"SORPRESA"

Aquella misión parecía cosa seria, demasiado según Allen, generalmente la tarea de llevar al cuartel a aquellos aspirantes a exorcistas se daba los buscadores, pero Komui había enviado a Kanda y a el para que buscaran a tres personas aunque no era cosa que le disgustara si se sentía extraño al salir a una misión solo con Kanda, pues ambos se la pasaban en el mas absoluto silencio.

La lluvia caía con fuerza en la estación de tren, hacia casi 3 horas que el tren debía haber llegado, Kanda estaba cada vez mas irritado y entre dientes maldecía a Komui el haberlo enviado con el brote de habas a aquella misión, Allen por su parte no podía dejar de pensar en que clase de exorcistas serian aquellos a los que esperaban, no les habían dicho nada solo que los encontrarían a ellos en la estación y que debían protegerles a toda costa.

_ ¿Ustedes son los exorcistas que el cuartel envío?_ Un joven alto y de larga cabellera rojo oscuro apareció, a su lado dos figuras mas pequeñas lo flanqueaban.
_ He… Si, somos nosotros, Mi nombre es Allen Walker y el es Kanda_ Allen se presento, le extraño ver a aquel joven pues no podía evitar pensar en su maestro debido al color de su caballo.
_ Perdonen que les haya echo esperar, es difícil el camino con esta lluvia. Mi nombre es Zuriel
_ Esta bien, de todos modos el tren aun no llega así que no hay problema. Y ¿Quiénes son ellos?
_ Sus nombres son Gabriel y Abel, tienen 7 años, nunca han hecho un viaje tan largo así que disculpen si los notan tan serios._ Zuriel presento a los dos pequeños que solo hicieron una inclinación de cabeza a modo de saludo, era imposible saber cual era cual pues ambos vestían igual y llevaban puesta la capucha de sus gabardinas por lo que tampoco se les veía el rostro.
El tren entro en la estación y los cinco se encaminaron para abordar, ya dentro, Kanda no pudo evitar notar que los dos niños no se retiraban las capuchas, le pareció extraño aunque en cierto modo le recordaba a cierto buscador que siempre llevaba el rostro cubierto y aparecía donde menos se lo esperaban.

_ Zuriel dime de ¿Donde son ustedes? Por tus rasgos pareces ingles aunque tu nombre no es muy común. _Allen trataba de sacar conversación pues al igual que Kanda notaba la seriedad en los dos niños.
_ Pues hemos estado en muchos lugares, así que podría decirse que no somos originarios de ningún lado._ Uno de los pequeños tiro de la manga de Zuriel y le susurro algo al oído, este se disculpo y se retiro para acompañarle al servicio, dejando al otro al cuidado de Kanda y Allen.

Durante algunos instantes el gabinete estuvo en total silencio, Allen estaba por demás incomodo y no sabia que hacer, pero entonces el pequeño saco un mazo de naipes y se los extendió a Allen.

_… ¿Quieres jugar a las cartas? _ Como respuesta el pequeño solo asintió, Allen tomo la baraja para comenzar la partida, se sentía un poco mejor de que al menos harían algo mas que ver la lluvia caer.

Cuando Zuriel y el otro pequeño regresaron, Allen estaba en un duelo a muerte con el pequeño que no solo era bueno jugando limpio si no también sucio.
_Abel, si vas a jugar a las cartas al menos juega limpio.
_ Descuida, yo también soy un perfecto embustero en esto así que esto me parece bastante entretenido… además, es mejor que jugar para pagar las deudas de mi maestro.
Aquel juego de cartas duro gran parte del camino, Kanda no dejaba de ver con desconfianza a los dos pequeños que en todo el camino no habían dicho una sola palabra, y que no se retiraban la capucha así que no podía ver sus rostros y aquel joven Zuriel, parecía ocultar algo, pues a pesar de que estaban el brote de habas y el para proteger a los dos niños y a el, este no paraba de observar todo a su alrededor, incluso notaba como su cuerpo estaba ligeramente tensado listo para a tacar en cuanto se presentara la oportunidad.

Al llegar a su destino aun les quedaba algo de camino por recorrer, Allen había propuesto que descansaran ya que el camino había sido largo y los niños podían estar cansados pero Zuriel se rehúso alegando que estando a poco tiempo de camino del cuartel lo mejor era llegar lo antes posible.

