¿veda?

—¿De dónde sacaste eso? —me preguntó. Me di la vuelta y la abracé fuerte.

—Te quiero mucho, mamita.

—Yo te quiero más, pequeño —me dio un beso en la frente.

¿No habría un papi cariñoso perdido para mí en algún lado?

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Mamá me dijo que no entrara porque había un hombre enfermo, pero no pude evitar portarme mal y no hacerle caso. Traté de hacer el menor ruido posible y me subí a la cama.

En ella había un hombre extraño con sus ojitos cerrados… pobrecito seguro que se sentía muy mal, mi mami le tendría que dar un besito para que se cure, como me hace a mí. Me quedé mirándolo hasta que abrió sus ojos y me asusté, pero igual le hablé:

Abió los ojitos señod edtraño —le dije con una sonrisa. El hombre me miró con asombro y sus ojos raros y verdes no se apartaban de mí.

Esa había sido la primera vez que había visto a Edward. Él era muy bueno conmigo y con mi mami y no se parecía en nada a Shrek como había dicho mi tía Rosie.

Desde ese momento comenzamos a ser buenos amigos y a encariñarnos mucho, él me decía que era su pequeño favorito y yo le creía. Cuando nos venía a visitar al departamento me traía regalos muuuy lindos, pero a mí me gustaba ver pelis junto a él y a mi mami.

Me hacía sentir que tenía a un papi y a una mami junto a mí.

Pero Edward no era mi papi, él era solo un amigo de nosotros. Mis compañeritos del jardín de niños me decían que yo no tenía papá y me molestaban por eso, pero Edward me había salvado en la fiesta de mi cumpleaños.

¡Cómo me gustaría tener un papá como él!

Una vez había escuchado hablar a mi tía Rosie y a mi tío Oso de mi mami y Edward. Mi tía decía que mi mamita estaba más feliz desde que Edward era su amigo. Tío Oso le dijo que veía relación en puerta, yo no entendía qué quería decir eso pero luego mi tía Rosie le dijo que le gustaría que mi mami volviera a amar a un hombre que no sea solo Benjamín, mi papá.

Ahí supe que tenía esperanzas que Edward se transforme en mi nuevo papi.

En mi fiesta de cumpleaños, a la hora del pastel, todos me dijeron que tenía que pedir tres deseos. Pero yo quise pedir solo uno a cambio de los tres: Había pedido que Edward se transforme en mi nuevo papi para que nos proteja y nos haga felices a mi mami y a mí.

Mi deseo se cumplió y yo también cumplí con mi promesa. Había prometido que agradecería a mi papi Benjamín que vive en el cielo por mandarnos a Edward. Había escuchado a mi mami que una vez le dijo nuestro salvador a Edward y a mí me gustó como sonaba, después de todo Edward nos decía ángeles y yo también quería decirle de una manera importante.

El primer día que le dije papi a Edward lo tengo guardado fuertemente en mi corazón; su sonrisa y sus ojitos llenos de agua no los olvidaría nunca.

Él había llegado a nuestras vidas para salvarnos y darnos amor, mucho amor. Mi mami sonríe mucho más y sus ojitos brillan, yo me siento muy protegido por mi familia, y ahora se había agrandado, porque no conseguí solo un papi nuevo, sino que ahora tengo cuatro abuelitos junto a mí y dos tíos nuevos.

Y lo mejor de todo era que yo soy el más pequeño de la familia y el que recibía más mimos por parte de todos.

Desde ese día, cada vez que miraba al cielo le daba las gracias a mi papá Benjamín porque él nos había mandado a Edward. Y como me había dicho mi mami, él me amó sin conocerme… yo también lo amaba porque siempre viviría en mi corazón.

...

¿Cómo era posible que mi memoria esté intacta?

Con solo ver la fotografía de mi cumpleaños número tres, los recuerdos volaron y volaron a mi cabeza, tan nítidos y profundos… como si los hubiera vivido ayer y no hace veintitrés años.

