Me he dado cuenta de un gran detalle este último que leía los capítulos de mi fic, y me di cuenta que a pesar de haber dicho que sería corto, además de que si el plan que dije de un monto tan limitado es verdad, estoy fallando. Sé que hasta ahora no hubo ni un momento, o prueba clave de que sea ItaSasu, y no una relación linda – también se la podría llamar fea, o rara, eso sea según el criterio de quien lea – de hermanos, pero con mi idea de que cualquier relación de cariño tiene solo que pasar una barrera delgada, e invisible para ser otra cosa, aquí está es mi forma de mostrar cariño entre ambos.

A mí siempre me intereso, mostrar que hubo un tiempo que valió la pena, solo que las cosas cambian – muchas veces para mal – además de que no se preocupen, la relación salida de los contextos normales de hermanos – aunque según veo ellos por más que se quieran solo como hermanos, no son exactamente normales con ello – existirá el motivo por el cual muchas están leyendo, solo pido paciencia, y digo que a lo mejor, se alargue la historia ya que estamos casi a la mitad, y aún seguimos entre dejar la introducción, y entrar al nudo de la historia.

Parejas: Uchihacest (ItaSasu, menciones de MadaIzu), menciones de KarinSaku, lo del NaruIno no sé si será cierto que lo pondré, además de que de otras parejas no sé si poner jejeje.

Advertencias: Este fic contendrá lenguaje obsceno, Yaoi (relación de hombre con hombre), un poco de Yuri (relación mujer con mujer), incesto (relaciones entre familiares), lime, y puede que lemon.

Declaimer: Todos los personajes mencionados son legítimamente de Masashi Kishimoto. A cuya persona aprecio por creativa, y detesto por fregarles la vida a mis favoritos.


Capítulo 5 – Calidez – Relato de Sasuke

Y mis pies pisaban en frio suelo de nuestra casa, mientras mis piernas temblaban, y me esforzaba por no dejar que las lágrimas se deslicen por mis mejillas. Tenía miedo, cabe decir que estaba aterrorizado de lo que sea, que yo sentía que estaba debajo de mi cama. Por ello, arriesgándome con perder mi vida al bajar de mi acolchado lugar de descanso, fui de puntillas, al lugar que yo sentía como el más seguro existente en el mundo. Tu habitación.

Como siempre esto me significaba un dilema, tocar o no tocar, y el miedo en esos momentos se intensificaba, por razones más allá que el monstruo que me quería engullir. Temía que mi padre apareciese, y me rebajase la moral por cobarde, a la vez que mi cuerpo temblaba, al pensar que tú fueses quien se molestaría.

Y mientras me quedaba en tu puerta, con las manos temblando de ansias y miedo. Sin tener el valor de abrir ese pedazo de madera que nos distanciaba, o en fin rendirme y marcharme; escuche como una terrible lluvia empezaba a caer, haciéndose notar con las gruesas gotas que chocaban con las ventanas; tome un poco de aire, aun en la inercia, pero cuando el sonido espeluznante y estridente de un trueno, molesto mi capacidad auditiva, y di un respingo horrorizado ante el hecho. Con presura abrí esa puerta de madera oscura, y bella; y ahí estabas, tú con los ojos cerrados en total pasividad. Solo con verte, supe que no había razones para tener miedo.

Así que, como si fuese un vagabundo, me recosté en el suelo sin tener ganas de molestar tu sueño, y me quede viéndote, sin saber con exactitud el "por qué" de mis acciones. Pero con mis piernas torpes, logre hacer caer un objeto que estaba en un estante, y el sonido de la dura pieza de plástico que se estrellaba contra el suelo logró hacer que hagas amagos de estar pronto a abrir los ojos. Me desespere en ese instante, no quería que me vieras tirado en el suelo, helado, y sin razón alguna para haber penetrado tu habitación. Por ello, sin más, me levante del suelo, y quise salir corriendo del lugar, pero antes de atravesar la puerta, escuche como de tus labios salía mi nombre, en un quedo susurro.