Se encaminaron entonces a su destino, pero al cabo de un par de minutos, de nuevo uno de los niños tiro a Zuriel de la manga, este comprendió que estaba cansado y lo tomo en brazos, Allen se agacho para preguntarle al otro si quería que lo llevara pero este negó y continúo caminando a la par de Zuriel. Después de unos minutos el ojo izquierdo de Allen se activo, y frente a el aparecieron dos akumas de nivel 3, Allen y Kanda se prepararon para pelear, pero aun siendo dos exorcistas, les seria difícil derrotar a dos nivel 3, pero antes de que se propusieran a atacar a aquellos akumas, Zuriel le paso al niño que tenia en brazos a Kanda, y le entrego a Allen el otro. El joven pelirrojo activo una imponente inocencia en forma de espada, se deshizo del abrigo y en un par de movimientos elimino al primero de los dos enemigos giro pero el akuma esquivo el ataque pero no se espero que Zuriel desenfundara un revolver plateado y con un certero disparo elimino al akuma.

Allen y Kanda se quedaron impresionados ante la habilidad de aquel joven, los dos exorcistas tenían la interrogante sobre ¿Por que los habían enviado siendo que aquel joven tenia un poder excepcional? Kanda entrego de nuevo al niño a los brazos de Zuriel, y el que estaba con Allen también volvió a su lado.
_ Eso ha sido asombroso._ Allen tenia los ojos como platos ante aquel desplante de habilidad.
_ ¿Quién eres realmente? Tienes demasiada experiencia con los akuma, Eso sin contar que utilizaste dos inocencias._ Kanda miraba con frialdad a aquel joven y a los niños.
_ En el cuartel les diré lo que deseen, por ahora me interesa mas llegar cuanto antes, estoy seguro que habrá mas de esos akumas._ Zuriel apresuro a los dos exorcistas, Kanda recogió la gabardina del joven la cual estaba empapada pues había caído en un charco, este le agradeció y tomo el abrigo, pero Kanda no lo soltó.
_ Tiene fiebre, y pronto va a llover, lo mejor es que lo cubras_ Kanda soltó el abrigo de Zuriel y luego le paso el suyo para que cubriera al niño que tenia en brazos, a Allen le extraño la actitud de Kanda pues jamás se imagino que usara su uniforme de exorcista como cobertor, pues en aquella ocasión que Allen uso el suyo para improvisar una almohada para Kanda este se enojo y le recordó que aquel uniforme no era para usarse de ese modo.

Tal como dijo Kanda en poco tiempo comenzó a llover, afortunadamente ya había recorrido un buen tramo de modo que fueron pocos minutos que tuvieron que andar bajo la lluvia, durante el camino no se encontraron con más Akumas lo que era por demás excelente, lo menos que deseaban era la presencia de los akuma cerca del cuartel.

Allen le hablaba a Zuriel sobre sus amigos y que seguramente Lavi estaría feliz de que hubiese niños pues a el le gustaba jugar y era de naturaleza divertida, pero cuando llegaron Allen y Kanda se quedaron de una pieza, pues toda la división científica estaba esperándolos también estaba el jefe Bak de la rama Asiática.

_Bienvenidos, espero que hayan tenido un buen viaje_ Komui se acerco dando la bienvenida a Zuriel y los niños.
_ Gracias, pero la verdad preferiría que un medico le viera, por lo que le comente por teléfono y se puede saber ¿Por que esta toda esta gente aquí?_ Zuriel parecía un tanto molesto al ver a todo el contingente que estaba ahí reunido.
_ Lo siento, solo han querido venir a recibirles, es algo muy normal.
_ Eso no es verdad_ Allen recibió una mirada fría por parte de Komui, por lo que el chico peliblanco se estremeció al pensar que podría pasar si Komui cobraba venganza.

_ ¿Por que han tardado tanto en llegar? _ Aquella voz resonó desde el fondo de la habitación Allen sintió un escalofrío al escuchar esa voz que solo le evocaba recuerdos dolorosos.
Los presentes abrieron paso, ahí estaba el hombre que le había echo la existencia imposible a Allen y por el cual había adquirido deudas incalculables, se trataba del general Cross Marian.
_ No te quejes sobre el tiempo que tardamos en venir aquí, te recuerdo que eres tu quien se la vive perdido por el mundo_ Zuriel se acerco al general quien lo miraba con una sonrisa burlona.
_ Vaya modo de responder_ Cross se agacho y el niño que estaba a lado de Zuriel corrió y le echo los brazos al cuello, aquel gesto dejo petrificados a Allen y Kanda quienes no entendían nada de lo que ocurría.
_ ¿Por que diablos tienes que traerlos con esas ropas? los vas a sofocar_ El general le quito la capucha al niño, quien al igual que Zuriel tenia el pelo rojo oscuro.
_ Aun son pequeños se pueden enfermar_ El joven suspiro mientras le quitaba la capucha al otro niño, quien para sorpresa de los presentes era una niña, idéntica al otro pero con el cabello largo y de un rojo mas claro. El general se puso en pie con el niño en brazos y extendió una mano para acariciar a la niña.
_ ¡Pero si serás idiota tiene fiebre!_ El general dio semejante grito que los presentes casi temieron por sus vidas, le paso el niño a Zuriel y tomo a la niña.
_ Eso ya se los había informado, por eso pedí que enviaran a alguien, es difícil andar por ahí con dos niños pero aun mas con uno enfermo, no puedo creer que no estuvieras al tanto, ¿Que clase de padre eres?