Pulsé la tecla del ordenador y seguí mirando las fotos de esa fecha tan lejana. Aún no podía creer lo rápido que pasaba el tiempo cuando uno se sentía feliz y completo, porque así me sentía.

Estaba tan concentrado en mis recuerdos que no escuché la llegada de alguien a mi oficina.

—¿Qué es tan importante para no hacerle caso a tu padre? —Preguntó su inconfundible voz—. Entiendo que esté un poco viejo, pero tampoco es para que me hagas a un lado.

—Ya te dije que eres el viejo más buen mozo del mundo, pa —bromeé—. Aunque no se lo digas a los abuelos.

Mi padre rió fuertemente y se sentó en una silla frente a la mía.

—¿Cómo viene el inventario, Señor Cullen junior?

Suspiré.

—Jamás pensé que fuese tan difícil —aflojé el nudo en de mi corbata—. He preparado el bolso unas veinte veces y siempre falta algo.

—No te acomplejes, hijo. Eso sucede porque son primerizos, la práctica hace la perfección, ¿recuerdas? —sonrió, dejando ver las arrugas en sus ojos.

Miré sus ojos verdes y me sentí en paz, casi siempre me sucedía lo mismo. No concebía una vida sin él, era una de las personas más importantes que tenía y que amaba. Era mi ejemplo a seguir y el que me hizo ser quien soy hoy. Le debía muchas cosas, entre ellas el haberme amado al primer instante, como me había ocurrido a mí con él y permitirme elegirlo como mi papá, mi verdadero papá del corazón.

—Tú dices eso porque tienes cuatro hijos —respondí.

—En ese sentido corro con ventaja, lo sé —sonrió—. El ser padre no es nada fácil Tommy, pero es un camino que hay que descubrirlo; no hay manuales para enseñarte qué hacer y cómo. La mayoría de las veces vas a equivocarte y te considerarás el peor padre del mundo, aunque no sea así. Ser padre es un esfuerzo constante que la única paga que tiene es ver los ojos brillantes de tu hijo y la sonrisa al llamarte "papá". —Sus ojos se aguaron—. Eso, es totalmente impagable.

—Tengo miedo —reconocí.

—Si no lo tuvieses serías un extraterrestre —enarqué una ceja—. El miedo es entendible Thomas, ¿te piensas que no lo sé?

Jugueteé con el bolígrafo y comencé a trazar garabatos sin sentido en un papel.

—Tú eres mi ejemplo a seguir, papá —comencé—. Siento que fallaré, que no sabré cómo actuar. Tú eres el mejor padre que pudiese existir, has sido nuestra salvación del primer momento y no sabes cómo te agradezco por permitirnos participar en tu vida. Pero… no me siento capaz de ser padre, hasta de solo nombrar esa palabra se me ponen los pelos de punta.

Sus ojos verdes volvieron a llenarse de lágrimas, yo sentí mis ojos picar.

—Yo tampoco estuve listo cuando te conocí, Tommy —suspiró—. Ni siquiera se me pasaba por la cabeza formar una familia. He pasado momentos difíciles, me cerré en mi mismo durante bastante tiempo, pero con su llegada esos días cambiaron rotundamente, es más… apenas te conocí y miré esos ojitos brillantes, ya me tenías guardado en tu bolsillo.

—No me alcanzan las palabras para agradecer todo lo que hiciste por nosotros —sonreí. Jamás me cansaría de decírselo.

—Lo volvería a hacer una y otra vez, Tommy. Tú, tu madre y hermanos lo son todo para mí y ahora vendrán mis nietos.

Me levanté de mi silla y me acerqué hasta él, mi padre al ver mis intensiones, se levantó y me abrazó con todas sus fuerzas.

La relación que tenía con mi papá era incomparable con ninguna otra, si bien era mi padre por sobre todas las cosas, siempre sería mi mayor confidente y mejor amigo.