Y ni bien me di la vuelta, ya te vi levantado acercándote a mí, con esa cara de sueño, pero con una mirada que me otorgaba seguridad.

- ¿Qué paso? – fue la pregunta que salió de tu garganta, mientras evitabas hacer el menor ruido posible para no despertar a nuestros padres, pero yo sin voz solo logré ocultar la mirada, y tú me sonreíste, dándote la vuelta y acostándote de nueva cuenta en tu cama. Pero esta vez dejaste un lugar para que yo entre, y con una sonrisa accedí a estar a tu lado.

Eras tan cálido, en mi vida jamás sentí a alguien que me hiciera sentir tan placentera su simple cercanía. Y en esos momentos me preguntaba, si esos miedos que tenía por las noches, que eran frecuentes – al menos una vez por semana – eran por ese temor profesado, o porque tenía la intención de acabar de esta forma por las noches: "abrasado a ti, y con el corazón repleto de un sentimiento desconocido".

- ¿Otra vez, algo te asusto? – escuche en un susurro tu voz cansada, ante ello, yo solo asentí, entonces acariciaste mis cabellos con tu cálida mano – no te preocupes, conmigo no debes temer a nada.

En realidad esas palabras sobraban, porque yo ya pensaba en eso desde hace mucho. Porque nadie me daba tanta paz como la que tú me ofrecías; porque nadie podría ser capaz de alejar mis miedos con su simple presencia; porque no había quien me reconfortase tanto; porque no había quien me hiciera entrar un sueño, que no podía aguantar para cerrar mis ojos. Porque simplemente, no había nadie como tú, de eso estoy seguro.

Entre la calidad de tu cuerpo, y las alas de Morfeo que parecían estar a punto de lograr el cometido de hacerme dormir, empecé a cerrar los ojos. Todo se empezaba a disipar a mí alrededor, y solo podía percibir la cálida presencia de tu cuerpo junto al mío. No sé sí pude articular esa petición en mis sueños, o en la vida real. Pero las palabras que sonaban en mi mente, pecho, y labios era: Itachi, ¿tú tendrás siempre un pequeño momento para estar a mi lado, y darme tranquilidad?

-o-

Criminal. Esa maldita palabra pasaba por mi mente una y otra vez, y ahora no lograba más que asemejarla a tu persona.

Tras tanto tiempo sin verte, ahora me entero de lo que no pensé, de lo que no hubiese deseado que pasase. Itachi eras un criminal, y el que lo seas parecía decirme, con una mueca de burla, con ganas de desgarrar aún más mi pecho, que tú me dejaste para ser tal. Me dejaste solo, desamparado, triste y relegado.

Esa habitación blanquecina donde me encontraba, después de que yo empezase a botar un sinfín de replicas a tu persona, se quedo en silencio. La mujer me veía ahora asustada, mientras intentaba volver a manejar el temblor de su cuerpo acomodándose la ropa, o arreglándose las gafas.

A que no adivinas, el hecho de que haya salido cierta parte psicótica que tengo, fue cuando ella pronuncio tu nombre junto a la pregunta que ya pensé que me haría: "¿Qué sientes por tu hermano?"

A esa pregunta la respuesta era fácil, "odio", sí, eso era lo que ahora me provocabas. Te detestaba por haber mancillado de esa forma nuestro apellido, te detestaba por haber robado todos nuestros recursos, te aborrecía por ser el desgraciado que prefirió estar con los malditos yakuzas que conmigo. Odiaba el hecho de saberme abandonado.

La mujer ya tranquila, se tomo la libertad de darme un palmada amistosa en la espalda, que de igual forma me molesto e hizo que la viese de forma venenosa. Con voz tranquila, y pausada me dijo algo que no pensé que sería dicho por nadie – menos aún por cómo te has hecho conocer, tras saber donde trabajas.