Aquellas palabras sacaron a Allen de sus recuerdos, pues desde que había visto a su maestro, su mente se debatía entre sus recuerdos, las deudas que tenia por culpa de el y lo que estaba pasando frente a sus ojos, de un par de zancadas quedo de frente a su maestro y el joven pelirrojo quien aun tenia una expresión disgustada.
_ Maestro, ¿Que es eso de padre? ¿Esta diciendo que esos dos niños son sus hijos?_ Allen miraba a los dos pequeños y después a su maestro pues no podía creer que un hombre como el, que mas bien era un demonio pudiese tener hijos.
_ De echo, los tres somos hijos de este hombre_ El joven miro a Allen_ No te preocupes, el que no lo sepas el algo muy común, muy pocos saben que el tiene hijos. Quizás después hablemos de eso Allen, por ahora me interesa mas que un medico vea a mi hermana y discutir algunas cosas con mi padre._ La mirada de Zuriel demostraba cansancio y sobre todo fastidio.
Komui, se acerco y les indico a Zuriel y al general que lo acompañaran a la enfermería, se despidió de Allen y Kanda felicitándolos por el éxito de su misión.

Un par de horas después, Allen era interrogado por Lavi en el comedor, pues no estaba enterado de que el general Cross tuviese hijos.
_ Hola ¿Que tanto alboroto tienen?_ Lenalee se acerco con su bandeja y tomo lugar junto a Lavi.
_ Lenalee, ¿Te enteraste que hoy llegaron al cuartel los hijos del general Cross?_ Lavi lanzo la pregunta sin siquiera saludar.
_ Si ya lo sabia, aunque pensé que sus hijos serian mayores_ Lenalee dio un mordisco al sándwich de pollo que traía para la cena.
_ Entonces ¿Por que a nosotros no nos informaron nada? Allen tampoco sabía nada al respecto._ El tono de voz de Lavi mostraba que se sentía ofendido pues era un aprendiz de Bookman y su deber era saber.
_ Eso es por que el general lo oculto hasta ahora y solo unos pocos sabían que tenia hijos, aunque me extraña que aya accedido a que vinieran, según mi hermano el general es muy celoso en lo que respecta a su vida y sobre sus hijos aun más._ Lenalee se rascaba la cabeza pues era evidente que ella también estaba extrañada con la situación.
_ Pero Zuriel es sumamente fuerte, puede usar dos inocencias como mi maestro._ Allen recordaba como elimino a esos akumas de nivel 3 sin ningún problema.
_ Eso es por que desde pequeño ha usado la inocencia, según mi hermano los hijos del general nacieron portando ya la inocencia_ Las palabras de Lenalee impresionaron los dos jóvenes que casi se van de espaldas.
_ ¿Es eso posible? Jamás escuche algo como eso ni siquiera del abuelo._ Lavi estaba tan impresionado que sus palabras eran gritos por lo que Allen le tapo la boca para que no llamara más la atención de los que estaban en el comedor.
_ Si, mi hermano dice que seguro algo hizo el general para que sus hijos nacieran como exorcistas, pero que cuando su primer hijo nació la división científica estaba tan entusiasmada por ver el por que ese niño nació con la inocencia y como podían usarlo para crear mas exorcistas, fue entonces que el general oculto a su hijo, al cabo de algunos años se supo que no solo era uno, pero hasta ahora nunca se supo cuantos hijos tenia ni nada mas._ Lenalee termino aquel relato con una mueca de amargura en su rostro, pues recordaba que a ella la habían separado de su hermano cuando era muy pequeña y lo mal que lo había pasado durante todo ese tiempo sola hasta que su hermano aprecio.
_ Entonces el maestro oculto a sus hijos para que no fueran usados como cobayas de la orden_ Allen se quedo pensando pues siempre vio a su maestro como un ser perverso, y el saber que era padre de tres y que los buscaba proteger, era algo que no le cabía en la cabeza.