—¿Cuál es tu consejo para que lo haga bien? —pregunté, cuando nos separamos.

—Solo sigue tus instintos, eso nunca falla —acarició mi cabello como cuando era un pequeño—. Además, te aconsejo que mires todas las películas de Cars, aunque eso está de más.

No pude evitar estallar en carcajadas. Mi obsesión por esa película infantil perduró años y años, al menos, si a mi futuro hijo le gustase esa película, podría relatarle los diálogos completos sin inconvenientes.

Mi padre miró su reloj y abrió grande los ojos.

—Thomas Benjamín Cullen, si no volvemos a casa en este momento, somos hombres fritos. —Dijo, con cierto grado de preocupación.

Miré mi reloj y marcaban las seis de la tarde, solo faltaba una hora para las siete.

¡Puta madre, la cena de mamá!

...

Reduje la velocidad al llegar a casa de mis padres, mis manos sudaban porque sabía que se me venía una pequeña riña con mi madre. Apagué el motor y miré a mi papá —sentado en el asiento del copiloto—, se rió despreocupado y encogió sus hombros.

¡Qué vivo! Él era el único que siempre la calmaba.

—Vamos Thomas… solo llegaremos un poco tarde, puedes decirle que tuvimos mucho trabajo en la empresa.

—Claro porque seguro se lo creerá —rodé los ojos—. No solo me preocupa mamá sino Lizzy, jugará conmigo como un muñequito de torta.

—Jugará con todos querrás decir —bromeó.

—Aún no puedo creer que se case, no entiendo cómo fue que creció tanto —jalé mis cabellos—. ¿No piensas que es muy joven?

—Ella siempre será mi niña, mi única pequeña… pero, es su elección y la apoyo en eso, además he amenazado de muerte a Mathew, él sabe que tiene cuatro titanes que protegen a Elizabeth, es un hombre inteligente, cuidará a Lizzy —concluyó.

—Al primer error le cortamos la cabeza —reímos.

Luego de esa pequeña charla, bajamos del coche y fuimos hasta la casa. Al entrar en ella, reinaba un perfecto silencio y la sala estaba oscura, miré a mi padre y él solo se encogió de hombros. Caminamos hasta la cocina y, cómo era sabido, allí estaba Anthony atacando la heladera.

—¿No hay nadie? —pregunté, Tony se sobresaltó.

—¡Hey, hola! —saludó—. Mamá está arriba con Lizzy y Charlie creo que está duchándose.

—Iré en busca de mis mujeres —dijo papá y desapareció escaleras arribas.

Tony me miró y me ofreció una cerveza, la acepté sin rechistar.

—¿Qué hay? —preguntó.

—¿Quieres saber? —respondí riéndome.

Encogió sus hombros—. ¿Tan malo?

—No creo que sea «malo» —suspiré.

—Vamos Thomas… ¿otra vez con las inseguridades? —Negó con la cabeza—. Creo, que de los cuatro, tú eres el mejor preparado para eso. Además, ya lo tienes todo, amas a tu esposa, ella te ama a ti y ahora se agrandará la familia. ¿No quieres eso?

—Por supuesto que sí, Tony. Solo que…

—Tienes miedo a lo desconocido —terminó la frase por mí, asentí—. ¿Recuerdas cuando cumplí cinco años y me caí de la escalera arrancándome un diente en el acto?

Lo miré confundido.

—Solo di sí o no, idiota —reí.

—Sí, idiota —respondí con burla.

—¡Genial! —chocó su botella con la mía—. ¿Quién me tranquilizó esa noche y me explicó que no iba a morirme porque un diente se me había roto?

—¿Yo? —contesté dudoso, mi hermano pequeño levantó pulgares.

—¿Quién se quedó junto a mí esperando pacientemente a que el Ratón Pérez llegara a visitarme?

Ahora entendía su punto, amaba a mi hermano.