- Deberías hablar con él

¿Acaso estaba loca?, o ¿era el hecho de que me odiara tanto? No podía ser bueno el hablar contigo. Es más me podrían tomar como tu cómplice si buscase una charla con tu persona, además de que… pero fue en ese momento en que me di cuenta de algo. Itachi de verdad hablaríamos, pero ya no como hermanos, ni habría tiempo de recordar esos viejos tiempos, de mi parte añorados. No, yo iría como policía, haría de todo para hundirte, te metería en la cárcel, te haría podrir dentro, y hasta me daría el trabajo de ser uno de tus guardianes.

Me levante del lugar, y con voz pastosa, me despedí de ella. Pronto no tendría que ver su odiosa cara, ya que el mandato del juez iba a expirar, y solo tenía que tragármela por un tiempo.

Salí del lugar, con un solo objetivo. El odiarte no era suficiente, el único afectado era yo, ya que no dejaba de pensarte y mi vida se reducía a tu existencia; cosa muy triste si se toma en cuenta que apenas sé de la tuya. No, mi objetivo de ahora era vengarme, hacerte sentir al menos un tanto lo miserable que yo había sido.

Ya nada importaba, solo quería justicia, mi justicia que se desencadenaría sobre ti. Y tenía un tanto ese factor de mi lado. Con una dirección en mente pase de lugar en lugar, y cuando tuve las puertas en frente del objetivo señalado, entre con presura.

Una rubia que era la secretaría, me examino con sus ojos azules. Esperando a que yo hable.

- ¿Qué se le ofrece? – me pregunto mientras me examinaba con sus dos cuencas azules

- Deseo levantar una denuncia hacía Itachi Uchiha, por usurpación de bienes ajenos

Porque no solo haría que entrases a la cárcel por yakuza, lo tuyo iba para más tiempo. Todos nuestros bienes se fueron al vacío por tus manos, y la herencia claramente me mostraba que yo debería obtener un 50% de la fortuna de nuestros progenitores. Pero como vez, no tengo nada, y todo se fue por tus manos, lo cuál te hace culpable de robo.

Nada importa, ¿verdad?

-o-

- ¿Y esa cara? - me pregunto Naruto mientras se metía frituras a su boca, a la vez que me observaba con ese par de estelas de resplandeciente color azulino.

Si, estaba en la casa del rubio chico, que hace mucho se me pego como chicle, el que al final acabó por hacerme ceder a darle un puesto como mi rival, él era aquel que para mi desgracia di un espacio en mi vida, y lo empecé a llamar "amigo". Más era solo, una persona que por descaro de la vida, se me hizo importante, pero aún estando con él, no te podía jamás disipar de mi vida, y tu presencia seguía siendo mi cadena, y agonía.

- No me pasa nada Dobe – respondí con la vista fija en la ventana, mientras veía un frondoso árbol que se erguía imponente frente a la casa, y en este se posó un animal alado, de plumaje de hermoso azabache, que se apoyaba elegante en este.

Itachi

Fue en ese momento que tu nombre retumbo en mi cabeza, una y otra vez como si se tratase de un mantra. Desgraciado, como te odiaba, como te detestaba, era por tu culpa que mi vida se redujera a solo pensar en ti. Mi maldito hermano desaparecido.

- Eso no te lo cree nadie – bufo mientras señalaba con sus dedos sucios mis manos, que resultaron estar en forma de puño. También esto se debía a tu culpa

El silencio hizo mella en ese momento. Aunque no era tanto de ese modo, ya que Naruto empezó a canturrear una canción en voz poco agradable. De lo que en un principio solo eran murmullos casi muertos dentro de su boca, este sonido se volvió en un canto audible, y al final en un chillido infernal que me sacaba de las casillas.

- ¿Podrías callarte? – indique enfadado

Revoltoso, odioso, majadero e irritante. Si, esas eran parte de las características del rubio, además de que ciertamente estos últimos lo detestaba de una forma más grande, por el hecho de estar igualándome en habilidades, en lo que es el cuartel policial. Yo era el novato con más cualidades, pero él… simplemente pasó de ser un fracasado a una gran promesa. Entonces venía una pregunta a mi mente, que me atormentaba mientras me sentía hundir en una depresión que aumentaba.