Ala mañana siguiente en el desayuno Allen se sorprendió de ver a los dos pequeños sentados en una mesa en el rincón, Abel estaba jugando un solitario mientras Gabriel, estaba leyendo un libro, fue directo a verlos, aunque seguía sintiéndose extraño pues eran los hijos de su maestro.
_ Buenos días, ¿Como están?_ Allen saludo a los dos pequeños con una sonrisa, pero estos se quedaron mirándolo, por un momento pensó que había sido mala idea.
_ Tu eres el exorcista que nos acompaño hasta aquí, por que no jugamos otra partida_ Abel sonrío y comenzó a reunir las cartas, Allen tomo asiento frente al niño ahora mas tranquilo.
_ Claro, oye y ¿Tu también jugaras? Me imagino que debes ser igual de buena que tu hermano.
_ A ella no le gusta jugar a las cartas, además es pésima._ Abel señalo a su hermana como para molestarla, a lo que ella hizo ademán de morderlo.
_ Es un juego feo, además tu siempre haces trampa eres un embustero_ Gabriel puso cara de disgusto, a lo que su hermano solo le enseño la lengua.
_ Ya no empiecen a pelear, Abel, guarda esas cartas y tu también quita ese libro de la mesa, cuando terminen el desayuno pueden continuar_ Zuriel traía el desayuno de los tres, los niños obedecieron quitando las cosas y su hermano puso los platos en la mesa.
_ Buenos días Allen, me alegro de verte_ El joven pelirrojo saludo a Allen mientras acomodaba los cubiertos y tomaba asiento, traía puesta una camisa blanca y un pantalón negro, y su largo cabello estaba recogido en una coleta.
_ Hermano ¿Que no íbamos a desayunar con papá?_ Abel tomo el vaso de jugo mientras esperaba la respuesta de su hermano mayor.
_ Quizás después, ahora come o se enfriara_ Zuriel le acerco el plato de avena a su hermano para que comenzara a tomar su desayuno.
_ Veo que eres un hermano muy responsable._ Allen miraba como atendía a los dos pequeños, le parecía algo que su maestro jamás haría.
_ Bueno la diferencia de edad entre yo y los gemelos es bastante así que desde siempre me he hecho cargo de ellos además de que mi padre siempre esta perdido por algún lado.
_ Ya veo… Por cierto me doy cuenta que tu hermana esta mejor, los médicos de aquí son muy buenos._ Allen estiro su mano y acaricio el pelo de Gabriel quien sonrío ante el gesto del exorcista.
_ Si, solo era un poco de fiebre nada serio pero antes si se puso bastante grave, por eso llame aquí para pedirles ayuda, si un akuma nos hubiera atacado hubiera sido difícil defenderlos.
_ Eso te pasa por que no me dejas pelear, si me dejaras ayudarte no necesitaríamos escolta_ Abel hablo con tono de reproche, aunque era gracioso pues tenia manchas de avena en la cara, Zuriel tomo una servilleta y le limpio la cara.
_ Si fueran de nivel 1 quizás, pero no contra un nivel tres o dos, aun no puedes medir fuerzas con un enemigo así_ ante las palabras de su hermano mayor el pequeño puso una mueca de disgusto.
_ ¿Ellos también pueden usar la inocencia?_ Los ojos de Allen se abrieron como platos al escuchar aquello.
_ Si, tal vez no te lo han dicho pero…_ Zuriel no pudo terminar lo que estaba diciendo pues desde la puerta del comedor venia una figura caminando y con cara de pocos amigos.
_ Por que no fueron a tomar el desayuno conmigo, hace 20 minutos que los espero._ El general miraban con disgusto a su hijo mayor el cual tomo un sorbo de café antes de contestar.
_ Ya te dije que mientras tengas licor en la mesa no tomaremos ningún alimento contigo._ Zuriel se veía totalmente tranquilo, a lo que su padre se le salto una vena en la frente, era evidente que quería gritarle a su hijo pero no en presencia de los gemelos.
_ Esa cosa huele mal, me marea_ Gabriel agito la cabeza como si quisiera alejar el recuerdo del olor del licor.
_ Eres una nena, siempre te quejas del olor de las cosas, no te gusta el olor de la cebolla, el ajo, y no se que tantas cosas mas_ Abel enumeraba todo lo que al parecer no le agradaba a su hermana.
_ ¿Entonces a ti te gusta el olor del licor?_ La niña pregunto mirando a su hermano medio extrañada.
_ No, no me gusta pero tampoco hago escándalo como tu._ Abel le volvió a enseñar la lengua a su hermana.
_ Bueno ya es suficiente, aun tienen comida en sus platos, y pues como ves a tus hijos no les agrada que tengas licor en la mesa así que mejor vas dejando la bebida de lado si quieres sentarte a la mesa con ellos.