—¿Te das cuenta? —sonrió de lado, se parecía tanto a papá cuando hacía eso—. Deja de joder y piensa en la hermosa criaturita que traerán al mundo, serás un excelente padre… no tanto como el nuestro pero ya sabes, nadie es perfecto.

Sonreí—. Gracias Tony.

—Es la primera vez que soy más inteligente que mi hermano mayor… —dijo con orgullo—. ¡Woow, soy increíble!

Rodé los ojos y escuché unos pasos aproximarse.

—¿Hay más cerveza? —preguntó Charlie entrando a la cocina.

—Hola, Charlie… ¿Cómo te va?, yo estoy bien por si preguntas —dije con sarcasmo.

Mi hermano puso los ojos en blanco—. Nos vemos casi todos los días. Hola Thomas, ¿Cómo fue tu día? —dijo con voz dulce.

—Idiota —murmuré, escuché las risas de mis hermanos—. ¿Cómo te fue en la Universidad?

—Ummm… —bebió un trago de la cerveza que le alcanzó Anthony—. Tengo una teoría acerca de mis notas no tan buenas en la Universidad…

—Ilumínanos —pidió Tony.

—Las neuronas buenas se las llevó Elizabeth, esas fueron las consecuencias por compartir el útero de mamá. —Dijo convencido, Anthony y yo lo miramos con las cejas alzadas—. Puedo ganar un premio Nobel, lo sé… soy brillante. —Picó su pecho—. No se pongan celosos chicos, siempre supimos que yo soy el mejor.

No pude aguantar la carcajada que salió de mis labios; cuando se lo proponía Charlie podía llegar a ser el más idiota del mundo… ¡vamos! Si no decía tonterías, no sería mi hermano.

—¿Por qué tantas risas? ¿De qué me perdí? —Preguntó mi hermanita entrando a la cocina—. ¡Thomas! —exclamó corriendo hacia mí.

—¡Pequeña Lizzy! —respondí abrazándola fuertemente—. ¿Cómo estás? —besé sus cabellos.

—Hasta el cuello con los últimos detalles —sonrió—. ¿Tú? ¿Cómo están mi cuñada y futuro sobrino?

—Muy bien, están muy bien —sonreí—. Ha ido a cenar con su familia.

—Al parecer hoy es día familiar —corrió sus cabellos y me guiñó un ojo—. Tengo tu traje arriba.

—¿Podemos aplazar lo más que se pueda? —pedí casi rogando.

—No seas tonto, tienes que probarte un traje no es la gran cosa.

—La vez anterior me picaste las piernas con las agujas, ¿recuerdas?

Elizabeth sonrió mostrando todos sus dientes, poniendo cara de buena, era tan parecida a mamá—. Un desliz lo tiene cualquiera.

Negué divertido y comenzamos una charla de hermanos.

Estas tres personitas alegraban mis días sin proponérselo. Habíamos pasado muchas travesuras y aventuras cuando éramos pequeños, también hubieron peleas, algunas más fuertes que otras, pero terminábamos a los abrazos solo cinco minutos después. ¿Qué relación hermano-hermano carecía de pleitos? Ninguna.

Enfoqué mi vista en los porotitos, como los llamábamos de pequeños. Eran tan parecidos pero tan distintos a la vez.

Charlie era un caso perdido; si bien seguía siendo el más pacífico de los cuatro, sus bromas y ocurrencias no cesaban para nada, supongo que se le habrá contagiado de nuestro tío Emmett. Había ingresado a estudiar en la Universidad hace cuatro años, eligiendo la ingeniería para ayudar al tío Jasper en la empresa. Aunque dijera lo contrario era un hombre muy inteligente y perspicaz. Cuando se colocaba el traje, era un Cullen en potencia, un verdadero hombre de negocios. Además, era todo un galán con las mujeres y él sabía aprovecharlo muy bien… ¡qué digo! Cambiaba de novia más rápido que de calzones.

