El camino de regreso a mi habitación fue más normal en esta ocasión. Digo, al menos ya no estaba bañado en azúcar, pero ahora estaba ahogado en la dulzura que era Bella. Ese beso, esa actitud me estaban volviendo loco.

No entendía como rayos era posible que jamás hubiera visto a Bella antes en la escuela. Rosalie, Alice y ella seguramente estaban en alguna de las Facultades más alejadas de Medicina. Eso no importaría mucho, porque al regresar de este viaje, con un poco de suerte, la estaría visitando muy seguido. Aunque me rechazara o aceptara hoy.

Chiflé una melodía que se formaba en mi cabeza, tratando de memorizarla para al rato que tuviera tiempo de escribirla. Aunque había algo en ella que estaba seguro no olvidaría.

Seguí avanzando, pasando por el bar de la alberca sin ser visto. Mis ojos barrieron el lugar completo sin encontrarme con los chocolates que eran los ojos de Bella. Miré la hora, y me di cuenta del porqué no estaba aquí. La conferencia. Supuse que tendría que esperar a las siete.

Saqué mi celular del bolsillo en mi pantalón, y marqué el número de Bruto 1. Sonó dos veces antes de que contestara.

La voz de Emmett era el usual escándalo de siempre. "Hermano, ¿dónde te has metido?"

Arrugué el ceño. Idiota. "¿Dónde rayos estan tú y Jasper, mejor dicho? Los busqué en la habitación y luego en sus celulares."

Emmett soltó una carcajada, seguido de unos murmullos que le exigían guardar silencio. "¿Estas en una de las conferencias?"

No me lo creía.

"Sí," Emmett respondió, con menos volumen que antes. "Conocimos a unas chicas sexys, hermano. Son de la Facultad de Literatura y Moda. No sé de qué rayos hablan aquí, pero bueno… ¿dónde has estado?"

Gruñí. "Invadiendo habitaciones ajenas, grandísimo Bruto, perdí mi llave y Tanya me aventó mi bebida encima y la suya, para rematar. Tenía que limpiarme."

Mis mejillas estaban calientes, odiaba sonrojarme. Seguí avanzando, mirando a mí alrededor a posibles testigos. Nada, bien.

Otra de las carcajadas me taladró el oído, seguido por un Ssshhh.

Sonreí al escuchar a Emmett disculparse. Sonaba apenado, el idiota.

"Escucha, Emmett, estaré tomando una siesta en la habitación. Ya pedí una llave extra en recepción. Cuando se libren de esa conferencia, me hablan."

Emmett accedió, sin mucha batalla. Extraño.

"Bien, hermano. Oye," se interrumpió, como si hubiera recordado algo. "Sentimos lo de Tanya."

"Cállate, que me las pagarán," y colgué. Abriendo la puerta de nuestra habitación finalmente. Me dejé caer en la cama, agotado. Sonriendo mientras hacía planes de tortura para Bruto 1 y Más Bruto 2, hasta que imágenes de una sexy chica llamada Bella invadieron mi inconsciente.


Bueno, creo que era hora de que me decidiera a hacer algo al respecto.

Sé que en mi perfil les avisaba que no seguiría escribiendo y era el plan hasta hace media hora, probablemente. Me puse a releer los reviews de mis historias y me llegó la inspiración y las ganas de escribir. Así que, como ven, los reviews si animan a los escritores a seguir escribiendo, por lo que les ruego que si quieren más de esta historia, me dejen sus comentarios.

Gracias, y espero les haya gustado. Será un mini-fic o Drabble (como le dicen en inglés). Los capítulos serán cortos, ya que pronto entraré a la Universidad nuevamente, y tendré menos tiempo. Y es más fácil para mi escribir de poco a poco.

Nos leemos, gracias por su paciencia si siguen conmigo. Nos vemos en otras historias que pienso continuar como la "Todo por una mordida y un reto", "Un Ángel Condenado" y "Déjame ser el chico de tus sueños". Las cuatros historias serán convertidas a mini-fics.

-DEJEN SUS REVIEWS, POR FAVOR. SINO NI SIQUIERA INTENTARÉ SEGUIR-