El general tenia la cara roja, se alejo y después regreso con una bandeja con su desayuno y se sentó a la mesa con sus hijos, los dos niños se veían contentos y Zuriel solo dio un suspiro al ver a su padre levantando una taza con café como para mostrarle que no era licor.
_ ¿Y tu que haces aquí?_ Por primera vez el general reparaba en que Allen estaba ahí sentado.
_ Bueno… _ Allen no sabia que decir había estado tan ocupado viendo como se ponía su maestro que no pensó en nada más.
_ Le estaba platicando a Allen acerca de nosotros y que los gemelos también pueden usar la inocencia a pesar de ser tan pequeños.
_ Oye yo no soy pequeño ya puedo ponerme los zapato y vestirme yo solo_ Abel reclamo de inmediato.
_ Claro que eres pequeño como yo, aun no puedes abotonarte la camisa ni hacerte el nudo del corbatín y los zapatos solo te los pones correctamente pero no sabes atarte los cordones._ Gabriel había dejado en evidencia a su hermano, quien se puso rojo como un tomate.
El general se echo a reír ante la discusión de los gemelos, Zuriel y Allen no pudieron contenerse y también soltaron a reír.
_ La ultima vez que los vi, aun usaban pañales, no puedo creer que hayan crecido tanto._ La mirada del general era extraña, a Allen le precia increíble verlo así, aunque era obvio que no conocía bien a su maestro.

La mañana transcurrió tranquila, y en el jardín algunos exorcistas y elementos de otras áreas se juntaban alrededor de los gemelos, pues ambos eran la novedad del cuartel, una de las cosas que llamo mucho la atención a los miembros de la división científica fue la habilidad de Gabriel para el ajedrez, pues llevaba varias partidas contra Johnny y ambos estaba bastante a la par, mientras que por otro lado Abel tenia sorprendidos a los demás exorcistas quienes veían como el y Allen jugaban a las cartas de manera excepcional, por no comentar las trampas que hacían uno y otro a cada movimiento, mientras todo aquello ocurría el general Cross y Zuriel estaban en un lugar apartado platicando.

En ese momento apareció un exorcista con un traje parecido al de un arlequín venia acompañado del general Tiedoll, se trataba de Daisya Barry.

_ Así que estos son los hijos del general Cross_ El general Tiedoll miro por un momento a los pequeños pelirrojos, y después las lagrimas corrían por sus mejillas_ Gracias a Dios no se parecen a su padre.
_ Tiedoll ¿Que quisiste decir con eso?_ Cross ya estaba cerca y miraba con el ceño fruncido al general.
_ Pues a mi no me interesa si se parecen o no al general, yo he venido aprobar fuerzas con el hijo mayor, que me supongo eres tu_ Daisya miraba con una sonrisa a Zuriel, en ese momento el general Tiedoll poso su mirada en el joven pelirrojo y sin decir nada le soltó la cinta que le sujetaba la larga melena.
_ Bueno tu eres mas parecido a tu padre, solo espero que no termines con los mismos hábitos que el_ Zuriel río calladamente ante aquel comentario.
_ Oye, ya deja de estar diciendo cosas extrañas sobre mis hijos_ Cross tenia un puño apretado listo para soltarle un golpe a su colega.
_ Bueno ya basta de cháchara vamos quiero comprobar que tan fuerte es esa inocencia doble de la que Kanda hablo.
_ Espera, si vas aprobar fuerzas con mi hermano primero tienes que pelear conmigo_ El rostro de Daisya tomo una expresión de extrañeza al ver a aquel chiquillo que de un salto se levanto y se puso frente a el.
_ Mira pequeño, esto es cosa de grandes, así que por que no vas a jugar y dejas que tu hermano y yo nos midamos_ El exorcista le froto la cabeza al pequeño, quien con una mueca de enojo le propino una patada en la espinilla a Daisya.
_ No me llames pequeño y mejor prepárate o no sabrás ni que te golpeo._ Abel dejo sorprendidos a todos por su carácter, Zuriel se cubría la cara ante la rabieta de su hermano menor, mientras que su padre tenia una sonrisa orgullosa en el rostro.
_ Que lastima, este pequeño si heredo el carácter de su padre_ Tiedoll soltó un suspiro_ Daisya creo que tendrás que medir fuerzas con el o seguro te odiara de por vida por ofenderle.
_ General, no se preocupe es solo un niño después se le olvidara que lo han llamado pequeño._ Zuriel tomo a Abel por los hombros para calmarlo pero su padre lo detuvo.
_ Vamos deja que practique un poco, no creo que lo mate.
_ Descuide general seré gentil con su muchacho_ Daisya miraba al general con una media sonrisa.
_ Yo me refería a que el no va a matarte a ti._ Cross soltó una carcajada, Zuriel suspiro y le quito el saco del traje, y advirtiéndole que no fuera a pasarse de listo y le permitió enfrentarse contra Daisya.