Elizabeth, por su parte, era lo más parecido a mamá. Se había transformado en una mujer increíble, dulce, amable, simpática y podría seguir. Había comenzado a estudiar administración de empresas para participar en el negocio familiar, pero luego se dio cuenta que aquello no era lo suyo. Lo pensó mejor y descubrió que amaba la cocina, poco tiempo después se graduó de Chef profesional y ahora es la mano derecha de los tíos Rosalie y Emmett, además de tener una gran afición por la moda, ayudando a mi tía Alice cuando lo requería.

Ahora, solo estábamos a tres días que diera uno de los pasos más importantes. Mi hermanita se casaba y aún no podía creerlo ni aceptarlo del todo. El día que nos dio la noticia, me había enfadado, pero no lo pude evitar. Mi gran defecto eran los celos, soy una persona muy celosa con quienes más amo y aún más con Lizzy, ya que es mi única hermana. A medida que fueron pasando los meses, tuve que comprender que este día algún día llegaría y hacerme la idea que en algún momento, todos volaríamos del nido.

Siguiendo con las descripciones, por último pero no menos importante, estaba Anthony, mi hermano pequeño. Tony era una mezcla de nosotros cuatro en uno, aunque era muy parecido a mi papá tanto físicamente como también por su carácter.

Comenzó la Universidad solo hace dos años, pero era un chico muy aplicado e inteligente. Él había decidido seguir la misma carrera que papá y yo, para el día de mañana hacerse cargo de la Corporación. Él era mi compañero de las charlas más profundas, siempre me pedía consejos y yo por supuesto lo ayudaba en lo que sea, siempre y cuando pudiera hacerlo, y viceversa.

Amaba a mis hermanos y agradecía cada día por tenerlos junto a mí.

—¡La familia Cullen sea reunida! —Exclamó una voz dulce.

Los cuatro volteamos hacia la voz y sonreímos. En la puerta de la cocina, estaban las dos personas más importantes en nuestras vidas, esas personas que nos trajeron a la vida y lucharon día a día para nuestro futuro, llenándonos de dulzura, comprensión y, lo más importante, amor.

—Usted jovencito, ha llegado tarde… otra vez —me miró acusatoriamente, entrecerrando los ojos.

—Ha habido mucho trabajo en la empresa, mamá —respondí, guiñándole un ojo a mi padre.

—Hombres… —murmuró mi madre y rodó los ojos. Me acerqué a ella y la envolví en brazos—. Hola, pequeño.

—Ya tengo barba mamá, no soy pequeño —bromeé acariciando mi incipiente barba.

—Siempre serás mi pequeño —picó mi nariz—. ¿Cenamos?

Todos asentimos y comenzamos a colocar la mesa.

Cada vez al mes, armábamos esta especie de reunión familiar… recordando viejos tiempos. Yo, ya no vivía con mis padres, me había mudado hace bastantes años para formar mi propia familia.

Hace tres años estaba felizmente casado con el amor de mi vida, Maggie. Esa pequeña niña que conocí por casualidad y no sabía cuán importante se iba a volver para mí. Nos conocimos cuando ambos teníamos cinco años y ella comenzó a ir a mi mismo jardín de niños, su madre era Susan, la mujer que conocieron mis padres en los distintos contratiempos que sucedieron en el pasado, no tiene sentido recordar esos días difíciles. Desde ese momento, fuimos los mejores amigos hasta los diecisiete años, donde nos dimos cuentas que estábamos enamorados; desde ese día no nos separamos y ahora estamos esperando nuestro primer hijo, temerosos y nerviosos, pero principalmente, felices.

—Entonces… ustedes tres irán primero, Tommy con Maggie, Charlie con Mía y Anthony con Abbie, ¿de acuerdo? —Preguntó mi hermana saboreando el postre—. Mamá y papá serán los padrinos, así que ya saben, papá me llevará hacia el altar y mamá estarás al lado mío una vez que me junte con a Matt, ¿entendieron?