Sus ojos azules me vieron un tiempo corto, con una seriedad graciosa. Después de escanearme se levanto, estiro su espalda, y se rasco la nuca con pereza.

- Teme, voy a ir al baño – me dijo mientras se dirigía a la puerta para salir de su habitación – hoy he tomado una leche caducada, y estoy con una diarrea que…

- Cállate, no deseo informarme de eso – le silencie

- Que delicado resultaste Teme – insistió

- ¿no irás al baño?

- Ya, ya, ya – profirió ya saliendo de la habitación, pero aún hablando en los pasillos cosas que no pude escuchar con claridad.

Sonreí tras eso, porque además de todos esos defectos que cargaba consigo, él era gracioso, amigable, y a lo mejor la única persona que por momentos casi extintos me hacía olvidar de Itachi.

Me acomode de mejor forma en el espaldar de la silla donde me encontraba sentado. Mientras me dejaba llevar por la paz que perdería cuando el rubio volviese, tal vez con la intención de asquearme más con sus problemas gástricos. Pero esta no fue interrumpida, por ese chico de estruendosa voz que solía decirme "Teme" con descaro, si no el timbre de esa pequeña casa donde él residía sonaba en una sonata uniforme, pero de igual forma irritante.

Una y otra vez, el sonido molestaba a mis oídos, y no paraba. Me levante resignado, y salí al pasillo para ahí gritarle a Naruto que váyase a abrir esa puerta de delgada madera vieja y magullada; recibiendo como respuesta que yo vaya a abrir, porque este tardaría mucho en el retrete. Que idiota, quien le dijo que comiese porquerías.

Fui a un paso lento, con las manos abrigadas en los bolsillos. Mis pasos firmes rechinaban en cada peldaño mal puesto que había, y mis dedos abrieron de mala gana esa puertezuela, todo con un gran desinterés bien demostrado, un desinterés que se desvaneció cuando vi al visitante.

¿Qué hacía él aquí? Esa pregunta se instauro en mi mente ni bien vi ese rostro que tanto conozco. Nunca venía a visitarme, se había olvidado de mí, como si yo fuese un artículo reemplazable. Este desgraciado, que no me dirige jamás la palabra, estaba en la puerta de Naruto.

- ¡¿Qué haces aquí? – grite colérico mientras veía a ese hombre de expresiones inmutables, que me dirigía la mirada de una forma tal que pareciese que no me reconocía. Tal vez… tal vez de verdad se haya olvidado de mí, y yo haya sido tan poca cosa para él, que no recordase ni un poco a ese niño con el que un buen tiempo ha vivido. ¿Tan poca cosa eran esos lazos que tuvimos?

No, no, no podía ser eso

- ¿Se encuentra Naruto? – algo en ese preciso momento pareció caerse y hacerse trisas. Pero no hubo objeto que haya sido roto, y solo era mi pecho quien emitía ese sonido para mis oídos.

¿Tú tendrás siempre un pequeño momento para estar a mi lado, y darme tranquilidad? No, de hecho creo que me has olvidado, que cualquier persona te es más apta para que pases tu tiempo. A la vez que ya no me das tranquilidad, ahora tu presencia me daña de una forma realmente dolorosa. Y mi corazón despechado parece querer pararse, pero re-palpita con más fuerza. Que cruel eres.


Perdón, sé que soy una desgraciada por aparecerme después de tanto, pero la inspiración escaseaba y no sabía qué hacer. Pero bueno aquí está la continuación, mi amada y bella continuación jejeje.

Pronto subiré más fics ItaSasu, solo que me asusto un poco con tantas cosas que tendría que hacer a la vez así que paciencia, pronto vendrá la continuación donde veremos la versión de Itachi.

Por favor dejen reviews, se requieren en la creación de un fic XD

Me despido. Adiós.