El pequeño corrió entusiasmado Daisya saco su campana de caridad pero aquello no duro mucho pues en un abrir y cerrar de ojos Abel saco una espada y bloqueo la campana de Daisya y lo derribo. Todos los presentes quedaron impresionados, Kanda que estaba mirando todo lo que ocurría se acerco a ver a Daisya quien solo estaba un poco aturdido pero bien.
_ Te dije que no te pasaras de listo_ Zuriel reprendía a su hermano quien daba saltos de entusiasmo.
_ Me agrada la actitud de tu hermano pequeño, ¿Te importaría si entrena conmigo? _ Kanda saco su espada esperando una respuesta a lo que Abel dio un grito de alegría.
_ Creo que ya fue suficiente_ Zuriel tomo a Abel por la muñeca para que volviera, pero de nuevo Cross le hizo soltarle, de nueva cuanta la pelea comenzó, esta vez no fue tan fácil, pues Kanda demostró ser un excelente espadachín en ese momento en que Abel se dio cuenta que con la espada era inferior a su oponente, cambio su inocencia de forma de espada a un arco con flechas, las cuales al dispararlas parecían transformarse en cuervos los cuales atacaban a Kanda pero aquello no funciono tampoco pues en un movimiento elimino a los cuervos y arrincono al niño.
_ Eres bueno y tu inocencia es interesante, pero aun te falta mucha experiencia en combate._ Kanda guardo su espada, pero en ese momento en cuanto dio media vuelta se encontró con Gabriel, quien portaba un pequeño bastón en la mano derecha.
_ Ahora me toca a mi_ La niña sonrío a Kanda quien, se agacho y le puso la mano en el hombro.
_ No dudo que tu inocencia sea igual de sorprendente que la de tus hermanos, pero estoy seguro que tu inexperiencia es igual a la de tu hermano._ Gabriel le tomo la mano y la aparto de su hombro.
_ Yo no soy como mi hermano, seré inexperta, pero soy diferente a mi hermano._ Kanda comprendió el mensaje, volteo a mirar a Zuriel y al general, se encogió de hombros como dando a entender que ella insistió, Zuriel volvió a soltar un largo suspiro y el general sonrío esperando ver que haría su pequeña.

De nuevo Kanda saco su espada, la pequeña extendió su mano y el pequeño bastón se convirtió en una hoz, era poco más grande que ella, aquella arma tenía un color negro y la hoja brillaba como si fuera plata pulida, aquella arma y el caballo y ojos rojizos de la niña la hacían parecer una pequeña personificación de la muerte, la pelea comenzó, y Kanda pudo darse cuenta que tal como ella había dicho era diferente, su modo de luchar era como si lo estuviera midiendo, en un momento Kanda hizo un amplio movimiento, pero la pequeña ya no estaba frente a el, si no que aprovecho el ataque de Kanda para atacarlo por la espalda, arrojo la hoz, la cual giraba en una espiral que fácilmente pudo haberle arrancado la cabeza al exorcista, al ver a su oponente desarmada Kanda inicio un ataque pero por poco y no la cuenta pues la hoz regreso como un boomerang a la mano de su dueña, la pequeña miraba con expresión seria evaluando la situación, fue entonces que se descubrió la manga mostrando un brazalete de plata con una gema negra, extendió el brazo a un costado y el brazalete comenzó a brillar, de nuevo Gabriel repitió el movimiento anterior y lanzo su hoz, Kanda lo esquivo aprovechando el tiempo que le tomaría al arma regresar a las manos de su dueña para atacar, pero cuando estaba a mas o menos un metro de la pequeña pelirroja, un enorme tigre blanco apareció de la nada y lo embistió aquel tigre tenia los ojos negros, y portaba un collar de plata parecido al brazalete de Gabriel.