Todos asentimos con una sonrisa, ya habíamos terminado de cenar y Lizzy no paró de hablar ni siquiera con la boca repleta de comida. Estaba nerviosa, y cuando se ponía de esa forma hablaba como un lorito parlanchín, sin parar aunque sea para respirar.

Cuando nos levantamos de la mesa y ayudamos entre todos a organizar la casa, fui junto a mi madre hacia la sala a llevarle un café recién hecho.

—Te traje café —me senté a su lado.

—Gracias cielo, ¿Cómo estás? —¿Tanto se notaba mi nerviosismo? —. No hace falta que me digas nada, tu rostro habla por sí solo.

—Solo en un mes nacerá y…

—Y conocerás a tu hijo, Thomas. Una parte de ti y Maggie, el regalo más hermoso en la vida de un hombre. —Acarició mi cabello—. El día que me enteré que estaba embarazada de ti estuve muerta de miedo, siquiera se lo dije a tu padre rápidamente —sonrió con nostalgia, tomé sus manos entre las mías—. Nadie nace preparado para esta difícil tarea, pero cada día irás aprendiendo junto a tu hijo y a Maggie. Ya no sientas miedo, aunque confío en que… el día que lo veas por primera vez, esas inseguridades se disiparán y te darás cuenta que toda la espera valió absolutamente la pena.

—Gracias mamá, siempre tienes las palabras justas —la abracé—. ¿Te conté que será un niño?

Asintió—. Lo has dicho en cada oportunidad que has podido. Aún no puedo creer que vaya a ser abuela, aunque estas canas —señaló su cabello perfectamente castaño—, no vienen solas.

—Eres la mejor del mundo, soy un privilegiado en tenerte como mamá —sus ojos se aguaron—. Ayer decidimos como llamaríamos al bebé… —comencé despacio.

—¿En serio? —asentí—. ¿Cómo será?

Suspiré.

—Benjamín —respondí, un jadeo de sorpresa seguido por una pequeña lágrima recorrer su mejilla fue la respuesta de mi mamá—. Se llamará Benjamín Edward Cullen, ellos fueron dos personas importantes para mí y Maggie estuvo de acuerdo con los nombres. ¿Qué te parece?

—Mi niño —dijo abrazándome nuevamente, escondí mi rostro en su cuello como tantas veces lo había hecho—. Estoy tan feliz por ti, me siento realizada.

—Has luchado mucho por mí, mami. Nunca bajaste los brazos y siempre fuiste una leona conmigo, tuviste que pasar por muchas adversidades y, sin embargo, aquí estamos… —suspiré—. Me enseñaste el sentido de la vida, me enseñaste a luchar por mi felicidad y a comprender que, si suceden cosas malas, siempre habrán sucesos buenos que equilibre la ecuación. Pero… lo más importante es que me diste una familia, una familia de verdad.

—Eres todo un hombrecito, Thomas —dejó un beso en mi frente—. El pequeño gran hombre de mamá.

Estuvimos abrazados unos momentos más hasta que los demás se reunieron con nosotros. Como cada vez que lo hacíamos, nos sentamos en los sillones y prendimos la televisión con los videos caseros de nuestra infancia, recordando embarazosos anécdotas y viejos tiempos en familia.

Volví mi vista hasta mis padres y sonreí como un idiota.

Aún seguían profesándose ese amor como el primer día, eran almas gemelas y habían luchado mucho por estar juntos, teniendo que pasar por muchas pérdidas en el camino, pero finalmente… habían ganado cada batalla, con su amor, perseverancia y valentía.

Ahora nos tocaba a nosotros luchar por nosotros mismos, siguiendo su ejemplo.

Entonces comprendí: el miedo a lo desconocido siempre estará, pero… ¿Qué tendría que salir mal? Tenía a los mejores padres del mundo, solo bastaba con copiarlos un poquito para alcanzar la perfección.

Ahora, yo también tenía por quien luchar, mi pequeña familia que se agrandaría en solo un mes, para nosotros también habría un "felices por siempre", porque me esforzaría cada día para tener la misma historia de amor de mis padres.

