SHERLOCK BBC: SER II

Por DarkCryonic

Cap. 3….

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Dos días demora en abrir los ojos. Pasa a eso de las 10 de la noche. El cuarto está en penumbras. Puede escuchar los coches pasar a la distancia. Se remueve inquieto, tratando de levantar su torso, y es cuando nota que debe tener algunas costillas rotas.

-Tres costillas. —Dice una voz a su derecha. Sonríe levemente en respuesta, aunque aquello también le hace saber que su rostro no debe estar de lo mejor. La luz se prende en una mesilla. John le mira con aquellos ojos cansados. Le mira sabiendo que todo aquello necesitará muchas respuestas a preguntas que pronto le caerán encima. –Lestrade me preguntó por qué no estaba contigo.

-No somos siameses. —Responde mirando hacia otro lado. Esa es una frase que suena a cualquier cosa. Sabía que el asunto podría volverse un caos, y no podía saber que sería literalmente uno. —Murieron todos. —Afirma más que pregunta.

John se puso de pie de la silla, haciendo que está chillará al rozar contra el suelo de cerámicos blancos y demasiado gastados. Se frotó la cara con las manos de la forma que acostumbraba cuando trata de controlar lo que va a decir. Cuando quiere gritar y se da cuenta que no gana nada de nada con ello, que es como gritarle a una piedra.

-Cincuenta personas, Sherlock. Todas muertas… menos tú. —Dice mirándole sobre el hombro. Le devolvió la mirada para luego fijarla en la ventana detrás del médico. La única cosa cierta era que tenía que salir de allí. Aquello no acabaría, menos al saber que él no había muerto en el lugar. Sabían que aquello no lo detendría. El estar vivo no era más que una casualidad. Volvió a concentrarse en sí mismo y miró la extensión de su cuerpo sobre la cama.

-Mi teléfono…

-Yo lo tengo. –Dice el médico sacándolo de uno de sus bolsillos.

-Bien. Quiero que lo destruyas… desármalo, y tíralo por el desagüe.—John le miró sorprendido, para sin pensarlo más, lo desmantela entre las manos y caminar hacia fuera de la habitación dejándolo solo.

Sherlock apoya sus manos a los costados de la camilla y con bastante esfuerzo logra sentarse sobre la cama. Antes que llegué a ponerse de pie, John está de vuelta en el lugar. A penas lo ve, se apura y le detiene poniendo ambas manos en sus hombros.

-El que siga vivo en este lugar, sólo se debe a que mi hermano tiene el resguardo del perímetro, pero este lugar no será siempre seguro. —Dice alejando las manos del médico. –Trabajan para Moriarty, pero no son él… así que no quieren jugar.

-Sherlock, sé más específico. ¿Qué demonios pasa?—Dice mientras camina hacia atrás mirando hacia las paredes como si de pronto fuera a aparecer alguna luz roja para apuntarle desde alguna esquina.

-No es tiempo para explicártelo, además mi hermano ya debió haberte dicho lo más importante. —Dice afirmando sus pies en el suelo y poniéndose de pie envuelto en un pijama que no le pertenece, con el aire escapando de sus pulmones. El suelo bajo sus pies se mueve, así que afirma una de sus manos a la cama, mientras cierra los ojos. —Necesito mi ropa. —Dice mirando levemente hacia los pies de John.

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Lestrade abre la puerta del copiloto dejando entrar a Sherlock que medio cuelga aún del hombro de John. Éste último se mete en el asiento de atrás con rapidez.

-¿Estás seguro de que es lo que debemos hacer?—Pregunta el Detective Inspector sin mirarle, pero apretando las manos en el volante. Aquello no le gusta nada. Piensa que estando cerca de los hombres de Mycroft, Sherlock estará mejor protegido.

-Es lo que hay que hacer. —Contesta mientras apoya la cabeza en el respaldo del asiento y cierra los ojos.

El viaje demora 45 minutos, en lo que a veces habla John y Lestrade, esperando que Sherlock salga de su mente y les diga todo lo que deben saber para mantenerlo vivo, para vivir ellos también.

Una casona a las afueras de Londres se abre paso en medio de la noche entre grandes árboles. Sherlock abre los ojos apenas siente detenerse el automóvil. Abre la puerta antes de que John reaccione.

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Sherlock está sentado en un sillón, envuelto en mantas frente a una chimenea encendida. Lestrade está parado junto a una ventana esperando alguna cosa que le asegure que no es mala idea dejar a ese par solos en aquel lugar.

John se dedica a registrar la parte habitable del lugar. Todo está limpio y hay hasta comida en las alacenas. Y algo le dice que Sherlock, para variar, tenía aquello preparado en caso de que todo sucediera como estaba sucediendo.

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-Es el lugar más seguro que existe. —Dice por segunda vez Sherlock a John, mientras este se pasea por el salón sin poder evitar mirar las ventanas y los muebles antiguos. —Venir aquí contra mí, es como meterse en la cueva de un oso. —Dice poniéndose de pie afirmándose del respaldo del gran sillón victoriano y sonriendo con suficiencia.

-Pues no me convences. —Murmura John pasando su mano levemente por donde guarda el arma de fuego. Una de las dos que sabe que hay en la casa. La otra está en posesión del hombre que le mira con tranquilidad, hombre que debería seguir en el hospital a causa de 3 costillas rotas, una contusión en la cabeza que lo tuvo dos días inconsciente, y quizás que más.

-Es hora de dormir. —Dice Sherlock notando que son más de las 4 de la mañana, y que no pueden hacer nada a esa hora. Se encamina lentamente hasta el pasillo que terminan en unas escaleras. John le sigue de cerca. —Hay dos cuartos arriba. —Dice apoyando su mano al pasamano antes de ponerse a subir por la escalera.

-Sherlock, ¿qué es lo que no me estás diciendo? ¿Por qué no quieres que Mycroft esté en esto?

-Demasiadas preguntas, John.

-Pero…

-Mañana te contaré.

John deja de mirarle hasta que Sherlock se pierde detrás de una puerta. El abre la que está de junto y se deja caer en la cama sin siquiera quitarse la ropa. Está demasiado cansado como para hacerle caso a todas las alertas que su parte militar le arroja en la cara. Cierra los ojos con el arma de fuego en una de sus manos.

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DarkCryonic

09-12-2012 22:12:17