Kanda no pudo hacer nada pues aquella bestia lo tomo desprevenido, en sus fauces aprisiono el brazo con el que sujetaba su espada y con su zarpa inmovilizo su brazo izquierdo, estaba indefenso en el suelo, Gabriel se acerco con su hoz en mano y lo apunto.

_ Gabriel ya basta, no tenias por que ir tan lejos_ Zuriel se acerco a la niña quien en es momento indico al tigre que soltara a Kanda y guardaba su hoz.
_ Pensé que el chiste era practicar, además el es muy bueno con la espada si no uso a nieve no hubiera podido hacer nada, me hubiera ganado._ La pequeña abrazo al enorme tigre como si fuera un cachorro, El general Tiedoll y el general Cross se acercaron impresionados por lo que veían.
_ ¿Pero que ha sido esto, como es que ha materializado a un tigre?_ Tiedoll se tallaba los ojos y limpiaba sus gafas pues sentía que sus ojos le engañaban.
_ Bueno esa es su segunda inocencia, ella es la única de los tres que tiene una inocencia tipo parasito y una de equipamiento, tiene la capacidad de materializar animales siempre y cuando los aya visto al menos una vez y recuerde como son._ Zuriel explico aquello pues era en verdad un modo bastante peculiar de usar la inocencia, pues aunque la general Klaud Nine, usaba a Laú Shimin, no era lo mismo pues Gabriel materializaba a los animales por medio de la inocencia y usando sus recuerdos.
_ Eres una presumida, yo también pude haber usado mi segunda inocencia si ese era el caso_ Abel miraba a su hermana haciendo un puchero.
_ Pues tú no quisiste usarla, fue tu error, además como creías que tu inocencia de cuervo podría contra un guerrero como el que usa la espada tan bien como Zuriel._ Gabriel le dio una ultima caricia al tigre y lo desvaneció.
_ Estos niños son increíbles, me gustaría que formaran parte de mi equipo_ Tiedoll miraba a los gemelos y sonreía ante la idea de que fueran sus discípulos.
_ Ni lo pienses Tiedoll, mis hijos no entrenaran contigo, solo te la pasaras metiéndoles ideas con tus dibujos y seguro terminaras queriendo adoptarlos._ Cross conocía a su colega y su manía de tratar a sus pupilos como si fueran sus hijos.
_ Bueno mientras ustedes discuten los gemelos se van a dormir la siesta._ Zuriel tomo a los dos niños, Abel de inmediato comenzó a renegar que no necesitaba dormir, Gabriel por su parte le extendió los brazos a su hermano pues mostraba que la pelea la había cansado, Zuriel la cargo y la pequeña se recostó en el hombro de su hermano mayor y cerro los ojos, Abel estaba aun discutiendo dispuesto a no dejarse llevar a tomar la siesta, pero termino perdiendo pues de igual modo Zuriel se lo llevo, al cabo de un rato los gemelos estaban profundamente dormidos.