Me acurruqué mejor en el sillón y Lizzy acomodó su cabeza en mi hombro, guié mi vista hasta mis dos hermanos y reí al escuchar sus risas y bromas.

Definitivamente, era el hombre con la mayor suerte del mundo, el destino me había regalado a la mejor familia que pudiese existir. Y, seguramente, todo era obra de los ángeles que nos protegían desde donde sea que se encontraban, sobre todo mi padre Benjamín.

El pequeño gran hombre aún tenía mucho camino por delante, pero estaba seguro que la meta ya la había alcanzado.

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¡Holaa! ¿Sorpresa? xDD

Pensarán que estoy loca porque la historia ya está terminada, pero no pude evitar que Thomas me hablara y me pidiera un capítulo especial en el relato :P

¿Qué les pareció? ¿Les gustó? Estaré esperando sus comentarios :)

Fue muy difícil tratar de meterme en la cabecita de un pequeño de tres años, solo espero haberlo logrado. Este outtake va también en forma de agradecimiento por todo el apoyo que recibió la historia una vez acabada, seguir recibiendo noticias de ustedes es maravilloso :3

Ahora sí, creo que no me queda nada más que decir. Solo miles de gracias por estar del otro lado y por todo el apoyo y buena onda que siempre me dieron :)

Si están interesados, comencé otra historia, la cual está en proceso, se titula: ¿Qué es la felicidad? y pueden encontrar el link en mi perfil, al igual del Facebook y del grupo dedicado a mis historias.

Dicho todo eso, me despido. Un placer para mí y gracias otra vez.

Especialmente les doy las gracias a quienes dedicaron un tiempito extra para hacerme conocer sus opiniones en los capítulos:

sandra32321, rebbecka, LoreMolina, Emotica G. W , lexa0619, freckles03, Ely Cullen M, Inmans, Mery, Denisse-Pattinson-Cullen,Mary, KarenMasenCullen, Maricoles, MariellaWaldorf, BET, Carito20duna, Helena, EdbEll CuLLen, karito CullenMasen,camela, madaswan, beakis, WritersCompulsive, ISACOBO, alondra, nany87, MARIE8878, supattinsondecullen,Gabriela, Cath Robsteniana,yuli09, TprEtincelle, LUZ. C.C, SalyLuna, Seiya-Moon2, Lia, yasna, PrincesLynx, Elizabeth Lecter, vivi S R, robsha pattmar, Ana McQueen de Pattinson, PattyQ, Charlie, MaryAdri, yani, nina, eddieIlove, BkPattz, Z-Li, Noe Pattz, Roxcio,robsten-pattison, AglaeeCullen810, mandy.01, We are fighting dreamers, Lakentsb, AglaeeCullen810, solcito, Sheila Marie Cullen,Cristal82, joli cullen, toyitaa Cullen, Ely Cullen M, harpohe, AleCullenn, Candy Dalae, stewpattz, Maripo Cullen, Sara,lokaxtv,lexa0619, Babi,PotterZoe, bellaliz, Angel-Moon17, janalez, MeliRobsten02, Mina, mami Cullen, catitacullen, naive sweet girl, isaaa95, Richy08,blueorchid02, ETERNOAMANECER, lunatico0030, Shar0192, esmeralda, Delfii, Liliana Lazcano Villalon,blueorchid02, EDLFG12345,Ine Flores M, VaNeSaErK, Lore562, bellaliz, Paolizz, lovelove13, Esme Mary Cullen, Monica Cullen Withlock, blueorchild02, Glam009, DANIELADRIAN, robsha pattmar, BarbyBells 1, liduvina, Lady Cullen Pattinson Forever, ginni, MdeMinnie, zujeyane, eva sanz diaz, Aries AL, anamart05, sakurita-1491, Karla Stew Pattz, Jan Ddy, nini18, patricia1204.

¡Nos seguimos leyendo, un abrazo enorme!

Alie ~