_ Les tienes toda una rutina_ Cross miraba a sus dos hijos pequeños desde la puerta, Zuriel se levanto y salio del cuarto junto a su padre y cerro la puerta tras de si.
_ Desde que Salome murió, me he hecho cargo yo solo y como tu nunca estas que mas puedo hacer, no es fácil entre mas crecen mas difícil es._ Zuriel, metió una mano en el bolsillo de su padre y saco un cigarrillo.
_ ¿Desde cuando fumas?_ Cross le quito el cigarrillo de los labios a su hijo.
_ Solo lo hago de vez en cuando y cuando no me ven los gemelos._ Soltó un suspiro y miro a su padre guardar el cigarrillo.
_ Y me dirás que también bebes cuando no te ven_ La mirada en el rostro del general era de preocupación mas que de cualquier otra cosa.
_ No, la bebida no es para mi, además es bastante caro y difícil de ocultar, como te has dado cuenta Gabriel es bastante delicada con respecto al licor, si percibiera el olor a licor en mi seria horrible terminaría molesta mucho tiempo.
_ Tiene el carácter de su madre_ El general guardo silencio un momento y continuo._ Zuriel, se que no he sido mas que un padre ausente, solo una sombra que aparecía de vez en cuando, no se como es que Salome y tu madre lo logro contigo, que no me vieras como un extraño si no como tu padre, y no se como es que tu lo has conseguido con ellos, pero esta guerra contra el conde se esta volviendo mas peligrosa, ya no se si es mas seguro que estén aquí o aya afuera._ Zuriel levanto la mano para pedirle silencio a su padre, de nueva cuenta le saco el cigarrillo del bolsillo, lo encendió y lentamente dejo escapar el humo de sus labios.
_ Salome no hizo gran cosa, fue mi madre quien siempre me dijo quien eras, y el por que estabas siempre ausente, y después de esa experiencia aquí, te juro que dude en traerlos, estuve apunto de mandarte al cuerno, pero… no es fácil, crecer y siempre preguntar por tu padre hasta que te das cuenta que no importa cuanto lo busques no parecerá amenos que sea el momento, bueno al menos yo tuve a mi madre, hasta que murió dando a luz a los gemelos, fueron trece años que pude tenerla ami lado, pero ellos solo me tiene ami, y solo tiene tu recuerdo, una imagen en un porta retratos. Hubiera sido egoísta de mi parte negarles el estar contigo, ellos no pueden tener a su madre, al menos deberían tener a su padre, aunque sea un exorcista, mujeriego, bebedor, embustero e irresponsable de sus misiones._ El joven miro a su padre antes de volver a ponerse el cigarrillo en los labios, el general tomo aquel cigarrillo de los labios de su hijo y lo coloco en sus propios labios.
_ Quizás seré un exorcista, mujeriego, bebedor, embustero e irresponsable, pero sigo siendo tu padre y si tu me prohíbes beber en la misma mesa que tu y tus hermanos, entonces yo te prohíbo que fumes, aun no tienes edad._ Zuriel sonrío mientras miraba como su padre fumaba aquel cigarrillo.
_ Tengo veinte por si no lo recuerdas, pero esta bien te dejare jugar al padre responsable hasta que decidas escaparte de nuevo y tenga tomar tu lugar, hace tiempo que necesito vacaciones.

Ambos se quedaron un tiempo mas platicando y poniéndose al tanto de lo que habían vivido, Zuriel le platicaba de cómo los gemelos desarrollaron sus inocencias y las trastadas que había echo en cada uno de los lugares, tal y como siempre fue, jamás estuvieron mucho tiempo en un solo lugar, vagaban de cuidad en ciudad y de país en país, hasta que en Guinea, Salome contrajo una fiebre y murió, ella era la sirvienta de mas confianza de la madre de Zuriel y los gemelos, y quien los había cuidado desde pequeños y había sido como una segunda madre para ellos, los gemelos tenia apenas dos años y Zuriel quince, de modo que se las arreglo para hacerse cargo el solo de sus hermanos, afortunadamente, de algún modo su padre se las ingeniaba para enviarles el dinero que necesitaban, de modo que no pasaban hambre y Zuriel no se veía presionado a trabajar para sostener a sus hermanos.

La conversación continuo hasta que los niños despertaron una hora y media después, Zuriel le pidió ayuda a su padre para darles un baño a los niños, en es momento el general ya se había dado cuenta que Abel era el revoltoso de los tres, pues siempre renegaba de que le ayudaran, buscaba ser independiente, aunque como le advirtió Zuriel, si se lo dejaba hacer todo el solo, terminaba haciendo un desastre, en cambio Gabriel era mas tranquila, prácticamente toda una damita, auque con un carácter firme y bastante resulta pues cuando de proponía algo lo conseguía, eso explicaba su pasión por los libros y el ajedrez, pues poseía una curiosidad propia de las mujeres.

Todos en el cuartel miraban a aquellos niños con mucha curiosidad y lo que mas les intrigaba a todos era quien era la madre de ellos, y tal como dijo Allen Lavi en poco tiempo se prendo de los dos pequeños, pues le gustaba jugar con ellos, de modo que fue gracias a la alegría de Lavi que los dos pequeños comenzaron a romper el hielo. Aquella estampa era casi perfecta a no ser por que el general no terminaba de encajar en ella y cada vez que sostenía en brazos a uno de los gemelos todo mundo lo miraba con extrañeza, incluso algunos decían que temían por la vida de los pequeños al tener por padre a un autentico demonio.

Hola soy Madaraki

El tiempo pasa y los hijos del general se van a adaptando a la vida en el cuartel, y pronto llega el momento de que Zuriel tome lugar como exorcista en su primera misión junto a Allen, Kanda, Lavi y su padre.

El próximo capitulo

"Pesadilla en la oscuridad"